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Full text of "El dialecto vulgar leonés hablado en Maragateria y tierra de Astorga, notas grammaticales y vocabulario;"

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SANTIAGO    AüO]SÍSO    GAHROTB 


EL  DIPLE6T0  YÜLBHB  LEOHÉS 

liaMidoeaMirigileriayTisrriig  ¿slorga, 


NOTAS  GRAMATICALES  Y  VOCABULARIO 


PROLOGO 

POR  EL  Excf^o.  Sr.  D.  Pío  Gullún, 

DB  LA   KEAL  ACADBUIA  DB  CIBNCUS  UOBALBS  T  POLÍTICAS 
SBNADOB  DEL  BBINO 


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ASTORGA 

Imp.  y  Lilb.  de  P.  Ltópsz 

Rúa  antigua,  5  yl 

1909 


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Digitized  by  the  Internet  Archive 

in  2010  with  funding  from 

University  of  Toronto 


http://www.archive.org/details/eldialectovulgarOOalon 


OTÍ^AS  OBf^fíS  DEü  AUTOR 


Astorgapor  dentro,  revista  córnico-lírica,  en  un  acto  y  diez  cuadros. 

¡Inocentes!  apropósito  en  un  acto. 

El  libro  de  la  Virgen  del  Castro,  4.'  edición. 

Renacimiento  industrial  de  Astorga,  premiada  en  los  Juegos 
Florales  de  1900. 

La  mortalidad  en  Astorga,  premiada  en  los  Juegos  Florales  de  1902. 

Aguas  potables.-  Garantías  del  surtido  é  higiene  de  las  dotaciones 
para  los  pueblos  rurales.  Memoria  premiada  por  la  Sociedad 
Española  de  Higiene. 

Trajado  de  curvas  circulares  sobre  el  terreno,  empleando  los  go- 
niómetros de  precisión.  Versión  española,  con  tablas  para 
servirse  del  laquímetro. 

EN  PREPARACIÓN 

Manual  teórico-práctico  del  Sobrestante  de  ferrocarriles . 


EL  DIALECTO  VULGAR  LEONES 


Sñ]SlTIAGO    AüOíiSO    GAt^^OTE 

EL  DIPLECTO  YOLIIIIB  LEOHÉS 

hlilailo  ei  Maragatería  y  Tierra  ie  ¿slorga. 


NOTAS  GRAMATICALES  Y  VOCABULARIO 


PRÓLOGO 

POR  EL  ExcMO.  Sr.  D.  Pío  Gullún, 

DB  LA   EEAL  ACADEMIA  DB  CIBNCIA8  MOBALES  T  POLÍTICAS 
SBNADOB  DBL  RBINO 


ASTORGA 

Imp.  y  Ltlb.  de  P.  Iiópez 

Rúa  antigua,  5  yl 

1909 


BS   I>BOPlBDA.D 


PÍ^ÓLiOGO 


P  R  o  b  o  G  o 


El  aumento  de  vida  local,  el  movimiento  des- 
centraüzador  de  ideas  y  de  intereses,  el  propósito 
de  profundizar  la  cultura  y  multiplicar  la  activi- 
dad apropiándolas  á  las  necesidades  y  á  la  historia 
de  cada  zona,  todo  ese  impulso  que  con  más  ó 
menos  exactitud  se  ha  llamado  en  España  regio- 
nalismo sugiere  en  primer  término  al  que  lo 
examina  una  observación  tan  obligada,  tan  na- 
tural y  !an  unánime  que  sin  caer  en  la  vulgaridad 
apenas  cabe  expresarla. 

Todos  por  cuenta  propia  la  hemos  hecho;  mu- 
chos en  distintas  esferas  y  con  diversas  ocasiones 
la  han  apuntado.  Recordémosla  en  breves  pala- 
bras, afirmando  que  para  la  inmensa  mayoría  de 
los  españoles  como  para  casi  todos  los  franceses  y 
los  italianos  y  los  yankis  y  los  alemanes  y  varios 


IV  PROLOGO 

Otros,  el  culto  de  los  dioses  lares  ha  sido  compa- 
tible con  la  adoración  de  mayores  y  mis  altas 
divinidades;  que  el  respeto,  el  solícito  cuidado,  la 
cariñosa  evocación  de  las  glorias  locales  no  solo 
coincidió  con  la  veneración  de  otras  más  compren- 
sivas y  más  resplandecientes  grandezas,  sino  que 
ha  contribuido  á  consolidarla  y  fortificarla  como 
los  arroyos  que  bajan  sonoros  y  alegres  por  la 
ladera  acrecen  el  caudal  y  la  majestad  de  los  ríos, 
después  de  prestar  fertilidad  y  atractivos  á  la  co- 
marca por  donde  corrieron. 

En  el  número  mayor,  en  la  casi  totalidad  de 
los  que  fueron  reinos  de  España,  el  sentimiento 
que  familiarmente  llamamos  «amor  á  la  patria 
chica»  lejos  de  amenguar  ha  reforzado  y  enarde- 
cido el  «amor  á  la  patria  grande»,  lo  mismo  que 
las  venas  y  las  arterias  en  su  cauce  natural  con- 
tenidas, pero  activas,  potentes,  pobladas  de  gló- 
bulos rojos,  normalizan  y  nutren  con  sus  oleadas 
el  corazón,  sosteniendo  además  todo  el  organismo. 

En  otras  comarcas,  por  desgracia,  el  regiona- 
lismo una  vez  más  dejó  bien  probado  que  no  hay 
sentimiento  noble  á  cuya  exaltación  no  puedan 
mezclarse  detestables  pasiones  y  apenas  existe 
legítima  aspiración  de  cuyas  exageraciones,  ex- 
tremos y  exclusivismos,  no  resulten  fanáticos  ex- 
travíos que  llegan  á  la  imposición,  á  la  agre- 
sión ó  al  suicidio. 

El  tiempo  con  su  acción  clasificadora  y  su  in- 
contrastable poder  amengua  ya  tan  perniciosos 
ejemplos  y,  al  disipar  lentamente  la  amarga  impre- 


PRÓLOGO  V 

sión  producida  por  los  empeños  de  estas  últimas 
regiones,  parece  aquilatar  y  enaltecer  la  obra  meri- 
toria y  paciente  que  las  demás  provincias  ejecutan. 

Consuela,  en  efecto,  recordar  que  cuando  no 
se  había  presentado  en  la  capital  de  nuestro  país 
la  fiebre  más  ó  menos  duradera  de  reunir  y  aso- 
ciar en  agrupaciones  diversas  á  los  hijos  de  los 
reinos  antiguos  para  que  juntos  aquí  como  en  otro 
continente  multiplicaran  por  las  fuerzas  de  todos 
las  iniciativas  de  cada  uno;  cuando  no  habían  na- 
cido los  centros  de  actividad  regional,  de  mutuos 
auxilios,  de  educación  progresiva,  de  cultura,  de 
caridad  ó  solamente  de  esparcimiento  y  de  trato, 
ahora  bautizados  con  los  nombres  de  Sociedades 
Castellanas,  Gallegas,  Extremeñas  y  de  otras  his- 
tóricas divisiones,  existían  ya  con  antigüedad  re- 
lativa en  varias  provincias  muy  notables  trabajos, 
que  de  manera  paulatina  y  al  parecer  indirecta, 
pero  en  realidad  provechosa  y  fecunda,  reprodu- 
cían ante  nuestros  ojos  la  fisonomía  de  los  que 
fueron  reinos  y  determinaban  su  gloriosa  partici- 
pación en  el  empeño  secular  de  la  unificación, 
afirmando  y  robusteciendo  la  vida  superior,  in- 
discutible y  perdurable  de  nuestra  España. 

Era  labor,  para  este  fin  singularmente  apropia- 
da, cualquiera  que  se  relacionase  con  la  formación 
y  variaciones  de  la  lengua  patria,  por  tirios  y 
troyanos  considerada,  cuando  de  reconocer  nacio- 
nes se  trata,  como  uno  de  los  rasgos  más  peculiares 
y  de  los  datos  más  decisivos  y  concluyentes  entre 
los  que  determinan  una  verdadera  nacionalidad. 


VI  PRÓLOGO 

Trabajos  de  esta  índole,  en  los  cuales  volunta- 
ria ó  involuntariamente  se  enlazan  y  entretejen  la 
historia  del  idioma  y  la  general  del  país,  tienen 
en  el  nuestro,  abolengo  ilustre  y  tan  noble  como 
numeroso  linaje.  Arranca,  en  efecto,  su  prosapia 
de  los  mismos  fundadores  de  nuestra  literatura  y 
de  los  fueros  y  cartas  pueblas,  allá  cuando  apenas 
mediaba  el  siglo  XII  (i).  La  continuaron  más  tar- 
de en  distintos  dialectos,  con  reproducciones  y 
aspiraciones  diversas,  hombres  estudiosos  y  dis- 
tinguidos de  Galicia,  León,  Asturias,  Castilla, 
Portugal  y  alguna  otra  región  de  la  Península. 
La  dilataron,  por  fin,  hasta  las  postrimerías  del 
último  siglo  investigadores,  historiadores  y  crí- 
ticos españoles  y  lusitanos  de  alto  y  merecido 
renombre.  Recibió  en  el  mismo  período,  de  escri- 
tores alemanes,  ingleses  y  franceses  (más  espe- 
cialmente los  primeros  y  los  últimos)  refuerzo  tan 
valioso  y  considerable,  que  quizás  al  reconocerlo 
deba  mezclarse  un  poco  de  rubor  con  nuestro 
agradecimiento.  La  prosiguen  todavía  hoy  con 
penosos  estudios,  con  juicios  luminosos  y  muy 
provechosa  constancia  autores  que,  al  dilucidar 
cuestiones  y  puntos  de  filología,  aventajan  la  geo- 
grafía, la  etnología,  sobre  todo  la  historia,  sirvien- 
do con  ello  á  su  crédito  y  á  su  patria. 

Entre  estas  obras  de  nuestros  días,  merece  para 


(i)  Hubo,  como  tc<do8  sabemo"!,  varios  importante^  fueros  y  cartas 
fonales  muy  anteriores  á  la  indicada  centuria;  pero  no  entiendo  que  debo 
recordarlos  aquí  para  los  fines  y  por  el  carácter  que  me  obligan  á  la 
mención  de  los  posteriores. 


PRÓLOGO  Vil 

los  hijos  de  León  mención  preferente  y  muy  espe- 
cial aplauso  el  folleto  que  en  1906  dedicó  el  señor 
Menéndez  Pidal  al  «Dialecto  leonés»  y  aún  pu- 
diera afirmarse  que  á  los  varios  dialectos  leoneses. 

No  se  dejó  el  Sr.  Pidal  seducir  por  el  excesivo 
particularismo,  ni  ofuscar  por  aquellos  prejuicios 
y  pasiones  locales,  al  parecer  tentadoras  para  quien 
ha  nacido  en  la  tierra  del  Bable,  junto  al  primer 
baluarte  de  la  reconquista;  antes  penetró  sin  par- 
cialidad alguna  en  el  examen  de  la  fonética,  en  el 
de  los  orígenes,  construcciones  y  derivaciones  de 
aquel  antiguo  lenguaje,  en  el  de  sus  naturales  co- 
nexiones no  solo  con  el  latín  sino  también  con 
otros  dialectos  afines  y  hasta  en  análisis  de  algu- 
nos diptongos  y  locuciones  tan  características  y 
persistentes  en  determinadas  comarcas,  que  para 
nosotros  los  profanos,  son  entre  las  palabras,  algo 
semejante  á  los  aborígenes  entre  los  pobladores. 

Así  en  contadas  páginas,  con  positiva  erudi- 
ción, con  sana  y  muy  sobria  crítica,  pudo  el  se- 
ñor Pidal  más  que  bosquejar,  adelantar  conside- 
rablemente el  estudio  difícil  que  se  proponía  tan 
solo  iniciar. 

Mayor  es,  no  obstante,  el  alcance  del  trabajo 
aludido  y  de  cuantos  se  le  parezcan,  porque  al  se- 
ñalarnos las  diversas  zonas,  los  variados  enlaces 
y  el  dilatado  imperio  que  para  su  lengua  familiar 
y  local  consiguieron  nuestros  antepasados,  volun- 
taria ó  involuntariamente  nos  recuerdan  la  gloria 
que  en  la  formación  del  idioma  y  en  la  de  la  pa- 
tria misma  nos  corresponde,   y  con  tan  lisonjera 


VIII  PROLOGO 


memoria  más  nos  obligan  á  cultivar  el  idioma  y 
la  vida  nacional  como  dilataciones  y  expresiones 
de  nuestro  ser,  hasta  lograr  que  nuestros  hijos  la 
consagren  el  mas  serio,  el  mas  ferviente  y  perpe- 
tuo de  sus  amores,  ya  que  no  el  primero  ó  el  úni- 
co de  sus  cultos. 

Pero  el  Sr.  Pidal  es  un  calificado  profesor  de 
Filología,  un  Académico  de  la  Lengua,  un  dis- 
tinguido bibliófilo,  hábil  compulsador  de  códices 
y  textos  antiguos,  que,  al  dilucidar  cuestiones  dia- 
lectales, históricas  y  literarias,  lleva  en  su  carrera, 
en  su  segunda  naturaleza,  en  las  direcciones  de 
su  inteligencia  y  hasta  en  el  propio  ambiente  en 
que  vive,  la  preparación  necesaria  con  todas  las 
brújulas,  sextantes  y  cartas  que  en  país  para  él 
menos  conocido  pudieran  exigir  las  observaciones. 

Bien  distinta  es  la  preparación,  muy  diferentes 
los  medios  con  que  se  presenta  ante  sus  lectores 
el  autor  de  las  páginas  i^ue  siguen. 

Realiza  en  ellas  mi  querido  amigo  y  conterrá- 
neo un  deseo  también  más  limitado  y  modesto; 
analiza,  en  mi  sentir,  con  estudio  perseverante, 
con  aguda  percepción  y  positivo  acierto,  el  estu- 
dio del  habla  que  durante  largas  épocas,  acaso 
por  centurias  enteras,  dominó  en  Astorga  y  entre 
las  poblaciones  más  originales  y  características  de 
sus  contornos,  lenguaje  que  todavía  hoy  más  ó 
menos  íntegramente  conservan  muchos  de  sus 
habitantes;  quiere,  en  suma,  el  autor  de  esta  obra, 
agregar  á  la  del  Sr.  Pidal  un  análisis  que  única- 
mente se  refiera  á   lo  que  pudiéramos  llamar  un 


PROLOGO  LX 


subdialccto  Ó  una  subdivisión  interesante  de  los 
que  se  usaron  en  el  antiguo  reino.  Pero  con  apa- 
recer tan  diversos  los  propósitos  y  resultar  su  al- 
cance tan  distinto,  difieren  todavía  más  las  cir- 
cunstancias y  condiciones  de  los  dos  escritores. 

El  señor  Alonso  Garrote  ha  demostrado  con 
no  escasa  copia  de  trabajos,  las  más  veces  en  oca- 
siones que  le  señalaba  caprichosamente  su  inten- 
so cariño  á  la  patria  chica,  notables  disposiciones 
y  aptitudes  de  publicista;  ha  atesorado  buena  co- 
pia de  conocimientos,  limitando  sin  duda  para 
adquirirlos  el  tiempo  que  le  requerían  su  descan- 
so y  los  absorbentes  quehaceres  impuestos  para 
él,  como  para  tantos  otros,  por  las  acerbas  luchas 
de  la  vida. 

Ha  escrito  y  escribe  ahora,  como  advertirán  de 
cierto  sus  lectores,  con  extraordinaria  corrección, 
con  dominio  previo  de  la  materia,  enlazando  la  vi- 
rilidad á  la  modestia,  sin  apartarse  nunca  de  la  so- 
briedad leonesa  ni  cortar  el  hilo  de  sus  robustos  ra- 
zonamientos para  buscar  efectismos  ó  emociones. 

Y  con  tantas  cualidades,  sin  embargo,  el  señor 
Alonso  Garrote  no  es  para  la  materia  que  trata  \o 
que  se  llama  ahora  un  profesional,  ni  siquiera  un 
escritor  preparado  y  experto,  acostumbrado  á  em- 
peños semejantes,  que  lleve  á  ellos  facilidades  y 
autoridad. 

En  esa  circunstancia  está  cabalmente  para 
los  compatricios  su  mayor  mérito,  como  se  halla- 
rá por  los  lectores  de  otras  comarcas  un  motivo 
particular  de  atención  y  viva  simpatía. 


X  PRÓLOGO 

Apartado  casi  siempre  de  su  provincia  por 
exigencias  de  su  profesión,  envuelto  en  el  humo 
de  las  locomotoras,  pasando  del  movimiento  y  la 
algarabía  de  las  estaciones  de  una  vía  férrea  á  los 
áridos  informes  ó  á  los  delicados  trabajos  técni- 
cos; cogido,  en  fin,  por  la  rueda  de  las  tareas  pro- 
saicas y  las  crecientes  preocupaciones,  D.  Santia- 
go Alonso,  conserva,  no  obstante,  despiertos  y 
delicados  los  oidos  del  alma  para  percibir  siem- 
pre, á  cualquiera  distancia,  los  ecos  de  la  vida 
literaria  y  las  conveniencias,  los  merecimientos  y 
los  títulos  de  la  tierra  en  que  ambos  nacimos. 

Con  aquella  solícita  percepción,  más  aún  que 
con  los  sentidos  corporales,  ha  recogido  las  dic- 
ciones, los  modismos,  las  frases  anticuadas  y 
proverbiales,  las  locuciones  peculiares  que  dan 
alguna  personalidad  y  conservan  carácter  propio 
al  habla  de  los  astorganos  y  maragatos. 

Seguro  estoy  de  que  su  paciente  y  literario  tra- 
bajo será  de  verdadero  provecho  en  el  conjunto 
de  los  estudios  consagrados  al  desenvolvimiento  y 
al  estado  actual  de  nuestro  idioma  y  alcanzará 
verdadera  estimación  de  cuantos  puedan  llamarse 
competentes  en  los  orígenes  y  en  la  historia  ente- 
ra del  castellano. 

Para  los  que  sin  alcanzar  esta  autoridad  somos 
sus  conterráneos,  el  Sr.  Alonso  Garrote  ha  reali- 
zado una  obra  mucho  más  meritoria.  Nos  ha 
ofrecido  nuevo  y  envidiable  ejemplo  de  que  no  se 
extinguen  en  los  pechos  nobles  los  sentimientos 
más  levantados  y  de   que   la   cultura   y   la  inteli- 


PRÓLOGO  Xí 

gencia  pueden  siempre  enlazar  útilmente  el  cari- 
ño acendrado  á  la  comarca  nativa  con  el  amor 
permanente  á  la  patria  grande. 

Yo  todavía  le  debo  favor  mucho  más  señalado. 
Porque  al  reproducir  textualmente  las  exclama- 
ciones, los  proverbios,  las  coplas  populares,  hasta 
los  acentos  tantas  veces  oidos  en  los  primeros 
años,  me  ha  proporcionado  una  como  lejana  vi- 
sión de  mi  tierra,  logrando  que  con  ello  olvidara 
el  peso  del  tiempo,  de  las  tristezas  y  de  los  desen- 
gaños. 

Entre  no  sé  que  efluvios  de  la  adolescencia 
me  ha  permitido,  en  efecto,  vislumbrar  desde  aquí 
las  praderas  frescas  y  húmedas,  los  pelados  tesos, 
los  oteros  incultos  unas  veces,  labrados  y  rientes 
otras;  las  montañas  acá  desnudas  y  pedregosas, 
más  allá  cubiertas  de  urces  ó  de  menos  ásperos 
arbustos  y  en  otros  puntos  vestidas  de  pinos,  ha- 
yas ó  robles;  los  árboles  de  la  tierra  llana,  claros, 
contados  y  muy  diseminados  en  largos  trechos, 
Ibrmando  en  otra  jurisdicción  altas,  frondosas  y 
alineadas  alamedas;  las  modestas  fincas  y  limita- 
dos prados  defendidos  por  la  sebe  entretejida  con 
juncos  y  mimbres  á  los  nacientes  y  flexibles  cho- 
pos; las  aldeas  sólidas  y  casi  lujosas  en  buena 
parte  de  Maragatería,  pobres  y  excesivamente  hu- 
mildes en  algunas  otras  comarcas;  los  ríos  casi 
siempre  limpios  y  cristalinos;  la  tierra  ingrata, 
rojiza  y  agria  en  ciertas  zonas,  suave,  mullida  y 
fecunda  en  varias  otras;  el  contraste  y  la  proxi- 
midad de  los  páramos  y  las  riberas,  toda  la  varíe- 


XII  PROLOGO 


dad  acaso  melancólica,  pero  interesante  y  muy 
atractiva  de  la  región  leonesa,  con  cuya  reproduc- 
ción nuevamente  llegan  á  mis  labios  los  hermosos 
versos  de  Eulogio  F.  Sanz  y  sin  notarlo  repilo 

«Que  obeliscos  y  pórticos  ágenos 
«No  valen  lo  que  patrios  palomares 
«Con  los  recuerdos  de  la  infancia  llenos.» 

Quédense  no  obstante  para  mí  estos  que  mu- 
chos estimarán  como  impropios  y  exagerados  li- 
rismos. 

Las  personas  que  nunca  incurran  en  ellos, 
las  que  juzguen  tan  solo  atendiendo  á  la  razón 
y  á  la  justicia,  con  ese  criterio  extricto,  sin  aban- 
donar un  punto  la  imparcialidad,  hallarán  en  las 
páginas  que  siguen,  elementos  y  datos  bastantes 
para  medir  la  suma  de  inteligentes  observaciones, 
la  serie  de  comparaciones  y  estudios  y  el  caudal 
de  trabajo  paciente  empleados  por  el  Sr.  Alonso 
para  que  tampoco  en  materias  histórico-filológicas, 
es  decir  en  las  más  extrañas  á  sus  hábitos  ya  que 
no  á  sus  nobles  aficiones,  pierda  nunca  timbres 
y  carácter  ó  abandone  el  puesto  que  en  lo  pasado 
y  en  lo  presente  le  pertenece,  un  pequeño  y  cu- 
rioso territorio  de  la  región  leonesa. 

Madrid— Enero  1908. 


EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


ANTECEDENTES 


Una  feliz  casualidad  puso  en  mis  manos  el  folleto  ti- 
tulado El  dialecto  leonés]  colección  de  notables  artículos 
escritos  y  publicados  en  la  Revista  de  Archivos,  Bibliotecas 
y  Museos  por  el  competentísimo  filólogo,  catedrático  de  la 
Central  y  Académico  de  la  lengua,  Sr.  D.  Ramón  Menén- 
dez  Pidal,  rebuscador  incansable  que  á  fuerza  de  talento 
y  perseverancia  sigue  los  pasos  al  habla  leonesa  y  va  re- 
constituyéndola en  or.'genes  y  gramática,  en  sus  conexio- 
nes con  la  castellana  y  en  su  extensión  geográfica,  antigua 
y  moderna. 

El  Sr.  Menéndez  Pidal,  á  quien  debo  gratitud  sincera 
por  el  folleto  que  tuvo  la  bondad  de  dedicarme,  desea  que 
yo  le  mande  datos  aclaratorios  y  le  ilustre  sobre  las  for- 
mas dialectales  empleadas  en  Maragatería  y  Astorga,  pues 
preparando  él  un  nuevo  cuadro  de  conjunto  del  dialecto 
leonés,  anhela  que  sea  completo  hasta  donde  lo  permita  el 


ÉL  DIALECTO  VULGAR  LEONES 


estado  actual  de  los  estudios.  «Mucho  me  alegra — díceme 
»el  Sr.  Menéndez  Pidal — haber  hallado  en  usted  calor  é 
»interés  por  mi  trabajo.  ¡Es  tan  grande  la  apatía  y  la  tal- 
»ta  de  quien  estudie  nuestra  España,  su  tierra  y  sus  cos- 
«tumbres,  que  está  muy  necesitada  la  ciencia  de  personas 
»que  se  encariñen  con  sus  problemas!»  Ciertisimo.  La  obra 
benedictina  del  Sr.  Pidal,  abstracta  y  al  parecer  de  lec- 
tura ingrata,  es  en  extremo  interesante;  y  merece  bien  de 
la  patria  y  del  país  leonés  quien,  como  él,  persigue  tenaz- 
mente la  reconstitución  gramatical  de  un  dialecto  que  se 
pierde. 

Agradezco  profundamente  aquellas  distinciones,  que 
no  merezco,  y  para  corresponder  á  ellas  en  la  exigua  me- 
dida de  mis  fuerzas,  comencé  á  inventariar  recuerdos; 
pero  acudieron  estos  en  tal  cantidad,  que  opté  por  colec- 
cionar, impresas,  las  notas  que  en  cartas  hubiéranlas  tor- 
nado interminables  y  descosidas. 

Declaro  que  el  folleto  del  señor  Menéndez  Pidal  ha  si- 
do para  mí  una  revelación.  Siempre,  desde  mi  infancia, 
me  chocó  el  habla  de  los  maragatos,  ceremoniosa  á  veces, 
sobria  y  neta,  con  dejo  pronunciadamente  arcaico  y  sabor 
circunspecto  y  serio,  denunciador  de  la  buena  cepa  caste- 
llana. Ya  entonces,  y  algunas  veces  después,  creía  yo 
(creíamos  muchos,  debiera  decir)  que  los  maragatos  y  al- 
deanos aledaños  con  Astorga  no  sabían  castellano,  que  lo 
destrozaban  sin  piedad,  que  su  fonética  y  su  morfología  y 
su  sintaxis  eran  imperfectas  y  aun  bárbaras.  Andando  el 
tiempo,  tal  cual  rayo  de  luz  emanado  de  mis  modestas  lec- 
turas, y  una  mediana  reflexión,  fueron  descorriendo  el 
velo,  que  con  el  estudio  del  señor  Menéndez  Pidal  ha  caí- 
do por  completo. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE 


Sí.  El  habla  de  los  maragatos,  el  habla  de  tierra  de 
Astorga,  no  es  arbitraria  ni  tiene  nada  de  ordinariez,  aun- 
que así  lo  haya  parecido  á  nuestra  ignorancia.  Es  un  dia- 
lecto en  sus  postrimerías,  pero  dialecto  al  fin,  provisto  de 
reglas  gramaticales  que  en  pocas  ocasiones  flaquean  ó  se 
involucran  por  la  intromisión  del  castellano  moderno  y 
porque  ha  desaparecido  el  antiguo  aislamiento  del  país, 
gran  conservador  de  las  peculiaridades  en  lenguaje,  usos 
y  costumbres. 

El  dialecto,  sin  salir  de  Maragatería,  nos  ofrece  diver- 
sidad de  formas  fonéticas  para  una  misma  palabra,  no 
pocos  arcaísmos  y  latinismos  junto  á  voces  corrientes  del 
castellano;  y  esto  en  una  confusión  pintoresca,  como  sí  el 
leonés  fuese  un  dialecto  de  acarreo,  sin  filiación  determi- 
nada, un  producto  heterogéneo  en  mezcolanza  de  retazos 
de  otras  lenguas  y  de  otros  dialectos,  más  bien  que  la 
fabla  usual  de  una  región  extensa  é  importante.  El  leo- 
nés, en  gran  número  de  voces,  no  ha  traspuesto  aun  el 
período  evolutivo  fonológico;  cristalizó,  se  ha  fijado  en  él  y 
es  muy  tarde  ya  para  que  en  su  ocaso  determine  un  avan- 
ce progresivo  hacia  las  formas  perfeccionadas.  Cierto  que 
en  él  no  existe  el  dualismo  lingüístico  y  que  todas  las  for- 
mas son  vulgares,  tanto  que  para  el  90  por  100  de  los  al- 
deanos sería  incomprensible  la  lectura  de  un  libro  ó  la 
audición  de  un  discurso  donde  el  castellano  brillase  de- 
purado y  modernísimo.  Así  y  todo,  es  de  suma  importan- 
cia para  el  idioma  patrio  el  conocimiento  de  los  dialectos, 
y — como  dice  un  sesudo  escritor  contemporáneo  (1)—  «no 


(1)  Don  Rufino  Lánchelas  en  su  libro  Gi-aniálica  y  vocabulario  de  las  obras  de 
Gonzalo  de  Berceo,  premiado  por  la  Academia  Española.— Un  tomo  folio  de  LXVI 
—1042  páginas. 

8 


6  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONES 


«solamente  los  regionales,  sino  con  especialidad  los  popu- 
» lares,  los  de  una  localidad,  los  de  una  familia  y  hasta  de 
»un  solo  individuo,  porque  los  dialectos  son  otros  tantos 
«archivos  donde  se  conservan  ciertas  expresiones  y  cier- 
»tas  formas  que  han  desaparecido  hasta  de  los  antiguos 
«diccionarios.»  Importa  asimismo  el  estudio  de  los  dialec- 
tos para  desvanecer  las  afirmaciones  de  los  lingüistas 
extranjeros,  principalmente  de  los  romanistas,  que  se  la- 
mentan de  la  poca  ó  ninguna  importancia  concedida  en 
España  á  las  investigaciones  dialectales.  Afortunadamen- 
te para  el  leonés,  el  Sr.  Menéndez  Pidal  se  encarga  de 
volver  por  sus  fueros,  y  con  fortuna. 

No  es  el  leonés  un  dialecto  literario,  más  tampoco  me- 
rece el  dictado  de  inútil  ni  el  desvío  desdeñoso  con  que  le 
tratan  quienes  lo  desconocen.  Siguienrlo  esa  estrecha  pau- 
ta habría  que  proscribir  de  la  literatura  las  obras  de  Ber- 
ceo,  de  Juan  Lorenzo,  del  Arcipreste  y  demás  autores 
castellanos  anteriores  al  s'glo  XV,  no  más  inteligibles  ni 
atildadas  que  nuestro  leonés,  y  de  igual  abolengo,  aun 
que  sin  provenzalismos  en  favor  del  último. 

En  dialecto  propiamente  dicho  no  conserva  Maragate- 
ría  ni  Astorga  documentos  escritos,  y  es  esta  una  contra- 
riedad insuperable  para  estudiarlo,  atenidos  como  esta- 
mos á  recoger  de  boca  del  pueblo  las  palabras  de  pronun- 
ciación más  ó  menos  clara,  dudosa  muchas  veces,  y  á 
consignar  de  memoria  los  fenómenos  fonológicos,  morfo- 
lógicos y  sintácticos,  deducidos  de  la  conversación.  Ella 
y  la  toponimia  del  país,  con  sus  nombres  de  pueblos,  de 
pagos,  de  valles  y  de  cerros,  nos  ayudarán  en  esta  inves 
tigación  ferviente  aunque  algo  ingrata  del  dialecto  regio- 
nal, para  el  que  también  son  útilísimos  los  trozos  dialec- 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE 


tales,  como  los  transcritos  al  final  de  estas  Notas;  trozos 
ó  relaciones  tradicionales  que  de  boca  en  boca  van  re- 
firiéndose hace  muchos  años,  perdiendo  quizá  no  poco  de 
su  prístina  construcción  al  pasar  por  tan  imperfectos  me- 
dios de  transmisión  y  de  custodia. 

Las  notas  que  siguen,  no  forman  ni  pueden  formar 
cuerpo  doctrinal.  Ello  lo  dice:  Notas,  impresiones,  pes- 
quisas, recuerdos  personales  y  de  observación,  ahora  re- 
vividos por  afinidad  de  raza  y  por  simpatías  hacia  el 
mangoneo  filológico.  El  libro  del  señor  Pidal  es  mi  nor- 
ma, una  glosa  de  él  las  líneas  de  este  trabajo,  y  llevo 
mi  grano  al  acervo  común  sin  pretensiones  de  esclare 
cer  nada,  pero  con  ardiente  deseo  de  que  ese  grano  ayu- 
de al  compañero.  A  cuantas  personas  quieran  tomarse  la 
molestia  de  leerme,  estimaré  rendidamente  cualquier  no- 
ticia, rectificación  ó  ampliación  que  influyan  en  el  mejor 
conocimiento  del  dialecto,  no  bien  estudiado  aun  por  ca- 
recer de  materiales  abundantes.  De  eso  se  trata:  de  aco- 
piarlos, depurarlos  y  servirlos. 

Quienes  lean  superficialmente,  y  á  mayor  abunda- 
miento si  son  jóvenes  y  del  país,  encontrarán  quizá  en 
estas  Notas  algunas  palabras  y  pronunciaciones  fuera  de 
uso  actualmente,  ó  reducidas  á  limitado  número  de  pue- 
blos y  de  personas;  más  no  por  ello  dejan  de  ser  castizas 
y  propias  de  Maragatería  y  tierra  de  Astorga,  de  la  pri- 
mera especialmente,  donde  afirmo  haberlas  oido  y  pro- 
nunciado en  la  adolescencia,  conversando  con  venerables 
ancianos,  mis  progenitores  por  linea  paterna.  Además, 
como  los  recuerdos  suelen  flaquear  al  cabo  de  los  años, 
he  acudido  para  su  confirmación  á  personas  nacidas  en 
la  comarca,  que  han  tenido  la  amabilidad  de  ampliar  mis 


8  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


informaciones  proporcionándome  datos  muy  valiosos,  y 
así  consigno  gustoso  mi  reconocimiento  á  los  señores  (Ca- 
brera (Doña  Francisca,  Don  Valentín  y  Don  Toribio). 

No  hay  que  asombrars3  de  las  frases  que  por  arcaicas 
ó  raras  tengan  uso  restringido  y  suenen  á  desusadas  an- 
tiguallas en  los  oidos  de  la  juventud  ó  de  algún  Ueroncio, 
que  nunca  faltan.  Para  fallar  acertadamente  el  pleito  de 
las  cosas  maragatas,  preciso  es  tener  en  cuenta  que,  de 
treinta  años  acá,  Maragatería  va  perdiendo  la  fisonomía, 
el  carácter  y  el  dialecto  privativos  del  país.  Hasta  la  tí- 
pica vestimenta  se  transforma  paulatinamente,  abando- 
nando los  tejidos,  el  corte  y  los  adornos  tan  clásicos  como 
severos,  para  adoptar  las  pacotillas  que  la  moda  lanza  al 
mercado  en  géneros  y  hechuras  exóticas,  mal  halladas 
con  la  indumentaria  inconfundible  de  Maragatería.  Ya 
desaparecieron  los  coletos  de  cuero,  los  cintos  de  piel  de 
corzo,  los  de  suela  bordados  en  sedas  de  brillantes  colo- 
res y  con  leyendas  alusivas,  los  colgantes  del  sombrero 
al  modo  episcopal,  los  zapatos  de  oreja  y  botón  de  bron- 
ce, en  los  hombres;  ya  son  objetos  de  museo  los  perriellos, 
fachas,  sayuelos,  pañuelos  de  Toledo,  arracadas,  colla- 
radas y  pendientes  enormes  de  las  antiguas  maragatas. 
Poco  á  poco  se  olvidarán,  desgraciadamente,  las  ya  mix- 
tificadas costumbres  patriarcales  sui  generis  por  cuales- 
quiera insulsos  flirteos  á  la  moderna,  y  si  ahondáramos 
en  comparaciones,  veríamos  la  transformación  latente  y 
el  avanzado  período  de  transición  en  que  Maragatería  se 
encuentra  hoy. 

El  empuje  del  progreso;  los  ferrocarriles  que  mataron 
á  la  arriería,  sostén  del  país;  la  instabilidad  ingénita  del 
maragato,  que   hoy  por  cien  atavismos  no  desmiente  su 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  9 

abolengo  moruno,  le  arrojan  fuera  de  su  pobre  tierra,  ya 
que  esta  no  le  nutre  con  sus  misérrimas  ubres,  y  busca 
en  el  resto  de  España  y  en  América  expansiones  á  sus 
aptitudes  intelectuales  ó  ancho  campo  á  su  instinto  co- 
mercial, privilegio  étnico  que  le  impulsa  á  dejar  el  suelo 
nativo  por  seguir  el  empeño  aventurero  y  errante  de  su 
consanguíneo  el  beréber;  pues  asi  como  éste  ama  con  de- 
leite su  caballo,  su  lanza  y  su  tienda,  pero  mira  con  indi- 
ferencia el  terruño  donde  la  planta  cuando  ya  no  le  dá 
que  comer,  así  el  maragato  huye  de  su  tierra  ingrata,  sin 
volver  atrás  la  cabeza. 

En  ese  desmoronamiento  del  alma  maragata,  forzosa- 
mente emprende  el  lenguaje  aquel  triste  éxodo  que  ya 
recorren  las  personas,  las  costumbres  y  el  vestido  primi- 
tivos; y  lo  comprende  porque  la  selección  daiviniana,  el 
aire  de  fuera  filtrándose  á  través  de  la  misiva  del  ausen- 
te, del  periódico,  del  libro,  de  la  conversación  rica  en 
giros  y  en  fonética  de  Castilla,  y  también  ¿por  qué  no  de- 
cirlo? el  temor  del  aldeano  á  las  rechiflas  de  que  es  objeto 
entre  los  gali-cursi-parlantes  por  su  manera  de  pronun- 
ciar, arrebatan  al  dialecto  su  construcción  pretérita  y 
van  limpiándolo  de  idiotismos  y  sonidos,  fosilizando  fra- 
ses, desnaturalizándolo  hasta  la  extinción.  Bueno  será, 
pues,  recoger  y  conservar  preciosamente  las  últimas  vi- 
braciones de  un  dialecto  que  desaparece,  no  sólo  por  ca- 
ridad lingüística,  pero  también  porque  andando  los  años 
es  muy  grato  desenterrar  los  recuerdos  y  aspirar  con 
ansia  su  perfume,  que  nos  trae  brisas  frescas  ya  olvida- 
das y  añoranzas  cordialísimas  de  una  comarca  laboriosa 
y  activa. 

En  efecto:  Maragatería,  que  es  un  país  interesante  por 


10  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

el  origen  nebuloso  de  la  raza  pobladora;  por  sus  costum- 
bres patriarcales  y  oiiginalísimas,  fielmente  guardadas 
con  su  paganismo  y  su  arabismo  á  través  de  las  centu- 
rias; por  su  vestimenta  singular,  que,  como  todo  lo  ge- 
nuinamente  maragato,  no  se  parece  en  nada  á  las  muy 
variadas  de  la  provincia  y  de  España;  por  su  idiosincra- 
sia que  integran  la  honradez  legendaria,  la  formalidad 
comercial  y  personal  nunca  puestas  en  entredicho,  el  cul- 
to al  trabajo  y  á  la  economía,  y  el  respeto  profundo  á  las 
creencias,  como  el  exaltado  amor  á  la  familia;  Maraga- 
tería,  decimos,  es  también  la  tierra  donde  todavía  mejor 
se  conservan  los  restos  de  la  antigua  fabla  de  Juan  Lo- 
renzo y  de  Berceo  y  del  Arcipreste  de  Hita,  á  la  par  que 
las  vislumbres  del  dialecto  leonés;  dialecto  y  fabla  refu- 
giados tras  de  aquellas  suaves  lomas  y  aprisionados  por 
la  invencible  tristeza  que  flota  en  aquellos  angostos  va- 
llecitos,  tan  rudamente  cultivados  como  avarientos  para 
rendir  en  cosechas  el  sudor  que  los  fertiliza.  Mará  gatería 
encierra  tesoros  étnicos  y  filológicos^  de  costumbres  y  de 
indumentaria  que  nadie  ha  estudiado  á  fondo  todavía  (1) 
y  que  indudablemente  contienen  mucho  que  revelar  para 
quienes  disponen  de  instrucción  y  de  tiempo  que  dedicar- 
les. Los  ayunos  de  conocimientos  y  faltos  del  vagar  ne- 
cesario á  esas  lides  de  la  inteligencia,  contentémonos  se- 
ñalando el  lejano  punto  de  mira  y  clavando  tal  cual  jalón 
que  á  él  conduzca.  Digamos,  sin  parecemos  por  desgracia 
ni  remotamente  á  su  autor,  lo  que  el  eminente  y  llorado 

(1)  Cuanto  á  las  investigaciones  étnicas  debo  hacer  una  excepción  á  favor  de  mi 
muy  estimado  deudo  Federico  Aragón,  que  para  tesis  de  su  Doctorado  en  Ciencias 
físicas  y  naturales  redactó  un  notabilisiino  i'síMtíío  antropológico  acerca  del  pueblo 
maragaio,  lleno  de  preciosos  datos.  Lo  publicó  en  los  Anales  de  HislQvia  Naíural^ 
tomo  XXX. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  11 

escritor  Roque  Barcia   consignó  en  uno  de  sus  libros  más 
hermosos. 

Nosotros   no  vamos,  pero  tal  vez  podamos  dar  alguna 
noticia  de  la  senda  oculta  por  donde  se  vá. 


I.     DATOS  ÉTNICOS  Y  GEOGRÁFICOS 


í  m — Bajo  el  punto  de  vista  étnico,  los  maragatos  for- 
man al  parecer  un  pueblo  de  procedencia  beréber,  bien 
determinada  en  gran  número  de  individuos  sometidos  al 
examen  antropológico  y  antropométrico  por  el  señor  Ara- 
gón Escacena,  quien  apoyado  en  repetidas  observaciones 
y  datos  técnicos  cree  muy  probable  que  el  maragato  es 
un  tipo  casi  puro  de  la  raza  denominada  libio-ibérica  por 
el  señor  Antón  y  Ferrándiz,  y  opina  que  la  población 
actual  es  un  resto  de  inmigración  verificada  en  época 
remota,  acaso  de  una  tribu  berberisca  hecha  prisionera 
en  África  por  los  romanos  y  conducida  al  país  de  los  Astu- 
res  para  dedicarla  á  la  explotación  de  las  minas  de  oro, 
de  que  tantos  y  tan  importantes  vestigios  se  conservan  to- 
davía en  los  alrededores  de  Quintanilla  de  Somoza. 

El  señor  Aragón  Escacena  (1),  sin  afirmar  rotundamen- 


(1)    Vid.  Estudio  antropológico  acerca  del  pueblo  maragato. 


14  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

te  que  el  pueblo  maragato  sea  un  representante  substan- 
cial de  la  raza  beréber,  nos  muestra  en  su  Estudio  tal 
cúmulo  de  observaciones  recogidas  en  sujetos  maragatos, 
que,  por  lo  menos,  infunde  en  nuestro  ánimo  la  vacila- 
ción ofrecida  por  los  números,  como  síntesis  de  las  opera- 
ciones antropométricas  en  80  individuos  no  seleccionados, 
pertenecientes  á  diversos  pueblos  de  la  comarca  y  en 
edades  que  fluctúan  entre  los  veintidós  y  los  sesenta  y 
seis  años. 

Dícenos  después,  como  fruto  de  su  labor  técnica,  que 
«aun  cuando  el  pueblo  maragato  no  presenta  una  gran 
homogeneidad  en  punto  á  algunos  caracteres,  se  encuen- 
tra en  él,  sin  embargo,  unidad  fisonómica  suficiente  para 
reconocer  que  constituye  un  tipo  bastante  característico;» 
y  describiendo  menudamente  los  principales  rasgos  an- 
tropométricos para  buscar  las  relaciones  de  semejanza  con 
una  raza  bien  conocida,  nos  presenta  la  siguiente  com- 
paración para  que  pueda  apreciarse  el  grado  de  afinidad 
existente  entre  el  maragato  y  el  beréber: 

Beréber  Maragato 


Diámetro  antero-posterior 

máximo 

190  m.m... 

■      190  ™-™- 

Id.   transverso  máximo.  . 

147 

.     146,9 

índice  cefálico  de  latitud. 

77,3 

.       77,3 

id.             id.         frontal. 

74,8 

.       74,4 

Longitud  de  la  nariz..   .   . 

56 

.       53,8 

Intervalo  ocular 

32 

.       34,3 

Abertura  palpebral.  .  .  . 

30 

.       32,3 

Vemos  que  las  cuatro  primeras  medidas  son  iguales 
en  ambos  sujetos,  y  si  bien  las  medidas  no  bastan  para 
establecer  de  un  modo  concluyente  la  identidad  de  proce- 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  15 

dencia  del  maragato  y  del  beréber,  dicen  lo  suficiente 
para  creer  en  la  intrusión  de  numerosos  progenitores  ber- 
beriscos en  Maragateria;  sin  determinar  en  qué  época 
ocurrió.  No  parece  desacertada  la  hipótesis  del  señor  Ara- 
gón al  decir  que  esta  época  pudo  ser  la  romana,  y  el  ob- 
jeto la  explotación  de  los  yacimientos  auríferos  en  Quin- 
tanilla;  pues  la  pureza  del  tipo  maragato,  es  decir,  su 
mayor  semejanza  antropológica  con  el  beréber,  se  nota 
en  los  pueblos  próximos  á  la  falda  oriental  del  monte 
Teleno,  de  donde  se  extraía  el  oro,  tales  como  Boisán, 
Quintanilla,  Luyego,  Lagunas;  atenúase  por  mezcla  con 
otros  elementos  en  la  zona  Santiagomillas — ^Santa  Colomba 
— Brazuelo  hasta  Astorga,  y  desaparece  aquí  como  pre- 
dominante para  resaltar  únicamente  por  atavismo  en 
algunos  individuos  descendientes  de  maragatos  (1). 

Apreciase  igualmente  en  Val  de  San  Lorenzo  (á  6  ki- 
lómetros de  Astorga)  el  elemento  que  se  mezcla  al  tipo 
puro  del  Suroeste  (Teleno)  modificándolo  en  la  zona  men- 
cionada precedentemente;  y  el  señor  Aragón,  comparando 
sus  observaciones,  asimila  esta  última  variedad  ¿1  los  ber- 
beriscos Beni-M'zab,  con  los  cuales,  dice,  «concuerda  en 
casi  todos  los  caracteres,  tanto  métricos  como  descrip- 
tivos». 

Frente  á  la  opinión  técnica  del  señor  Aragón  en  este 
asunto,  basada  sobre  la  teoría  y  los  hechos  de  la  ciencia 

(1)  El  que  escribe  estas  lineas,  hijo  de  padre  marag-ato  y  de  madre  astorg-ana, 
tiene  las  observaciones  siguientes  en  su  hoja  antropométrica,  redactada  por  el  señor 
Aragón: 

Diámetro  antero-posterior  máximo 194  mm 

Id.      transverso  m-iximo ]<18      » 

índice  cefálico  de  latitud "5,5  » 

Id.      id  frontal H      . 

Talla l,^4  m. 


16  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

antropológica,  justo  es  consignar  otros  pareceres  emitidos 
por  personas  de  toda  respetabilidad  y  suficiencia.  Mi  ilus- 
tre amigo,  el  preclaro  astorgano  Sr.  D.  Pío  GuUón,  cuya 
modestia  es  tan  grande  como  su  talento,  escribíame  hace 
poco  tiempo  lo  siguiente,  á  propósito   de  la   lectura  de 

estas  cuartillas,  honradas  con  su  Prólogo:    « afirma  V., 

«como  lo  han  hecho  muchos,  que  los  maragatos  son  de  ori- 
»gen  beréber  y  tienen  abolengo  moruno.  Esta  aserción, 
ȇ  mi  juicio,  no  se  halla  bastante  comprobada.  Persona 
«ilustradísima  y  conocedora  del  país,  con  quien  hablé  de 
»este  punto  hace  afios,  se  inclinaba  á  considerar  los  ma- 
»ragatos  de  origen  celta  ó  celtíbero.  Yo,  sin  aseverar 
»cosa  alguna,  llamo  á  V.  la  atención  por  si  entiende  que 
»le  convendría  atenuar,  por  lo  menos,  la  afirmación  á  que 
»me  he  referido,  de  la  cual,  por  lo  que  á  mí  toca,  solo 
«aseguro  que  la  he  oído  ó  leído  varias  veces  y  jamás  la 
«he  visto  acompañada  de  pruebas  históricas  convincentes. 
«Otros  quizás  las  habrán  encontrado.» 

La  cortés  alusión  del  señor  Gullón  me  conduce  á  ex- 
tender algo  más  de  lo  que  pensaba  estos  datos  étnicos, 
pues  fuera  desatención  imperdonable  rehusar  una  con- 
testación que  no  solo  es  debida,  pero  contribuirá  al  es- 
clarecimiento del  problema. 

Es  ciertísimo  que,  fuera  del  campo  antropológico,  se 
ha  divagado  no  poco  acerca  del  origen  moruno  de  los  ma- 
ragatos, pero  partiendo  de  bases  en  mi  concepto  tan  inse- 
guras como  la  indumentaria  (bragas  ó  calzón  ancho  usado 
por  los  naturales),  pasando  por  la  interpretación  filológica 
del  substantivo  maragato,  para  terminar  con  la  absurda 
creencia  de  que  el  maragato  es  moro  porque  en  las  bodas 
y  en  las  fiestas  subsiste  la  antigua  costumbre  de  hacer 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  17 


salvas  con  pólvora,  diversión  favorita  allende  el  Estrecho. 
Nada  hay  más  deleznable  que  semejantes  suposiciones.  En 
conjunto  como  en  detalle,  el  traje  típico  de  los  maragatos 
no  se  parece  al  de  los  berberiscos.  La  filología,  por  mucho 
que  retuerza  el  vocablo,  no  nos  convence  de  que  maragato 
proviene  de  mauri  captus,  ni  de  Mauregato,  ni  de  Mahgreb, 
ni  de  mai^gatos  (los  de  la  raya  ó  marca  de  Astorga,  como 
quiere  R.  Barcia,  aun  cuando  quizá  sea  el  menos  desca- 
minado). Cuanto  á  las  fiestas  de  la  pólvora,  es  suficiente 
decir  que,  aun  suponiendo  abolengo  beréber  al  maragato, 
no  pudo  traer  de  su  patria  la  costumbre  de  correr  la  pól- 
vora, por  la  razón  sencilla  de  que  ese  explosivo  fué  in- 
ventado en  el  siglo  XIV,  como  es  sabido,  y  los  maragatos 
ocupan  sin  interrupción  la  Maragatería  probablemente 
desde  principios  de  la  era  cristiana. 

En  tales  frágiles  cimientos  se  han  apoyado  los  rebus- 
cadores del  origen  maragato,  y  hacen  bien  quienes  recha- 
cen, como  rechazamos  casi  todos,  las  conclusiones  deri- 
vadas de  tan  artificiosos  fundamentos.  Pero  ante  los  datos 
experimentales  que  el  señor  Aragón  nos  ofrece  en  su  Es- 
tudio, ilustrado  con  28  fotograbados  de  tipos  maragatos 
palpitantes  de  verdad,  confieso  que  la  prueba  es  abruma- 
dora, máxime  por  haberla  obtenido  científicamente,  in 
anima  vili,  del  tipo,  lo  cual  á  mi  juicio  vale  más  y  es  más 
práctico  y  concluyente  que  las  disquisiciones  históricas  y 
las  sutilidades  sociológicas  usadas  hasta  el  presente,  sin 
confirmación  plena  ni  casi  parcial,  por  la  nebulosidad 
que  oculta  los  puntos  de  partida. 

Volviendo  á  la  opinión  que  se   inclina  á  considerar 
los  maragatos  de  origen  celta  ó  celtíbero,  declaro  respeta 
bilísimo  ese  parecer,  que  me  atreveré  á  examinar  ligera- 


18  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONES 

mente.  Cuantos  mantengan  igual  creencia  celtista,  no  se 
basarían,  para  adoptarla,  en  ninguna  presunción  imagina- 
tiva, y  si  lo  hicieron  así,  por  muy  respetables  que  sean 
las  personas  es  imposible  conceder  á  la  imaginación  auto- 
ridad suficiente  para  llevar,  sin  más  pruebas,  el  conven- 
cimiento á  los  ánimos  en  materias  que  no  sean  metafísicas, 
como  no  lo  es  la  cuestión  étnica  objeto  de  estas  líneas. 

Tampoco  pudieron  deducirla  de  la  historia  nacional, 
ni  de  la  religiosa,  ni  de  la  literaria^  ni  encontrarla  en  la 
de  las  Constituciones  políticas,  porque  según  Lafuente 
(D.  M,),  V.  de  la  Fuente,  Amador  de  los  Ríos  y  Colmei- 
ro,  se  ignora  por  completo  quiénes  fueron  los  primitivos 
pobladores  de  España,  es  un  misterio  su  religión,  nadie 
sabe  en  qué  regiones  de  la  Península  fijaron  su  residencia, 
ni  qué  ciudades  fundaron,  y  están  envueltas  en  densa  nie- 
bla las  leyes  ó  costumbres  por  que  se  rigieron.  A  este 
desconsolador  catálogo  de  incertidumbres,  anotado  por  las 
eminencias  en  Historia,  hay  que  agregar  la  carencia  total, 
hasta  la  fecha,  de  documentos  arqueológicos,  epigráficos 
ó  numismáticos  regionales,  pues  la  riquísima  colección  de 
Hübner,  como  las  sabias  investigaciones  del  P.  Fita  y  las 
no  menos  eruditas  y  laboriosas  de  mi  entrañable  amigo 
y  paisano  Marcelo  Maclas  (1),  no  registran  una  sola  ins- 
cripción de  donde  se  deduzca  más  ó  menos  premiosa- 
mente la  existencia  del  pueblo  maragato,  ni  de  su  abo- 
lengo. No  se  me  alcanzan,  por  tanto,  los  fundamentos  en 
que  reposa  la  creencia  de  atribuir  á  los  maragatos  un  ori- 
gen celta  ó  celto-hispano. 

No  infiero  á  nadie  la  ofensa  de  suponer  que  pudo  for- 


(1)    Véase  su  notabilísimo  libro  Epigrafía  romana  de  la  ciudad  de  Astorga,  1903. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  19 

mar  su  opinión  leyendo  los  desacreditados  mamotretos  que 
forjaron  los  Florián  de  Ocampo,  Román  de  la  Higuera, 
Huerta  y  tantos  otros,  que  la  crítica  histórica  rechaza  hoy, 
como  abomina  de  tanto  vano  fárrago  amañado  para  satis- 
facer de  cualquier  modo  la  curiosidad  popular. 

Sobre  la  inseguridad  de  la  Historia  primitiva,  que  mar- 
cha á  tientas  por  caminos  obscuros  ó  desconocidos  y  eri- 
zados de  obstáculos^  flota  la  ciencia  nueva  de  la  antro- 
pología y  su  auxiliar  la  antropometría,  avanzando  con  la 
firmeza  que  dan  la  propia  luz  y  la  emitida  por  las  inmu- 
tables leyes  de  la  Naturaleza.  Y  esa  ciencia  nos  dice  que 
entre  80  sujetos  maragatos  se  han  encontrado  solamente 
DOS  que  tienen  ojos  azules,  advirtiendo  el  dominio  de  los 
ojos  pardo-obscuros  (68  por  100,  sobre  los  muy  claros 
(8  por  100)  y  de  estos  únicamente  el  2,50  por  100  son 
azules,  contra  el  50  por  100  pardos.  El  maragato  posee 
menor  diámetro  transversal  cefálico  y  mayor  longitud  de 
boca  que  el  vasco,  prototipo  según  dicen  de  la  raza  ibera. 
El  tipo  de  ojos  azules  denota,  en  sentir  de  los  antro- 
pólogos y  del  señor  Aragón,  la  existencia  del  elemento 
Nórdico  de  Deniker,  aunque^  como  se  ve,  en  reducidísima 
proporción;  y  este  elemento,  de  cabellos  rubios,  dolicocé- 
falo  y  de  aventajada  estatura,  es  idéntico  al  que  dominó 
en  la  antigua  Galia,  en  Inglaterra  y  en  parte  de  España; 
es  decir,  representa  el  tipo  celta  y  puede  ser  lo  único  celta 
que  se  vé  en  Maragatería,  considerada  bajo  el  punto  de 
vista  antropológico.  La  misma  suposición  es  aceptable 
para  cualquier  resto  ibero  ó  suevo  ó  visigodo  de  los  que 
sucesivamente  invadieron  España  y  especialmente  Ga- 
licia. Ejemplares  del  tipo  rubio  con  ojos  azules,  alto  y 
grave,  con  gravedad  escandinava,  no  faltan  en  tierra  leo- 


20         ÉL  DIALECTO   VULGAR  LEONES 

nesa.   ¡Quién  sabe  si  la  clásica  seriedad  raaragata  ser  A 
una  herencia  visigoda! 

No  es  posible  catalogar  aquí  las  reminiscencias  al  pa- 
recer celtas  ó  celtohispanas  que  brotan  al  ahondar  en  las 
raíces  del  dialecto  y  de  las  costumbres  maragatas,  ni  di- 
lucidar por  ellas  el  problema,  que  presumo  irresoluble, 
del  origen  de  este  pueblo,  el  cual  posee  no  escasas  prác- 
ticas paganas,  pero  ningún  dolmen,  mámoa  ú  otra  clase 
de  monumentos  megalíticos.  La  encina,  símbolo  de  la  raza 
celta,  tampoco  abunda  en  el  país,  sobre  todo  en  las  ver- 
tientes y  escondidos  sitios  de  la  pelada  sierra  de  Teleno, 
donde  su  destrucción  no  sería  tan  fácil  como  en  el  terreno 
despejado. 

Quizás  algún  día  publicaré  las  observaciones  que  acer- 
ca del  pueblo  maragato  va  sugiriéndome  el  estudio  de  los 
materiales  que  por  su  escasez  voy  penosamente  reunien- 
do; y  sirva  de  excusa  para  ese  alarde  la  sugestiva  atrac- 
ción que  en  mí  ejerce  el  misterioso  pasado  de  una  raza 
varonil  y  austera,  que  en  un  rincón  estéril  de  la  provincia 
vegeta  hace  cientos  de  años,  destacándose  en  conjunto 
de  todas  las  agrupaciones  que  la  rodean.  Celtas  ó  mo- 
runos, suevos,  visigodos  ó  mezcla  heterogénea  de  cuan- 
tos conquistadores  cayeron  sobre  la  comarca  en  remotas 
edades,  los  maragatos  serán  siempre  un  pueblo  interesan- 
tísimo para  el  historiador,  para  el  filólogo,  para  el  an- 
tropólogo, como  para  cuantos  anhelen  penetrar  con  seguro 
paso  en  la  historia  primitiva  de  la  madre  patria. 

2.— Geográficamente  considerada,  la  región  de  Mara- 
gatería  pertenece  á  la  provincia  de  León,  partido  judi- 
cial y  diócesis  de  Astorga.  Está  situada  entre  los  2*^  30 ' 
y  2^  50'  de  longitud  Oeste  del  meridiano  de  Madrid,    y 


i 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE 


21 


entre  los  42'^  19'  y  42°  33'  de  latitud,  confinando  al  Norte 
con  la  comarca  de  Cepeda,  al  Sur  con  la  de  Valduerna 
y  río  Duerna,  al  Este  con  la  de  Sequcda  y  Astorga,  y 
al  Oeste  con  la  de  Cabrera  y  montañas  de  León.  Dentro 
de  Maragatería  está  la  comarca  llamada  Somoza,  cuyo 
nombre  regional  lleva  buen  número  de  pueblos.  Mara- 
gatería tiene  aproximadamente  400  kilómetros  cuadrados 
y  ocho  Ayuntamientos  con  33  pueblos  y  unos  10.000  ha- 
bitantes. Los  cabezas  de  Ayuntamiento  son:  Brazuelo, 
Castrillo  de  los  Polvazares,  Lucillo,  Luyego,  Rabanal  del 
Camino,  Santa  Coloraba,  Santiagomillas  y  Val  de  San  Lo- 
renzo. Los  33  pueblos  de  la  región  son  los  siguientes,  por 
orden  alfabético: 


Andiñuela. 

Argañoso. 

Beldedo. 

Brazuelo. 

Castrillo  de  los  Polvazares. 

Combarros. 

El  Ganso. 

Lagunas  de  Somoza. 

La  Maluenga. 

Lucillo  de  Somoza. 

Luyego  de  Somoza. 

Murías  de  Pedredo. 

Murías  de  Rechivaldo. 

Pedredo  de  Somoza. 

Pradorrey. 

Quintanilla  de  Somoza. 

Rabanal  del  Camino. 


Rabanal  Viejo. 

Rodrigatos. 

San  Martín  del  Agostedo. 

Santa  Catalina  de  Somoza. 

Santa  Colomba  de  Somoza. 

Santa  Marina  de  Somoza. 

Santiagomillas. 

Tabladillo  de  Somoza. 

Turienzo  de  los  Caballeros. 

Valdemanzanas. 

Val  de  San  Lorenzo. 

Val  de  San  Román. 

Valdespino  de  Somoza. 

Viforcos. 

Villalibre  de  Somoza. 

Villardeciervos. 


Sospéchase  que  en  tiempos  lejanos  fueron  maragatos 
los  pueblos  de  Foncebadón,  Manjarín,  Molinaferrera,  Fi- 


22  EL   DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

liel,  Chana,  Villar  de  Golfér  y  algún  otro  de  los  limí- 
trofes hoy  con  Maragateria;  sin  embargo,  además  de  no 
usarse  en  ellos  la  vestimenta  maragata,  sino  el  calzón 
corto  llamado  ataqueiras,  tampoco  hay  documentos  en 
que  apoyar  tales  presunciones,  por  más  que  en  aquellos 
pueblos  se  observan  afinidades  de  lenguaje  y  de  costum- 
bres con  los  maragatos,  las  cuales  bien  pueden  ser  debidas 
á  un  origen  común  ó  á  la  proximidad  de  situación  de 
los  pueblos  con  los  que  indudablemente  pertenecen  á 
Maragateria. 

3. — No  cabe  deslindar  el  límite  del  dialecto  leonés 
en  Maragateria,  que  está  plenamente  dentro  de  él,  como 
lo  están  los  pueblos  cercanos  á  la  periferia  regional,  del 
mismo  modo  que  los  inmediatos  á  Astorga;  y  á  seme- 
janza de  lo  consignado  por  el  señor  La  verde  Ruiz  para 
el  Valle  de  San  Jorge  (Asturias),  puede  afirmarse  que  la 
Maragateria  y  tierra  de  Astorga  reñejan  el  dialecto  leonés 
usado  en  casi  todo  el  occidente  de  la  provincia  de  León. 
Digo  en  casi  todo  porque  desde  la  divisoria  de  las  Mon- 
tañas de  León,  llamadas  también  montañas  de  Teleno  y 
de  Foncebadón,  ó  sea  desde  su  vertiente  occidental  hasta 
el  limite  de  la  provincia  de  León  con  las  de  Lugo  y 
Orense,  en  los  partidos  judiciales  de  Ponferrada  y  Vi- 
Uafranca  del  Bierzo,  se  habla  un  acentuado  dialecto 
gallego,  sobre  todo  en  el  de  Villafranca.  Los  naturales 
han  querido  llamarle  dialecto  berciano,  y  se  ha  escrito 
algún  libro,  como  Ensayos  poéticos,  por  el  señor  Fer- 
nández Morales,  en  que  asi  se  le  denomina.  Pase  la 
especialidad;  pero  aparte  el  sinnúmero  de  voces  pura- 
mente gallegas  y  con  pronunciación  gallega  que  en  el 
berciano  predominan,   no   hay  más  que  ver  cómo  abun- 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  23 


dan,  especialmente  en  Villafranca,  los  diminutivos  ga- 
llegos ela,  elo,  sin  salir  de  los  nombres  de  población. 
Villafranca  tiene:  Trabadelo,  Paradela,  bótelo,  Fresne- 
delo,  Pradela,  Pénaselo,  Gacabelos,  Campelo,  Pórtela,  Can- 
cela, Vuela,  Quíntela,  Penedelo;  el  río  Miníelo,  el  cerro 
de  los  Puliñeiros  y  también  los  diminutivos  leoneses  en 
LiUoy  Espanillo,  Cubillos,  así  como  II  en  Finolledo  (Valle 
de),  Pico  del  Carballal,  Valtuille  y  Comilón.  En  Pon 
ferrada  no  hay  pueblos  con  terminaciones  elo  ela,  y  te- 
nemos illo  illa  leoneses  en  Cubillos,  Ferradíllo,  Rodanillo , 
Pradilla;  de  abolengo  leonés,  como  La  Lomba,  Lombillo, 
Añilares,  Orellán,  Malladina,  Cubillinos,  Anllarinos,  y  ga- 
llegos Odollo,  La  Balouta  y  Bouzas.  Se  ve  en  estos  nom- 
bres confundido  el  castellano  con  el  leonés  y  el  gallego^ 
que  gana  terreno  en  esta  compenetración  y  acusa  una  su- 
premacía innegable,  como  valioso  resto  de  su  dominio  ini- 
cial en  el  leonés.  Efecto  de  tal  confusión  es  la  imposibilidad 
actual  de  hallar  bien  determinado  lo  que  podemos  llamar 
trazado  límite  occidental  del  dialecto,  que  en  el  Bierzo 
está  muy  bastardeado  por  aquella  supremacía  y  por  su 
proximidad  á  Gralicia.  Yo  estimo — y  estoy  pronto  á  rec- 
tificar mi  opinión  cuando  se  ofrezcan  pruebas  irrefra- 
gables de  la  contraria — que  por  ahora  y  considerado  el 
berciano  como  dialecto  especial  del  país,  el  límite  oc- 
cidental del  leonés  debe  ser  la  divisoria  de  las  montañas 
de  Teleno  y  Foncebadón,  que  es  la  de  las  aguas  de  los 
rios  Duero  y  Miño,  la  de  cultivos  y  clima,  la  de  cos- 
tumbres y  aun  la  de  culinaria  popular. 

El  dialecto  propiamente  leonés  se  advierte  dominado 
por  el  gallego  en  los  pueblos  del  partido  de  Ponferrada 
que  lindan  con  los  de   Astorga  situados  en  la  vertiente 


24  KL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


oriental  de  las  sierras  de  Teleno,  Foncebadón  y  Man- 
zanal. Va  disminuyendo  esa  influencia^  por  mayor  per- 
sonalidad del  dialecto  ó  por  atracción  del  castellano  á 
medida  que  avanzamos  hacia  Astorga^  y  modificándose 
constantemente  en  dirección  Oeste-Este,  concluye  por 
diluirse  en  el  castellano  al  llegar  al  límite  de  León  con 
Zamora.  La  marcha  del  dialecto  en  disminución  y  trans- 
formación progresivas  desde  el  Bierzo  hasta  el  confín 
del  partido  de  Benavente,  dice  bien  claro — al  menos  yo 
lo  presumo — que  el  dialecto  leonés  es  una  degeneración 
del  gallego  y  del  portugués,  y  que  la  comarca  de  As- 
torga  se  encuentra  geográfica  y  filológicamente  en  el  pun- 
to de  transición  del  gallego  al  castellano.  Como  tal  punto, 
participa  de  ambos  lenguajes,  y  va  ganando  terreno  hacia 
occidente  el  castellano,  por  su  predominio  en  todas  las 
manifestaciones  de  la  vida,  y  también  porque  los  habi- 
tantes de  la  región  astorgana,  que  hace  60  años  no  salían 
del  terruño,  tienen  ahora  contacto  frecuentísimo  con  Cas- 
tilla, al  paso  que  entonces,  especialmente  Maragatería, 
sostenía  con  Gralicia  intensas  relaciones  comerciales,  y 
era  este  antiguo  reino  muy  visitado  por  los  maragatos, 
que  á  no  dudar  introdujeron  en  el  habla  de  su  país  nume- 
rosas voces  con  fonética  y  morfología  gallegas,  quizá  sin 
quererlo,  pero  constreñidos  por  la  necesidad  cotidiana  de 
entenderse  en  gallego  con  los  gallegos  para  el  mejor  éxito 
de  las  mutuas  transacciones. 

4. — No  me  parece  enteramente  aceptable  que  á  las 
razones  históricas  ó  políticas  sigan  las  afinidades  lingüís- 
ticas, haciendo  depender  de  aquellas  el  dialecto  aun  cuan- 
do por  integración  guerrera  de  territorios  se  hallen  estos 
sometidos  á  idéntica  administración,  si  antes  no  tenían  el 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  25 


mismo  origen.  Alsacia  y  Lorena  eran  alemanas  bajo  la 
dominación  francesa,  y  alemán  su  dialecto  y  alemanas  sus 
costumbres.  Puerto  Rico  y  Filii)inas  hablarán  oficialmente 
el  inglés,,  pero  seguirá  dominando  el  espaílol  en  todos  los 
demás  actos  de  su  vida,  y  esto  á  despecho  de  presiones  y 
centurias,  porque  la  madre  no  se  olvida  jamás.  Admitiendo 
que  una  afinidad  lingüística  sea  consecuencia  de  una  razón 
política,  sin  mas  antigua  conexión^  en  Braganza  se  habla- 
ría leonés  cuando  su  iglesia  perteneció  á  la  diócesis  de  As- 
torga,  y  el  leonés  actual  de  tierra  de  Miranda  (Portugal) 
sería  hoy  mismo  consecuencia  de  haber  figurado  como  hi- 
juela del  Obispado  asturicense,  y  antes,  en  la  dominación 
romana,  haber  pertenecido  á  este  Convento  jurídico.  Ha- 
ce muchos  años  que  la  diócesis  astorgana  se  interna  en 
las  provincias  de  Orense  y  Lugo,  donde  es  seguro  que  no 
hablan  el  leonés  de  Astorga,  y  también  en  la  de  Zamora, 
no  bastando,  á  mi  juicio,  tal  dependencia  jurisdiccional 
para  imponer  el  dialecto.  El  hecho  de  que  Portugal  y  Ga- 
licia pertenecieron  al  antiguo  reino  de  León,  nos  dará 
la  nota  originaria  del  dialecto  leonés,  portugués-gallego 
al  principio  y  regional  después  de  la  desmembración;  pero 
sin  olvidar  la  fuente  madre  ni  desdeñar  la  aproximación 
política  á  Castilla,  resultando  de  esas  ñuctuaciones  el  pro- 
ceso lingüístico  del  leonés,  que  aun  permanece  estacio- 
nario en  muchas  de  sus  formas,  cuando  ya  evolucionaron 
estas  en  portugués  y  en  castellano,  fijándose  en  otras  más 
perfectas  y  definitivas. 

5. — El  dialecto  que  ahora  pretendo  anotar  es  el  ha- 
blado en  Maragatería  y  tierra  de  Astorga,  éste  en  un  radio 
máxinio  de  10  kilómetros  por  el  Este  y  Sur  de  la  ciudad, 
prolongado  hasta  20  en  direcciones  Norte  y  Noroeste^  pa- 


26  EL  DIALECTO   VULGAR  LEONÉS 


ra  comprender  la  comarca  de  la  Cepeda.  Entra  por  lo 
tanto  en  la  denominación  de  dialecto  leonés  occidental,  se- 
gún la  clasificación  del  Sr.  Menéndez  Pidal,  quien  llama 
así  al  dialecto  que  pronunciando  tierra  y  cwerpo,  pronun- 
cia á  la  vez  caldeiro  y  owtro,  en  contraposición  á  los  que 
pronuncian  térra  y  corpo,  caldero  y  otro.  El  dialecto  usado 
actualmente  no  es  el  leonés  en  toda  su  pureza,  pero  con- 
serva muchas  formas  del  hablado  en  la  segunda  mitad 
del  siglo  XIX,  del  cual  se  dan  referencias  por  emplearlo 
aún  las  personas  ancianas,  en  su  mayoría  refractarias  á 
la  adopción  del  castellano  moderno,  que  no  hablan  ni 
quizá  entiendan.  Finalmente,  al  consignar  las  palabras 
i\Jaragateria  ó  Astorga  como  aclaratorias,  queremos  ex- 
presar que  la  palabra  ó  palabras  dialectales  precedentes 
son  peculiares  de  todos  los  pueblos  de  la  región;  y  de  uno 
ó  más  pueblos  cuando  estos  figuren  escritos  á  continuación, 
indicando  asi  que  seguramente  se  dicen  en  ellos  las  voces 
transcritas.  Cuando  no  sigue  indicación  geográfica,  las 
palabras  son  comunes  á  Maragatería  y  tierra  de  Astorga. 


II.     FONÉTICA 


6-— Diptongación  de  la  E  y  la  O. — En  estas  dipton- 
gaciones, como  en  las  demás,  existe  por  lo  general  una 
verdadera  anarquía,  que  escapa  á  veces  á  toda  regla.  No 
se  diptongan  roda,  ternín,  zarra,  comenencia,  sistia,  con- 
cencía,  deciocho,  Mido,  y  son  corrientes  riesga,  [riestra, 
tabierna,  tiengo,  diendo,  mierlo,  culuebra,  rueldo  {roldo, 
voWo),  cuelmo,  pruébar,  desfuellar,  juegar,  añuesgar,  pué- 
danlos, vuélvais,  muelemos,  etc.  Alguna  vez  sona  (Mara- 
gatería)   en   «sónate  los  mocos»;  «¿onde  sona  el  tamborín?» 

En  las  diptongaciones  de  otras  letras  se  advierte  idén- 
tica vacilación,  por  defecto  y  por  exceso.  Así  oímos  pinar, 
rise,  herrar,  afitar,  concidir,  seyendo,  lliUerio,  vente  y  sus 
compuestos  numerales,  trenta  y  los  suyos,  ciercio,  Biercio, 
pulsio,  bracio,  ¡Juasús!,  fuercia,  dea,'estea,  y  mil  más. 

7. — Obsérvase  exceso  de  diptongación  de  O  ante  yod 
en  cuelo  yo  cojo,  cueia  coja  (adj.),  muelo  mojo,  fueia  hoja, 
ueios  ojos,  giiel  buey,  ugüela  oveja  (Maragatcría  y  Astor- 
ga)  y  también  coya,  de  coger;  «coyímoslle  polas  barbillas» 


28  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

(Cepeda).  No  tengo  noticia  de  nueche,  muecha,  duecho,  ni 
del  niiiiicral  octo.  El  diptongo  ue,  según  las  investigacio- 
nes más  autorizadas,  proviene  de  la  transformación  de  la 
o  tónica  latina.  Es  una  ley  fonológica  infalible  en  las 
voces  á  que  se  aplica.  Así  cueio  es  el  c  o  1 1  i  g  o  latino, 
como  fueia,  ueio,  güei  son  folia,  oculus,  hos;  y 
cuervo,  ct¿erda,  cwento,  cuero  vienen  respectivamente  de 
corvus,  corda,  contus,  corium.  Nuestro  cuel- 
mo es  el  cumulo  de  los  latinos,  por  corrupcipn  cohol- 
mo,  colmo  y  finalmente  cuelmo  al  adoptarlo'  el  leonés, 
pues  en  castellano  subsisten  colmo  y  cogolmo.  El  origen 
de  este  diptongo  pertenece  á  la  época  del  latín  vulgar 
y  es  anterior  á  los  documentos  castellanos  más  antiguos. 
Berceo  ya  lo  empleaba  en  el  siglo  XIII.  W.  Meyer  Lübcke 
y  Cornu  sostienen  que  reconoce  por  tipo  normal  el  dip- 
tongo uo,  afirmación  cierta  para  el  italiano  (bííono  de 
bono^  míovo  de  novo)  pero  insostenible  en  el  castellano  y 
en  el  leonés  de  Maragateria. 

Como  excepción  tenemos  poyo  de  p  o  d  i  u  m  ,  y  es 
construcción  que  no  falta  en  ninguna  casa  maragata,  den- 
tro de  ella  ó  adosado  á  la  fachada  exterior,  para  ayudarse 
á  montar  á  caballo,  y  existía  ó  existe  aún  en  muchos  por- 
tales de  las  casas  de  Astorga. 

El — o  n  d — latino  no  tiene  en  e)  dialecto  del  país  la  pro- 
nunciación uend  que  ofrece  el  leonés-asturiano  en  ascuén- 
dete  y  otros.  También  es  desconocida  la  variante  tía  del 
diptongo  de  la  o,  como  fuara,  encuantra. 

8- — La  E  ante  yod  se  transforma  en  el  diptongo  ie,  si- 
guiendo una  ley  análoga  á  la  del  diptongo  ue,  con  idénti- 
cas circunstancias  en  los  verbos:  vienga,  ñengo,  mantienga, 
diendo  y  fuendo  como  gerundio  notable  de  ¿r  (Rabanales). 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  29 

En  Astorga  (pueblo)  tengo,  vengo,  etc.  Se  diptonga  en 
muyier  mujer,  peior,  empeiorar  (Maragatería)  y  en  las  for- 
mas verbales  ye  (ie,  e  s  tj  jera  (iera  e  r  a  m j  que  se  em- 
plean hoy  abundantemente.  «  Ye  una  forca»  «¿Quién  ye?» 
« Yera  un  pobre».  En  las  inmediaciones  de  Astorga  decían- 
se hace  años  unas  coplas  que  empezaban  así: 

Yera  de  San  Justo 
yera  cardadore 


Los  ye  y  yera  empléanse  indiferentemente  precedien- 
do á  vocal  ó  á  consonante.   Ye  don  Manuel;  yera  el  médico. 

Los  ya,  ia  e  s  t_,  pía  del  Fuero  Juzgo  son  corrientes  en 
Maragatería  y  Astorga,  convertidos  en  yia  los  primeros: 
«cabra  cueia  non  yia  sana».   «¿Qué  cousa  yia  la  que  no 

has  visto  nin  vi? Pia  es  pié,  y  en  plural  pías. — «¿Por 

qué  lloras,  pecau? — Madre,  atartalléme  un  pia».  El  señor 
Menéndez  Pidal  explica  esta  variante  del  diptongo  por 
dislocación  del  acento.  Es  posible  y  no  única;  así,  por  el 
fué  se  dice  fui,  por  fui  dicen  fué:  «él  fui  á  Estorga  y  yo 
fué  á  la  cortina»;  por  juego  jugo,  por  bueno  btiino,  por 
viola  (la  vio)  viúla,  expresiones  en  que  además  de  la  dis- 
locación del  acento  por  tradición  latina,  se  advierte  el 
cambio  de  la  segunda  letra  del  diptongo  por  la  más  afín  á 
la  diptongación  correspondiente.  ¿Debe  atribuirse  tal  acen- 
tuación á  las  causas  enunciadas,  ó  también  á  la  falta  de 
fijeza,  vacilación  si  se  quiere,  del  diptongo?  El  leonés  tie- 
ne muchas  acepciones  de  confusión  desesperante. 

9. — El  diptongo  ie  subsiste  ante  sonidos  palatales.  Se 
conservan  en  Astorga  (pueblo)  riestra,  priesa,  riesga,  y  en 
su  tierra  y  Maragatería  casi  todos  los  que  en  castellano  ha- 
cen illo,  illa,  is,  es,  como  regiellas,  mundiella,  morciella. 


30  EL  DIALECTO    VULGAR  LEONÉS 

canciella,  oriella,  perriellos,  hotiello,  cepiello,  amariello, 
atiello,  turniello,  matiello,  que  en  ki^^Edad  media  eran  dimi- 
nutivos; priesa,  riesga,  riestra,  aviespa,  mierca,  tabierna' 
mierlo,  exceptuándose  cierra  pronunciado  zarra,  y  bieldo, 
que  se  pronuncia  bildo  por  toda  clase  de  personas.  El  ar- 
caismo  no  se  extiende  á  nombres  de  pueblos  de  la  comarca, 
QuintaniUa,  Santiagomillas,  Tabladillo,  Lucillo,  Truchi- 
llas,  Bonillos,  Bosadilla,  que  nadie  pronuncia  Quintaniella, 
Tabladiello,  etcétera. 

La  conservación  de  ie  ante  vocal  es  muy  reducida  en 
Maragatería.  Solo  conozco  el  pronombre  posesivo  mieu, 
mío  (latín  m  e  u  sj  que  también  hace  miu  y  miyo,  y  la  pro- 
nunciación de  miedo,  mieu.  «¿Tiés  mieu?»  En  la  Ribera  del 
Orbigo  está  más  extendido;  allí  dicen  mieus,  tieus,  los 
míos,  los  tuyos;  el  mi  tieu  el  mi  tío  (mi  marido)  y  desde 
luego  en  los  perfectos  de  indicativo  de  los  verbos  en  er  é 
ir,  como  bebieu,  cumieu,  salieu,  vestieu,  uyeu,  (uieu)  cuyo 
infinitivo  hace  uyer,  oír. 


10. — Diptongos  gallego-portugueses.— Son  muy 
usados  los  diptongos  decrecientes  ó  con  acento  en  la  pri- 
mera vocal  (éu,  éi,  ói)  como  veremos  en  lo  sucesivo. 

I  I.--02Í  por  o  está  generalizado  hasta  el  extremo  de 
que  son  pocas  las  palabras  que  escapan  á  la  regla;  así, 
pouco,  roupa,  coiiso,  rousa,  toupo,  chouza,  toucino,  etc.; 
la  persona  el  de  los  verbos  en  ar:  cantón,  llorón,  pre- 
guntón, ñadóu,  regoldóu.  Pobre  no  se  diptonga,  ó  lo  hace 
tan  levemente  que  pasa  desapercibido,  pero  en  Maraga- 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  31 

tería  dicen  poubrecin,  poubrin,  volviendo  por  los  fueros 
del   p  a  u  p  e  r  e   latino. 

Se  dice  you  por  yo,  extendiendo  el  diptongo  á  los  po- 
sesivos toic,  tuyo  (femenino  tua),  totis,  sous.  «Esu  nun  ye 
¿Olí»,  eso  no  es  tuyo;  los  tous  pías,  dicen  en  Andiñuela  y 
Rabanal.  Para  you,  procedente  del  eo  latino^  disiento  del 
señor  Menéndez  Pidal;  el  diptongo  -eo  no  se  usa  en  Mara- 
gatería,  y  hay  que  buscar  el  origen  de  you  en  el  yo  cas- 
tellano, diptongando  y  acentuando  la  vocal  como  diptongo 
decreciente,  de  que  tantos  ejemplos  guarda  el  leonés.  Con- 
formes con  la  procedencia  latina  uo  para  tou,  sou  y  dous 
(tuo,  sno,  dúos). 

El  ou  por  o-  átona  inicial  no  nasal  se  encuentra  en  ott- 
tro,  oubeya,  oufensa,  y  precedido  de  consonante  en  toupo, 
toupar;  y  en  la  Ribera  de  Órbigo  tous,  todos.  El  diptongo 
ou  no  ha  sido  nunca  castellano,  que  siempre  lo  miró  con 
antipatía.  En  Berceo  uo  se  encuentra.  El  célebre  Antonio 
Nebrija  dice  en  su  Gramática  impresa  en  1492:  «la  u  con 
la  o  mui  pocas  vezes  se  pueden  aiuntar  por  diphthongo». 
Este  es  común  en  portugués,  gallego  y  catalán;  el  leonés 
tiene  más  afinidades  con  los  primeros  que  con  el  último. 

12a — En  vez  de  A  seguida  de  yod  se  emplea  el  dip- 
tongo gallego-portugués  ei  en  heiso,  queiso  (Maragatería) 
lleichi  leche  (Ribera  de  Órbigo)  en  la  primera  persona  del 
perfecto  de  los  verbos  en  -ar,  como  bailei  bailé,  m'enfadei  me 
enfadé;  yo  ei  visto;  séi  que,  sé  que,  parece  ser  que;  confe 
saréime;  queiméime,  me  quemé;  en  el  adverbio  eiqui,  aqui^ 
y  en  voces  como  ataqueiras ,  calzón  corto  y  ajustado.  Este 
diptongo  penetra  en  el  partido  de  La  Baüeza,  donde  tie- 
ne su  limite  oriental,  y  se  usa  en  toda  la  Ribera  y  Cepeda. 

Está  muy  bien  difundido-ei-en  Maragatería  y  Astorga, 


32  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

sobre  todo  precediendo  e  á  ?%  ó  sea  en  las  voces  que  lle- 
van ero,  como  ferreiro,  caldeiro,  gnlibeiro  (gaznate),  cam- 
paneiro,  riñuveiro  (renovero)^  salgueiro,  morteiro,  y  en 
algunos  femeninos  monteira,  madeira.  Pinera  y  piñerero 
llaman  en  Astorga  al  cedazo  y  al  cedacero,  que  en  Ma- 
ragatería  son  piñeira  y  piñereiro,  voces  enteramente  por- 
tuguesas. Palera  en  Astorga  y  paleira  en  Maragatería  es 
el  nombre  del  sauce  ó  salguero. 

En  el  caso  de  E  seguida  de  yod  hay  alguna  i  antepa- 
latal sonora  en  féije,  haz  de  urces;  venceijo,  venceio,  pájaro 
y  atadura;  jéijo,  canto  rodado  cuarzoso,  y  también  ape- 
llido, cuya  etimología  desconozco;  curreia,  correa  (Orbigo) 
melgo,  meiga  brujo,  a.  La  i  del  diptongo  es  absorbida  por 
la  palatal  siguiente,  de  ordinario  y,  en  soiiheiyo,  sobeo, 
aproximándose  á  su  origen  del  latino  subeo  ó  subigo, 
is  (facilem  ad  suhigendtim  frenat,  Cic);  pelleiya  pelleja, 
conceiyo  concejo,  valleiyo  vallecito,  y  desaparece  en  con- 
ceyos  oreya,  guedeya,  andrayos,  hermeyo  (Rabanales).  No 
he  oido  nunca  manteiga  (pero  alguna  vez  manteica,  An- 
diñuela)  por  manteca.  Manteiga  es  voz  portuguesa,  que 
según  opiniones  puede  proceder  del  sánscrito  mantliaja, 
de  mantha,  agitado,  batido,  y  ja,  producido  por;  de  la 
raiz  manth,  frotar,  mover^  agitar.  Asi  manthaja  sería  «una 
substancia  producida  por  batido  enérgico,»  y  si  non  e  vero 
e  hen  trovato. 

Es  probable  que  los  grupos  eiyo,  eiya,  eyo,  eya,  ha- 
gan realmente  eio  eia  en  todos,  ó  al  menos  en  aquellas 
voces  como  concejo,  cuyo  proceso  fonético  quieren  algu- 
nos que  sea  concilium,  concello,  concelio,  conceio,  fal- 
tando saber  si  la  i  se  pronunciaba  como  en  castellano  mo- 
derno ó  como  y:  conceio  ó  conceyo.  Esta  cuestión  fonética  es 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  33 


muy  interesante,  mas  por  desgracia  irresoluble  actualmen- 
te. Por  fino  que  se  tenga  el  oido,  no  hay  medio  de  averiguar 
si  un  maragato  pronuncia  conceyo  ó  conceio,  y  así  de  las 
demás  agrupaciones  finales.  Claro  es'que  dilucidada  ple- 
namente la  particularidad  fonética,  surgía  otra  en  caso  de 
i:  la  de  apreciar  como  triptongos,  y  no  como  diptongos,  las 
voces  terminadas  en  eio  eia,  donde  habría  ejemplos  nota- 
bilísimos de  cuatro  vocales  seguidas^  en  cueia  coja  (adj.), 
ciieio  yo  cojo,  ueios  ojos,  ugüeia  oveja,  fueía  hoja. 

La  j  por  i  ó  y  es  poco  usada  en  el  dialecto  del  país,  que 
ofrece  marcada  inclinación  á  suavizar  el  sonido  gutural 
y  áspero  de  la  primera  letra  mediante  el  suave  de  cual- 
quiera de  las  otras  dos,  prefiriendo  el  semipaladial  de  i. 
Conozco  las  excepciones  jw^o,  yugo  en  Maragatería  y  jue- 
go, yugo  en  Órbigo.  Esta  tendencia  constituye  un  alegato 
más  en  favor  de  la  antigüedad  del  dialecto,  no  solo  por  la 
comodidad  fonética,  peculiar  del  habla  en  épocas  lejanas, 
sino  porque,  según  nuestro  Monlau  y  el  célebre  romanista 
Joret,  la  j  no  adquirió  hasta  fines  del  siglo  XVI  el  sonido 
gutural  que  hoy  tiene. 

El  cambio  de  e¿  por  e  al  principio  de  dicción,  no  es  usa- 
do. En  vez  de  eiglesia  dícese  egresia  ó  igresia  por  iglesia. 
Exceptúase  el  adverbio  aquí,  que  se  pronuncia  eiqíií. 

Merecen  ser  anotados  algunos  plurales  en  que  entra  el 
diptongo  ei.  Así  buey  no  hace  bueyes  sino  güeis  en  Astorga 
y  bilis  en  Maragatería;  ley  hace  léis;  rey  reís  y  también 
réises.  «Tengo  los  cuatro  réises»,  dice  la  gente  del  pueblo 
en  el  juego  del  tute. 

I3.^-E1  sonido  oi  producido  por  la  o  seguida  de  yod  no 
tiene  ejemplos  conocidos,  exceptuando  la  interjección  ¡cói- 
?'o/ equivalente  á  ¡caramba! 


34  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

La  adaptación  de  palabras  gallegas,  sometidas  á  la 
diptongación  leonesa,  tiene  un  ejemplo  más  en  el  adjetivo 
dóndio  (Andiñuela)  equivalente  á  blando,  suave,  y  viene 
del  gallego  dondo,  de  igual  significación.  Carne  dóndia, 
piso  dóndio. 


14. — Inflexión  de  la  vocal  tónica. — La  u  final  no 
ejerce  influencia  para  cerrar  la  vocal  tónica  en  forma  tan 
radical  como  la  citada  por  el  señor  Menéndez  Pidal  para 
las  voces  ^jeZtó  palo,  p¿7ií  pelo,  besu  vaso,  bisu  beso,  etc., 
empleadas  en  los  concejos  de  Lena  y  AUer;  pero  hay  deda, 
dedo  gordo  del  pié,  que  no  me  parece  femenino  del  leonés 
dm,  sino  del  castellano  dedo.  Es  de  advertir  que  se  dice 
deda  y  no  dea,  á  pesar  de  pronunciarse  deo,  deu,  los  déos, 
los  deus. 

Maragatería  y  Astorga  usan  inflexiones  curiosas  de  las 
letras  a,  e,  i,  o.  Empléase  a  por  e  en  asperar,  ascuchar  y  sus 
tiempos;  aspado,  aspacin,  aspeao,  ansiñar,  adá  edad,  ta- 
barnero;  e  por  a  en  Estorga,  estucia,  espaviento  y  espamien- 
to,  esperiega,  espliega  (manzana  asperiega),  estilla;  i  por  a 
en  arudir;  e  por  o  en  escuro,  escurecer;  e  por  i  en  ruén,  ruin, 
hestoria,  enginiero,  engerto,  engertar,  encienso,  entroducir , 
é  inversamente  intierro,  ciminterio;  u  por  o  en  uir,  oir,  y 
otras  muchas. 

La  reducción  de  la  tónica,  cuando  forma  diptongo,  es 
muy  corriente  en  Maragatería  para  el  cambio  de  ue  en  ui, 
con  acentuación  fuerte  en  la  primera  vocal:  búis  bueyes, 
pauúilo  pañuelo,  fúigo  fuego,  júigo,  jugo  yo  juego,  guiso 


SAÍÍTIAGO  ALONSO  GARROTE  B5 


hueso,  fui  fué,  y  no  solo  se  acentúan  así  casi  todos  los  dip- 
tongos ui  por  ue,  sino  muchos  en  ue\  fuerte,  fuera,  nueces, 
y  núices,  vuelto,  vuelve,  bueno  y  biíino,  puerta,  luego,  Júigo 
y  aun  lugo,  este  quizá  como  inspiración  levísima  é  imper- 
ceptible de  la  e  en  Mego.  Hay  muchas  excepciones,  como 
cuerda,  fuelle,  muerte,  donde  la  tónica  no  se  reduce  apa- 
rentemente hoy,  mas  un  oido  ejercitado  señalaría  la  ten- 
dencia á  la  acentuación  en  la  primera  vocal,  resto  acaso 
de  antigua  fonética  regional. 

El  diptongo  ui  pierde  la  i  en  fustes  fuiste,  y  demás 
verbos  en  parecidas  condiciones. — «Sé'ique  fustes  á  la  cio- 
dá». — Si,  ayer /we  (fui). 

Como  derivado  del  caccabus  latino,  cacharro,  te- 
nemos cachu  cacho  (plural  cachus,  cachos).  Plaza  de  los 
cachos  se  llama  vulgarmente  en  Astorga,  aun  por  personas 
cultas,  la  vía  donde  los  días  de  mercado  están  los  puestos 
de  cacharros  de  barro  cocido,  vidriados  ó  no,  tales  como 
pucheros,  cazuelas,  cántaros,  barrilas,  tarteras,  etc.,  y 
cachos  llama  todo  el  país  á  estos  artefactos,,  de  modo  que, 
á  mi  juicio  y  por  lo  referente  al  leonés  de  Astorga,  es  acep- 
table la  palabra  cacho  que  Kórting  consigna  como  pro- 
cedente de    caccabus. 

No  se  obscurece  la  o  procedente  de  au  latino;  asi  pro 
núncianse  oru  oro,  pocii  y  poucu  poco,  toru  toro,  siendo 
raro  oir  pucu,  ni  orus  en  plural. 


IS. — Epéntesis  de  i  en  la  terminación. — Este  meta- 
plasmo  se  halla  muy  extendido  en  Maragatería,  Astorga  y 


36  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONES 


SU  tierra,  donde  es  frecuente  decir  alabancia,  chanda, 
segurancia,  conocencia,  holgancia  ó  forgancia,  y  más  co- 
mún sostanza,  seguranza,  comparanza,  reponanza,  ranzo 
y  ranza,  rancio,  ia;  pero  dicen  «esta  manteca  se  ra7icea» 
por  «se  enrancia»  .Colocan  la  i  antes  de  la  vocal  tónica  en 
urnia,  sornia,  pálida,  fuercia,  regalicia  regaliZ;,  mierlo 
mirlo,  empedriar,  deliriar,  amansiar  (pero  manso). 

A  veces  el  diptongo  ia  substituye  á  e  antefinal:  enton- 
cias,  estoncias,  enestoncias,  entonces;  ántias  y  anántias, 
antes. 

Por  desconocer  el  origen  de  la  palabra  hregancias  ó 
ahregancias,  llares,  no  se  incluye  entre  las  voces  que  tie- 
nen epéntesis  de  i.  ¿Viene  de  Braganza  por  la  procedencia 
ó  del  gótico  bairgan,  baurgans,  conservar,  por  su  objeto? 
Véase  al  final  el  Vocabulario. 


16. — Vocal  final. — A  la  o  final  substituye  la -w  en 
abundantísimo  número  de  voces,  y  puede  afirmarse  que  el 
empleo  de  la  -u  más  ó  menos  cerrada  es  general  en  Maraga- 
tería  y  tierra  de  Astorga,  sin  excluir  la  ciudad  misma, 
donde  figura  como  rasgo  típico  de  la  fonética,  en  unión  del 
acostumbrado  tonillo  musical  en  la  pronunciación.  Esta 
preferencia  por  la  u  final  no  se  limita  al  singular  ni  á  los 
substantivos  ó  adjetivos,  sino  que  invade  singular  y  plural 
en  todas  las  partes  de  la  oración,  y  desfigura  la  vocal  o, 
no  acentuada,  cuando  va  seguida  de  nos.  Los  ejemplos 
son  numerosos:  gatu,  pájaru,  unu,  cincu,  buenu,  judíu,  pi- 
lluy  sus  plurales  gatus,  pájarus,  etc.;  anduvierun,  cumie- 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  37 

}'un,  vinii,  traju;  pronta  y  plontu,  altii,    drentu,  piir,  can, 
miu  y  miyu,  esu,  otru,  nuestru,  notándose  más  cerrada  la  u 
en  Cepeda  que  en  Maragatería,  y  menos  que  aquí,  en  As- 
torga.  Algunos  plurales  pronúncianse  indistintamente  con 
u  y  con  o:   damhiis  y  dambos,  dalgunus  y  dalgunos,  praus 
•ypraos,  pero  es  general  nusotrus,  vusotrus.  La  persisten- 
cia de  la  u  final  nos  dá  para  el  dialecto  una  regla  tan  ge- 
neral, como  universal  es  en  castellano  la  transformación 
de  la  u  final  átona  latina  en  o.  Dado  el  estancamiento 
fonológico  de  la  mayor  parte  del  leonés,  cabe  suponer  que 
en  el  castellano  primitivo  no  se  conocieron  las  formas  en 
o,  aun  cuando  en  Berceo  ya  eran  fijas,  según  las  copias 
que  se  conocen.  ¿Es  defecto  del  idioma  ó  de  los  copistas? 
Tan  vulgar  como  el  cambio  de  o  final  en  u,  es  en  el 
país  la  sustitución  de  u  primera  por  o  y  viceversa,  pe- 
culiar de  Maragateria,  aunque  usada  en  general;  así  mowi- 
cipal,  coídau,   Torienzo,  ocorrencia,  cuchlfritu,  cochar  (cu- 
chara), cumieron,  tovieron,  sodaron,  comprir,  Locia  ¿ciimu? 
(cómo?j,  moHó,  sobió  y  mil  más.  Berceo  las  emplea  en  sus 
escritos  del  siglo  XIII:  «Commo  sobió  al  cielo,  essa  es  la 
tergera»;   «Que  so/'/'rierow  passiones  e  muert  por  la  ver- 
dat»;   «Qui  en  manos  los   tova,   bien  los  a  recapdados». 
Turibio  llama  el  poeta  á  uno  de  los  ladrones  que  roba- 
ron el  caballo  de  San  Millán. 

La  o  final,  acentuada,  se  cambia  por  u  postónica  al- 
gunas veces,  sobre  todo  en  la  tercera  persona  del  pre- 
térito perfecto  de  los  verbos  en  er  é  ir:  bebiu,  comíii, 
metíii,  morríu,  oyiu  (oyó),  reviviu  (exceptuándose  el  ver- 
bo gemir,  que  hace  giméii,  Rabanales)  sin  contar  la  termi- 
nación u  de  igual  tiempo  de  los  verbos  en  ar,  porque  real- 
mente es  la  diptongación  de  la  o:  llorou,  llevou,  marchou. 

5 


Bé  El  dialecto  vulgar  leonés 

No  recuerdo  ni  tengo  noticia  de  que  la  e  final  se  mu- 
de en  i;  torre,  parte,  donde,  no  se  pronuncian  torri,  par- 
tí, dandi,  como  en  Salamanca  y  Cáceres,  pero  sí  se  dice 
ondiquiera,  dondequiera;  hondiar  ahondar. 

17. — Las  terminaciones  átonas  as,  -ais,  -an  no  cam- 
bian en  es  como  en  Asturias.  Dícese  cartas,  cantáis,  bus- 
can, igual  que  en  castellano;  y  si  en  alguna  época  tuvo 
el  -es  difusión  por  Maragateria,  debió  de  ser  en  fecha  muy 
lejana,  porque  no  hay  memoria  de  ningún  pago,  pueblo, 
valle  ó  monte  cuya  terminación  sea  en  -es  y  proceda  de 
aquellas  finales  castellanas.  Recuerdo^  sin  embargo,  ha- 
ber oido  en  Lagunas  estes  por  estas,  y  también  dicen  hoy 
el  di  de  gosto  el  día  de  Agosto,  como  llaman  en  el  pueblo 
al  día  15  de  ese  mes,  su  fiesta  patronal  de  la  Asunción. 
Transcribo  la  frase  tal  cual  ha  llegado  á  mis  oídos  mu- 
chas veces,  y  es  posible  que  los  metaplasmos  di  y  gosto 
lo  sean  de  e  final  é  inicial  respectivamente,  que  por  ser 
vocal  sorda  no  se  percibiría  con  claridad  en  los  comien- 
zos del  dialecto  y  fué  perdiéndose  hasta  desaparecer  de 
la  primera  palabra,  die,  di,  siendo  en  la  segunda  absor- 
bida por  la  -e  de  la  preposición  de  para  evitar  el  hiato; 
tendríamos  entonces  el  die  de  egosto  convertido  en  el  di 
de  gosto  por  el  uso.  Otra  forma  de  a-  trocada  en  e-  es  la 
voz  éina  por  aína,  pronto.  En  Andiñuela  dicen:  «vine 
más  éina»  vine  más  pronto,  más  deprisa.  No  afirmo  ro- 
tundamente que  exista  la  substitución  radical  de  a  por  e; 
quizá  no  sea  más  que  un  ensordecimiento  de  la  a,  pero 
bastante  perceptible  para  confundirlos.  En  las  mismas 
circunstancias,  pero  destacándose  más  el  sonido  de  e  ó  a 
se  encuentran  enguarina  por  anguarina,  Entonio,  Entonia, 
embelga,  probablemente  ambelga  por  su  etimología  (Vea- 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  39 

se  el  Vocabulario);  Estorga,  ezúqueri  por  azúcar,  ancina, 
ancinal  por  encina,  encinal;  aquivoco,  alegante,  esturar 
por  asurar,  y  las  ya  consignadas  en  el  párrafo  14.  Pa- 
ra -a-  medial,  recuerdo  acebache  por  azabache  asa roZ«  por 
acerola  (pero  dicen  azafate,  azada)  testerudo,  forestero, 
resguño,  recimo,  racimo.  En  la  ribera  del  Orbigo  el  cam- 
bio es  más  determinado:  tajades  por  tajadas,  díes  por  días, 
matarie,  comprarie,  por  mataría,  compraría.  Se  ve  aquí 
mas  franca  la  influencia  del  leonés  de  Asturias,  por  la 
mayor  proximidad  de  las  comarcas,  mientras  que  en  As- 
torga  y  Maragatería  ya  existe  la  vacilación  ó  indetermi- 
nación en  el  empleo  de  e  por  a  y  viceversa. 

La  pronunciación  clara  de  las  vocales  e,  a,  cuando 
van  unidas,  no  tiene  dificultad  para  los  maragatos,  que 
dicen  distintamente  dea,  estea,  varea,  etc. 

1 8- — La  terminación  -ino  se  conserva  íntegra  en  las 
palabras  que  la  llevan  por  construcción.  Exceptúase  el 
singular  molino,  que  pierde  la  o  final  en  esta  frase:  Mo  - 
Un  de  Rey,  con  que  se  designa  la  Junta  ó  sindicato  de 
regantes  de  Presarrey  y  acequia  del  Chapín  (Astorga). 

Los  lugares  geográficos  terminados  en  in  é  ino,  situa- 
dos en  un  radio  de  30  kilómetros  de  Astorga,  son: 
Chapín  (acequia  del),   término  municipal  de  Astorga. 
Manjarin,  pago  de  labor,  en  el  mismo  término. 
Manjarin,  pueblo,  ayuntamiento  de  Rabanal  del  Camino, 

24  kilómetros  al  Oeste  de  Astorga. 
Fonderendín  (presa  de),  ayuntamiento  de  Villares  de  Or- 
bigo, 18  kilómetros  al  N.  E. 

* 

Jarrin,  apellido  astorgano. 

Villarino,  ayuntamiento  de  Truchas,  30  kilómetros  al  S.  O. 

Robledino,  ayuntamiento  de  Destriana,  20  kilómetros  al  S. 


40  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Toralino,  inmediato  á  Toral  de  Fondo,  ayuntamiento  de 

Riego,  12  kilómetros  al  S.  E. 
Corralino  (presa  de)  ayuntamiento  de  Turcia. 

Por  paragoge  después  de  la  consonante  final,  y  efecto 
de  la  acción  ejercida  por  el  sonido  circundante,  es  co- 
rriente cambiar  en  ino  la  terminación  in  del  nombre  pro- 
pio Martín,  cuando  es  titular  de  un  pueblo.  San  Martino, 
San  Martín  del  Agostedo,  á  7  kilómetros  N.  O.  de  Astorga. 
San  Martino,  San  Martín  de  Torres,  á  6  kilómetros  S. 
de  la  Bañeza,  pero  llaman  Martín  á  los  individuos  de  este 
nombre.  Por  San  Martino  el  ajo  fino,  proverbio  que  manda 
sembrar  en  Noviembre  (fiesta  de  San  Martín)  los  ajos,  pa- 
ra que  produzcan  mucho  y  sean  de  buena  calidad. 

La  terminación  -ano  pierde  la  -o  en  man,  de  la  frase 
á  la  man  riesga,  á  ó  con  la  mano  izquierda  (Astorga)  y  en 
Ciprián,  Cipriano,  Adrián,  Adriano,  conservándola  en  los 
demás. 

La  terminación  -eno  se  mantiene  como  en  castellano, 
sin  pérdida  de  la  o  final:  centeno,  tarreno,  lleno.  En  Prada 
de  la  Sierra,  pueblo  situado  en  la  meseta  de  la  divisoria 
de  Maragatería  y  el  Bierzo  (montaña  de  Foncebadón)  hay 
la  palabra  esteno,  «está  el  día  esteno»,  está  claro. 

19. — Es  poco  usada  la  e  final  tras  de  la  terminación 
ad,  como  en  ciudade,  y  alguna  vez  la  llevan  edade,  ne- 
secidade,  muy  leve  de  pronunciación.  Es  corriente  la  -e 
paragógica  en  parede,  rede,  sede,  sed,  güéspede,  céspede, 
cardadore,  hoje,  boj,  y  en  el  plural  cuchares,  de  cuchar, 
cuchara,  pero  también  se  dice  paré,  ré,  sé,  (con  sus  plu- 
rales en  s,  pares,  etc.)  adá  edad,  ciodá,  piada  piedad,  y 
salú,  Madri,  VallauU,  virtú,  verdá,  rapa  rapaz,  chico; 
anda,  entra. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  41 

En  Maragatería  no  es  común  que  tomen  e  las  r  j  -I 
finales,  como  tenere,  partiré,  entrare^  arbole,  sino  que 
adoptan  -i;  entrari,  teneri,  partiri,  muyeri  ó  mojeri  para 
los  infinitivos  de  las  tres  conjugaciones  y  algunos  subs- 
tantivos en  -er  -ir.  En  la  ribera  del  Órbigo  es  más  gene- 
ral la  -e  final:  llenare,  currere,  murire;  la  praza  mayore, 
el  su  payare,  Santiagu  Apostóle,  puré  por,  trébole,  trébol. 

Indudablemente  la  -i  final  de  los  infinitivos  maragatos 
es  corrupción  de  la  e  final  antigua,  tan  común  en  la  in- 
fancia de  la  lengua.  El  Romancero  del  Cid:  «En  Burgos 
está  el  buen  Rey — asentado  á  su  yantare — — La  san- 
gre que  sale  d'ellas — teñido  me  ha  mi  b ríale; — envíeselo 
á  decire — envióme  á,  amenazare » 

Los  verbos  herver  ó  ferver,  hervir,  y  reñer,  reñir,  ha- 
cen herviri,  reíiiri,  acomodando  la  final  i  al  infinitivo 
castellano;  pero  herveron,  reñeron,  volviendo  en  el  pre- 
térito perfecto  á  la   e   dialectal. 


20. — Consonantes  iniciales.  La  F  inicial  se  con- 
serva del  castellano  antiguo,  y  aun  se  prodiga,  por  ser  de 
pronunciación  indispensable  en  las  palabras  que  empiezan 
con  h,  y  en  muchas  que  la  llevan  medial.  De  las  pri- 
meras no  conozco  más  que  tres  ejemplos  de  h  aspirada: 
jincar  hincar,  jamúas  hamugas,  jilada  helada,  en  las 
comarcas  maragata  y  astorgana,  donde  también  es  j  la 
f  ante  el  diptongo  ue  en  juerza  y  juercia,  fuerza;  juente, 
fuente,  jíié  fué,  jn  er  o  n,  juimos,  juistis;  ajuera  aíuersL . 

Otras  veces  la  h  inicial  ó  media  no  es  /*,  sino  g,  cuan- 


42  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

do  sigue  u;  güevo  güero  ó  gurón,  huevo  huero;  güerar  y 
gurar,  empollar,  incubar  las  aves  los  huevos;  «la  pája- 
ra está  gurando»;  güerta,  güeco,  agüecar,  güeso,  y  quizá 
estos  ejemplos  no  sean  más  que  aspiraciones  tenues  de 
la  h,  impuestas  por  la  pronunciación  suave  de  la  vocal 
u  después  de  g. 

Las  palabras  que  en  castellano  llevan  h-  y  proceden 
de  otras  latinas  con  o  inicial,  no  toman  nunca  f:  huerta, 
hueso,  huevo,  horco,  del  latín  orta,  os,  ovum;  horco 
llaman  á  una  ristra  de  cebollas,  trenzada  como  las  de 
ajos,  que  es  riesfra,  y  acaso  proceda  horco  de  ordo, 
ó  de   u  r  g  e  o  ,   apretar,  estrechar. 

En  los  demás  casos  la  /*-  sustituye  á  la  ^  muda;  facer, 
hacer,  en  todos  sus  tiempos  y  derivados;  facendera,  ha- 
cendera; farrapo,  harapo,  y  desfarrapau,  desharrapado; 
fartu,  fucicu,  fusu,  forca  (diminutivo  horquilla)  y  for- 
queta,  asador  que  termina  en  horquilla;  fito,  ferver:  un 
fervíu,  tisana;  fuelga,  en  la  frase  «tarreno  en  fuelga-», 
tierra  en.,  barbecho;  filio,  fiyo  y  fio^  hijo;  forgazanear, 
holgazanear;  famiar  y  famhrear;  fundir,  hundir;  fyuela 
morcilla;  furganeiro,  hurgón  (Rabanales);  fungo,  (Astor- 
ga)  el  que  tiene  pronunciación  nasal;  refungar,  rezongar; 
felecho;  furmiento,  levadura  del  pan  (ulmiento  en  Astorga); 
filo,  filar,  filandón,  reunión  de  hilanderas;  ferro,  ferreiro, 
ferrerias,  fornu,  fincar,  hincar;  falagu;  furaco  y  huraco 
(del  latín  f  o  r  a  t  u  s  )  agujero;  mufosu,  mohoso;  foja,  fue- 
ya,  hoja;  febra  jfehraya,  hebra  de  cecina,  de  jamón.  Idén- 
tica sustitución  se  verifica  para  la  h  intermedia,  como 
en  afondear,  aforcar  y  enforcar,  afogar  etc.  Son  de  la 
Ribera  afallar  hallar,  y  desfollar  ó  desfullar,  desollar. 
*^¿Desfulleste  el  jatu?» 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  43 

Para  la  toponimia  de  la  f  tenemos  Funtoria  ó  Fontoria 
Fons  áurea  en  la  Cepeda  baja;  Ferreras,  Filiel,  Fon- 
cehadón,  Fonsabatonis  según  algunos.  ¿No  será  más 
apropiado  Fons  Sebasto  nica,  en  memoria  de  los 
juegos  Augustales?);  Cruz  de  Ferro,  alto  del  puerto  de  Fon- 
cebadón,  situados  al  Norte  de  Astorga  los  dos  primeros,  y 
unos  25  kilómetros  al  Oeste  los  demás;  Fonfria,  en  el  par- 
tido de  Ponferrada.  En  apellidos  Falagán,  Furones,  Fon- 
fria, Fidalgo,  Ferrero,  Figueras,  Feí-rer.  Apodos:  Fasgayo, 
Fusique,  Filio,  Ferfrías. 

La  f-  por  h-  se  pierde  en  Astorga^  pueblo,  pero  no 
en  los  alrededores,  singularmente  en  la  comarca  de  Ce- 
peda. 

Hay  en  tierra  de  Astorga  sustitución  de  f-  inicial  por 
h-  en  Tialtar,  faltar,  y  sus  tiempos:  «Poco  le  haltó  para 
llegar.»  En  Maragatería  no  dicen  fanega,  sino  hanega; 
hanegadas,  fanegas  de  sembradura,  aun  cuando  coincidan 
en  sonido  las  dos  vocales  inmediatas,  por  ejemplo:  una 
hanega,  otra  hanega,  la  hanegada  de  la  Potra  (pago),  ha- 
ciendo en  casos  tales  las  elisiones  correspondientes:  una- 
nega,  otranega,  lanegada.  En  Maragatería  y  Astorga  á  la 
fila  ó  hilera  se  le  llama  hila.  Poneivos  en  hila;  una  hila  de 
árboles. 

21. — Otras  letras  iniciales  sufren  cambios  que  importa 
registrar,  aunque  su  extensión  se  reduzca  á  un  limitado 
número  de  frases.  Asi,  la  c  es  í/  en  gordón,  cordón^  y  gor- 
doncillo,  cordoncillo.  La  ^  es  6  en  huevos,  huevos;  huerta, 
huerta;  hueco,  hueco;  huele,  huele.  Es  ¡/  en  yerha,  yerro, 
yelo.  La  ^  es  «  en  el  imperativo  del  verbo  haher,  co- 
mo activo:  velo  eiqui,  helo  aquí;  velo  va,  allá  va. — «¿Onde 
ponieron  los  mis  berduguises? — Velos,  velos  ende.» 


44  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

22. — La  I-  inicial  de  palabra  ó  de  sílaba  se  palata- 
liza  siempre.  Llau,  lado;  llana,  lana;  llinu,  lino;  lloucu, 
loco;  llabazas,  lavaduras;  Ilobu,  Ilición,  llargo,  llomhu, 
llumbriz,  lombriz;  llagaña,  légaña;  allumbrar,  rellocir, 
rellamber,  allevántate. 

En  nombres  de  pueblos  solo  hay  Llamas  de  la  Ribe- 
ra, 25  kilómetros  al  nordeste  de  Astorga,  y  en  apellidos 
Llamazares  (León).  No  se  palataliza  la  I  en  los  nombres 
de  pueblos  maragatos:  Lagunas  de  Somoza,  La  Maluenga, 
Villalibre,  Lucillo,  cuyos  nombres  se  han  castellanizado 
como  los  de  Tabladillo,  Quintanilla,  etc.,  de  que  ya  ha- 
blé en  el  párrafo  9  á  propósito  del  diptongo  ie  ante  soni- 
dos palatales. 

Es  notable  por  su  significado  la  palatalización  de  llardo 
(Rabanales)  lardo^  tocino,  encontrándonos  en  la  fabla 
maragata  con  esa  palabra  que  parece  un  galicismo  de  los 
modernos  (lard,  tocino  en  francés)  si  ya  Berceo  no  nos 
hubiera  enseñado  que  son  castellanas  viejas  las  voces 
absincio,  domage,  farcido,  maison,  burgués,  etc.,  que  pa- 
recen exóticas  y  de  adaptación  francesa,  cuando  ya  hace 
setecientos  años  que  las  usaban  los  castellanos.  Bien  es 
cierto  que  escribiendo  Berceo  en  la  Rioja,  lindante  con 
Navarra,  cuyos  reyes  tuvieron  por  corte  á  Nájera,  no  es 
extraño  que  en  el  lenguaje  popular  se  introdujeran  frases 
y  modismos  lemosines,  entonces  corrientes  en  la  conver- 
sación y  copiados  por  el  poeta  como  castellanos.  Esta 
observación,  bien  deducida  por  Don  Tomás  Antonio  Sán- 
chez en  su  estudio  acerca  de  Berceo  (Colección  de  poesías 
castellanas  anteriores  al  siglo  XVj  no  acredita  de  purista 
al  poeta  riojano. 

23a — Lo  mismo  que  la  I-,  la  n-  inicial  y  media  se 


SANTIAGO  ALONSO  GAEROTE  45 


hace  palatal  en  grandísimo  número  de  palabras.  De  ellas 
consignaré  ñatera,  vasija  para  hacer  ilata  (San  Román); 
nido,  ñiño,  nalga,  ñudo,  ñacra,  narices  (Astorga);  nieve  ó 
ñeve,  nabo,  nublo,  nebrina,  ñubres  nubes,  nalgada,  nuevo, 
negral  (Maragatería  y  Astorga).  La  n  intervocálica  ó  me 
dial  es  ñ  en  reñubreiro  renovero,  uñir  uncir,  vinieron 
vinieron,  dirños  irnos,  teño,  teñe,  tiñeba  por  tengo,  tiene, 
tenía  (él),  (Andiñuela.) 

24. — La  g-  inicial  latina  es  medio  palatal  en  la  frase 
«ogaño  los  nabos  se  geloren»,  pero  no  se  dice  gelada  hela- 
da^ sino  jílada  en  Rabanal  y  alada  ó  lada  en  Astorga: 
«hoy  cayó  buena  lada»,  y  respectivamente  dicen  jielo  y 
yelo. 

Se  conoce  el  ensordecimiento  de  la  medio  palatal  por 
su  conversión  en  x  inicial,  en  xurar,  xuro,  juramento, 
xiepas  (Rabanales)  pastores  disfrazados  de  mujeres,  en  la 
fiesta  de  la  entrada  de  año;  xato,  coxo  y  quexar  (Prada 
de  la  Sierra).  Quedan  estos  únicos  restos,  que  yo  sepa,  de 
la  X  por  ;■  inicial  y  medial,  pues  hoy  no  se  pronuncian 
dixo,  páxaro,  truxo,  sino  dijo,  pájaro,  trujo,  igual  que  en 
castellano. 

Como  derivados  del  latino  j  e  c  t  a  r  e  ,  conozco  úni- 
camente la  i-  inicial  del  verbo  ichar,  echar,  en  algunos 
tiempos:  iché,  ichemos,  ichonos,  ñus  ichoren.  Ni  el  presente 
de  indicativo  ni  el  imperativo  llevan  i-:   echo,  échanos. 

La  palabra  mielgos  mellizos,  gemelos,  es  muy  común 
en  Maragatería  y  Astorga,  extendiéndose  por  los  partidos 
judiciales  de  La  Bañeza  y  Benavente,  donde  la  he  oído 
con  idéntico  significado.  ¿Debe  de  mirarse  como  con- 
tracción del  asturiano  ximielgos,  del  latín  g  e  m  e  1 1  i  c  o  s 
y  emelgos  en  castellano  antiguo?  Opino  que  sí;  yo  al  menos 


46  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

no  le  encuentro  etimología  apropiada  ni  otra  fuente  que 
ximielgos. 

La  j  inicial  se  ensordece  cambiándose  por  y  en  yera, 
yugada,  labor  de  una  pareja  de  bueyes  en  un  día  solar. 
En  tierra  de  Benavente  se  pronuncia  jera.  No  hay 
ensordecimiento  dej  enjogo,  agallas  del  roble,  ni  enjugo, 
yugo  para  uncir  los  bueyes  (Andiñuela).  Es  curioso  que 
mientras  toda  España  cambia  en  y  la  j-  del  latino  j  u- 
g  u  m  ,  los  maragatos  hagan  precisamente  lo  contrario, 
conservando  la  inicial  latina  con  pronunciación  española, 
no  obstante  el  escaso  número  de  voces  dialectales  con  j- 
ó  -j-  y  la  repugnancia  que  muestran  los  naturales  por 
pronunciarla. 

¡25. — El  grupo  inicial  pl-,  que  en  castellano  dá  II, 
nos  ofrece  ch  en  chanada,  llanada,  llanura  (Rabanales) 
y  cuatro  ejemplos  aislados  y  toponímicos  de  ch.  Son  La 
Chana  de  Borrenes,  partido  de  Ponferrada;  Chana  de  So- 
moza,  pueblo  á  25  kilómetros  Oeste  de  Astorga;  el  monte 
El  Chano,  término  de  Sueros  (Cepeda)  al  Norte  de  Astor- 
ga y  Las  Chañas,  con  la  particularidad  que  ninguno  de 
esos  sitios  es  llano,  ni  se  encuentra  planicie  aceptable  á 
su  alrededor.  El  Chote  es  una  finca  situada  en  el  partido 
de  Benavente,  provincia  de  Zamora.  Cheira  se  llama  en 
tono  festivo  la  navaja  en  Maragatería  y  Astorga;  no  pasa 
de  ser  un  portuguesismo. 

Como  ejemplo  de  el  inicial,  convertida  en  ch,  tenemos 
chuecla,  clueca,  llueca.  «Esta  gallina  está  chuecla»  (As- 
torga  y  Maragatería).  Pechar  ó  apechar  es  un  verbo  clá- 
sico en  Maragatería,  y  significa  cerrar  con  llave  una 
puerta.  «¿Pecheste  el  payar? — Péchelo».  ¿Procede  este 
verbo  del  latino   c  1  a  u  d  e  r  e,   cerrar,  que  pudo  tener  la 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  47 

forma  chadere  en  leonés,  como  de  c  1  a  v  i  s  vino 
c^abeta,  ó  trae  su  origen  del  masculino  pessulus,  ce- 
rrojo, aunque  este  denota  cierre  por  dentro,  y  pechar  es 
cerrar  por  fuera?  Admitiendo  esas  raices  se  vé  muy  obs- 
curo el  proceso  lingüístico  seguido  para  llegar  al  actual 
pechar.  Más  bien  aceptaríamos  su  procedencia  de  p  e- 
culor  pecularis,  robar,  saquear;  ó  de  p  e  c  u  1  a- 
t  o  r,  ladrón,  y  de  peculatus,  robo.  Dada  la  con- 
versión de  la  forma  latina  c'l  en  ch  leonesa,  como  de 
sarcuZus  sacho,  y  de  mascuZíis  macho,  pecuZaris  llegó  al 
pechar,  prevenirse  contra  el  robo,  y  por  extensión,  cerrar; 
pero  como  tampoco  me  satisfacen  enteramente  semejantes 
derivaciones^  creo  haber  encontrado  el  origen  á^  pechar  en 
el  portugués  fechar,  cerrar,  obturar,  hacer  que  una  cosa 
abierta  deje  de  estarlo;  y  habida  cuenta  de  la  conexión, 
de  la  intimidad  que  liga  nuestro  leonés  al  portugués  y  al 
gallego,  me  parece  que  no  voy  descaminado.  La  a-  que  se 
antepone  k  pechar  no  entra  en  consideración,  porque  es  un 
prefijo  usual  en  Maragatería,  como  veremos  más  ade- 
lante. 

El  grupo  inicial  fl  tiene  representación  en  la  palabra 
flama,  llamarada,  reverberación  de  la  llama,  y  quizá  sea 
única,  porque  fl  es  fr  en  la  gran  mayoría  de  las  voces 
que  tienen  ese  grupo  inicial. 


26a — La  palatal  ts  es  enteramente  desconocida  en  Ma- 
ragatería y  Astorga.  No  obstante,  por  afinidad  de  pronun- 
ciación y  de  origen  con  la  ch  de  chanada,  apechar,   etc.. 


48  EL  DIALECTO   VULGAR  LEONÉS 

es  posible  que  antiguamente  hubiera  ts  en  el  dialecto  del 
país.  Tenemos  un  verbo  dialectal,  el  verbo  acuchar,  que 
indudablemente  viene  del  antiguo  acullir,  amparar,  pro- 
teger, socorrer,  pues  se  dice  á  los  niños  aciicha,  acáchate, 
cuando  se  les  tiene  en  cuello,  para  indicar  que  no  se  des- 
arropen^ que  se  ciñan,  que  se  duerman  al  calor  de  la  per- 
sona que  les  tiene  estrechados  cariñosamente.  Esta  U  de 
acullir,  que  ha  debido  ser  leonesa,  como  el  verbo  mismo 
puede  venir  del  latín  c  o  1 1  i  g  e  r  e,  unir,  juntar,  la  ve- 
mos trocada  en  ch  por  ensordecimiento  palatal^  del  mis- 
mo modo  que  el  leonés  de  Asturias  convierte  llave  y  llama 
en  chave  y  tchama.  En  parecidas  circunstancias  se  nos 
ofrece  el  verbo  aconchegarse  (Andiñuela)  acercarse,  arri- 
marse, buscar  refugio  una  persona  en  otra:  «Aconchégate 
acá,  Pedro»,  ven,  acércate,  únete  á  mí.  Proviene  del  anti- 
guo aconcharse,  del  italiano  acconciare,  y  algunos  autores 
quieren  derivarlo  de  c  o  m  p  t  u  s,  participio  de  comeré, 
aceptable  únicamente  para  la  significación  del  activo 
aconchar,  arreglar^  adornar.  En  aconchegarse  vemos  un 
compuesto  del  gallego  chegar,  llegar,  y  la  preposición 
con,  que,  en  el  caso  actual  de  preposición  inseparable, 
denota  idea  de  reunión,  agregación,  compañía,  igual  que 
en  sus  semejantes  conchavar,  conllevar,  etc. 


27. — Carecemos  de  noticias  acerca  del  empleo  en  Ma- 
ragatería  y  Astorga  de  la  s  y  la.  z  sonoras  de  Salamanca 
y  Extremadura  leonesa  en  ceresa  cereza,  paraizo  paraíso, 
etc.,  que  nunca  hemos  oído  pronunciar  de  otro  modo  dis- 
tinto del  castellano. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  49 

28. — Grupos  de  consonantes  mediales. — La  II  an- 
tigua, como  resultado  de  c'l  y  Vy  latinas^,  tiene  uso  en 
Maragatería  y  Astorga,  algo  limitado  porque  ha  cedido  y 
cede  el  campo  á  la  y,  pero  alterna  con  ella  y  no  ha  con- 
seguido destronarla  por  completo.  Hay  II  en  filio  hijo, 
hadallo  badajo,  carhallo  roble,  carhalleda  robledal,  regie- 
llas  cecina  de  cabra,  mundiella  escoba  del  horno.  No  hay 
confusión  en  la  pronunciación  de  II  con  la  de  y;  nadie 
dice  cobayo,  aya,  eya,  etc. 

Tiene  más  amplitud  el  empleo  de  y.  Junto  L  filio, 
hadallo,  carhallo,  hay  en  los  mismos  pueblos  fiyo,  hadayo, 
carhayo  y  carhaya,  pero  subsiste  carhalleda;  tiyo  tío,  miyo 
mío  y  sustituyendo  á  j,  miyor  mejor,  miiyier  mujer,  ber- 
meyo  rojo,  vieyo,  feyo,  pelleyo  j  jjelleiya,  cueya  coja,  ueyost 
ojos,  coneyos,  onyones  orejeras  del  arado;  ramayos  ramo- 
nes del  roble,  reya  reja  de  arado,  guadeya,  payar,  ugiieya 
oveja  y  también  oubeya,  toyo  tojo,  mayada  sitio  para  ses- 
tear el  ganado  (Maragatería);  cuguyada  cogujada,  y  cagaya 
cagarruta  (Astorga,  donde  también  hay  las  fuentes  de  la 
Cagaya  y  del  Mayuelo),  bayos  bajo  vientre  del  cerdo,  aguye 
tas  agujetas,  andrayos  restos,  desperdicios  de  un  animal 
devorado  por  las  fieras.  En  verbos  tenemos  oyó,  aya,  uyi- 
mos,  oigo,  oiga,  oimos;  coyo,  coyimos,  cojo,  cogimos,  y  coyeu, 
cogió.  No  afirmo  la  seguridad  en  la  pronunciación  de  y,  que 
sería  consonante  explosiva  y  no  continua;  en  este  último 
caso  es  forzoso  admitir  el  triptongo  para  las  voces  prece- 
dentes,, giiedeia,  cueia,  como  ya  se  dijo  en  el  párrafo  12. 

De  c'l  h-dj  jajá,  zacho,  sacho  (latín  s  a  r  c  u  1  u  s)  y  ja- 
jar,  zachar;  jijos  ó  chichos,  carne  picada  y  adobada  para 
chorizos;  jijas,  chichas,  fuerza.  Fulano  tiene  pocas  jijas] 
es  un  collón. 


50  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Raja  y  rajón  no  toman  y,  pero  adoptan  ch;  raja,  grieta, 
es  racha;  una  pared  rachada;  hacer  rachas  de  leña,  rachar 
un  tronco,  convertirlo  en  trozos  manejables  ó  estillas,  y 
también  se  dice  tabla  rajada,  palo  rajado,  nunca  hendido, 
que  es  verbo  desconocido  en  el  dialecto.  Rajón  y  ranjón 
se  aplican  á  la  designación  de  un  paño  ó  estofa  de  calidad 
inferior,  en  recuerdo  del  antiguo  paño  de  raja,  y  asimis- 
mo se  llaman  habas  rajonas  ó  ranjonas  las  alubias  raya- 
das, moteadas  ó  estriadas  de  color. 

El  grugo  mh  se  conserva  sin  variación.  Dicese  llomhu 
lomo,  palomba,  llamber  y  lamber,  relaniber,  llambrión  y 
lambrión,  carambelo,  fambrear,  encimba  encima,  embajo, 
emburrios,  emburriar  empujar,  dambos,  selombra  ó  solom- 
bra,  sombra  arrojada.  En  nombres  geográficos  La  Lomba 
pago  del  término  de  Astorga,  por  el  cual  atraviesa  una 
loma  pequeña;  Santa  Colomba,  iglesia  filial  de  San  Andrés 
de  Astorga,  en  su  arrabal  de  Puertarrey;  Santa  Colomba 
de  Somoza,  ayuntamiento  de  Maragateria,  12  kilómetros 
de  Astorga;  Santa  Colomba  de  la  Vega,  partido  de  La  Ba- 
ñeza.  La  b  desaparece  en  tamién,  comenencia,  incominiente. 

30. — Los  grupos  ct  y  It  no  toman  it  en  Maragateria  y 
Astorga,  conservándose  como  en  castellano.  Derecho  pier- 
de la  e  primera  y  se  pronuncia  drecho,  drecha,  pero  dere- 
chera, línea  recta,  linde  seguida.  Tanto  para  ct  como  para 
pt  hay  una  forma  curiosa,  que  muestra  la  tendencia  del 
dialecto  á  la  diptongación;  es  el  cambio  de  aquellos  gru- 
pos en  ut,  como  auto  por  acto,  pauto,  táuto,  eféuto,  concen- 
to. También  se  dice  exato,  efeto,  perfetamente,  efetivamente, 
siendo  de  notar  que  estas  últimas  formas  no  son  del  todo 
populares  ni  privativas  del  pais. 

31  ■ — La  g  entre  vocales  con  las  que  tenga  sonido  sua- 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  61 

ve  no  se  pronuncia  en  muchas  palabras  (Maragatería)  de- 
mostrando así,  en  parte,  el  principio  de  la  menor  acción 
fonológica.  Ejemplos:  arruar  arrugar,,  auero  agüero,  Lau- 
nas Lagunas,  Moardos  Mugardos,  jamúas  hamugas,  (que 
también  es  ejemplo  de  h  aspirada)  anoales  nogales,  Austin 
Agustín,  Santiao  Santiago,  aujero  agujero,  soa  soga  (La- 
gunas), pero  se  exceptúan  hago,  pago,  vega  etc.  Miaja,  de 
migaja,  no  tiene  otro  origen  que  miga,  con  la  supresión  de 
g  en  virtud  de  la  menor  acción.  ¿No  estará  sometido  á  la 
misma  elisión  el  castellano  lía,  soga  de  esparto,  puesto 
que  su  empleo  es  atar,  ligar?  Las  palabras  fuego,  juego  y 
luego,  también  pierden  la  -g-  y  hacen  ftieo,  jueo,  lueo,  las 
dos  últimas  especialmente.  La  g  medial  no  suena  en  igle- 
sia, que  se  pronuncia  ilesia  en  tierra  de  Astorga. 

32. — La  I,  en  segundo  lugar  de  un  grupo,  se  hace  r, 
siendo  abundante  en  Maragatería  y  Astorga,  frente  á  idén- 
ticas formas  con  1.  Opino  que  no  significa  vacilación  la 
ausencia  de  la  r  en  algunas  palabras  que  la  llevan  de 
origen  (plonto,  plao)  porque  aparte  el  reducido  número  de 
ellas  que  se  encuentran  en  este  caso,  en  comparación  de 
la  mayoría  pronunciadas  con  r,  sucede  lo  que  ya  expuse 
al  hablar  de  la  diptongación,  y  es,  que  existe  cierta  anar- 
quía explicable  por  la  invasión  constante  del  castellano. 
Adviértase  que  el  dialecto  actual  no  es  en  puridad  el  anti- 
guo leonés;  y  si  de  este  conserváramos  documentos  de  au- 
tenticidad innegable,  sin  embrollos  ni  disfraces  de  copis- 
tas, conoceríamos  entonces  si  efectivamente  es  vacilación 
lo  que  á  mi  entender  no  pasa  de  excepción  ligera. 

La  r  por  I  es  característica  en  las  aldeas.  Copiaré 
solo  algunas  voces,  como  cravo,  pruma,  obrigación,  praza, 
preito,  igresia,  embrigo,  fraco,  brusa,  branca,  soprar,  pue- 


52  EL  DIALECTO  VULGÁR  LEONÉS 

hro,  prata,  fror,  saludahre,  nebrina,  y  lo  raro  es  que  se  di- 
ga ñuhres  por  nubes^  haciéndolo  acaso  derivar  de  ñubro, 
nublo,  nublado.  Al  lado  de  aquellas  formas  encontramos 
plontii^  plau  Y  plao,  templano,  flaire,  pladera,  clin,  lo  mis- 
mo en  Maragatería  que  en  Astorga.  Pladanjo  y  Pradanjo, 
indistintamente,  se  denomina  un  pago  de  Astorga  y  de  San 
Justo  de  la  Vega  (pueblo  á  3  km.  de  la  ciudad)  cuyo  nom- 
bre actual  se  hace  derivar  de  prata  anguis,  cam- 
pos ó  terreno  de  las  culebras,  como  Villadangos,  pueblo, 
viene  de  v  i  a   a  n  g  u  i  s  ,    camino  de  las  culebras. 

No  suena  la  r  en  suco,  surco,  Tiso  Tirso  y  conozco  dos 
cambios  de  s  en  r;  Bornadiego  Busnadiego,  pueblo  de  la 
Somoza,  y  en  la  frase  vor  dan,  os  dan.  Nos  y  los  conservan 
la  s  en  las  demás  locuciones  que  componen. 

33. — Ni  en  Maragatería  ni  en  Astorga  se  sabe  de  nin- 
gún vocablo  en  que,  como  jidgar,  delda,  portalgo,  se  haga 
I  la  primera  consonante  de  un  grupo  de  dos  explosivas, 
formado  por  la  pérdida  de  una  vocal  latina.  Ignoro  si  tie- 
ne relación  con  ello  el  verbo  valvar,  que  significa  dar  la 
primera  labor  de  arado  á  una  tierra,  como  binar  es  la 
segunda  y  terciar  la  tercera.  Se  usa  valvar  en  tierra  de 
Astorga  y  en  la  ribera  del  Órbigo. 

34. — Dentro  del  grupo  m'n,  que  hace  mbv  en  castella- 
no, tenemos /am&rear  (Rabanales)  y  lambriar  (Astorga); 
fambrión  y  lambrión,  respectivamente,  equivalentes  á 
hambrear  y  hambrón,  tener  ó  sufrir  hambre,  ser  famélico, 
glotón,  chupón.  En  los  Rabanales,  Andiñuela,  Lagunas, 
hambre  es  fambre  y  fame,  y  en  Astorga  hay  esgamiau, 
macilento,  flaco,  cara  de  hambre.  Lumbre  ó  llumbre, 
azumbre,  etc.  no  sufren  variación,  y  corambre  se  pronun- 
cia colambre.    Toponimia:    Valimbre,  valle   ó   cañada  del 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  53 

no,  tenemos  fambrear  (Rabanales)  y  lamhriar  (Astorga); 
famhrión  y  lambrión,  respectivamente,  equivalentes  á 
hambrear  y  hambrón,  tener  ó  sufrir  hambre,  ser  famélico, 
glotón,  chupón.  En  los  Rabanales,  Andifiuela,  Lagunas, 
hambre  es  fambre  y  fame,  y  en  Astorga  hay  esgamiau, 
macilento,  flaco,  cara  de  hambre.  Lumbre  ó  llumbre, 
azumbre,  etc.  no  sufren  variación,  y  corambre  se  pronun- 
cia colambre.  Toponimia:  Valimbre,  valle  ó  cañada  del 
arroyo  Turienzo,  á  5  kilómetros  Sur  de  Astorga^  cerca  de 
su  desembocadura  en  el  Tuerto. 

Orne  y  su  apócope  om  se  oye  alguna  vez  en  Maragatería 
y  Cepeda;  es  poco  usado,  y  téngolo  como  portuguesismo  im- 
portado de  Galicia.  En  la  alta  Maragatería  (Rabanales, 
Andiñuela,  Viforcos)  dicen  femia  por  hembra,  antiguo 
fembra  y  en  portugués  fémea,  especialmente  aplicado  á  la 
oveja,  cuyo  macho  ó  morueco  llaman  marón. 

Entre  los  derivados  de  v  i  m  e  n  v  i  m  i  n  a  r  i  a,  hay 
las  formas  bimbre,  bimbral,  mimbre,  mimbrera,  y  también 
brimbe,  mendimiar.  Pueblos:  Brimeda,  5  kilómetros  al 
N.  O.  de  Astorga.  En  la  provincia,  Miñambres,  partido  de 
La  Bañeza;  Valdebimbre,  partido  de  Valencia  de  Don  Juan, 
y  en  Zamora,  partido  de  Puebla  de  Sanabria,  hay  Vime, 
como  en  el  de  Benavente  Brime  de  Sog  y  Brime  de  Urz. 

33. — En  lugar  de  la  ñ  castellana,  el  dialecto  dá  n  para 
esta  sola  palabra,  anejo,  añejo,  rancio,  de  anneio,  que  á  su 
vez  viene  del  latín  a  n  n  i  c  u  1  u  s.  Úsase  especialmente 
en  Lagunas,  Valdespino,  Castrillo,  en  la-frase  vino  anejo, 
vino  de  más  de  un  año. 

Procediendo  de  nij  ni  latinas  encontramos  n  en  escriño, 
roña  suciedad,  roñoso,  sucio  y  también  miserable,  avaro. 
En  la  Cepeda  y  Ribera  hay  ñalis,  nidos,  de  niales,  nidales 

6 


54  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONES 


para  las  gallinas,  aplicándolo  por  extensión  á  toda  clase 
de  nidos. 

Hay  conversión  de  ñ  en  ni,  6  mejor  dicho,  se  conserva 
el  grupo  ni,  predecesor  de  ñ,  en  La  Banieza,  modo  de  pro- 
nunciar La  Bafieza,  guardando  á  través  de  los  siglos  la 
pronunciación  de  su  nombre  latino  Veniatia  ó  Ve- 
ne a  t  i  a.  Inversamente  se  dice  hoy  Santiago  de  Peñalba, 
pueblo  del  Bierzo  que  en  lo  antiguo  pronunciaban  Penialba. 

De  gn,  In,  nn,  mn  latinas  viene  siempre  fi,  como  en 
tamaño,  baño,  caño,  escaño,  que  más  bien  se  le  llama 
escañil,  y  es  el  asiento  clásico  en  las  iglesias,  juntas^  co- 
cinas y  tabernas,  y  la  única  sillería  de  casa  que  se  veia 
hace  treinta  años. 


36- — Fonética  sintáctica. — Algunas  palabras  termi- 
nadas en  n,  r,  s,  asimilan  ó  borran  la  I  inicial  de  la  pala- 
bra que  les  sigue,  cuando  esta  es  artículo  ó  pronombre  que 
se  liga  con  el  vocablo  precedente.  Las  r,  s  Anales  se  pier- 
den algunas  veces.  Ejemplos  de  estas  uniones  y  supresio- 
nes hallamos  en  cona  piedra,  con  la  piedra;  cono  palo^ 
con  el  palo;  ñas  tierras^  en  las  tierras;  nel  payar,  en  el 
pajar;  pol  riguero,  por  el  reguero;  «pagóu  do  Hales  polas 
galochas»;  té  rales,  tres  rea,[GS.  En  Andiñuela: — ¿Vistis  al 
miu  tiyuf — Estará  NA  tahierna  CONO  mieu. 

37. — El  infinitivo  de  los  verbos  pierde  la  r  ante  el  pro- 
nombre enclítico  ó  sea  pospuesto  al  verbo,  y  ante  la  con- 
sonante inicial  del  artículo;  así,  pújalo,  pujarlo,  llevarlo  á 
cuestas;  cómelo  comerlo,   vestila  vestirla,   cógete  cogerte, 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  56 

llévale  llevarle,  vegaláivos ,  marchavos,  marcháioos,  niar- 
cháisos,  mat'chasos ,  marchaos,  marcharos;  y  ante  la  I 
inicial  del  artículo:  mata  7  cerdo,  mata  los  cerdos.  Tam- 
bién elimina  la  r  del  infinitivo  el  pronombre  equivalente  á 
le  ó  lo  en  su  forma  i,  is,  á  pesar  de  no  tener  consonante 
inicial:  dái,  dais,  darle,  darles;  cogé-í  cogerle.  Es  menos 
usado  en  plural  que  en  singular,  y  apenas  se  nota  en  los 
infinitivos  de  la  tercera  conjugación.  Se  dice  asimismo 
velo  verlo,  velas  verlas,  cásame  casarme,  cógenos  cogernos, 
pillavos  pillaros,  cogeros. 

Casos  particulares  de  asimilación  con  la  I  del  pronom- 
bre, en  II  é  y,  nos  dan  remedallo  remedarlo,  andallo 
andarlo,  ñegayo  negarlo,  cravayo  clavarlo  (Rabanales). 

38. — Por  descuido  en  la  pronunciación  ó  por  imposi- 
ción dialectal  se  pierde  la  -s  final  ante  I  ó  n  inicial  de 
pronombre:  somo  los  mesmos,  somos  los  mismos;  toda  las 
casas;  vamonos,  entrémonos. 


III.   morfología 


39- — Prefijos. — Es  en  extremo  limitado  el  uso  de  los 
prefijos  en  el  dialecto  de  Maragateria  y  Astorga.  Solo 
conozco  el  latino  per  en  percollar  ó  apercollar,  apretar, 
coger  por  el  cuello  y  en  pescudar  per  s  c  u  t  a  r  e,  ave- 
riguar, inquirir.  Esos  verbos  son  castellanos,  y  realmente 
no  hay  en  ellos  aumento  ni  refuerzo  prestado  por  la  partí- 
cula p  e  r.  El  prefijo  a  tiene  alguna  mayor  preferencia, 
empleándose  entre  otras  voces  en  apechar,  ajuntar,  abajar, 
atapar,  abregancias,  afincar,  anoales,  amorales,  anove- 
nas,  etc. 

40- — Sufijos. — Compensando  la  escasez  de  ios  pre- 
fijos abundan  los  sufijos  á  maravilla,  sobre  todo  para  los 
diminutivos;  así,  los  derivados  de  i  n  u  s  en  in,  ina  se 
aplican  lo  mismo  á  los  substantivos  que  á  los  adjetivos, 
á  los  verbos  que  á  los  adverbios.  Los  diminutivos  en  ico 
son  también  abundantes,  y  los  en  illa  é  ito,  poco  frecuen. 
tes,  corresponden  á  la  irrupción  del  castellano.  Los  en 
ino  son  inusitados.    Se  dice  pajarin,  niñin,    cosina,   pizqui- 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  57 

na,  miajina,  cachiri,  tatnboHn  (tamboril^  pero  tamboritero), 
tomillina  cantueso ,  escupitina  (diminutivo  de  escupita,  sa- 
liva) en  Astorga,  y  escupiría  en  Lagunas;  hohin,  guapín, 
santin,  cuitadín,  andandin,  corriendin,  despacín,  poquitin 
no  poquin,  cerquina,  un  momentín,  prontín,  en  cuerines, 
etc.  porque  se  emplean  hasta  la  saciedad,  y  apenas  que- 
dará en  el  Diccionario  nombre  ó  adjetivo  que  no  sea  sus- 
ceptible de  llevar  en  dialecto  los  sufijos  in,  ina,  trascen- 
diendo á  los  nombres  propios:  Juanín,  Pedrin,  Pepina,  Qui- 
quin,  Mariquina. 

En  ico  pocos  menos:  un  cachico,  un  ratico,  pequefíico, 
morico  (de  moro,  negro),  lejicos,  lejos,  poquitico,  solico  sol 
y  solo,  despacico,  cahecica,  mocico,  casica,  güertica,  sastri- 
00,  caminico,  sálica  sala,  grandico,  etc. 

Los  diminutivos  transcritos  prodíganse  en  Astorga  tales 
cuales  se  leen;  en  Maragatería  varía  la  pronunciación 
conforme  á  la  del  pais:  ñiñin,  pouquitin,  aspacín,  cachicu, 
grandicu.  La  voz  neblina  se  diptonga  en  Astorga,  niehlina, 
y  no  en  Maragatería,  nebrina. 

41  • — El  sufijo  -ayo-  se  emplea  alguna  vez,  pero  como 
aumentativo  despectivo;  así  marmayo,  marmayón,  espi- 
gado, crecido,  aplicándolo  á  muchachos  desarrollados; 
simplayo,  simple,  bobalicón;  mayo,  maya,  dícese  de  las 
personas  de  aventajada  estatura,  por  comparación  con  los 
muñecos  llamados  mayos,  que  la  gente  joven  iza  en  este 
mes  sobre  sendos  postes  en  la  plaza  pública.  El  sufijo  es 
solamente  despectivo  y  aplícase  á  cosas  de  nimia  impor- 
tancia en  rongayo,  andrayos,  ramayos. 

42.— El  sufijo  acó  úsase  también  en  tono  despectivo: 
mozaco,  pequeñaco,  tiaco,  tío  cuaco,  oozacas.  En  Maraga- 
tería tienen  buraco,  agujero,  y  roderaco,    palo  largo,   ter- 


68  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

minado  por  un  extremo  en  un  codo  afectando  la  forma  de 
escuadra,  que  sirve  para  sacar  del  horno  las  hogazas  co- 
cidas.  En  Astorga  hay  el  apodo  Carrañaco. 

Igual  acepción  se  dá  al  sufijo  uco,  que  tiene  pocos  ejem- 
plares, fuera  de  los  gallegos  Farruco  y  Cuco,  los  cuales 
en  alguna  ocasión  sirven  para  llamar  á  los  Franciscos  de 
nombre,  generalmente  conocidos  por  Quico,  Quica,  en  es- 
tilo familiar.  El  femenino  uca  aplícase  con  parquedad  en 
casuca,  tierruca,  etc. 

43. — El  sufijo  -ada,  que  denota  abundancia,  reunión, 
exceso,  contribuye  á  formar  una  especie  de  aumentativos 
y  lo  encontramos  en  carrillada,  bofetón;  lumbrada,  lum- 
bre excesiva;  caballada,  conjunto  de  caballos  montados; 
machada  (de  macho,  mulo)  atrocidad,  desmán  brutal,  como 
el  asturiano  fabada  indica  la  abundancia  de  fabes  en  una 
comida;  los  castellanos  gansada,  memada,  quieren  decir 
tontería  ó  torpeza  excesivas,  y  tronada,  nevada,  son  au- 
mentativos de  trueno  y  nieve;  turriada,  corneadura,  tope- 
tazo de  una  res  vacuna  ó  lanar;  mostada  y  embuciada, 
equivalentes  al  castellano  almorzada. 

Es  muy  común  el  sufijo  aumentativo  en  -ado,  -ao  por 
el  uso.  Empléase  para  hacer  que  el  substantivo  exprese 
posesión  ó  referencia  de  un  contenido  abundante.  Por 
ejemplo:  un  pucherao  de  leche;  un  mandilao  de  nueces;  un 
boUillao  de  castañas;  un  carrao  de  paja,  denotan  que  se 
tiene  ó  se  han  visto  un  puchero,  un  mandil,  un  bolsillo, 
un  carro  llenos,  colmados  respectivamente  de  leche,  de 
nueces,  de  castañas,  de  paja.  Realmente  este  sufijo  -ado, 
-ao  es  el  masculino  del  -ada.  Nótese  la  significación  casi 
idéntica  de  arabos,  según  que  las  palabras  á  que  se  unen 
sean  masculinas  ó  femeninas^  pues  se  dice  «una  fuentada 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  59 

de  lechuga,  una  sartenada  de  magras,  pero  no  «una  pu- 
cherada  de  leche»  ni  «un  fuentao  de  lechuga. 

Otro  sufijo  aumentativo  es  -ancho,  representado  en 
coi'pancho,  corpanchón,  hombrachón,  ferranchos,  hierros 
viejos.  Apodos:  Rancho,  Cardancho. 

44. — Los  sufijos  -al,  -ar,  se  emplean  para  termina- 
ción de  nombres  de  árboles,  que  son  masculinos:  guindal, 
cerezal,  pavial,  ciruelar,  castañal,  manzanal.  A  veces  en 
plural  toman  a-  inicial:  los  amorales,  los  anogales  ó 
anoales,  los  ancinales,  de  ancina,  encina.  Son  femeninos 
chopa,  chopo  desmochado  para  redondear  su  copa  (Astor- 
ga);  carhaya,  roble  (Maragatería);  negrillas,  negrillos,  ol- 
mos, en  León.  En  la  Rib.era  son  femeninos:  la  cereizal, 
la  peral,  la  nogal,  etc. 

La  toponimia  tiene: 

Reguero  del  Cerezal,  término  de  Astorga. 

Manzanal  del  Puerto,  pueblo  á  25  kilómetros  N.  O.  de 
Astorga. 

Manzaneda,  pueblo  á  35  kilómetros  O.  de  Astorga. 

Rahanal  del  Camino  1 

„  ,        7  TT-   •  pueblos  á  18  km.  O.  de  Astorga- 

Rabanal  Vie]o  )  ^ 

Río  Cerezal,  partido  de  Ponferrada. 

Cerezales,  pueblo,  partido  de  la  Vecilla. 

En  Astorga  los  apellidos  Manzanal  y  Rabanal. 

45. — Los  superlativos  en  el  sufijo  -istmo  son  descono- 
cidos en  el  dialecto,  exceptuados  santisemo,  santisema  ha- 
blando de  cosas  sagradas.  Se  explica  la  ausencia  de  este 
sufijo  porque  no  aparece  en  el  castellano  hasta  el  siglo 
XV.  El  leonés  tiene  mayor  antigüedad  y  no  lo  adoptó, 
siendo  raro,  porque  el  latín  posee  muchos. 

El  leonés  de  Maragatería  y  Astorga  forma  los  super- 


60  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

lativos  mediante  los  adverbios  de  cantidad  muy,  bastante, 
grandC;  poco^  ó  con  los  sufijos  on,  azo,  ayo. 


46. — Numeral.— Para  el  numeral  dos  se  conservan 
en  Maragatería  el  masculino  dous  y  el  femenino  duas, 
según  el  género  de  las  unidades  que  determinan.  No  tengo 
noticia  de  que  en  la  comarca  se  diga  dues.  En  Maragate- 
ría y  Astorga  están  en  uso  daciseis,  dacisiete,  daciocho, 
dacinueve;  deciseis,  decisiete,  deciocho,  decinueve;  vente,  ven- 
Huno ventimieve;  trenta,  trenta'y  uno,  trenta  y  dos 

trenta  y  nueve.  No  hay  formas  dialectales  terminadas  en 
-anta,  como  cuaranta,  etcétera. 

Muchos  ancianos  poseen  ideas  bastante  limitadas, 
acerca  de  la  numeración,  después  de  cuarenta;  así,  no 
dicen  nunca,  por  ejemplo:  «tengo  68  años»  sino  «tengo 
tres  duros  y  ocho  reales  de  edad»,  lo  cual  demuestra  ¡na- 
yor  facultad  de  asimilación  para  contar  el  dinero  que 
los  años  ó  los  kilogramos.  El  contar  por  duros  es  también 
usual  cuando  componen  cantidades  redondas  y  no  muy 
subidas.  Los  aldeanos  prefieren  decir  6  duros  que  ciento 
veinte  reales  ó  treinta  pesetas,  por  la  misma  limitación 
de  ideas  numerales  que  referimos. 


47. — Pronombre  y  artículo. — En  el  pronombre  per- 
sonal subsiste  la  forma  you,  derivada  del  ego  latino; 
nusotnis,  vusotrtis  en  Astorga,  nusoutrus,  vusoutrus  en 
Maragatería,  y  en  ellos  también  los  antiguos  nos  y  vos 
en  tratamiento  unipersonal,  que  ha  decaído  mucho,  con- 
servándose algún  ¿qué  facéis?  ¿qué  queredes?  Dios  vus 
guarde;  quedé  ctm  Dios. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  61 

Vos  no  pierde  la  v  cuando  es  enclítico;  ¿non  vus  lo 
diji?  Tapáivus;  quedáivus  ende,  quedaos  ahí;  bien  vus 
veyo;  vus  acantioren;  abáivus,  apartad,  separaos;  vengo 
á  vervos;  voy  á  vérvolas,  voy  á  véroslas. 

48« — En  tercera  persona  el  dativo  átono  conserva 
mucha  variedad.  Lleva  indistintamente  las  palatales  I, 
II  ó  y,  con  frecuencia  la  última  en  forma  ye:  fablóulle, 
agarróula,  contesfóuye,  cravándoye.  Va  acompañado  por 
el  acusativo^  y  también  solo:  dijoselo,  direi,  xurei,  cam- 
biando estas  formas  en  ¿,  dióílo,  i  dió^  se  lo  dio  á  él;  que 
i  lo  dio,  que  se  lo  dio,  en  reminiscencias  de  las  antiguas 
formas  ielo,  iela,  se  lo,  se  la;  pedioi,  le  pidió;  quíta'i, 
quítale;  quitaye,  quitarle;  quitáile,  quitadle;  quitáilo,  qui- 
tadlo; coyilo,  coyímosUe;  diórunla,  la  dieron,  le  dieron. 

49. — Las  formas  del  pronombre  posesivo,  son:  miu, 
mieu,  miyo,  míya,  mío:  tou,  tua,  tieu  tuyo;  sou,  sua,  suyu, 
mtestru,  vuestru,  mieso,  nuesa,  vueso,  vuesa,  con  sus  res- 
pectivos plurales  en  s,  y  concurrentemente  los  castella- 
nos mío,  tuyo,  suyo,  nuestro,  vuestro  y  sus  femeninos.  Asi: 
el  míu  güei  nun  ye  tou;  el  mieu  padre;  el  sou  manteo  es 
el  miyo;  la  tua  madre  y  la  sua  son  hermanas  de  la  miya, 
y  los  vuesos  padres  son  mielgos.  Ni  en  Maragateria  ni 
en  Astorga  he  oido  la  terminación  e;  míe,  tue,  sue,  como 
tampoco  miou,  nuosso.  El  pronombre  de  identidad  mismo, 
se  pronuncia  mesmo  en  todo  el  país. 

50«— En  el  artículo  no  se  conservan  las  formas  ela, 
elas,  elos,  que  han  desaparecido  del  dialecto  vulgar,  como 
los  pronombres  personales  miou,  noso,  vossos,  mio^  nues- 
tro, vuestros,  usados  en  el  leonés  literario  del  siglo  XII. 
(V.  Trozos  dialectales. 

La  I  inicial   del  artículo  se   duplica  ó  palataliza  en 


62  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

la,  lo  y  sus  plurales;  lia  era,  lio  fumu,  lias  bregancías, 
Uo8  búis,  más  frecuentemente  hasta  16  kilómetros  ele  As- 
torga  (Valdespino,  Lagunas,  Villalibre)  que  más  allá  en 
dirección  occidental  (Rabanales,  Argañoso). 

La  forma  él,  del  nominativo  i  1 1  e  ,  subsiste  en  As- 
torga,  pueblo,  pero  en  su  tierra  y  en  Mam  gatería  se  cam- 
bia en  lo,  del  acusativo  illum,  cuando  depende  de 
proposición  y  asimilándose  con  ella:  eno  carro,  no  carro, 
cono  mieu,  polo  camino. 

Se  usa  mucho  la  forma  apocopada  de  lo  masculino, 
y  también,  ante  femeninos,  la  de  la;  Z'hombre,  Z'amu, 
V  escañil,  Z'artesa,  Z'alma,  bien  entendido  que  en  singular 
solamente. 


51a — Verbo. — Las  formas  arcaicas  del  castellano  en 
el  siglo  XIV  tienen  uso,  cada  día  más  reducido,  en  Ma- 
ragatería,  Cepeda  y  Ribera,  refugiándose  en  los  pueblos 
incomunicados  ó  lejanos  de  Astorga,  y  conservadas  úni- 
camente entre  personas  ancianas.  Aun  quedan  algunos 
entrásedes,  vohñésedes ,  irédes,  sodes,  facedes,  porbades 
(probáis),  que  poseen  la  d  en  las  desinencias  de  vos,  vos- 
otros, lo  mismo  para  los  tiempos  esdrújulos  que  en  los  de 
acentuación  ordinaria.  No  hace  muchos  años  corría  por 
Astorga  una  copie  ja  que  decía: 

— ¿D'  aonde  sodes,  mozos? 
— D'  Antofián  del  Valle. 
— ¿Qué  traedes  d'  ende? 
— Las  barrigas  llenas  d'  aire. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  63 

Antoñán  dista  diez  kilómetros  de  Astorga,  en  dirección 
nordeste. 

Hay  en  Lagunas  dihades  por  ibais,  estéades,  déades, 
estéamos,  déamos,  y  es  muy  común  en  Maragateria  y  As- 
torga  convertir  la  terminación  de  la  persona  Nosotros, 
-mos,  en  -nos  para  las  palabras  esdrújulas  de  los  verbos 
en  pretérito  imperfecto  de  indicativo  y  de  subjuntivo,  co- 
mo buscábanos,  buscarianos,  comíanos,  dibanos,  subirianos, 
bajábanos,  bajavianos,  etc.  «Entre  jóvenes  y  jóvenas  nos 
ajuntábanos  trenta».  Queda  la  m  en  vamos,  comemos  y 
demás  tiempos. 

52> — Es  corriente  apocopar  ó  suprimir  la  e  final  en 
la  tercera  persona  singular  del  presente  de  indicativo, 
tras  de  las  consonantes  I,  r,  n,  s,  z,  y  en  los  verbos  en 
-er  é  -ir,  como  giíel  por  huele,  val  por  vale,  quier  por  quie- 
re, pon  por  pone,  crez  por  crece,  cuez  por  cuece,  diz  por 
dice.  «Bien  que  güel»,  «Nun  val  nada»,  «Quier  un  rial», 
«La  gallina  pon  güevos»,  «¿Quiés  ú  no  quiés?y>,  «i)¿3  que 
si»,  «El  niño  y  el  pez,  en  Tagua  crez».  Sufre  una  síncopa 
notable  paréceme,  que  se  pronuncia  péme  en  toda  Mará- 
gatería.  En  la  Ribera  también,  y  además  pe  que  por  pa- 
rece que. 

No  hay  apócope,  que  yo  sepa,  en  los  subjuntivos  ter- 
minados por  -re  y  -se  de  las  personas  t/o  y  él:  viniera  vi- 
nier,  cantase  cantas,  etc.,  pero  sí  existe  en  los  indicativos 
pónse  por  pénese,  salse  por  sálese  y  análogos,  asi  como 
en  sepas,  cuntes,  por  sepáis,  contéis. 

53a — El  cambio  de  la  terminación  ir  por  er  del  infini- 
tivo, se  mantiene  en  herver  ó  ferver  hervir  y  reñer  reñir, 
cuyos  gerundios  hacen  hervendo,  reñendo,  como  en  los 
verbos  reir,  freír,   empeorar,  toman  y:  riyendo,  friyendo, 


64  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

empey O  rancio;  en  dir,  ir_,  i  latina,  diendo,  en  Rábñnal  fuen- 
do,  yendo.  Por  el  contrario,  el  gerundio  de  ser  se  pronun- 
cia seyendo,  y  el  de  decir  deciendo  ó  dijiendo.  Reír  sufre 
apócope  de  la  e  quedando  en  rir,  ría,  rimos,  ristis,  rise 
(reirse)  menos  en  la  persona  ellos,  que  hace  riyeron  y 
reyeron.  Decir,  pedir,  servir^  son  dicir,  pidir,  sirvir,  y 
sufrir,    recibir,  sofrir,  recebir. 

54. — En  los  verbos  incoativos^  la  terminación  etimo- 
lógica yo  -zco  hace  yo  -zo  y  lo  mismo  todo  el  presente  de 
subjuntivo,  yo  -za,  tu  -zas  como  en  parezo,  merezo,  ano- 
cheza,  conozo,  aborrezo,  amaneza,  ñaza  (Lagunas)  que  algu- 
na vez  se  pronuncian  parezgo,  conozgo,  amanezga^   ñazga. 

53> — Con  frecuencia  aparece  un  diptongo  analógico 
en  sílaba  átona;  hay  siembrar,  quiebrar,  restriegar,  mier- 
car,  queimar,  travieso,  tiemblando ,  pero  apreta  por  aprie- 
ta. Con  el  diptongo  we  por  o  no  conozco  palabras.  Desde 
luego  no  existe  cuentar  por  contar,  ni  cuentada  por  cuen- 
ta: más  bien  se  dice  cuentada  por  contada  y  hay  cambio 
de  ue  en  o  para  cántalos  ó  cántalos  por  cuéntalos,  próbalos 
por  pruébalos,  sánate  por  suénate^,  rádala  por  ruédala. 

56> — Se  diptongan  los  presentes  de  subjuntivo  dé,  es- 
té, que  hacen  dea,  estea,  y  alguna  vez  déla,  estela,  muy 
leve  de  pronunciación  la  i,  en  toda  Maragatería.  Opino 
que  la  diptongación  se  impuso  por  analogía  con  el  d  e  a  m 
latino. 

57. — La  persona  vos  del  imperativo  no  conserva  la  -t 
final  del  antiguo  castellano,  pero  sí  la  terminación  -e.  En 
toda  Maragatería  dicen  dádeme,  buscádeme,  traédeme, 
búscame  y  traéme,  perdiendo  la  d,  que  también,  y  es  más 
frecuente,  se  cambia  por  i:  dáiine,  traéime,  andai,  correi, 
vení,  para  los  imperativos  de  los  verbos  en  ar,  er,  ir,  ape- 


SANTIAGO  Alonso  garrote  65 

ñas  perceptible  para  los  de  la  tercera,  donde  suele  dupli- 
carse la  i  flnal,  venii,  sohii.  Aquellas  terminaciones  del 
infinitivo  se  conservan  en  la  segunda  persona  del  plural 
de  los  imperativos,  y  así  oimos  tomar,  correr,  subir,  por 
tomad,  corred,  subid,  formas  muy  empleadas  en  el  país, 
incluso  Astorga,  por  toda  clase  de  personas. 

Recuerdo  aquí  los  ejemplos  del  párrafo  48  para  la  pér- 
dida de  la  -d-  y  el  empleo  de  -i-  en  guardaivos,  perdo- 
náime,  dejáinos,  tenéinos  y  análogos,  sumamente  exten- 
didos en  la  región. 

58> — No  lo  están  menos  las  terminaciones  del  perfec- 
to de  indicativo.  Para  la  persona  tu  de  los  verbos  en  ar 
es  común  el  ñnal  -este,  resultado  de  la  modificación  an- 
tiquísima de  la  a  tónica  en  e,  cambio  que  no  ha  pasado 
al  castellano  y  nos  dá  en  dialecto  mateste,  sangreste,  man- 
quéstete,  des  no  destete,  al  lado  de  las  desinencias  ordina- 
rias mataste  y  matastes,  sangraste  y  sangrastes.  No  tiene 
uso  la  terminación  -este  para  los  verbos  en  er,  ir,  que  ha- 
cen traistes,  tovistes,  partistes,  venistes,  y  adoptan  los  de 
las  tres  conjugaciones  la  final  latina  -sti  en  la  segunda 
persona  del  singular:  matesti,  caisti,  fuisti,  con  idéntica  ó 
mayor  frecuencia  que  -ste. 

La  persona  nos  del  mismo  tiempo,  termina  con  -emos 
los  verbos  de  la  primera  conjugación,  siguiendo  aquel 
proceso  modificativo,  como  en  ganemos,  cenemos  y  nos 
acostemos.  También  están  en  práctica  las  formas  caste- 
llanas ganamos,  cenamos,  etc. 

La  persona  vos  toma  el  final  -stis,  plural  de  -sti,  de 
preferencia  á  -stes,  siguiendo  la  regla  de  formación 
de  los  plurales:  entrestis,  cantestis,  comistis,  venistis,  en 
Maragatería    y    Astorga,   atavismos  latinos  que    no  ha 


66  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

desterrado,    ni    quizá  destierre,    el   moderno  castellano. 

Es  rarísimo  encontrar  la  final  -steis,  cantasteis,  en  el 
dialecto  popular,  y  por  esta  circunstancia,  unida  á  la 
irrupción  de  la  segunda  persona  del  plural  en  la  segunda 
del  singular,  existe  confusión  de  formas  entre  ambos 
tiempos  del  yerbo,  que  parecen  fonológicamente  uno  mis- 
mo cuando  no  va  expresa  la  persona  ni  se  adopta  el  final 
-stis.  Por  ejemplo:  <ícenastes  (tu)  bien»;  «cenastes  (vosotros) 
bien».  El  empleo  de  -stis  ó  -steis  en  la  última  frase,  «ce- 
nasteis bien»,  disiparía  la  duda. 

Es  frecuente,  aun  entre  personas  cultas,  oír  marcháis- 
teis,  armáisteis,  etc.  haciendo  el  diptongo  -a¿-  donde  solo 
debe  pronunciarse  -a-. 

La  persona  ellos  de  los  verbos  en  ai'  debió  tener  an- 
tiguamente la  terminación  -on,  correspondiendo  en  plural 
á  la  -o  del  singular;  verbigracia,  de  él  echó,  ellos  echaron, 
desinencia  convertida  en  -un  por  el  uso,  como  o  cambia  con 
frecuencia  en  u.  Hoy  se  dice  echorun,  queimorun,  y  también 
llororen,  cantaren,  pero  esta  terminación  es  propia  de  tie- 
rra de  Astorga^  mientras  la  primera  en  un  abunda  en  Ma- 
ragatería,  donde  se  usan  ambas;  y  cambiada  en  i  la  -e-  co- 
mo llororin,  cantorin,  tocorin,  en  Priaranza  de  la  Valduer- 
na,  4  kilómetros  al  Sur  de  Maragatería,  en  el  valle  del  rio 
Duerna,  región  leonesa  que  con  las  de  Cabrera  alta  y  baja 
emplean  el  dialecto,  y  acaso  algún  día  ampliaré  las  presen- 
tes Notas  con  formas  dialectales  cabreresas,  que  hoy  poseo 
bastante  escasas  é  incompletas  como  extensión  geográfica. 

Al  lado  de  los  finales  -orun  y  -oren  de  los  verbos  en 
or,  hallamos  traerun,  trayerun,  trajierun,  trujierun,  uyie- 
run  (Maragatería)  y  traeron,  trajieron,  trayeron  (Astorga) 
para  los  verbos  en  er,  ir. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  67 

La  forma  ei,  de  ¡/o,  en  los  verbos  de  la  primera  con- 
jugación, es  común  á  toda  Maragateria,  donde  dicen  can- 
tei,  busquei,  alcontrei;  igualmente  en  algunos  irregulares 
de  la  segunda,  como  hei  visto,  sei  que  (sé  que,  parece 
ser  que)  y  desde  luego  en  los  futuros  imperfectos  de  las 
tres  conjugaciones:  alcontrarei,  volverei,  morirei.  En  Ra- 
banal (V.  más  adelante  Trozos  dialectales)  dicen:  «Si  u 
xurei  y  votei,  cunfesareilo.» 

Desconozco  ejemplos  para  el  tu,  que  no  se  diferencia 
del  castellano.  Para  él  la  terminación  es  ou  en  las  tres 
conjugaciones:  cantou,  cumiou,  uyou,  oyou  (Lagunas)  y 
dioi,  fuei  (Andiñuela).  En  Maragatería  y  Astorga  no  se 
conocen  los  finales  -eo,  io  para  la  persona  él  de  los  ver 
bos  en  -er  é  -ir,  pero  adoptan  -iu,  correspondiente  á  io 
mediante  el  cambio  usual  de  -o  en  -u,  como  rumpiu,  be- 
hiu,  cogiu,  viviu,  partiu,  moríuse,  saliuse,  formas  del  por- 
tugués arcaico,  procedentes  á  su  vez  del  sufijo  latino  vi. 
El  final  -eo,  trocado  en  eu  por  la  variación  consignada, 
tiene  representación  en  gimen,  gimió  (Rabanal)  de  indu- 
dable procedencia  gallega,  y  en  la  alta  Maragatería  no 
son  conocidas  las  formas  metieu,  cogieu  de  los  verbos  en 
-er  que  tampoco  he  oido  en  tierra  de  Astorga.  En  la  Ri- 
bera de  Órbigo  hay  eu  final  para  las  conjugaciones  er, 
ir:  cogieu  ó  coyeu,  punieu,  salieu,  vestieu;  cogió,  puso,  salió. 

En  leonés-maragato  no  existe  como  en  leonés  asturia- 
no la  asimilación  de  r  á  w  final  para  la  persona  ellos. 
Así,  no  se  dice  rumpienun  por  rumpierun,  empezanon  por 
empezaron,  etc.,  y  tampoco  recuerdo  que  la  -i-  sustituya 
al  diptongo  -ie-  de  los  tiempos  afines  del  perfecto,  como 
vencises  por  vencieses,  partiron  por  partieron. 

El  dialecto  usual  desconoce  el  sufijo   en  re  de  la  pri- 


68  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONES 

mera  persona  del  futuro  de  subjuntivo,  fuere,  viniere.  Lo 
cambia  en  vi  alguna  vez,  más  lo  corriente  es  la  termi- 
nación se  del  pretérito  imperfecto. 

Del  infinitivo  personal,  ó  sea  con  terminación  de  per- 
sona^ salires,  mataren,  hazeres,  no  hay  noticia. 

59. — La  forma  sincopal  en  las  personas  nos  y  vos  del 
futuro  de  subjuntivo,  notada  en  las  palabras  escritas  del 
antiguo  leonés,  como  oviermos  oviéramos,  pedirdes  pedi- 
redes,  guiardes  guiárades,  acaso  exista  en  la  actualidad, 
pero  apenas  se  aprecia  por  la  pronunciación.  Esos  y  otros 
verbos,  como  escamáramos,  echárades,  quisiérades.  venié- 
ramos  se  confunden  de  viva  voz  con  escanzarmos,  echar- 
des,  qiiisierdes,  veniermos,  que  son  síncopas  de  los  prece- 
dentes; miis  no  afirmaré  la  existencia  de  ellas  en  el  habla 
vulgar^  por  carecer  de  documentos  históricos  ó  simple- 
mente gráficos  en  que  apoyarla,  y  porque  es  dificilísimo 
discernir  de  oido  si  hay  ó  no  síncopa.  A  principios  del 
siglo  XVI,  según  documentos  notariales,  era  corriente  en 
Astorga  «por  bien  tovierdes  asy»,  «como  vos  más  qui- 
sierdes»,  «todo  lo  que  en  ella  ovierdes  labrado.» 

60. — Por  regla  general,  salvo  la  limitación  de  uso  ya 
mencionada  como  aclaración  en  el  párrafo  51,  las  formas 
antiguas  de  los  verbos,  en  las  desinencias  de  las  segun- 
das personas  del  plural  y  para  todos  los  tiempos  á  ex- 
cepción del  perfecto  de  indicativo,  han  sido  vulgares  en 
Maragatería  y  tierra  de  Astorga.  Así  encontramos  aún 
hoy:  andades,  andariades,  andábades,  andásedes;  comedes, 
comeredes,  comiéredes;  recebíades,  recehiredes,  recebiéra- 
des,  morriérades;  habedes,  habíades,  hayades,  hobiese;  sos, 
sodes,  seredes,  érades,  seriades,  seades,  etcétera. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  69 

61- — Verbos  irregulares  y  auxiliares.— Algunos 
de  estos  verbos  poseen  formas  populares  dignas  de  ser 
anotadas,  y  á  continuación  doy  varios  ejemplos  que  pue- 
den completarse  con  las  ya  registradas  en  lo  que  va  es- 
crito. 

Suelo,  suela,  del  verbo  soler,  hacen  suelgo,  suelga,  co- 
mo muelgo,  muelga,  muélgais,  del  verbo  moler,  substitu- 
yen á  muelo,  muelas,  moláis. 

No  hay  síncopa  ni  añadición  epentética  de  la  d,  como 
en  castellano,  para  los  futuros  saldré,  saldría,  valdré, 
valdría,  pondré,  pondría,  que  se  pronuncian  saleré  y  sa- 
liré,  salería  y  saliria,  valeria,  poneré,  ponería;  y  en  con- 
traposición perdré  por  perderé,  morará  por  morderá. 

El  verbo  ir  tiene  irregularidades  numerosas;  en  infi- 
nitivo es  dir,  manteniendo  la  d  inicial  en  todo  el  futuro 
imperfecto:  díba,  dibamos  ó  díbanos,  dibais,  díban;  vái  t\x, 
veis  vusotrus,  para  el  imperativo,  y  también  veste  vete  y 
véivos  ó  üéisos  por  idos;  «vai  por  pan»,  «veis  á  verlo»  «vés- 
te  á  paseo»,  «véivos  á  casa». 

El  presente  de  subjuntivo  toma  la  sílaba  ig  intervocá- 
lica, en  sustitución  de  la  castellana  -y-,  como  vaiga,  val- 
gas, vaigamos  y  váigamos,  vaigais  y  váigais,  vaigan.  El 
gerundio,  como  ya  dije,  hace  diendo  en  Astorga  y  fuendo 
en  los  Rabanales  y  Andiñuela. 

El  infinitivo  de  caer  y  algunos  tiempos  del  verbo  to- 
man -y-:  cayer,  cay  a,  cay  amos,  cay  ais  y  cay  ais,  pero  la 
eliminan  en  otros  que  la  llevan  en  castellano,  como  caéra, 
caerás,  caer  amos,  caérais,  y  adoptan  i  por  e  en  caira, 
cairas,  cairemos.    Gerundio:  caendo. 

Oír  tiene  u  inicial  en  uimos,  uistis,  uyíu,  y  suprime  la 
y  en  oéron,  aera. 


70  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Ver  elimina  la  e  en  todo  el  pretérito  imperfecto  de 
indicativo:  via,  vias,  víamos,  víais,  nuevo  ejemplo  del  ho- 
rror al  hiato. 

Dar  acepta  i  por  d  en  el  imperativo:  dái  dad,  dáinos 
dadnos,  dalles  dadles;  el  presente  de  subjuntivo  hace  dea, 
déamos,  déais,  igual  que  el  verbo  estar:  estea,  estéamos, 
estéais.  Hay  estades,  estedes,  estaríades  y  los  más  moder- 
nos compuestos  de  estovo,  como  estavos,  pero  no  he  oído 
el  antiguo  estido. 

Hacer  y  sus  tiempos  toman  f  inicial,  según  se  ha  dicho, 
pero  existe  el  dualismo  como  en  otros  muchos  verbos; 
aquí  me  limito  á  catalogar  las  formas  interesantes.  Fa- 
ceré, facería,  facerá,  fas  (¿qué  fas?);  faz,  hace  usted;  fá 
(me  fá,  me  hace). 

Venir  conserva  la  e  de  su  aborigen  latino  v  e  n  i  r  e 
en  vertiera,  vertiéramos,  vertierais,  venistes  (tu),  venirnos, 
venistis  (vosotros).  Toma  i  por  d  en  veniremos,  veniréis  y 
sufre  apócope  de  e  final  en  vien,  viene. 

Querer  adopta  -re-  en  querrerá,  querreremos,  qtierre- 
reis,  querrería,  etc.,  é  i  en  subjuntivo:  quiérais,  quiéra- 
mos,  cambiando  en  e  la  ¿  del  radical  para  el  perfecto  de 
indicativo,  quesístes,  quesimos,  y  el  pretérito  imperfecto  de 
subjuntivo,  quesiera,  quesiéramos,  quesiérais.  Rara  vez,  y 
eso  por  influencia  del  castellano  vulgar,  se  oye  quedrá, 
quedria,  que  no  son  dialectales. 

Oler  toma  g  inicial:  goler,  golió,  golia.  El  futuro  im- 
perfecto de  indicativo  cambia  la  e  primera  en  d,  como 
goldré,  goldrá,  goldremos,  y  lo  mismo  el  de  subjuntivo: 
goldría,  goldriamos,  goldrias,  formas  que  subsisten,  aun- 
que sin  g  inicial,  entre  las  populares  de  Astorga:  oldré, 
oldremos,   oldria,    oldríamos.    Idénticas  transformaciones 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  71 

sufre  doler;  doldrá,  doldria,  doldrian,  y  arobos  verbos 
pierden  la  e  en  la  tercera  persona  singular  del  presente 
de  indicativo:  güel,  duel;  «qué  uiíú  güel!» ,  «mucho  me  dueU. 

Poder  conserva  su  radical  en  algunos  tiempos,  sin 
transformar  la  o  tónica  en  ue  ni  en  u:  podisra,  podi- 
mos,  podistes,  y  tomando  -e-  poderla,  poderíauíjSj  poro  sí 
se  diptonga  en  puédamos,  piiédais. 

Haber  tiene  modificaciones  notables.  Desde  luego  el 
hei  portugués^  en  presente  de  indicativo;  luego  los  hobistes, 
hobimos,  haberé,  haberemos,  haiga,  habiera,  (tuviera)  y 
hábiá  (hubiera),  haberiamos,  habiéramos,  hubiesen,  y  las 
formas  arcaicas  habredes  ó  haberedes,  hayades,  habiades, 
habedes. 

El  verbo  andar  guarda  algunas  formas  curiosas,  que 
acaso  contribuyan  á  esclarecer  el  pleito  etimológico  en- 
tre los  romanistas.  Son  aquellas:  andastes  {í\x),  andemos, 
andastis  y  andestis  (vosotros),  andaron,  ándase,  andases, 
andasen,  andáramos,  andárais,  andásemos,  y  paralela- 
mente las  castellanas  correspondientes  derivadas  de  an- 
dovo,  y  las  arcaicas  anotadas  en  párrafos  anteriores. 

Decir  y  sus  compuestos  no  toman  la  j  intervocálica  v 
se  diptongan  en  el  perfecto  de  indicativo,  como  decistes, 
decieron,  bendecieron,  nialdecieron,  al  lado  de  diji,  diju, 
dejimus,  dejíeron,  bendijo  y  también  bendecid.  Gerundios: 
deciendo,  bendeciendo,  maldeciendo.  Son  ejemplos  de  disi- 
milación, existente  al  par  de  la  asimilación  en  dejieron  ó 
dijieron. 

De  los  verbos  traer  y  ser  he  apuntado  ya  las  princi- 
pales variaciones.  En  ser  hay  á  veces  confusión  para  las 
personas  tu  y  vosotros  del  presente  de  indicativo,  que 
suenan  lo  mismo  en  Maragatería.   «Tú  sos  el  mesmo   ne 


72  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

migo».   «¿Cuántos  sos?»   ¿cuántos  sois?;    pero  sodes,   afir 
mando:  «Sodes  bien  d'ellos».   Este  sos  de  la  segunda  de 
plural,  paréceme  eliminación  de  d  y  ensordecimiento  de 
e;  sodes,  soes,  sos,  ó  con  e  muy  leve. 


62. — Del  acento. — La  acentuación  de  los  verbos  en 
el  dialecto  es  por  lo  general  la  misma  que  en  castellano, 
con  excepciones  curiosas  en  presente  y  pretérito  de  sub- 
juntivo, como  andábamos,  envolvíamos,  veníamos,  volve- 
ríamos, etc.,  formas  así  acentuadas  en  dependencia  rigu- 
rosa de  la  cantidad  silábica  latina,  pues  únicamente  el 
uso  y  los  cambios  analógicos  nos  hacen  decir  andábamos, 
envolvíamos,  veníamos,  volveríamos. 

Inversamente,  salgamos,  caigamos^  comáis,  veáis,  se- 
páis, volváis,  muráis,  y  en  una  palabra,  las  primeras  y 
segundas  personas  del  plural  de  aquellos  subjuntivos  se 
pronuncian  en  Maragatería  y  Astorga  salgamos,  caigamos, 
y  cáyamos,  comáis,  véais,  sepáis,  vuélvais.  rnuérais,  para 
los  verbos  en  er,  ir,  y  no  son  formas  exclusivamente  vul- 
gares, sino  empleadas  también  por  personas  cultas,  que 
no  pueden  sustraerse  á  semejante  influencia  dialectal,  á 
pesar  de  sus  lecturas  y  de  su  comercio  social. 

En  Maragatería  se  acentúa  el  singular  de  los  presentes 
de  indicativo  de  los  verbos  que  llevan  diptongo  en  el  gru- 
po inicial,  tales  como  puedo,  gúeles,  vuelve,  y  también 
otros  tiempos,  como  los  perfectos  de  indicativo  ya  men- 
cionados: reviviu,  salíu,  uyiu,  etcétera.  Para  los  diptongos 
en  ue  es  general  la  acentuación  fuerte  sobre  la  vocal  u: 


I 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  73 

dispúes,   cuesta,   nueces,   muela,  puerta,   luego,  fuera,  con 
tendencia  ¿i  convertir  en  i  la,  e.  (Párrafo  14). 


63» — Adverbios. — El  demostrativo  ende  se  emplea 
para  denotar  procedencia:  «Velo  ende»  helo  allí;  «vino 
d'ende»  vino  (él)  de  ahí;  «por  ende»  por  ahí.  Dende  lejos, 
dende  allí,  son  más  bien  usos  dialectales  de  la  preposición 
desde,  que  se  confunde  con  el  adverbio.  Aquende  y  allende 
téngolos  por  compuestos  de  ende  y  los  castellanos  aquí, 
allí,  siendo  ellos  mismos  castellanos. 

Onde  indica  procedencia  ó  lugar  y  equivale  al  caste- 
llano donde.  Va  acompañado  por  las  preposiciones  á,  de, 
por,  para,  en  forma  interrogativa.  ¿A  onde  fuistis?  ¿De 
onde  vienes?  ¿Por  onde  fueron?  ¿Pa  onde  tiraron?  y  tam- 
bién solo  y  afirmando:  onde  estábamos,  onde  fuimos,  ó 
contribuyendo  á  formar  otro  adverbio  de  lugar:  ondiquie- 
ra,  dondequiera. 

Los  adverbios  y  frases  adverbiales  más  usados,  son, 
además  de  los  transcritos:  aína  y  éina,  deprisa,  aprisa; 
acullá,  allá;  delantre,  delante;  alantre,  adelante;  drento, 
plonto,  eiqui;  illina,  allí;  ántias,  endenantes,  antes;  eston- 
ces, entonelas,  estoncias,  entonces;  non  y  nun,  no;  mentres, 
mientras;  enclmba,  embajo;  entadia,  tuaoía,  todavía;  on, 
aun;  agora;  asina,  ansí,  así;  meior,  peior,  piar;  más  que,  no 
importa,  á  pesar  de  que;  tansiquiera,  siquiera,  por  lo  me- 
nos; á  modo,  con  cuidado,  despacio;  unas  miajas,  algo, 
un  poco;  en  ver  de,  en  lugar  de:  en  V  intre,  en  el  acto; 
ántias  y  con  ántias;  cuantimás,  cuanto  más;  pul  mor  de, 
por  causa  de;  pe  que,  parece  que. 


74  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

No  he  oido  el  adverbio  do,  contracción  de  donde.  Con 
alguna  frecuencia  emplean  el  adverbio  casimente,  construí- 
do  con  el  de  cantidad  casi  ó  cuasi,  para  expresar  la  idea 
de  magnitud  que  este  encierra. 


84. — Preposiciones  y  conjunciones. — No  hay  dife- 
rencia con  las  empleadas  en  castellano,  de  no  consistir 
en  pequeñas  variaciones  fonéticas,  tales  cómoda  por  para, 
dende  por  desde,  sigiín  por  según.  Contra  y  entre  sustitu- 
yen al  adverbio  cuanto:  «contra  más  te  digo,  menos  m3 
oyes»;  «entre  más  quiero,  menos  me  dan». 


63. — Interjecciones.— Tienen  uso  las  castellanas  más 
comunes,  y  además  las  dialectales  siguientes:  Demostrati- 
vas de  enojo,  ¡yérrado!  ¡pecau!  ¡diañe!  y  en  Rabanal  ¡dia- 
ño!;  ¡renegó  del  pecau!  ¡ray!  ¡demoi!  ¡diájulel  Heprensiv as: 
¡candonga! ¡indino!  ¡porreto!  ¡por retero!  Dq  sorpresa:  ¡cóiro! 
¡cóncholis!  Y  repetidas,  para  hacer  más  expresivo  el  sen- 
timiento que  indican:   ¡andanda!  ¡huenu,  buenu,  buenu! 


36. — Figuras  de  dicción. — Aun  cuando  los  vocablos 
catalogados  á  continuación  debieran  tener  su  puesto  en  el 
estudio  de  la  fonética,  donde  muchos  de  ellos  están  ya  in- 
cluidos, los  considero  todos  como  verdaderos  metaplasmos 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  75 

por  las  alteraciones  que  sufren  en  su  estructura,  bien  sean 
debidas  i\  reglas  fonológicas^  bien  por  construcción  pri- 
mitiva ó  por  empleo  usual  del  vocablo  sin  sujeción  á  los 
cánones  dialectales.  Anotaré  algunos  ejemplos. 

Hay  prótesis  ó  adición  de  letras  al  principio,  en  esco- 
menzar,  emprecipiai',  principiar,  deprender,  emprestar,  en- 
denantes y  denantes,  antes,  dambos,  dalgunos;  y  prótesis 
especial  de  a,  muy  extendida,  en  arrastrillar,  arrayar, 
allevantar,  atapar,  arresguñar,  amontar,  arrempujar  (es 
de  advertir  la  carencia  del  verbo  empujar,  que  en  dia- 
lecto es  rempujar),  arremangar;  amorales  morales,  more- 
ras; anogales  ó  anoales,  anovenas  novenas,  novenarios; 
Las  Arregueras,  Regueras,  pueblos  inmediatos  á  La  Ba- 
ñeza  y  en  Cepeda. 

Epéntesis  ó  adiciones  en  medio:  las  de  -i-  registradas 
en  el  párrafo  15,  y  entre  otras  haberla  habria,  hacería 
haría,  querrerá  querrá,  empedriar,  parga  por  para  (verbo 
parir);  ringuilinera,  ringlera,  fila;  cunfradería,  cofradía; 
ansí,  enjemplo,  atontecido ,  aterecido;  f ritió  y  friyó,  por  frió; 
fritido  frito;  mié  rio  mirlo;  salombra,  selombra  y  solombra, 
sombra  arrojada;  silletero  sillero^  y  las  que  figuran  en  las 
diptongaciones. 

Paragoge  ó  adición  al  fin:  rede  red,  sede  sed,  guéspede 
huésped^  céspede,  ayeri  ayer_,  servicíala,  hortolanera  por 
hortelana. 

Aféresis  ó  supresión  do  letras  al  principio:  nebrar  en- 
hebrar, chacho  muchacho,  aspado  despacio,  amos  varaos, 
on  aún. 

Síncopa  ó  supresión  en  medio:  mazana,  baeta,  torzón, 
mantención,  búis  bueyes^  comenencia,  ternín,  diminutivo  de 
tierno,  alantre,  2^ ¡'obaUdá  {cultismo  probabilidad),    roñar, 


76  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

rebuznar,  doldrá  dolerá,  perdré  perderé,  arimar  arrimar, 
pinar  peinar,  zarra  (imperativo)  cierra,  herrar  berrear, 
escarbajo  y  las  ya  anotadas  como  Mido,  vente,  trenta,  roda, 
sona,  etc. 

Apócope  ó  supresión  al  final:  xuro  juramento,  val  valle 
y  vale,  inclín  inclinación  y  acatamiento,  monda  monda- 
dura, ton,  son,  mitas,  chupo,  acaloro,  cuido,  sofoco,  coch  y 
cocho,  cochino;  mocho  mochuelo,  y,  como  participio,  des- 
mochado (trigo  mocho  ó  sin  argayas),  cacho  cacharro, 
lacio  lucido,  grueso;  felpo  y  celpo,  felpudo;  bolso,  bolsillo, 
tostas  tostadas,  demoi  demonio,  pocho  podrido,  cuchar  cu- 
chara (en  plural  cuchares),  coscas  cosquillas. 

Metátesis  ó  transposición  de  letras:  morciégalo,  estó- 
gamo,  encornar  acornear,  embrigo,  niervos,  plocamos  pro- 
clamas matrimoniales,  drento,  mueldremos  por  moleremos, 
Bornadiego  por  Busnadiego,  pueblo  á  5  kilómetros  Oeste 
de  Maragatería;  berduguises  por  borceguíes,  cudiar,  cu- 
diao,  acenoria  zanahoria,  abrideros  por  abridores  (frutaj; 
revendedera  por  revendedora;  petril,  cláustio,  vridiera, 
clueca  y  chuecla,  Pedrialba  por  Piedralba  (pueblo),  catra- 
dal,  cátreda,  catradático. 

Metaplasmos  por  contracción:  estoutro,  esoutro,  loutro. 


IV.     SINTAXIS 

La  tan  repetida  carencia  de  documentos  escritos  en 
dialecto  vulgar  leonés-maragato,  impone  parquedad  en 
las  observaciones  sintácticas,  ya  de  suyo  menos  abundan- 
tes que  las  fonológicas  y  morfológicas,  y  de  observación 
más  diñcil  por  lo  mismo  que  sintaxis  es  sinónimo  de  coor- 
dinación, y  ésta,  como  la  construcción  dialectal,  se  pre- 
senta difusa  en  las  conversaciones  de  carácter  popular, 
que  es  el  registrado  aquí. 


67. — Nombre. — La  supresión  de  la  preposición  de  en 
el  genitivo  es  corriente,  y  opino,  como  el  Sr.  Menéndez 
Pidal,  que  no  supone  fenómeno  sintáctico  ni  privativo  del 
dialecto  leonés  decir:  en  c'al  cura,  la  puerta  la  calle,  el 
día  'I  Corpus,  el  saco  las  patatas,  un  carro  leña,  si  bien 
son  frases  curiosas  y  algo  distintas  de  las  castellanas  aná- 
logas en  ca  el  cura,  un  carro  e  leña,  donde  la  supresión  se 
limita  á  la  rf  inicial  prepositiva.  Se  omite  asimismo  en 
nombres  de  sitios  y  de  pueblos,  que  forman  un  compuesto: 


78  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

La  Vega  'I  Pozo,  el  Valle  la  Zarza,  Castrülo  las  Piedras, 
Priaranza  la  Valduerna;  pero  nótese  que  si  la  preposición 
de  se  pierde  cuando  la  palabra  precedente  concluye  en 
vocal,  como  ocurre  con  las  frases  transcritas,  no  sucede 
lo  propio  si  termina  en  consonante  ella  ó  la  siguiente,  ca- 
reciendo de  artículo,  como  el  payar  del  ti  Pedrin,  el  cor- 
del DE  cáñamo,  Rabanal  del  Camino;  y  nunca  el  payar 
ti  Pedrin,  el  cordel  cáñamo,  Fabanal  Camino.  En  Astorga 
para  designar  el  arrabal  de  «Puerta  de  Rey»,  que  es  su 
verdadero  nombre,  se  dice  Puertarrey  6  Portarrey ,  como 
la  «Puerta  del  Obispo»  será  siempre  Puertaobispo,  y  la 
del  Sol,  Puertasol. 

63.— El  artículo  calificador  del  substantivo  no  con- 
cuerda á  veces  con  él  en  género,  y  es  femenino  para  los 
masculinos  ó  masculino  para  los  femeninos.  Conozco  ejem- 
plos de  Maragateria  y  Astorga,  como  la  aceite^  la  vina- 
gre, la  azúcar  (ezúqueri,  azucara,  en  dialecto),  las  olores, 
la  truena  (el  trueno)  la  fárdela  (fardel),  las  alfileres,  las 
arrabales^  el  miel,  el  gadaño  (la  guadaña)  la  chopa  (chopo, 
desmochado)  las  negrillas  (los  olmos  ó  negrillos)  la  car- 
baya  (carballo  ó  carbayo,  roble),  la  calor,  sin  contar  los 
substantivos  de  género  ambiguo,  entre  los  cuales  la  puen- 
te es  de  uso  general  en  Maragateria.  Otras  veces  cambian 
de  género  el  artículo  y  el  substantivo,  como  la  riega  el 
riego  (dar  una  riega  es  regar)  el  cuesto,  los  cuestos,  por  la 
cuesta,  las  cuestas;  el  cribo  por  la  criba;  el  espigo  por  la  es- 
piga; el  tino  por  la  tina  (envase);  el  sierro,  los  sierros  por  la 
sierra,  las  sierras,  hablando  de  cerros.  El  Sierro  llaman 
á  una  montañuela  cerca  de  Astorga  (3  km.  de  la  ciudad). 

Me  parece  notable  la  frase  que  oí  en  Lagunas  hace 
mucho  tiempo.  A  dos  muchachos  se  acercó  un  tercero. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  79 

desconocido  en  el  pueblo^  y  al  hablarle  los  dos  primeros 
sin  obtener  contestación  ^  se  miraron  y  dijo  uno  de  ellos: 
chacho,  tá  jorda;  chico,  está  sordo,  y  en  efecto  lo  era  el 
recienllegado.  Aquí  sordo  es  femenino,  y  además  la  s- 
convirtióse  en  j.  De  este  último  cambio  hay  otro  ejemplo, 
la  frase  ¡jó,  güéf  (so,  buey)  ó  simplemente  ¡jó!  empleada 
paia  detener  el  ganado  uncido,  como  ¡túisl  es  la  palabra 
dialectal  para  hacerle  retroceder.  En  aquellos  casos  la 
s  latina  de  surdus  y  sistis  pasó  á  j  en  dialecto,  con- 
versión que  también  se  registra  para  el  castellano  en 
jabón  (de  s  a  p  o  n  e  m)  jugo  (de  s  u  c  c  u  s)  perejil  (de 
p  e  t  r  o  s  e  1  i  n  u  m)  Castrojeriz  (de  Castrum  Siri- 
c  e).  Por  el  contrario,  en  el  país  llaman  silguero  al  jil- 
guero, é  insiindia  á  la  enjundia  de  gallina,  pronuQcia- 
ciones  que  tengo  como  restos  de  la  antigua  x  en  xilguero 
y  enxundia. 

En  ocasiones  deja  de  concordar  el  adjetivo  calificador 
con  el  substantivo  correspondiente,  y  así  se  dice,  aun  por 
personas  instruidas^  el  pañuelo  de  seda  negro,  la  capa  de 
merino  encarnada;  y  alguna  vez  la  falta  de  concorda/icia 
es  de  singular  á  plural:  las  medias  de  hilo  blancas,  los  pan- 
talones de  pana  azules.  Cuando  precede  el  adjetivo,  con- 
cuerda siempre  en  género:  buena  lana,  mal  hilo. 

69-— Los  superlativos  en  isimo  y  érrimo  son  inusi- 
tados, como  ya  vimos  en  el  párrafo  45.  Fuera  de  san 
tisimo,  santisemo  y  de  los  adverbios  cuantitativos  é  in- 
tensivos precediendo  y  reforzando  al  adjetivo,  solo  co- 
nozco el  verbo  ahondar  como  superlativo  en  la  voz  abon- 
da,  basta,  y  su  derivado  abondo;  «la  quilma  tien  abondo»^ 
tiene  mucho,  sobrado. 


80  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

70. — Pronombres — El  personal  vos,  como  tratamien- 
to, es  ya  muy  poco  usado,  casi  nulo.  Hasta  hace  una 
treintena  de  años,  los  ancianos  maragatos  se  trataban  de 
vos,  aun  entre  marido  y  mujer,  y  eran  corrientes  los 
«Dios  vos  guarde»  «¿Qué  queredes?»  «Facéime  sitio» 
«Vais  á  misa?»  etcétera,  como  en  diversas  ocasiones  oí 
á  mis  abuelos  paternos,  en  Lagunas.  Hoy  quedará  quizás 
algún  rasgo  aislado  entre  los  octogenarios  y  antes  de 
mucho  habrá  desaparecido  por  completo  ese  tratamien- 
to, que  en  Astorga  es  inusitado  en  absoluto.  Constituye 
esta  pérdida  una  de  tantas  absorciones  verificadas  por 
el  castellano  en  el  dialecto  leonés,  que  durante  un  lapso 
de  seis  lustros  ha  visto  anularse  la  mitad  de  sus  formas 
tipleas,  evolucionando  cada  día  con  rapidez  mayor  hacia 
el  habla  de  Castilla,  en  la  cual  se  fundirá  pronto  y  por 
modo  inevitable. 

Ni  él,  ni  ella  ó  eilla  se  usan  en  la  región  como  trata- 
miento  intermedio  entre  los  antiguos  vos  y  vuesamerced. 

El  personal  tu  adopta  una  forma  especial  en  la  frase 
«tu  y  yo»,  que  se  dice  t/o  y  figo  en  Maragatería.  La  an- 
teposición del  pronombre  yo  es  común  en  las  frases  co- 
pulativas, como  yo  y  usted,  yo  y  vusotvos,  yo  y  ella. 

71. — El  acusativo  masculino  lo  se  emplea  muy  fre- 
cuentemente, y  predomina  sobre  Ze,  siendo  este  casi  des- 
conocido en  Maragatería  y  Astorga,  excepto  en  palabras 
como  trájole  ó  trujóle,  cayóule,  díjule,  pero  nunca  figura 
en  alcontrólo,  violo,  cumiólo.  Se  usa  le  con  los  verbos  en 
ir,  de  preferencia  á  lo:  abrióle  la  puerta;  friyóle  un  güe- 
vo;  sohióle  un  caldo;  partióle  pan  (á  él),  pero  partiólo  al 
medio  (un  objeto).  Lo  hace  u  en  los  Rabanales,  como 
«si  u  xurey»,  si  lo  juré.  Generalmente  Maragatería  y  As- 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  81 

torga  son  loistas,   en  la  acepción  más   extensa    de  esta 
palabra. 

72. — La  colocació)i  del  pronombre  personal  se  pos- 
pone con  grandísima  frecuencia  al  verbo,  si  este  empieza 
la  frase.  Es  más  común  en  Maragatería  que  en  Astorga, 
aun  siendo  corriente  en  ambos,  decir:  ¿véslo'^;  emburrió- 
me'^ péme  (paréceme);  duelme  un  pía;  quísolo  ella;  dió- 
noslo  él;  ¿dióvuslo  ó  i  lo  quitáistis?;  alcontróselo,  veraste, 
traistelo,  mercáruntelo;  y  en  las  formas  veste  calzando; 
véivos  ó  véisos  á  paseo. 

Se  antepone  el  pronombre  al  infinitivo  en  los  siguien- 
tes y  parecidos  ejemplos:  «tien  que  la  pagar»;  «hay  que 
lo  veri»;  «ha  de  lo  dari»;  «háslo  veri»;  «helo  sentiri». 

Cuando,  después  del  pronombre,  sigue  vocal  inicial 
de  palabra,  ó  h-  muda,  pierde  aquel  su  terminación:  sa- 
lióm'  al  camino,  mercom'  otro  gocho  y  pagom'  tina  onza; 
no  t'hacieron  nada;  V alcontraron  medio  muerto.  También 
se  suprime  la  vocal  final  de  palabra,  siempre  que  la  letra 
inicial  de  la  siguiente  sea  vocal  asimismo,  y  esta  elisión 
reza  no  solo  con  los  pronombres  sino  con  las  preposiciones, 
conjunciones  y  adverbios:  d'estos,  d'ellas,  d' algunos,  no  me 
6\ómas  qu'  uno;  dímelo,  qii'  algo  haré;  com'  este,  com'  ese, 
co7n'  ellos,  iremos  ond'  haiga  campo  (sitio).  Como  vemos,  el 
dialecto  evita  el  hiato  instintivamente  y  cuanto  puede, 
hasta  el  extremo  de  ser  vulgarísimas  en  Maragatería  estas 
y  parecidas  elisiones,  de  que  á  duras  penas  se  libran  los 
naturales,  bien  que  incompletamente,  cuando  dejan  su  país 
natal  y  al  cabo  de  llevar  años  manejando  el  castellano.  Es 
aquel  un  acabado  rasgo  fonético,  especie  de  marchamo 
inconfundible  que  descubre  al  manigato  como  los  acentos 
dialectales  respectivos  delatan  al  catalán  y  al  gallego. 


FX  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


73. — El  genitivo  pronominal  partitivo,  usado  antigua- 
mente, continua  en  vigor.  Así  oimos  aun  decir:  da  i  d'ellu 
dale  de  eso;  «¿dice  que  nun  tién  cogecha?  tien  bien  d^ella», 
tiene  bastante  ó  mucha.  Son  frases  corrientes  en  Mará- 
gatería,  Cepeda,  y  tierra  de  Astorga. 

74. — En  el  actual  dialecto  de  la  comarca  no  conozco 
la  interpolación  de  adverbio  ó  pronombre  sujeto  entre  el 
pronombre  proclítico  y  el  verbo,  como:  porque  lo  non 
veía.  Tampoco  se  conoce  el  pronombre  posesivo  en  mas- 
culino singular,  usado  por  el  plural,  como  en  leonés-astu- 
riano: una  casa  de  mió,  una  casa  mía. 

De  las  dos  primeras  interpolaciones  hay  ejemplos  con- 
cretos en  lenguaje  usual  antiguo  y  astorgano.  Citaré:  que 
me  non  vala  en  juyzio;  que  lo  no  ayamos  el  dicho  canó- 
nigo ni  yo;  que  nos  non  valan  ni  sean  oydas;  la  heredad 
que  vos  asy  vendo;  las  cuales  frases  constan  en  una  carta 
de  venta  de  fincas,  otorgada  el  año  1504  ante  el  notario 
de  Astorga  Pedro  de  Ordás,  por  Martín  Alonso  Segura  de 
Astorga,  descendiente  del  ilustre  autor  del  Poema  de  Ale- 
xandre.  (V.  Archivo  del  Hospital  de  las  Cinco  Llagas,  de 
Astorga.  Leg.  6,  n.  14.) 

75. — El  pronombre  posesivo  va  siempre  acompañado 
por  el  artículo  determinante,  al  igual  do  lo  que  sucedía 
en  castellano  antiguo.  Persiste  en  Maragatería  y  Astorga 
decir:  el  tou  payar,  la  tua  muyier,  el  míu  giielo,  el  nueso 
prau,  la  vuesa  cortina  (Andiuuela),  las  mis  galochas,  los 
vuestros  güeis,  el  nuestro  pueblo,  las  sus  ataquéiras,  for- 
mas al  parecer  ingratas  porque  no  estamos  habituados  á 
emplearlas  en  el  lenguaje  corriente  hoy,  pero  á  mi  enten- 
der son  agradables,  además  de  castizas,  clásicas  y  ro- 
tundas. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  83 

76. — Hay  omisión  de  artículo  para  algunos  nombres 
regidos  por  la  preposición  en,  como  traíalo  en  carro;  en 
hurro;  puso  pies  en  pared,  pero  también  los  maragatos  di- 
cen traíalo  no  carro  ó  eno  carro;  estaba  na  pladera;  amon- 
tólo no  cebadero,  lo  montó  en  el  macho. 

Las  demás  preposiciones  traen  el  artículo:  andar  pol 
mundo;  salir  ^;aZ  monte,  estar  sobrel  poyo  ó  encima  'I  ban- 
co y  desde  luego  son  indispensables  cuando  los  substanti- 
vos empiezan  por  vocal  ó  h  muda,  por  ejemplo:  vino  cun 
l'amu,  se  fué  sin  l'hermano,  por  l'hanega  quier  cuarenta 
rales. 


77. — Verbo. — El  dialecto  en  Maragatería  y  Astorga 
carece  casi  por  completo  del  perfecto  compuesto  ó  peri- 
frástico, supresión  que  ha  trascendido  al  castellano  por 
atavismo  arcaico.  Sustituyese  por  el  perfecto  simple  en 
estas  frases,  de  uso  general  entre  toda  clase  de  personas: 
¿viste  íi  Q'iico?;  vinimus  todos;  la  cosecha  fué  mala;  hoy 
nevó  á  ratos,  etc.  Es  un  resto  del  uso  latino^  que  aun  cul- 
tivan profusa  é  inadecuadamente  los  periódicos  gallegos  y 
algunos  castellanos,  al  escribir:  «salió  para  tal  parte  don 
Fulano»;  «llegó  Don  Mengano»;  «casó  Doña  Zutana»;  fué 
visto  ayer  un  cometa»,  formas  que,  sobre  todo  en  princi- 
pio de  noticia  ó  párrafo,  como  es  uso,  me  parecen  de  gusto 
deplorable,  fuera  de  su  empleo  en  dialecto. 

78. — Las  terminaciones  -ara,  -iera  tienen  en  dialecto 
el  valor  de  imperfecto  de  subjuntivo,  como  en  castellano, 
y  no  el  de  pluscuamperfecto  de  indicativo,  como  en  latín 


84  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONES 

y  portugués.  Así:  «preguntóme  lo  que  m'habian  dicho»,  y 
no  «preguntóme  lo  que  me  dijeran»;  «cuando  me  lo  fueron 
á  contar»  en  vez  de  «cuando  me  lo  fueran  á  contar,»  for- 
ma esta  última  del  perfecto,  empleada  en  el  Bierzo  y 
subsistente  en  portugués  y  gallego. 

79. — En  Maragatería  el  infinitivo  va  regido  del  verbo 
auxiliar,  sin  preposición.  Son  formas  generales  «ven  ver 
tou  padre»;  «áspera,  que  l'hemos  coger»;  y  en  Maragatería 
y  Astorga,  hubo  caerse,  hubo  matarse,  tengo  dir  á  vervos, 
suprimiendo  la  preposición  de  interverbal.  Entiéndase  que 
dir  es  la  pronunciación  corriente  del  verbo  ir,  y  no  la 
fusión  de  la  preposición  de  con  el  verbo,  como  lo  parece. 

83. — Con  frecuencia  suprímese  la  conjunción  copula- 
tiva entre  dos  verbos:  ven  verádo,  ven  y  lo  verás;  vai 
busca  los  bilis,  vete  y  busca  los  bueyes  (Lagunas). 

81. — El  participio  pasivo  del  verbo  saber  hace  supido; 
el  de  poner,  ponido;  el  de  romper,  rompido;  y  al  juntar- 
se con  el  verbo  auxiliar  haber  para  formar  los  tiempos 
compuestos,  determinan  frases  como  las  siguientes,  usua- 
les en  Maragatería:  «si  yo  lo  habiá  supido  endenantes!»; 
«¿onde  l'has  ponido?»  (y  también  ¿onde  lo  ponistes?  ¿onde 
lo  ponieron,  en  perfecto  de  indicativo);  «si  no  l^habieses 
rompido,  tendriaslo»,  haciendo  abstracción  de  la  irregu- 
laridad de  esos  verbos,  y  aunque  rompido  se  acepte  como 
participio  regular  castellano  de  romper,  en  la  frase  trans- 
crita hace  oficio  de  verbo. 

82. — El  verbo  haber  se  emplea  como  auxiliar  en  la 
composición  de  los  perfectos,  bajo  las  formas  habemos  por 
hemos,  y  heis  por  habéis:  «Habemos  visto  áQuico»,  /Heis 
comido?  Concuerda  en  género,  número  y  caso  con  el  subs- 
tantivo,  cuando  depende  del  participio  y  es  masculino: 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  85 

«Plonto  heis  segau  el  centeno»,  pero  no  en  femenino:  «Tar- 
de habernos  gadañau  la  yerba»;  «Han  pasau  la  mar.  No 
existe  confusión  respecto  del  género  á  que  pertenece  el 
término  de  la  acción,  que  siempre  va  expresado  por  el 
participio,  y  no  conozco  ningún  caso  de  duda,  como  en 
Berceo: 

«Cuando  el  Burges  ovo  fecha  su  oración» 
ó  bien: 

«Si  vos  alguna  cosa  me  oviésedes  dada» 
y  en  este  otro  verso: 

«Bien  vos  a  Dios  guardada»  (á  ella) 
que  un  maragato  diría,  respectivamente: 

Cuando  el  Burges  hubo  fecho  la  su  oración. 
Si  vos  alguna  cousa  m'  oviésedes  dado. 
Bien  vos  ha  Dios  guardado, 
refiriéndose  lo  mismo  al  femenino  que  al  masculino. 


El  castellano  antiguo  abunda  en  formas  sintácticas 
ahora  desusadas,  pero  corrientes  aun  en  el  dialecto  leo- 
nés. Vayan  unas  muestras,  de  comprobación  fácil,  como 
extraídas  de  ese  admirable  y  popular  monumento  litera- 
rio que  se  llama  Romancero  del  Cid.  Las  palabras  en 
letra  cursiva  son  todas  usuales,  aunque  no  generales,  en 
Maragatería. 

«Faz  cuenta,  valiente  espada, 
que  es  de  Mudarra  mi  brazo.» 

(Pensativo  estaba  el  Cid. . .) 


86  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONES 


«Que  non  dirá  discreción 
como  la  que  faz  callando.» 

(A  su  palacio  de  Burgos.  .) 

La  su  noble  faz  nublasteis 
con  nube  de  deshonor 

Que  la  sangre  dispercude 
mancha  que  finca  en  la  honor 

Cuida  que  lo  denostasteis 
y  que  soy  su  fijo  yo. 

(Non  es  rte  sesudos  bornes. .  ) 

«Escrebiérale  sus  cartas: 
que  vertiese,  le  decía. 

Armas  nuevas  traían  todos 
y  de  tina  color  vestían. 

(Don  Rodrigo  de  Vivar. . .) 


«Non  vos  fago  mucho  agravio. 
A  non  vos  tener  encinta, 
señora,  el  vueso  velado  (marido) 
creyera  de  su  dormir 
lo  que  me  habedes  contado. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  87 

Y  non  la  fagáis  pedazos; 
por  ella  á  lo  que  paHerdes 
prometo  buen  aguinaldo. 

(Pidiendo  á  las  diez  del  dia. . .) 


— «Morirvos  queredes,  padre, 
Sant  Miguel  vos  haya  el  alma; 
ínandástedes  vuesas  tierras 
á  quien  bien  se  os  antojara. 

—  Calledes,  hija,  calledes, 
non  digades,  tal  palabra. 

«Mas  non  vos  ensoberbezcan 
los  triunfos  que  heis  alcanzado. 

(Fincad  ende  mas  sesudo. ..) 

«¡Pero  pagarlo  heis,  villanos! 

(A  vosotros,  fementidos.    .) 

«Antes  que  á  guerra  vayades 
sosegad  las  vuesas  tierras. 

— ¿Quién  vos  mete,  dijo  el  Cid;, 
en  el  consejo  de  guerra? 

que  non  me  farán  cobarde 
el  mi  amor  nin  la  mi  queja. 


88  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Acordársevos  debía 
de  la  jura  y  la  ballesta. 
Cosas  tenedes,  el  Cid, 
que  farán  fáblar  las  piedras. 

(Pablando  estaba  en  el  claustro...) 


«Ofrécense  de  ir  con  él 
á  lo  servir  muy  de  grado 

(Qrande  saña  cobró  Alfonso. . .) 

Entraos  en  religión, 

adonde  podréis  vivir 

sirviendo  á  Dios,  que  en  las  guerras 

non  sois  para  lo  servir. 

Pusiéraisos  á  mi  lado, 

que  pudiera  ser  que  allí 

se  vos  quitara  el  pavor. 


(A  solas  le  reprehende. . .) 


«Pendón  bendecido  y  santo, 
un  castellano  te  lleva. 


(Ese  buen  Cid  Campeador. . .) 


«Atended  lo  que  vos  digo 
y  non  cuidéis  enfuir, 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  89 

porque  f  uyendo  afrentades 
á  vuesa  honra  y  á  mí. 

Y  podrá  ser  quedéis  vivo, 
que  yo  tengo  de  ir  allí 
y  veré  lo  que  f acedes, 
y  si  de  honra  sentís. 


(A  solas  le  reprehende  ..) 


«Helo,  helo  por  do  viene 
el  moro  por  la  calzada, 
caballero  á  la  gineta 
encima  una  yegua  baya. 


«Digádesme,  aleves  Condes, 
¿qué  fallasteis  en  mis  fijasf 

Mrb  fambrientas  las  tenedes, 
non  yantan  como  solían, 
que  siempre  fechos  cobardes 
dan  escasas  las  feridas. 


Y  como  valioso  resumen  de  fabla,  de  vigorosa  poesía 
lio  puedo  resistir  lii  tenlación  de  copiar  íntegro  el  román- 


90  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

ce  siguiente,  que  es  todo  un  curso  de  educación  mujeril  y 
una  relación  como  la  hubieran  pronunciado  los  maragatos 
de  hace  cincuenta  años. 


Fablando  estaba  en  Celada 
el  Cid  con  la  su  Jimena 
poco  antes  de  que  se  fuese 
á  las  lides  de  Valencia. 
— Bien  sabéis — dice — señora, 
cómo  las  nuesas  querencias 
en  f  é  de  su  voluntad 
muy  mal  admiten  ausencia; 
pero  piérdese  el  derecho 
adonde  interviene  fuerza, 
que  el  servir  al  Rey  lo  es 
en  quien  noble  sangre  tenga. 
Faced  en  la  mi  mudanza 
como  tan  sesuda  fembra, 
y  en  vos  non  se  vea  ninguna, 
pues  venís  de  honrada  cepa: 
Ocupa  las  cortas  horas 
en  catar  vuesas  faciendas; 
un  punto  no  estéis  ociosa, 
pues  es  lo  mismo  que  muerta. 
Guarda  vuestros  ricos  paños, 
para  cuando  yo  dé  vuelta, 
que  la  fembra  sin  marido 
debe  andar  con  gran  llaneza. 
Mira  por  las  vuesas  fijas, 
celadlas;  pero  no  entiendan   - 


SANTIAGO  ALONSO   GARROTE  91 


que  algún  vicio  presumis, 
porque  f aréis  que  lo  entiendan. 
Non  las  apartéis  un  punto 
de  junto  á  vuesa  cabeza, 
que  las  fijas  sin  su  madre 
muy  cerca  están  de  perderla. 
Sed  grave  con  los  criados, 
agradable  con  las  dueñas, 
con  los  extraños  sagaz 
y  con  los  propios  severa. 
Non  enseñéis  las  mis  cartas 
á  la  mas  cercana  dueña, 
porque  no  sepa  el  mas  sabio 
cómo  paso  yo  las  vuesas. 
Mostradlas  á  vuestras  fijas, 
si  non  tuvierdes  prudencia 
para  encubrir  vuestro  gozo, 
que  suele  ser  propio  en  fembras. 
Si  vos  consejaren  bien, 
faced  lo  que  vos  consejan; 
y  si  mal  vos  consejaren 
faced  lo  que  mas  convenga. 
Veinte  y  dos  maravedís 
para  cada  día  os  quedan; 
tratadvos  como  quien  sodes, 
non  enduréis  la  despensa. 
Si  dineros  vos  faltaren, 
faced  como  no  se  entienda, 
enviádmelos  á  pedir, 
non  empeñéis  vuestras  prendas; 
busca  sobre  mi  palabra, 


92  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

que  bien  fallareis  sobre  ella 
quien  á  vuestra  cuita  acorra, 
pues  yo  acudo  á  las  agenas. 
Con  tanto,  señora,  adiós, 
que  el  ruido  de  armas  resuena.  - 
Y  tras  un  estrecho  abrazo, 
ligero  subió  en  Babieca. 


Tf^OZOS    DlAIiBCTAIiES 


TROZOS  DIALECTALES 


A  falta  de  documentos  históricos  en  que  apoyar  el  pro- 
ceso dialéctico  del  leonés  vulgar,  hablado  en  Maragatería 
y  tierra  de  Astorga,  no  he  hallado  mejor  comprobación 
que  la  suministrada  por  algunas  relaciones  trndicionales 
en  el  país  ó  transcriptas  oyendo  de  viva  voz  las  conver- 
saciones, cuentos  y  cantares  aldeanos.  El  señor  D.  Valen- 
tín Cabrera  y  Fernández,  á  quien,  como  á  su  señora  her- 
mana D.*^  Francisca^  debo  y  agradezco  mucho  estas 
muestras  del  dialecto,  díceme  que  las  escribe  tal  como 
él  las  oyó  y  aprendió  en  su  pueblo  natal.  Rabanal  Viejo 
(Maragateria  alta)  hace  unos  cincuenta  años,  compues- 
tas no  se  sabe  por  quién^  pero  transmitidas  de  generación 
en  generación  con  escrupulosa  fidelidad  hasta  hoy,  en 
que  perdura  la  fabla  con  ligeras  variaciones. 

COPLAS  DE  LOS  PASTORES 

En  la  alta  Maragatería  los  pastores  de  cada  pueblo 
celebran  la  entrada  de  año  reuniéndose  en  la  plaza  dis- 


96  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

f razados  con  pellicas  y  subidos  en  zancos,  para  aumentar 
su  estatura.  Ciñense  las  pellicas  á  la  cintura  con  rosarios 
do  cencerros  y  esquilas  de  los  rebaños.  Cada  pareja  de 
pastores,  llamados  campaneiros  en  el  acto  que  se  relata, 
úncese  á  un  arado  que  guían  otros  compañeros,  disfraza- 
dos toscamente  de  muyiei  es,  denominados  xiepas,  y  sur- 
can la  nieve  al  compás  de  un  canto  con  la  siguiente  letra: 

¡Oh  rapazas!  ¡Oh  muyieres! 
¿Pur  qué  sodes  perezousas? 
¿Nun  vedes  qu'  aquestas  nieves 
trayen  fugazas  y  tortas? 

Delantre  estos  asadores  (1) 
que  respetarun  las  fieras 
nun  temades  en  culgari 
llardu,  butiello  y  murciellas. 

Prepara  lus  aguinaldus 
mas  que  sean  de  regidlas, 
y  nusoutrus  vus  daremos 
cagayas  pa  las  mundiellas. 

Las  cabras  y  las  ugüeyas 
vuB  darán  si  lu  facéis 
muchus  cabritus  y  años 
qu'  han  de  nacer  todos  vreis  (2) 

Los  pastores  toman  parte  en  todas  las  fiestas  de  al- 
guna significación.  El  día  de  Reyes  recorren  el  pueblo  pi- 
diendo aguinaldos  con  el  peculiar  canto  que  sigue: 


(1)  Cada  uno  lleva  el  suyo,  UamadoB  forquelas. 

(2)  Se  llama  ret  al  primer  ejemplar  que  nace  en  los  rebaños  de  cada  pueblo. 


SANTIAGO  ALONSO^QARRQTE  9? 

Pastorcicus  semus, 
d'Uriente  venimus, 
bulsillus  trayemus, 
diñeiro  pidiraus. 
Que  Dios  vus  lo  dea 
para  ñus  lu  dar. 
L'astrella  ñus  guía 
á  este  santu  hogar. 

En  Maragateria  los  pastores  se  ajustan  con  los  amos 
por  años,  que  empiezan  en  San  Juan  y  San  Pedro.  A  esto 
alude  el 

CANTAR  DE  PASTORES 

San  Juanico,  San  Juanico, 
¡cuándo  acabas  de  veniri! 
soy  pastor  y  guardu  ugüeyas, 
tiengu  ganas  de  saliri. 
Adiós,  ugüeyas  del  alma, 
curdeiros  del  alma  miya; 
Dios  vus  traya  outru  pastor 
que  vus  dé  mejor  guarida, 
que  vus  llieve  monte  abajo, 

que  vus  traya  monte  arriba, 

á  ruyier  de  la  carqueixa 

y  á  beber  del  agua  fría, 

á  ruyier  la  urz  albar 

que  vus  Uiene  la  barriga. 

En  las  composiciones  que   siguen,  asoma  la  nota  pica- 


98  EL  DIALECTO   VULGAR  LEONÉS 

resca   y  socarrona,    que  tanto    abunda    en  la  literatura 
castellana  de  todos  los  tiempos. 

EPÍSTOLA 

Lecio  pistola  badana, 
cabra  cuela  nun  yia  sana, 
cabra  mocha  nun  tien  cuernos, 
cabra  ciega  nun  tien  ueyos. 

Estando  una  cabrina  perdida  encimba  una  peña,  víula 
un  Uobu  y  fabloulle  d^  este  modu. — ¿Qué  faces  ende,  cabri 
na,  que  nun  bajas  pal  rio  á  beberi  agua  clara  y  á  paceri 
yerba  fresca? 

— You  bien  bajara  desta  pinina,  porque  tiengu  fame  y 
sede,  si  flcieras  xuru  de  nun  cumeri  las  mis  carnes. 

Contestóulle  el  Uobu: — Las  tus  carnes  están  sagradas 
por  1'  ouración  de  San  Antoniu,  y  además  fagu  xuru  de 
nun  tucari  los  tus  musquines.  Bajou  la  cabrina  cunfiada 
y  tan  plontu  saltou  de  la  pinina  embaju,  agarróula  el 
llobu  por  una  pata,  cravándoye  lus  dientes  nel  pilleyu. — 
¡Ay  coitada  de  mí! — gimeu  la  cabrina,  dijiendu  al  llobu: 
— Eres  un  fuUón,  que  no  cumpres  el  xuru.  A  lu  que  res- 
pondiou  el  llobu,  sin  sultari  la  pata: — Si  u  xurei  y  votei, 
cunfesareilu,  que  cuandu  hay  fambre  nun  hay  remediu. 

A  outru  día  pur  la  mañanica  viñierun  unus  pastores 
cun  unus  palancones  y  alcuntrorun  los  andrayus  y  la  en- 
cornadura. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE 


99 


C  U  M  E  D  I  A 

— ¡Ah,  tia  Inés  quirida! 

¿Non  vus  acordades 

cuando  f ustedes  á  1'  Espina 

á  miercari  una  vaquina 

y  hobístedes  de  quedar  illina? 

¿Por  qué  nun  durmístedes  nel  Bierciu 

cuandu  vístedes  la  ñievada, 

unque  el  vuesu  tíu  ficiera 

pur  vos  una  cara  mala? 

Si  raurriérades  entonelas 

entre  el  cierciu  y  la  jilada 

¿quién  facería  al  tíu  Juan 

aguyetas  pa  las  bragas? 

¿Quien  diba  á  reñer  cun  él 

cuandu  hay  mas  vinu  que  pan 

y  en  ver  de  dormir  i  a  mona 

facedes  güín  gan,  güín  gan? 

¡Válanus  nuesu  Señor 

¡y  su  Madre  souberana! 

iCuántu  valdríades  mas  fresca, 

mas  Himpla  y  asusegada, 

si  en  Ilugar  de  remedallu 

estuviérades  callada! 

Pa  que  nun  tengades  muhina 

y  haiga  chichus  na  sartén, 

ulvidade  esa  custumbre 

pur  siempre  jamás  amén. 


100  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

CANTARES   DEL   BAILE 

Este  pandeiro  que  tocu 
es  de  pilleyu  d'  ugüeya, 
que  la  llievou  la  murriña. 
¡Mala  murriña  vus  veya! 


La  fugueira  de  San  Juan 
you  fui  la  que  la  brinquei; 
quimei  la  cinta  del  pelu 
y  esu  fui  lu  que  ganei. 


Pa  dispreciarme  pur  pobre 
nu  me  andes  cun  embúrrius, 
que  ya  sei  que  llena  verde 
solu  sirve  en  lus  apurus. 


La  miá  rapaza  Iluteria 
cuandu  cunfiesa  na  igresia, 
siempre  diz  que  He  díu  el  cura 
dous  credus  de  pinitencia. 


Tiu,  Andrés,  tíu  Andrés, 
toma  pan  si  lo  querés, 
you  navaja  nu  la  tiengu 
vos  tarapouco  la  tenes; 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  lOl 


la  uguaza  si  puede  seri 
nu  me  la  desmudriqués, 
que  la  uguaza  en  casa  huiirada 
pinta  mal  desinudricada. 


.Si  quieres  tener  femias 

en  tus  rebañus. 

un  marón  solu  dpjes 

de  poucus  afius. 

Si  quieres  que  la  casa 

nu  se  te  quéime, 

llimpia  el  sárriu  u  la  priúla 

todus  lus  meses. 


El  coxu  de  Riguiellu 
tiñeba  unus  zapatus, 
untóulus  cun  manteica 
ruyérunlus  lus  gatus. 
Si  yia  ú  nun  yia 
una  burra  (\)  trai  al  pía. 
Tráila  tu,  que  you  nu  puedu 
que  soy  nieta  del  miu  güelu. 
Acunchégate  acá,  Pedru. 
acunchégate  allá,  Juan; 
engarabitaremus, 
engarabitarán. 


(li    Burra,  en  aste  caau,  signiflc.a  muleta  para  apoyarae  un  cojo. 


102 


EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


GOUSILLINAS 

Ena8  igresias  estoy 
entre  ferranchus  metida, 
cuandu  allende^  cuandu  aquende, 
cuandu  muerta,  cuandu  viva. 

(La  llámpara) 

¿Qué  cousa  yía 
la  que  nu  has  vistu  nin  vi, 
que  nun  tien  sabor  ni  ulor, 
perú  rauchu  gustin  si? 

(El  béisu) 

Branco  fui  mi  ñacimientu, 
verde  Iluegu  mi  niñez, 
mi  mucedade  encarnada, 
negra  mi  curta  vejez. 

(La  mora.) 


EPIGRAMA 

Preguntóuye  Juan  á  Brasa, 

novia  vieja  de  Bimbibre: 

— ¿Por  qué  el  tou  mozu  nun  casa? 

Y  respondiu  la  rapaza 

cumu  muyier  adestrada: 

— Purque  quieri  pacer  Uibre 

cumu  la  burra  del  guarda. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  lOB 

El  señor  don  Ángel  San  Román,  erudito  descubridor  é 
intérprete  de  numerosos  papeles  archivados  en  el  Hos 
pital  de  las  Cinco  Llagas,  de  Astorga,  ha  tenido  la  ama- 
bilidad de  facilitarme  las  copias  de  escrituras  transcritas 
á  continuación,  como  muestras  del  leonés  literario  usado 
en  documentos  públicos  en  los  siglos  XÍI_,  XI tí  y  KIV. 

«Estas  son  elas  mercedes  que  fazen  elos  confrades  de- 
lespital  de  sant  martino  de  los  gapateiros.  Todo  confrade 
pobre  quesea  confrade  de  sant  martino  bestilo  dala  con - 
fradaria  e  vigilialo  de  pannos  e  de  vino  e  de  cande- 
las e  soterrallo.  Todo  confrade  que  yaz  doliente  e  ya 
pobre  contendió  e  daré  que  coma  ata  que  sana  e  darcye 
y  confrades  que  mangan  con  elle  e  lo  agarden  ata 
que  sana.  Todo  menesterial  de  noso  mester  que  quera 
yr  para  Jerusalem  fazemus  ye  algo  de  nostra  confreyria. 
Et  se  y  adolegier  entre  nos  fazemus  ye  algo  et  soterra' 
lio  tanbian  al  menestral  como  al  costoreyro.  Todos  los 
pobres  que  moriren  enno  noso  espital  soterramolos  de 
nossa  confreyria  e  per  lo  noso.  Todo  confrade  que  el 
corredor  mandare  algar  vespera  e  non  algare  peiché' 
una  quartella  de  vino  al  coRedor.  E  todo  confrade  que 
labrare  dia  santo  que  f ure  de  guardare  elo  non  guardare 
peche  un  soldó  e  medio  foras  se  fu  re  para  Romio — ro- 
mero— de  camino.  Et  tenemus  el  noso  espital  bian 
arreado  de  lechos  e  de  rroupa  para  los  pobres  et  te- 
nemollo  pobrado.  Cada  vespera  de  sant  martino  faze- 
»aus  vigilia  a  sant  martino  de  candelas  et  de  vino  délo 
del  espital  et  enoutro  dia  en  dia  de  sant  martino  damus 
cía  tergia  a  los  pobres  por  Amor  de  dios  délo  déla  con- 
freyria. Todo  confrade  pobre  que  non  a  rroupa  prestamus 
ya  de  la  del  espital  ata  que  sma.  Et  esto  fazemus  al  do- 


104  EL  DIALECTO  VULGAR   LEONÉS 


lente.  Todo  confrade  que  feziere  beneyciones  íl)  et  ou 
fiyo  de  confrade  yr  todos  los  confrades  onrrallo  a  suaa 
beneycionea,  Et  el  que  nou  ture  peche  una  quartella  de 
vino.» 


»In  dey  nomine  amen.  Saban  todos  quantos  esta  Carta 
viren  commo  you  Marina  rodriguez  morador  enna  cibdat 
de  astorga  mulier  de  arnal  guiyelmez  con  conseyo  e  con 
outorgamento  de  miou  Marido  el  sobredito  ffago  tal  con- 
canbio  con  vosco  confrades  déla  conffradaria  de  ssant 
estevan  de  vimreda.  Convien  a  saber  dou  vos  unas  mias 
casas  que  ey  de  mia  ganancia  dentro  ennos  Muros  de 
astorga  en  lugar  prenomrado  en  Rúa  Nova  enno  camino 
francés  so  la  canpana  de  ssant  bortholoraey  et  son  assy 
determinadas  déla  primera  parte  e  déla  segunda  johan 
martinez  zapatero,  déla  tercera  casas  de  Martin  domin- 
guez  clérigo  del  coro  ffiyo  de  Domingo  marcos  que  fu.  de- 
la  quarta  ela  Rúa  sobredita.  Estas  casas  sobreditas  vos 
dou  e  vos  outorgo  por  juro  de  vuestro  heredamento  pora 
sienpre  jamays  por  que  Recibo  devos  en  precio  destas  so- 
breditas casas  por  juro  de  miou  heredamento  pora  sienpre 
jamays.  elas  vuestras  casas  que  avedes  dentro  ennos  mu- 
ros de  astorga  en  lugar  pre  norarado  en  Rúa  nova  sobre - 
dita  sola  canpana  de  sant  bortholomeo.  elas  quales  casas 
diou  Orraca  viola  ala  confradaria  ssobredita  que  furon 
de  Pedro  velasquez  el  andador  et  son  determinadas   déla 


(1)    Que  a«  casara  . 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  105 

primera  parte  Domingo  perez  cazoUo.  déla  segunda  e 
déla  tercera  Marina  rodríguez  ela  sobredita  e  míos  ffillos 
e  miou  marido,  déla  quarta  Rúa  nova  ela  sobredita.  Et 
por  la  meyoria  délas  casas  Recebi  devos  cinquenta  mara- 
vedís de  la  moneda  déla  primera  guerra  de  granada  a 
VIII  (ocho  I  sóidos  el  maravedí,  délos  quales  mrs.  me  ou- 
torgo  por  entrega  c  bien  pagada  que  nenguna  cousa  non 
remanescio  por  pagar.  Et  Renuncio  ela  excepción  del  en- 
ganno  quela  non  pueda  razonar,  e  a  todo  derecho  scripto 
e  non  scripto.  c  a  toda  excepción  assy  de  feycho  commo 
de  derecho  que  por  mi  aya  ou  pudiessc  a  ver  que  ami 
aprovechasso  c  a  vos  enpeecisse.  Et  specialmentre  Renun- 
cio ala  excepción  de  los  dineros  non  cuntados  nen  paga- 
dos a  toda  sazón  que  you  nen  outre  por  mi  non  pueda  de- 
zir  que  estos  maravedises  sobreditos  non  cuntey  e  recebi 
todos  conprida  mente  a  toda  mía  volunptad.  Et  se  per 
aventura  lo  dexíesse  outorgo  que  me  non  vala.  nen  sea 
oyda  nen  creyda  sobrello  en  juyzío  nen  fuera  de  juyzio 
nen  en  outra  manera  nenguna.  Et  desde  oy  día  en  delan- 
tre  estas  casas  sobredítas  de  mipu  juro  e  de  miou  poderío 
sean  Removidas  c  enno  vuestro  juro  c  enno  vuestro  pode- 
río, sean  entradas  que  ayades  possiades  vendades  done- 
des  fagades  dellas  toda  vuestra  volunptade  assy  enna 
vida  commo  enna  morte  (1). 


(1)    /tunijue  'bia  e-f^tiiurH  ir  ti'íne  fe'  ha,  es  de  fines  del  siglo  XHI, 


106  EL  DIALECTO  VULGAR  LE0NÉ8 


In  dey  nomine  amen.  Conegida  coiissa  Sea  quantos 
Esta  cnrta...  Como  yon  Martin  fcrrerro  et  you  ssu  Moyier 
Maria  (¿miguelles?)  moradorres  en  Prado  de  Rey.  vende- 
mos avos  Lucas  Estevanes  clérigo  morrador  En  beldedo 
un  prrado  que  aviamos  de  conprra  de  nuestra  ganangia 
ssola  canpana  de  ssanta  Maria  de  bifforcos  El  qual  pra- 
do jase  lugar  cierto  u  disen  las  carrisalles  e  assi  lo  de- 
terraena  déla  primera  prado  de  santa  Maria  déla  ssegun- 
da  Estevania  Marcos  déla  tersera  el  Riu  déla  quarta  la 
carerra  vendemos  avos  et  outorgamos  el  prado  ssobre- 
dito  por  que  rrecebimos  devos  En  prreciu  c  en  Robragion 
tresientos  vinte  maravedís  da  ocho  en  ssoldo  déla  Mon- 
neda  del  Rey  don  ffernando  de  que  ssomos  bien  pagados 
e  neguna  cossa  non  ffica  por  dar  desde  aqui  adellantre 
el  prado  ssobredito  de  nuestro  Jurro  c  de  nuestro  poder 
ssalido  eno  vuestro  ssea  entrado  e  metido  e  del  ffagades 
lo  que  vos  que  ssierdes  e  sse  Omre  ou  molier  de  nues- 
tra parte  ou  de  outra  alguna  contra  esta  carta  passarre  de 
dious  ssea  Maldito  amen  e  lo  que  dcmandarrre  dobre  e  pey- 
chc  avos  o  all  la  vos  desta  carta  tovierre  sseys  gientos  e 
quarcnta  mrs  déla  Monneda  ssobredita  c  la  carta  ssea  ffir- 
me  ffeycha  vinte  e  dous  dias  de  janerro  Erra  de  Mili  e  ccc 
e  quarenta  e  sseys  anos.  Don  ffernando  Rey  en  todos  ssous 
rrcnos  Don  alffonsso  Obispo  de  astorga  nos  Martin  fferre- 
rro  e  Maria  (¿miguelles?)  vendedorres  que  esta  carta  man 
ymos  (mandeymos)  ffaser  nos  la  Rovramos  al  ssobredito 
lucas  estevanes  conprador  e  Obrigamonos  de  aredrar  e 
dcíl'ender  el  prado  de  quien  lo  demanda i'  atodo  tienpo  per 
nos  e  per  nuestros  bienes,  presentes  pero  martines  meryn 
de  prado  de  rrey  morador  e  ssiraon  doniinguis  ffiyo  de  do- 
mingo martines  conpanerro  c  johau  /.uiigiicllcs?  flcircro  e 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  107 

johan  ffiyo  que  ffu  de  pero  mayo  e  Martin  peres  ffiyo  que 
ffu  de  pero  mateus  e  andres  ffiyo  délos  mismos  vendedo 
rres  e  you  Martin  martines  notario  pubrico  del  Obispo  en 
prado  de  rrey   a  rrogo  dellas  partes  escrivi  esta  carta  e 
pusse  enella  miou  ssigno  en  testemonio  de  verdat. 

Et  este  prado  ssobredito  vos  vendemos  con  ssiete  di- 
nerros  e  meya  cadano  de  fforro.» 


Las  relaciones  que  copio  más  abajo  pertenecen  á  un 
librito  de  Cuentos  de  la  Ribera  de  Órbigo,  escritos  en  dia- 
lecto leonés  por  D.  Cayetano  Alvarez  Bardón.  La  fabla 
en  ellos  empleada  es  la  usual  en  la  Ribera  y  Cepeda,  tie- 
rra de  Astorga  y  Maragatería,  con  algunas  atenuaciones. 


LA  BARBERIYA  D^ANTIAS 


(Refiere  lo  que  sucedió  en  una  barbería,  de  donde  sa- 
lían los  parroquianos  renegando  de  los  tajos  que  les  pro- 
ducía la  inhabilidad  de)  barbero.) 

Allarguemus  un  poucu  '1  fucicu  pa  veré  lu  que  facían, 
y  ¡válganus  Dios  benditu,  qué  cuadru!  Allá  '1  rudorc  del 
curral  había  '^sina  cumu  s'ucena  de  tieus  sentaus  n'  el  sue- 
lo, al  sol  y  fartus  de  jabón  hasta  lus  ojus.  Outru  d*  ellus 
diba  cun  un  urinal  de  barr'  cncarnau  Uenau  d'  agua 
(croque  Uimpiu,  pus  ye  ¡ijetu  cuasi  de  Uuju,  que  g'usa  pou- 


108  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


CU  nel  pais)  y  cuu  un  panal  mu  grande  de  jabón,  yes  mu- 
yaba  la  barba  pá  que  nu  se  is  secara. 

Nel  mediu  del  purtal,  el  barberu  cun  mas  falta  de  na- 
vaja y  tijeras  que  lus  que  diban  allí,  tou  esgrañau,  desdau 
el  buton  de  la  camisa  pur  ond'  ansiñab*  un  pechu  mas  pe- 
l'idu  qucl  d"  un  burru  y  mas  ñegru  q^  un  pote,  y  arre- 
mangadas las  mangas  hasta  M  coudU;  espatarróuse  bien, 
jubieu  las  bragas  p'  arriba  y  apreparouse  á  faceré  la 
matanza.  Prumeru  arremetieu  cun  él  pur  un  llau,  y  el 
tieu  nu  facía  mas  q*  abrid  y  cerrare  lus  ojus;  pé  que  nu 
i  facía  cusquillas.  Dispues,  arremetieuye  pur  l'outru  y  lu 
mesmu;  y  desiguida  ichou  man  á  la  faltriquera,  sacou  n'a 
nuez  y  metieuyela  ne  la  boca  pa  que  s'estiraran  las  arru- 
gas de  lus  carriellus  que  pe  que  tenía  mas  q'  un  abanicu, 
y  asina  ya,  rascábai  la  barba  y  Uimpiaba  la  navaja  nel 
hombru.  Rascou  tou  lu  que  y  vinu  bien,  yen  acabandu, 
cuyeulu  de  las  gorjas,  fizu-i  agumitare  la  nuez,  y  hala, 
outru. 

Lintres  q^  este  salieu  berrandu  cumu  ^n  diabru  caminu 
de  la  presa  y  sangrandu  cumu  'n  couchu,  sentóus  'unu 
del  corru,  metieuye  la  mesma  ííuez  ne  la  boca,  y  cuandu 
cuntou  '1  barberu,  ya  l'había  escachau  y  sin  mas  ni  mas 
zampoula  n'  un  dos  pur  tres. 

A  lu  prumeru  enfadouse  '1  barberu  pur  que  nu  i  que- 
dab'  outra  nuez,  y  diz  qne  dengunu  ye  1^  habi'  escachau 
en  tou  1'  unviernu^  y  que  lintres  n'  allegara  la  cugecha 
para  veré  si  daba  dalguna  la  ñugal  del  curral,  nu  y  que- 
dab*^  outru  rumedio  q*^  asperare;  asina  ye,  que  p'  acabare 
d'^afitalu,  metieuye  dos  deus  ne  la  boca  y  alantre  cun  el 
recau. 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  109 

El  periódico  Heraldo  Astorgano,  correspondiente  al  11 
de  Agosto  de  1902,  publicó  el  romance  que  inserto  á  con- 
tinuación. No  lo  reproduzco  en  clase  de  modelo  dialectal, 
ni  tengo  la  pretensión  de  ofrecerlo  como  la  quinta  esencia 
de  la  fabla,  pero  sí  he  reunido  en  él  buen  número  de  fra- 
ses, modismos  y  pronunciaciones  tipicas  del  país,  y  espe- 
cialmente de  los  arrabales  de  Astorga.  El  eminente  filó- 
logo y  Académico  de  la  Lengua,  Sr.  Menéndez  Pidal,  me 
ha  pedido  este  romance  para  incluirlo  en  una  Crestoma- 
tia  leonesa  que  prepara  su  infatigable  laboriosidad;  y  sin 
preceder  demanda  de  tan  calificada  persona,  el  romance 
continuaría  enterrado  en  la  colección  del  Heraldo. 


EN     CARASOL 


Dialogo  cogido  al  vuelo 
y  anotado  en  mi  cartera 
cierta  inañana  de  Julio, 
ui  muy  clara  ni  muy  fresca. 


— Güenos  días,  Pedrolo. 

— Grttenos  días 
nos  den  Dios  y  la  Virgen,  Aniceto. 
— ¿Descansestes? — Yo  bien. — ¿Y  la  gentica? 
— Tan  gorda  y  tan  lustrosa. 

— Pos  m'  alegro. 


lio  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

— ¿Onde  vas  con  la  quilma  y  la  barrila? 
— A  mercar  dos  cuartales  de  centeno 
y  coger  agua  clara  del  Cubillo, 
que  de  Funtoria  ya  no  viene  ni  eso. 
— Uístes  algo  al  conque  de  la  feria 
que  mos  van  á  indilgar? 

— Uilo,  Pedro; 
díjolo  la  mi  moza  estotra  noche 
en  ca  su  agüela^  luego  que  cenemos. 
— Mia  tu  que  será  cosa  manífica. 
— Unas  ferias  mu  móstruas,  Aniceto. 
Si  pinta  la  cogecha,  como  paece, 
y  unos  cuarticos  apañar  podemos, 
díbanos  á  alcontrarnos  tan  alegres 
como  un  rapaz  con  berduguises  nuevos. 
— Saldrán  los  gigantoiaes. 

— Y  los  nanos 
con  caras  de  cartón  y  trajes  buenos, 
arreando  á  los  chicos  vejigazos 
¿il  son  del  tamborín,  que  mancan  menos, 
sobre  todo  si  va  el  ti  Faustino. 
— Habrá  cuetes  y  músicas. 

— Y  fuegos 
con  ruedas  de  color  y  candelillas^ 
que  cuando  cáin  en  el  suelo  ardiendo 
se  arma  el  gran  rebullicio  entre  la  gente 
y  es  la  risión  del  mundo. 

— Verdá,  Pedro. 
jPos  no  te  digo  ná  si  echan  al  murrio 
chochos  y  almendras  como  en  el  antruejo! 
Estoncias,  mas  que  caigan  entre  el  tollo 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  111 

se  emburrian  los  rapaces  pa  cogerlos. 
— Tendremos  unos  Juegos  floréales, 
sigún  dice  un  papel  mu  majo. 

— ¿Y  eso 
es  cosa  de  juegar? 

— No  desageres, 
pos  unque  tu  ni  yo  no  lo  entendemos 
peme  que  es  auto  noble^  por  la  pinta, 
con  insundia  pa  Astorga,  y  de  porvecho. 
— Tamién  habrá  Treato;  cosa  buena, 
onde  siempre  está  uno  deprendiendo, 
pos  no  todo  ha  de  ser  coger  la  tiva 
y  vivir  y  morir  como  un  mostrenco. 
— ¿Y  aónde  dejas  las  ferias  de  ganaos 
con  tanto  riquiiorio  y  tantos  premios? 
La  Digudina  va  á  ser  mu  pequeña 
pa  encerralos  á  tóos  en  su  tarreno. 
— Llevarás  los  tus  güeis. 

— Y  las  ovejas, 
los  jatos  y  el  pastor  ¡vaya  si  llevo! 
¡Te  paece!  ¡Si  tengo  un  antusiasmo 
que  estoy  por  dir  en  cías  de  güei  yo  mesmo! 
— Y  de  los  toros  ¿qué  me  dices,  chacho? 
— Dígote  que  no  vivo  y  que  no  duermo 
casimente,  asperando  las  corridas 
pa  ver  si  puedo  hacerme  yo  torero, 
pos  ya  que  Portarrey  tiene  un  espada, 
en  Ritivia  no  hemos  de  ser  menos. 
Si  lo  habiera  supido  yo  endenantes 
¡vaya  si  doy  liciones  de  toreo! 
Y  qués  la  realidad  de  Dios. 


112  EL  DIALECTO  VULGAK  LEONÉS 

— Pos  claro, 
y  pal  año  que  viene,  ya  veremos. 
Si  las  tres  arrabales  se  a  juntaran 
y  en  el  intre  se  fueran  destruyendo, 
no  se  nesecitaba  mas  cuadrilla 
toriando  cada  uno  al  gtiey  mas  perro. 
— Yo  tengo  el  Rojo,  que  es,  mal  comparao, 
una  desalación. 

— Y  yo  pa  cuernos 
echaba  al  mi  Morico,  y  bien  que  abonda. 
— ¿Encuerna? 

— ¿Que  si  encuerna?  ¡Ya  lo  creo! 
x\ndaba  yo  estarronando  un  dia, 
y  la  rapaza,  que  es  el  diañe  mesmo, 
me  lo  envizcó.  Turrióme,  y  el  indino 
mabrió  en  las  ataqueras  un  ujero 
como  una  catredal. 

—  La  comparanza 
paecc  un  poquitín  grandica. 

— Pero 
no  es  trola;  y  amos,  es  dicirte 
que  los  mis  güeis  son  toros  verdadejos. 
— Pos  hay  que  dir  á  las  corridas. 

— Si  hombre; 
yo  y  la  gentica  estamos  ya  endispuestos, 
y  hasta  tengo  pensada  la  merienda 
pa  echar  las  cinco. 

— A  ver,  á  ver  que  es  ello; 
yo  entro  á  escote. 

— Acetao.  Oye  y  relámbete. 
Un  güen  morro  de  cocho,  dos  pizpiernos, 


SANTIAGO  ALONSO  GARROTE  llB 


lenguaniza,  una  rueda  de  escabeche, 

vino  blanco,  muUetes  de  pan  tierno, 

un  sorbo  del  anejo,  pa  encálcalo, 

y  diapues  pa  los  postres,  carambelos. 

— ¡Maniflco!  Entadía  desageras 

el  cuido;  eso  es  comer  como  melenos. 

— Pa  sentarnos  á  gusto  en  el  tendido, 

si  hay  húmeda,  llevamos  unos  celpos, 

que  no  se  nos  estropien  las  culeras 

del  calzón  y  pa  el  rema,  que  es  mu  güeno. 

— Pero...  ¡anda!...  ¡anda!  el  tercero  pa  las  siete! 

¡Cóiro,  ya  es  tarde!  Bien  nos  embobemos 

platicando  de  feria.  Adiós,  Pedrolo. 

— Conque^  adiós,  y  regálate,  Aniceto. 

Por  el  parlao  me  va  á  reñir  la  mía. 

— Pero  en  cambio  quedamos  sastifechos. 


VOCflBlJüAt^IO 

DE  ALGUNAS  PALABRAS   DIALECTALES 
EN   USO   CORRIENTE 


AbáivoSy  ábate.  Formas  imperativas  del  ver- 
bo abarse.  Significan  apartaos,  separaos,  apártate,  sepá- 
rate, respectivamente.  Abarse  es  verbo  activo  irregular, 
castellano  antiguo,  cuya  forma  abaos  corresponde  á  la 
dialectal  abáivos,  como  estaos  (de  estar)  es  estáivos,  en 
dialecto.  No  tiene  uso  en  otros  tiempos  del  verbo. 

Etimología:  del  latín   a  b  i  r  e  ,    retirarse,  irse;   de   la 
partícula  separativa   a  b  ,   fuera,  é   iré,   irse. 

Ablancazao.  adj.  Blanquecino;  de  color  claro 
y  desvaido,  tirando  á  blanco. 

Abondap.  v.  Tener  abondo,  tener  mucho,  en 
abundancia.  Es  verbo  castellano  antiguo.  En  el  romance- 
ro DEL  CID  se  lee: 

Parliólo  por  sus  campañas, 
viandas  les  han  a'ondado. 

^Cercada  tiene  á  Coimbra.  .) 

También,  como  participio,  lo  empleó  Gronzalo  de  Ber- 
ceo  en  el  siglo  XIII: 

Stredes  de  reliquias  rico?  e  ahondados. 

[La  vida  de  Sánelo  Domingo  de  Silos,  v.  283). 

Abondoa     s.  m.     Abundancia,  exceso.  La  quilma 
tien  abondo,  tiene  bastante,  mucho,  lo  necesario.  Empléa- 
lo 


118  • EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


se  asimismo   hi  voz    ahonda^   presente    de  indicativo  de 
ahondar. — fichamos  mas  carga  no  carro? — Ahonda.    Es  de- 
cir, basta,  es  suflcieute  la  que  tiene. 
Es  palabra  usada  por  Berceo: 

Avie  hy  granl  ahondo  lU  muchas  nrboledas. 

(Mi  agros  de  ¡Vuestra  Sennora,  i.) 

Etimología:  del  latín   abundare. 

Abregancias.  s.  f.  pl.  Llares;  cadena  gruesa, 
de  hierro,  sujeta  por  un  extremo  en  los  maderos  de  la  ar- 
madura de  la  cocina  ó  en  el  cañón  de  la  chimenea  del  ho- 
gar y  á  plomo  sobre  este,  de  manera  que  el  extremo  infe- 
rior, armado  de  fuerte  gancho,  diste  verticalmente  como 
medio  metro  del  fuego.  El  gancho  sirve  para  colgar  de  él  la 
caldera  ó  pote,  de  suerte  que  se  caliente  su  contenido  y  no 
estorbe  el  manejo  de  las  demás  vasijas  que  rodean  la  lum- 
bre. En  la  caldera  se  conserv^a  agua  caliente  siempre,  para 
preparar  con  ella  la  comida  de  las  gentes  de  casa  y  la  de 
los  animales  domésticos.  Es  un  artefacto  que  no  falta  en 
ninguna  cocina  maragata.  También  se  dice  ahrigancias. 

Etimología:  por  el  objeto  de  las  ahregancias  ó  b regáñ- 
elas y  por  su  fonética,  esa  palabra  puede  provenir  del  gó- 
tico hairgan,  haurgann,  guardar  con  cuidado,  conservar; 
ó  del  bajo  latín  a  p  r  i  c  a  t  u  m,  abrigado,  en  alemán 
hergen,  hirg,  ocultar,  poner  en  sitio  seguro.  Habida  cuenta 
que  la  ciudad  de  Bi-aganza  (latín  B  r  e  g  a  n  t  i  a)  perte- 
neció á  la  silla  episcopal  de  Astorga  y  al  antiguo  reino  de 
León,  es  posible  que  ahregancias  se  diga  por  la  proceden- 
cia del  artefacto,  haciendo  epéntesis  de  I  en  la  palabra 
que  primitivamente  pudo  ser  hreganza,  mas  el  prefijo  a-, 
común  en  el  dialecto;  ó  bien,  sin  epéntesis,  viniendo  de 
Bregancia,  pronunciación  latina  del  nombre  de  aquella 
ciudad  portuguesa. 

Acaloro,     m.     Acaloramiento.  Ejemplo  de   apó- 
cope dialectal. 


VOCABULARIO  119 


Acaniiai*.  v.  a.  Perseguir  á  cantazos,  apedrear 
á  una  persona  ó  cosa.  Acantiemos  á  Pepín.  Amos  á  acan- 
tiar  el  guindal. 

Acenopia.  f.  Zanahoria,  raíz  comestible.  Ejem- 
plo de  metátesis  dialectal. 

AconchegaP.  v.  a.  Acercar,  arrimar.  ||  v.r. 
unirse,  acercarse,  buscar  refugio  una  persona  en  otra. 
Aconchégate  acá;  ven,  acércate,  únete  á  mí.  ||  Refiriéndose 
á  cosas  es  apretar.  Lechuga  aconchegada  quiere  decir 
arrepollada,  de  cogollo  apretado. 

Etimología:  de  con  y  el  verbo  portugués  chegar,  llegar, 
juntar,  aproximar,  precedidos  del  prefijo  a-.  En  aconche- 
gar,  como  en  conchabar,  conllevar,  etc.,  la  preposición 
con  es  inseparable  y  denota  idea  de  reunión,  agregación, 
compañía. 

Aeuchap.  v.  a.  y  r.  Arropar,  cubrir,  cobijar, 
amparar,  proteger.  ||  Se  dice  á  los  niños  (frecuentísimo  en 
Astorga)  acucka,  acúchate,  cuando  se  les  tiene  en  brazos 
ó  en  la  cama,  para  hacer  que  no  se  desabriguen,  que  se 
estrechen  bien  contra  la,  persona  que  los  tiene  cogidos. 

Etimología:  del  antiguo  castellano  acuUir,  acoger,  so- 
correr; del  latín  c  o  1 1  i  g  e  r  e  ,  unir,  juntar,  trocada  la 
II  del  primero  en  ch  por  ensordecimiento  palatal,  como  de 
llano  vino  chano,  chana,  chanada,  llanura. 

AcupaPa  V.  a.  Ocupar.  Estoy  acupao.  Cuando 
te  desacupes  hablaremos. 

AcutaPSe-  v.  r.  Adueñarse,  hacerse  propieta-' 
rio  de  una  cosa  encontrada.  Dicese  entre  muchachos  cuan- 
do hallan  algún  objeto:  acútome  este  hotón.  \\  Cuando  uno 
de  ellos  llega  el  primero  á  un  sitio  de  preferencia:  acútome 
el  asiento. 

Etimología:  del  verbo  acotar,  fijar,  señalar,  y,  como 
neutro,  tomar  testigos,  asegurar  una  cosa  ante  las  demás 
gentes. 

Acuyundapse.  v.  r.  (Jasarse,  matrimoniar^ 
unirse,   por  referencia  á  la  coyunda,  unión  conyugal,    en 


120  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


sentido  figurado.   Úsase   en  los  Rabanales  y  alta  Mara- 
gatería. 

Etimología:    del   latín    conjuncta,     femenino   de 
conjunctus,  unido,  mas  el  prefijo  a-. 

AfueiaP.     V.  a.     Hojear.  ||  Deshojar  un  árbol.  || 
Recoger  hojas. 

Etimología:  de  fueia,  hoja,  y  el  prefijo  a~. 

Agavanza,  f.  Baya  ó  fruto  del  agavanzo,  es- 
pecie de  rosal  silvestre  llamado  también  zarza  y  escara- 
mujo. 

Etimología:  del  alemán  hagapfel,  según  la  Academia; 
del  persa  cainihanch,  rosal  bravo,  espina,  según  otras  opi 
niones. 

Agoi*a.  adv.  Ahora.  Empleóse  mucho  en  el  an- 
tiguo castellano.  En  dialecto  es  corriente. 

Etimología:  del  latín   h  a  c   hora,    á  esta  hora. 

Aguantar,  v.  a.  Andar  de  prisa,  ir  pronto  á  un 
sitio,  apresurarse,  abreviar.  Usase  en  imperativo:  aguan- 
ta, aguantai:  aguanta  á  venir;  agiiantai,  qu'  es  tarde.  ||  Nó- 
tese la  opuesta  significación  que  tienen  aguantar  en  dia- 
lecto y  aguantar  en  castellano,  que  quiere  decir  tolerar, 
sufrir,  esperar,  como  se  deduce  de  su  origen  latino  a  d  ,  á, 
y   c  u  n  c  t  a  r  i  ,   detenerse. 

Etimología.  ¿Del  latín   a  c  u  e  r  e  ,   excitar;  del  adver- 
bio  a  c  t  u  t  u  m   proníamente,  sin  dilación? 

Agyante.  m.  Disposición  para  aguantar,  en 
el  sentido  de  andar  ligero.  Este  caballo  es  de  mucho  aguan- 
te, anda  ligero,  tiene  marcha  rápida.  ||  También  se  emplea 
aguante  para  expresar  duración,  resistencia:  esta  tela  tie- 
ne aguante,  es  de  aguanta?. 

Aguyetas.  f.  pl.  Cordones  de  seda,  terminados 
por  cabos  metálicos  y  unas  esférulas  de  aquel  tejido^  pero 
mas  gruesas  que  los  cordones.  Sirven  á  los  maragatos  para 
atarse  las  bragas  á  la  cintura. 

Aguzos.  m.  pl.  El  ramaje  largo  y  grueso  del 
brezo,  en  pié,  ennegrecido  por  haber  sido  quemado  expro- 


VOCABULARIO  121 


feso,  para  utilizarlo  como  teas  ó  antorchas  con  que  alum- 
brarse, cuando  no  se  conocían  mas  medios  de  iluminación 
que  los  proporcionados  por  el  campo,  como  las  ^amonitas 
en  Extremadura  y  las  rajas  de  pino  en  los  pinares. 

Ahuinai*.  v.  a.  Echar,  despedir  humo  lo  que  se 
quema.  Prendióse  el  payar  y  on  ahuma.  Ese  tizo  está  ahu- 
mando. Obsérvese  la  diferencia  entre  el  castellano  y  el 
dialectal  ahumar,  pues  mientras  este  verbo  castellano  es 
principalmente  activo  y  signiñca  «poner  al  humo,  dar  hu- 
mo auna  cosa»,  en  dialecto  es  neutro  y  ([uiere  decir  «ex- 
halar, arrojar  de  sí  humo,  siendo  desconocido  el  verbo 
humear,  cuya  recta  acepción  castellana  es  la  misma  del 
dialectal  ahumar. 

Etimología:  del  latín    f  u  m  a  r  e  . 

Aijada,  f.  Aguijada.  Vara  larga,  provista  de 
una  punta  de  hierro  en  uno  de  sus  extremos.  Sirve  para 
picar  á  los  bueyes  uncidos. 

Es  una  de  las  palabras  en  cuya  pronunciación  no  suena 
la  -g-  intervocálica,  como  sucede  en  arruar  arrugar,  noal 
nogal . 

Aína-  adv.  Pronto,  aprisa,  fácilmente.  En  Ber- 
ceo: 

iMailre,  será  otnoel  vaso  agolado 

(El  Duelo  que  ¡Izo  la  Virgen  María,  93.J 

Etimología:  del  latín  aginare,  moverse  con  faci- 
lidad. 

AjancaPa  v.  a.  Brotar,  ahijar,  echar  tallos  á 
flor  de  tierra  las  plantas,  principalmente  las  cereales, 
aunque  también  se  dice  que  las  hortalizas  ó  legumbres  es- 
tán ajancadas  cuando  la  parte  inferior  y  descubierta  de  su 
tallo  se  llena  de  brotes  ó  renuevos. 

Etimología:  del  latín  germinare;  de  ge  m  m  a  , 
brote,  yema,  y  el  prefijo  a-. 

Alabancia,  f.  Alabanza,  elogio,  loor.  Ejemplo 
de  epéntesis  de  i,  ya  usado  por  Berceo: 


122  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Saliran  maiores  nuevas  de  'a  tu  alabancia. 

''El  Duelo  (fue  fizóla  Virgen  María,  %.) 

Alantre.  adv.  Adelante.  ||  Más  allá.  ||  Andai  p^ 
alantre,  seguid  adelante.  ||  El  pueblo  está  más  alantre,  está 
mas  allá. 

AiEar.  m.  Alero,  borde  exrremo  inferior  del  fal- 
dón ó  vertiente  de  un  tejado,  que  sobresale  de  la  pared  pa- 
ra desviar  de  ella  las  aguas  llovedizas.  Úsase  en  Maraga- 
tería  y  Astorga. 

Albanega.  f.  Especie  de  toca,  redecilla  ó  cofia, 
que  usaban  las  maragutas  en  el  siglo  XVII.  Hoy  solo  se 
conserva  la  memoria  de  ese  adorno  femenil. 

Etimología:   del  árabe  albanica,  gorro  de  mujer,  según 
la  Academia. 

Albaponas-  adj.  f.  pl.  Denominación  que  se 
da  al  brezo  de  flor  blanquecina  (u  1  e  x  alba)  en  la  fra- 
se «urces  albaronas»  ó  albares,  para  distinguirle  del  de  flor 
morada  (ulex  violácea).  Las  urces  albaronas  cre- 
cen mas  altas  y  tienen  mas  claras  las  ramas  que  sus  con- 
géneres de  flor  morada^  siendo  de  peor  resultado  calorífico 
que  estas  para  el  objeto  á  que  se  las  destina. 

Etimología:  del  latín   a  1  b  a  r  i  u  ra  ,    de  albo,    as, 
are,    blanquear. 

Alcontrap.     v.  ¿i.     Encontrar,  hallar. 

Alfoz,  m.  Término,  pertenencia.  ||  Pueblo,  dis- 
trito dependiente  de  otros  mas  importantes.  Es  voz  equiva- 
lente á  las  modernas  ^ecíáneo,,  pedania. 

Allende,  adv.  Allá,  más  lejos  |1  Cuando  aquen- 
de, cuando  allende;  cuando  aquí,  cuando  allá. 

AlredoP.  adv.  Alrededor.  Ejemplo  de  síncopa 
dialectal. 

Al  raspio.  loe.  adv.  Entre  muchachos,  espe- 
cialmente, equivale  á  coger  con  rapidez  y  violencia  una 
cosa  caída  en  el  suelo,  raspando  est  j  con  la  mano,  por 
consecuencia  de  la  acción. 


VOCABULARIO  123 


Etimología:  del  líitin  rapio,  i  s  ,  arrebatar,  quitar, 
llevar  por  fuerza. 

A  modo.  loe.  adv.  Despacio,  suavemente,  con 
cuidado^  lo  mismo  en  acciones  que  en  palabras.  ||  Andar 
á  modo,  ir  con  precaución.  1|  Coger  á  modo,  llevar  á  modo, 
con  suavidad,  sin  golpes  bruscos.  Esta  locución  tiene  su 
diminutivo,  á  ryiodin,  para  denotar  exceso  de  precaución 
en  lo  que  se  ejecuta.  ||  Hablar  á  modín,  en  voz  muy  baja. 

Etimología:  del  latín  m  o  d  u  s  ,  templanza,  modera- 
ción, cadencia. 

AmoposOy  sa.     adj.     Cualidad  de  suave,  ater 
ciopelado,   blando,  refiriéndose  á  las  sensaciones  del  tac- 
to. II  Paño    amoroso:   el    paño   fino,    sin   asperezas.  ||  Pelo 
amoroso,  el  cabello  suave. 

«Dicen  que  tos  mano^^  picüii; 
para  mí  son  amorosas, 
También  los  ri'sa'es  pinchan 
y  de  ellos  nactn  las  ro?as.» 

(Copla  popular) 

Templado,  apacible,  hablando  del  tiempo.  Este  invierno 
es  amoroso,  La  tarde  está  amorosa. 

Amopugapse.  v.  r.  Ponerse  fosco,  taciturno, 
malhumorado,  sin  hablar  ni  atender  á  nadie.  ||  Ser  ó  estar 
hecho  un  morugo. 

Ancinal.  m.  Encinar.  Sitio,  monte,  dehesa  po- 
blados de  encinas,  que  en  dialecto  es  ancinas. 

Andancio,  m.  Tratándose  de  enfermedades  ó 
afecciones  leves  y  profusamente  extendidas  en  determi- 
nado periodo  de  tiempo,  se  dice  es  andancio  para  expresar 
la  condición  ambulatoria  ó  epidémica  de  una  dolencia,  que 
va  atacando  á  muchas  personas  en  el  mismo  pueblo  y  con 
iguales  síntomas  é  intensidad. 

Etimología:  del  antiguo  andanza,  caso,  suceso,  aconté- 
cimiento,  trocado  el  género  dol  substantivo  y  haciendo 
epéntesis  d»-  /  oii  fii  ten  ilinación. 


124  EL   DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Andrayos.  m.  pl.  Restos,  desperdicios  de  un 
animal  devorado  por  las  fieras.  ||  Lo  que  estas  abandonan 
por  hartura  ó  por  imposibilidad  de  comerlo,  como  la  lana 
de  la  piel,  los  huesos  grandes  y  duros,  los  cuernos,  las  pe- 
zuñas y  cascos,  etc. 

Etimología:  Corresponde,  en  sentido  figurado,  al  cas- 
tellano andrajos,  suavizada  al  uso  dialectal  la  pronun- 
ciación de  la  letra  j.  Andrajo  es  un  girón  de  tela,  un 
guiñapo;  como  andrajoso  es  un  hombre  cubierto  de  hara- 
pos, y  así  el  substantivo  procede  directamente  del  árabe 
indirach,  rasgón^  rotura  de  una  tela.  Por  extensión,  an- 
drayos  viene  á  ser  tiras,  pedazos,  lo  inútil  de  un  animal 
muerto,  lo  impropio  para  ser  digerido. 

Anejo,  adj.  m.  Añejo,  rancio,  viejo.  1|  Por  los 
maragatos  aplícase  á  calificar  especialmente  el  vino  de 
más  de  un  año:  vino  anejo.  Pocas  veces  se  usa  en  otros 
casos,  como  unto,  jamón  del  anejo. 

Berceo  ya  empleaba  el  adjetivo: 

Por  bu*car  fai^s  secas  ó  verozo  anneio. 

(La  estoria  de  Sennor  San  I  Millán,  214) 

Etimología:  del  castellano  antiguo  anneio;  del  latín 
anniculus,   a,    um,    lo  que  es  de  un  año. 

AnoaSes*  m.  pl.  Nogales,  árboles  productores 
de  nueces.  En  singular  se  dice  noal  y  nogal. 

Ejemplo  de  la  supresión  de  -g-  entre  vocales  con  las 
que  tiene  sonido  suave,  como  en  Santiao,  Santiago;  Lau- 
nas, Lagunas. 

Anovenas.  f.  pl.  Novena,  novenario,  hablando 
de  estos  cultos.  Las  anovenas  de  los  Remedios,  de  la  Vir- 
gen del  Castro.  No  se  dice  nunca  en  singular,  aunque  solo 
se  trate  de  una  novena.  ||  Ejemplo  de  palabra  con  pre- 
fijo: a-novenas. 

Ansí.  adv.  Así.  Muestra  de  epéntesis,  como  en- 
jemplo. 


VOCABULARIO  126 


Dio  graciosa  Oíos  del  cielo, 
también  á  Santa  María, 
y  ansí  estuvo  en  oración 
hasta  que  fuera  de  día. 

ROMANCERO  DEL  CID.  Celebradas  ya  las  bodas..,. 

Et  mología:  Del  latín   in   sic,  ad   sic. 
Antias.     Adv.  Antes. 

Año.     m.     El   cordero  recién   nacido.  Es  voz  em 
pleada  en  Maragatería. 

Etimología.  Del  antiguo  castellano  annoio,  asimila- 
ción de  agnoio,  convertido  en  ñ  el  grupo  gn;  del  latín 
a  g  n  u  s  ,   cordero.   En  portugués  anho,  añal,  cordero. 

Berceo  escribió: 

Pruineliendo  ofrenda?,  oveias  e  annoios 

(La  vida  de  Sánelo  Domingo  de  Silos,  587) 

Añuesgar.  v.  n.  Atragantarse,  tener  en  la 
garganta  algún  obstáculo  que  momentáneamente  impida  la 
deglución.  Ejemplo  de  diptongación  del  castellano  añus- 
gar. En  la  Extremadura  leonesa  (Casas  de  Millán)  se  dice 
añusgar. 

Etimología:  del  basco  añusca,  garganta,  tragadero. 

Aonde.     adv.    Donde,  á  donde. 

Aparchacap.     v.  a.  Aplastar,   deformar  un  ob 
jeto,  convertirlo  en  algo  parecido  á  un  parche. 

Apechar,  v.  a.  Cerrar  con  llave  una  puerta. 
Úsase  también  sin  el  prefijo  a-  ,  pechar.  \\  Vái  pecha  el  te- 
rrau.  ¿Pechéstelo?  Apéchelo. 

Etimología:  del  portugués  fechar,  cerrar  con  fecho,  ce- 
rrojo, pestillo,  aldaba,  pasador  de  una  cerradura. 

Apepcollap.  v.  a.  Coger  violentamente  por  el 
cuello;  apretar  el  cuello  á  una  persona.  ||  Por  extensión, 
echar  mano,  sujetar,  maltratar.  ¡Como  yo  te  apercollé/ 
Lo  apercolló  contra  una  esquina. 

Etimología:  del   latín    c  o  1 1  i  g  o  ,   coger;    de  colla- 


126  EL   DIALECTO   VULGAR  LEONÉS 

r  i  s,  c  o  1 1  u  m  ,  cuello  y  lo  perteneciente  á  él,  más  la 
preposición  de  acusativo  per,  que  aquí  designa  rela- 
ción de  medio,  y  el  prefijo  a-. 

ApuPPiaPa  V.  a.  Entre  hibrüdores  llegar  á  to- 
car la  vez  de  regar  una  fínca,  do  usar  del  agua  del  caz. 
Se  emplea  en  la  Ribera  de  Orbigo. 

Etimología:  de  la  preposición  latina  ad  y  pórrigo, 
extender,  dar  alargando^,  ofrecer;  del  antiguo  castellano 
apurrir,  alcanzar  algo  y  entregarlo,  de  donde  procede 
apurriar  por  diptongación. 

Aquende.     Adv.      Aquí,  hacia  aquí. 
Etimología:  del  latín   e  c  c  u  -  i  n  d  c  . 

Aquella  (Ea).  frase  familiar.  Segunda  intención, 
objeto,  fin  que  uno  se  propone.  1|  La  aquella  es  algo  oculto 
é  innominado.  «Al  casarse  Fulano  con  Mengana,  lleva  su 
aquella».  «Zutano  compró  tal  finca  con  la  aquella  de  re- 
venderla bien.»  «Todas  las  cosas  tienen  su  aquella.»  etc. 
Son  frases  de  uso  corriente  en  el  país. 

Aradas  (las),  f .  pl.  Los  campos  labrados,  ara- 
dos, cuando  no  tienen  simiente  arrojada  ni  en  pié.  «Los 
buenos  cardillos  buscáilos  en  las  aradas.»  ||  En  singular 
dícese  del  trabajo  que  efectúa  un  labrador  arando  en  un 
día  solar.  «Tu  padre  está  en  la  arada.»  «Vino  de  la  arada 
muy  cansado.» 

Vlálenle  por  las  aradas 
non  por  villas  nin  poblados. 

ROMANCERO  dp:;lciü  En  Santa  (iadea  de  Burgos  ... 

Araitiio.     m.     Campo  preparado  á  surcos,  que  ha 

recibido  ya  una  ó  dos  labores  de  arado,  sobre  todo  las  dos 

primeras,  que  son  ralvar  y  binar.  «Este  bago  (pago)  queda 

de   aramio»  quiere  decir  que  no  se  siembra  por  aquel  año. 

Etimología:  del  latín   aro,    as,    are,   arar,  surcar. 

Arboleada,  f .  Alborada.  La  ronda  y  cánticos 
que  hacen  los  mozos,  al  amanecer  el  día  de  la  fiesta  pa- 


VOCABULARIO  127 


tronal  del  pueblo,  y  también  con  motivo  de  bodas  ú  otros 
acontecimientos.   Es  ejemplo  de  metátesis  dialectal. 

Arca.  f.  Mojón,  marco  de  piedra,  hito  divisorio 
para  señalar  los  límites  de  un  término  municipal.  En  las 
Ordenanzas  de  la  Ciudad  de  Astorga  y  de  los  ocho  lugares 
(siglo  XVI)  se  lee  que  «para  formar  los  apeos  y  renovar 
las  arcas  divisorias,  vayan  dos  hombres  temerosos  de  Dios, 
y  dos  muchachos,  dando  á  estos  un  par  de  manzanas  ó 
peras,  ó  dos  ochavos  á  cada  uno  ó  alguna  cosa  para  que 
se  acuerden,  y  cogerlos  de  la  mano  y  darles  dos  vueltas 
por  alredor  de  las  arcas.»  1|  Expresa  armazón  ó  caja  en 
la  frase:  el  arca  del  pecho. 

Etimología:  del  latin  arceo,  es,  ere,  prohibir, 
vedar,  separar,  apartar^  por  la  significación  de  estas  acep- 
ciones del  verbo  en  el  objeto  de  las  arcas  divisorias. 

ArimaP.  v.  a.  Arrimar^  acercar,  unir.  «Se  le 
arimó  un  aire  al  pecho.»  Es  verbo  muy  usado  con  r 
sencilla. 

Árgana,  f.  Cada  una  de  las  aristas  filiformes, 
duras  y  ásperas,  que  en  las  espigas  de  los  cereales  brotan 
en  prolongación  vertical  de  la  envoltura  de  los  granos, 
formando  el  conjunto  erizado  que  se  ve  en  las  espigas.  Las 
árganas  del  centeno  y  cebada  son  mas  largas  que  las  del 
trigo,  llamado  barbilla  por  estos  apéndices,  en  oposición 
al  trigo  marrueco  ó  mocho,  que  carece  de  ellos. 

Etimología:  es  derivación  del  antiguo  castellano  arga- 
ya,  y  procede  del  árabe  algaya,  extremidad,  según  la 
Academia. 

ArmiEla-  f.  Almilla.  Prenda  de  la  vestimenta 
de  los  maragatos,  especie  de  jubón  de  paño  negro,  ajusta- 
do al  cuerpo,  con  mangas  estrechas,  sin  cuello,  escotado 
en  redondo  á  la  altura  de  la  garganta  y  cerrado  por  de- 
lante con  cordones  de  seda,  que  pasan  por  ojetes  alterna- 
dos en  cada  hoja  delantera.  Lleva  dos  bolsillos  pequeños  á 
los  costados,  y  en  el  vuelo  bajero  unas  aberturas  vertica- 
les, como  los  coletos  antiguos. 


128  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


Etimología:  Según  la  Acanemia,  viene  de  alma.  En 
sentir  de  otros  autores,  del  latín  a  r  m  i  1 1  u  m  ,  de  a  r- 
m  u  s  ,  espalda,  hombro,  etimología  al  parecer  mas  apro- 
piada que  la  primera^  por  su  fonología  y  por  referirse  á  una 
prenda  cuyo  objeto  es  cubrir  la  espalda  y  los  hombros.  No 
obstante,  a  r  m  u  s  (del  griego  armos,  juntura)  como  el  ver- 
bo armare  y  todos  los  derivados  de  arma,  o  r  u  m  , 
denotan  idea  de  armadura,  escudo,  instrumento  guerrero, 
y  entonces  se  refieren  al  antiguo  coleto  ó  cota  de  armas 
que  los  guerreros  se  ponían  debajo  de  la  coraza.  V.  Coleto. 

Appacadas.  f.  pl.  Pendientes  enormes,  usados 
por  las  antiguas  maragatas.  Consistían  en  aros  gruesos,  de 
plata  ú  oro,  bien  cilindricos  ó  bien  aplanados^  formando 
circunferencia  de  6  á  6  centímetros  de  diámetro  y  abun- 
dantemente provistos  de  colgantes,  que  hacían  el  todo 
muy  pesado.  Quedan  aun  en  el  país  algunos  trasuntos  de 
arracadas,  y  entre  las  riberanas  y  cepedanas,  pero  bas- 
tante modificados  en  magnitud  y  peso. 

Etimología:  del  árabe  alacrdf,  plural  de  al-covt,  pen- 
diente. El  proceso  lingüístico  paroce  ser  alacrát,  alracat, 
arracat,  arr acata,  arracada. 

AppamaP.  v.  a.  Derramar,  esparcir  por  el  sue- 
lo un  líquido,  verterlo.  Arrama  Vaqua.  No  arrames  V aceite. 

Appempujap.  v.  a.  Empujar,  dar  empujones, 
hacer  retroceder  ó  avanzar  á  una  persona  ó  cosa  según 
venga  el  empellón  de  adelante  ó  de  atrás.  En  dialecto  no 
se  conoce  el  verbo  empujar,  que  está  sustituido  por  rem- 
pujar, y  de  aquí  arrempujar  añadiendo  el  prefijo  a-,  tan 
usado  en  leonés. 

Appcsguñap.  v.  a.  Rasguñar,  arañar.  Lo  que 
se  ha  dicho  para  los  verbos  rempujar  y  ar rempujar  tiene 
aplicación  á  resguñar  y  arresguñar,  donde  la  primera  a  se 
trueca  en  e,  cambio  fonético  no  despreciable. 

Appodeo.  m.  Rodeo,  vuelta,  alargamiento  de 
camino  entre  dos  puntos.  ||  Dilación,  excusa,  pretexto, 
circunloquio  para  explicar  un  asunto,  decir  una  cosa.  No 


VOCABULARIO  129 


m^ andes  con  arrodeos;  diine  las  cosas  pronto  y  bien .  Véase 
Emburrios,  su  sinónimo. 

Amoto.  m.  Porción  de  terreno  inculto,  pradera 
ó  monte^  recien  roturados  para  dedicarlos  al  cultivo  de 
cereales.  En  La  Bañeza,  arrote.  Es  voz  dialectal  conocida 
ya  en  principios  del  siglo  XIV. 

Etimología:  del  antiguo  castellano  arrotura;  de  arrom- 
pido, arromper,  romper  ó  arar  la  tierra  inculta  para  sem- 
brarla. 

Appuzar.     v.  a.     Romper  las  trinchas  ó  hebillas 
del  pantalón  ó  del  chaleco.  (Ribera  de  Órbigo.) 
Etimología:  de  rozar,  frotar,  ludir. 

Asina,     adv.     Asi,  de  esta  manera. 

Aspaczn.  adv.  fam.  Despacito.  Diminutivo  del 
adverbio  aspacio.  \\  Ir  aspacin:  andar  con  lentitud,  ir  sin 
hacer  ruido. 

Aspacio.  adv.  Despacio.  ||  Interj.  que  indica 
moderación  en  lo  que  se  dice  ó  se  hace. 

Aspearse,     v.  r.     Despearse;  hacerse  daño   en 
los  pies  á  fuerza  de  andar.  Estar  aspeado:  estar  cansado. 
Etimología:  del  prefijo  privativo  des,  convertido  en  el 
dialectal  as,  y  del  latí)i   p  e  s  ,    p  e  d  i  s  ,   pié. 

Atapan.  v.  a.  Tapar,  cubrir,  cerrar,  disimular. 
Es  uno  de  los  muchos  verbos  castellanos  hechos  dialecta- 
les mediante  el  prefijo  a-. 

Ataqueiras.  f.  pl.  Calzón  corto,  muy  ceñido  á 
la  cintura,  muslos  y  rodillas,  llegando  hasta  debajo  de  las 
rótulas.  En  el  costado  exterior  de  cada  boca  ó  extremo 
inferior,  lleva  unas  aberturas  verticales  que  se  cierran 
con  botones  dorados,  de  muletilla,  y  en  vez  de  la  pretina 
ordinaria  de  los  pantalones,  se  usa  una  trampilla  en  todo 
el  ancho  delantero,  llamada  trapa,  la  cual  se  sujeta  en 
cada  cadera  con  un  botón  y  en  el  centro  del  borde  supe- 
rior con  otro  de  gran  tamaño.  Las  ataqueiras  es  prenda 
clásica  usada  en  las  comarcas  de  Cabrera^  Cepeda^  Se- 
queda,  arrabales  de   Astorga  y  pueblos   limítrofes.   Fabrí- 


130  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

cania  precisamente  con  lana,  hilada,  tejida  y  batanada 
en  el  país,  según  antiguas  prácticas,  lo  que  da  un  paño 
pardo  algo  burdo,  aplicable  también  á  la  confección  de 
otras  prendas  de  hombre  y  de  mujer,  como  chaquetas, 
anguarinas,  manteos,  y  antiguamente  las  monteras,  C9i. 
das  en  olvido  hace  unos  cuarenta  años. 

Etimología:  de  atacar,  apretar  ó  estrechar;  del  italiano 
attaccare  atar,  abrochar,  por  la  forma  ajustada  de  las 
ataqueiras,  en  Astorga  ataqueras. 

AtartallaP.  v.  a.  y  r.  Hacer  contusión  ó  herida 
por  presión  entre  dos  cuerpos  duros.  ||  Atartallarse  un  de- 
do en  la  puerta:  cogérselo  entre  esta  y  el  marco.  ||  Tiene 
las  mismas  acepciones  que  los  castellanos  atarazar,  ate- 
nacear, etc. 

Etimología:  probablemente  de  la  voz  tártago,  suceso 
desgraciado,  ó  del  latín  tartarus,  el  infierno,  por  el 
dolor  horrible  que  se  siente  al  atartallarse. 

Aterecepse.  v.  r.  Aterirse,  entorpecerse, 
transirse  por  penetración  aguda  y  constante  del  frío. 

AtePecido.  p.  p.  de  aterecerse.  Aterido,  tran- 
sido por  el  frío. 

Atiello.  m.  Haz  de  leña,  en  Maragatería.  1|  La 
carga  de  ramaje  que  una  persona  puede  pujar  á  costillas. 
Etimología:  de  afilio,  atijo;  ó  hatillo,  hato,  porción  pe- 
queña de  objetos  manejables.  Del  bajo  latín  paccatura 
empaquetado;  del  alemán  pack,  paquete,  según  la  Aca- 
demia. 

Atpopap.  V.  a.  Recoger  del  suelo,  juntar  y  to- 
mar cosas  caídas  y  dispersas.  |1  Átropai  esas  nueces;  reco- 
ged esas  nueces.  ||  Es  sinónimo  de  apañar,  en  su  acepción 
de  coger  del  suelo,  arreglar.  Atropa  ese  trigo  y  dejailo  bien 
apañao;  bien  junto. 

Etimología:  es  corrupción  del  verbo  atrapar. 

Atpopos.     m.  pl.     Objetos  desordenados;,   proce 
dimientos  sin  el  cuidado  que  ha  de  presidir  á  todo  arreglo 
de  casa,  industria,  labores,   etc.  ||  \Q,ué   átropos  tiene   Fu- 


VOCABULARIO  131 


lana!  qué  desorden  hay  en  su  casa,  qué  desidia  en  sus 
obligaciones.  Con  estos  átropos  no  hay  me  lio  de  arreglarse: 
de  no  variar  el  procedimiento,  llegará  la  ruina. 

Ayeri.  adv.  Ayer,  el  día  anterior.  1|  Ejemplo  fo- 
nético dialectal  de  la  añadición  de  i  final  á  las  voces  ter- 
minadas en  er:  mojeiñ,  comeri,  veri.  ||  En  Berceo  es  eri: 

Tan  granl  es  eras  comoer* 

(Milagros  de  Nuestra  Sennorn,  584  J 

Etimología:  del  adverbio  latino   herí,    ayer. 

Azucara,  f.  Azúcar.  En  dialecto  es  femenino: 
la  azucara.  Azucara  de  la  murena.  Berceo  también  lo  em- 
plea como  femenino: 

Ca  son  mucho  mas  dulces  que  azúcar  sabrosa. 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  iH) 
Véase  ezúqueri. 


Badallada.  f.  Campanada,  toque,  tañido  de 
campana,  mediante  golpe  dado  en  ella  con  el  badallo. 

Badallo.  m.  En  Astorga  el  badajo  de  una  cam- 
pana, que  en  Maragatería  se  llama  hadayo. 

Etimología:  según  la  Academia,  badajo  viene  del  latín 
b  a  t  u  e  r  e  ,  golpear.  ¿Procederá  badallo  (aparte  las  trans- 
formaciones fonéticas  de  I  en  ll-i-y-j)  del  provenzal 
badal,  que  significa  palito  para  tener  abierta  la  boca  de 
las  caballerías?  La  voz  castellana  badajo  parece  la  fija- 
ción definitiva  de  otra  palabra,  que  pudo  ser  en  principio 
badal  ó  badallum  (bajo  latín)  y  seguir  el  proceso 
fonético  badal,  badallum,  badalo,  badallo  (leonés), 
badaio,  badayo,  badajo.  Desde  luego  badallo  es  más  an- 
tiguo que  badajo,  y  parece  verosímil  que  provenga  de 
badal  ó  de  badallum,  voces  que  se  refieren  á  los  obs- 
táculos puestos  en  la  boca  de  las  caballerías,  y  por  ex- 
tensión en  la  boca  de  las  campanas. 

Bago.  ra.  Pago:  distrito,  conjunto  de  tierras,  ex- 
tensión de  terreno  que  es  conocido  con  determinado  nom- 
bre, como  los  barrios  de  una  población.  ||  El  bago  de  La 
Lomba.  El  bago  de  las  Mayadas. 

Etimología:  del  latín  p  a  g  u  s  ,   sitio  de  la  campiña. 

Baldrogas.  m.  Hombre  desmañado,  perezoso, 
bobalicón. 

BaPPeñón.     m.  Barreño,  vasija  de  barro  vidria- 


VOCABULARIO  133 


do,  de  forma  tronco-cónica,  que  tiene  diversas  aplicacio- 
nes en  la  cocina  y  en  la  casa.   Barreñón  no  os  aumenta- 
tivo, aunque  lo  parece,  pues  tiene  por   diminutivo  bavve 
ñonin  ó  sea  el  barreñón  de   pequeñas  dimensiones,   y   el 
aumentativo  es  harreñonazo. 

Etimología:  del  portugués  barrenhao,  que  se  pronuncia 
harreñaum,  muy  leve  la  u,   y  significa  barreño,   lebrillo. 

Bamoso.  m.  En  Maragatería,  albañil,  por  ha- 
cerse con  mezcla  de  barro  y  paja  la  mayor  parte  de  las 
obras  de  albañilería,  especialmente  los  muros,  tabiques  y 
tejados. 

Bayos,  m.  pl.  El  bajo  vientre  de  los  animales  de 
cerda,  después  de  sacrificados.    Los  hayos  del  cocho. 

Bazo.  m.  Pan  moreno,  fabricado  con  mezcla  de 
harinas  de  centeno  y  de  trigo  no  candeal.  Es  un  pan  subs- 
tancioso, aunque  áspero  al  comerlo.  ||  La  viscera  del  mis- 
rao  nombre. 

Etimología:  del  latín  b  a  d  i  u  s  ,   color  rojizo. 

Beche.  m.  En  Maragatería  el  macho  cabrío,  que 
en  Astorga  se  llama  castrón,  aunque  sirva  para  la  repro- 
ducción. 

Etimología:  ¿del  alemán  bochen,  batir,  golpear,  ó  del 
celta  bwch,  biich,  macho  cabrío? 

Berduguises.  m.  pl.  Borceguíes.  Calzado  alto 
de  caña,  abierto  por  delante  y  ajustado  al  empeine  del  pié 
por  medio  de  correas. 

Etimología:  No  encuentro  explicación  para  este  nota- 
ble ejemplo  de  transformación  do  horce  en  berdu.  La  más 
aproximada  fonéticamente,  podría  sor  la  procedencia 
herdu  del  holandés  beurs,  cuero. 

Bermeyo.  m.  En  Maragatería  llaman  asi  al  co- 
lor rojo  ó  rubio  rojizo,  bermejo  en  castellano,  que  anti- 
guamente se  pronunciaba  bermeio  y  así  lo  escribía  Berceo: 

.\mbos  ovieron  sangre  de  un  color  hermeio. 


(Del  Sacrificio  de  la  Missa,  154.) 

11 


134  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Bigarda,  f.  Trozo  de  palo,  pequeño  y  aguzado 
por  ambos  extremos,  que  colocado  en  tierra  y  golpeado 
con  otro  mas  largo  le  hace  saltar,  y  entonces  se  le  da  otro 
golpe  cuando  está  en  el  aire,  lanzándolo  á  distancia.  Es 
juego  de  muchachos. 

Etimología:  del  portugués  buharda;  gallego  billarda; 
del  céltico  bilí,  pill,  rama  de  árbol. 

Bilda.  f.  Instrumento  agrícola,  parecido  pero 
mayor  que  el  bildo,  con  dos  travesanos  y  seis  dientes.  Se 
emplea  para  recoger  del  suelo  y  cargar  la  paja  en  los 
carros. 

Bildar.  a.  Bieldar,  trabajar  con  el  bieldo  para 
aventar  la  paja. 

Bildo.  m.  Bieldo,  en  castellano.  Ejemplo  de  fal- 
ta de  diptongación  dialectal.  Instrumento  agrícola,  com- 
puesto de  un  mango  largo,  un  listón  atravesado  en  el  ex- 
tremo superior  del  mismo,  y  en  él  colocados  cuatro  dien- 
tes de  madera  ó  hierro.  Sirv^e  para  aventar  ó  limpiar 
la  mies,  separando  la  paja  del  grano. 

Etimología:  del  latín  ventilabrum,  según  la  Aca- 
demia. V  e  n  t  i  1  a  b  r  u  m  ,  de  ventilo,  es  el  nombre 
latino  de  bieldo,  pero  esta  voz  castellana  no  se  parece  ab- 
solutamente nada  á  la  que  se  le  adjudica  como  originarla 
latina,  ni  se  ve  el  proceso  fonético  seguido  para  conver- 
tii"  V  e  n  t  i  1  H  li  r  u  m  en  bieldo.  ¿.Se  encontrará  su  ver- 
dadera etimología  en  las  palabras  latinas  b  i  s  dos  veces 
y  lego,  is,  coger,  recoger?  Estos  componentes  han 
podido  formar  la  palabra  bislego,  bilego,  recoger 
dos  veces  (por  las  operaciones  de  limpiar  el  granoj  y  me- 
diante sucesivas  transformaciones  bilego,  bilgo,  bildo, 
bieldo. 

Bimbral.  m.  Mimbrera,  sitio  poblado  de  mim- 
bres. II  El  arbusto  que  las  produce. 

Bimbre.  f .  Mimbre.  Cada  una  de  las  ramas  lar- 
gas, delgadas  y  muy  flexibles  del  arbusto  llamado  sauce  ó 
mimbrera.  ||  También  se  dice  brimbe,  pero  es  menos  usado. 


VOCABULARIO  135 


Etimología:  del  latín  vimen,  viminalia,  mim- 
bre, mimbrera. 

Birria,  m.  En  las  danzas  de  pastores  de  Mara^ 
gatería  es  el  encargado  de  recibir  y  transportar,  ensarta- 
dos en  el  asador,  los  regalos  que  hacen  los  vecinos  del 
pueblo  á  los  danzantes.  ||  En  Astorga  es  el  representante, 
guión  ó  jefe  de  los  vencejos  en  su  mojiganga  anual  del  ba- 
rrio de  Puertarrey.  Este  birria  (pronunciado  con  frecuen- 
cia gulrria)  viste  trajes  con  adornos  y  aditamentos  llama- 
tivos, y  se  embadurna  la  cara  de  negro.  ||  Ser  un  birria; 
hacer  el  birria:  llamar  la  atención  por  lo  exótico  de  alguna 
prenda  de  vestir  ó  por  una  particularidad  saliente  y  ridi- 
cula del  individuo. 

Etimología:  á  mi  entender,  viene  del  latín  b  i  r  r  u  s  , 
a ,  u  m  ,  de  color  rojo,  llamativo;  ó  de  birrum,  i, 
especie  de  gabán  ó  sobretodo  para  encima  del  vestido.  Por 
extensión  se  aplicó  b  i  r  r  u  m  al  que  vestía  de  una  mane- 
ra chocante. 

BisgOi  a.  adj.  Bizco,  bizca.  El  ó  la  que  tuerce 
la  vista  al  mirar.  1|  La  persona  que  sufre  extravismo  en  un 
ojo  ó  en  ambos. 

Etimología:  de  bisojo,  latín  bis  o  c  u  1  u  s  ,  trocado 
en  bisogo,  bisgo,  por  buscar  suavidad  á  la  pronunciación, 
detalle  muy  común  en  el  dialecto. 

Boje.  m.  Boj;  la  planta  y  la  madera.  Esta  e  final 
es  la  paragógica  de  muchos  vocablos  dialectales,  espe- 
cialmente cuando  constan  de  tres  letras:  red-e,  sed-e,  vade 
cun  Dios. 

Bolla,  f.  Panecillo^  bollo  hecho  con  harina  de 
flor  y  leche,  de  sabor  delicado.  En  Astorga  se  consume 
(no  tanto  como  hace  años;  para  tomar  el  chocolate.  ||  Torta 
ó  mollete  de  pan  común  llamado  pánico,  de  una  libra  de  pe- 
so^ con  que  las  cofradías  religiosas  de  Astorga  obsequian- 
á  los  hermanos  en  señalados  días  del  año.  Esta  costumbre 
tomó  su  origen  de  la  establecida  por  la  donación  que  el 
52°  Obispo  asturicense,  D.  Pedro  Fernández,  hizo  en  1262 


136  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

al  Hospital  de  las  Cinco  Llagas,  y  consistió  en  diez  y  ocho 
fanegas  de  trigo,  que  en  panes  habían  de  repartirse  á  los 
pobres  y  cofrades  dos  veces  al  año,  por  las  fiestas  de  San- 
ta Marta  y  segundo  día  de  Pascua  de  Pentecostés.  (Epis- 
copologio  asfuricense),  por  D.  Pedro  Rodríguez  López,  tomo 
II,  págs.  278—79.) 

Boldne.  m.  Limo,  fango,  cieno  que  depositan 
las  aguas  en  el  fondo  de  un  reguero  ó  acequia.  ||  El  mismo 
cieno,  extraído  del  agua  y  amontonado  para  que  sirva  de 
abono  á  las  tierras.  (Orbigo.) 

Etimología:  ¿del  latín   b  o  1  u  s  ,   i ,    terrón   de  tierra? 

Bolso,  m.  Bolsillo,  especialmente  los  abiertos 
en  las  prendas  de  vestir  y  cosidos  á  ellas,  pues  los  bolsi- 
llos de  quita  y  pon  se  llaman  faltriqueras,  aunque  este 
nombre  se  aplique  alguna  vez  á  los  bolsillos  del  traje.  || 
Hacer  bolso;  tener  buen  bolso;  economizar  dinero,  poseer 
ciertos  ahorros  y  bienestar.  ||  Ejemplo  de  apócope  dialec- 
tal; bolso,  de  bolsillo. 

Bonnadiego.  Busnadiego,  pueblo  de  la  Somoza, 
á  25  km.  N.O.  de  Astorga  y  á  3  km.  de  Lucillo,  límite  de 
Maragatería.  Es  un  ejemplo  del  cambio  de  la  sílaba  Bus 
en  Bor,  que  al  igual  de  6e>'duguises  por  borceguíes  no  tie- 
ne, para  mi,  explicación  satisfactoria. 

Botiello.  in.  En  Maragatería,  botillo.  Véase  es- 
ta palabra. 

Botillo,  m.  Botillo  en  Astorga  y  botiello  en  Ma- 
ragatería es  una  bolsa  informe,  hecha  con  pedazos  de  tri- 
pa cosidos,  ó  recortada  de  la  tripa  del  cagalar  del  cerdo, 
la  cual  bolsa  llénase  en  las  matanzas  caseras  con  todo  lo 
sobrante  de  la  carne  adobada  para  chorizos,  con  pedazos 
de  costilla,  puntas  de  lomo,  trozos  y  piltrafas  aprovecha- 
bles. Sazonado  el  conjunto,  embutido  en  la  tripa  y  «».o8Ído, 
queda  hecho  el  botillo,  que  se  cuelga  para  su  oreo  y  es 
costumbre  comerlo  en  los  días  de  carnaval,  siendo  un 
apreciado  extraordinario  en  la  olla  cotidiana. 

Etimología:    del  latin   b  o  t  u  1  u  s  ,   morcilla,  chorizo. 


VOCABULARIO  137 


Diminutivo  del  bable  boto,  vejiga  llena  de  manteca.    Los 
botillos  pesan  de  uno  á  dos  kilogramos. 

Bregancias.     Véase  Abregancias. 

Brimbe.  f.  Bimbre,  mimbre.  Ejemplo  de  me- 
tátesis dialectal,  como  estógamo,  niervos,  etc. 

Brincón.  m.  En  la  alta  Muragatería,  especie 
de  baile  á  brincos  ó  saltos. 

Bué.  m.  El  buey,  en  Ihs  frases /á  bué/ ó  ¡jo  bué! jjo 
güé!  empleadas  en  Astorga  respectivamente  para  arrear 
y  para  detener  el  ganado  uncido.  Ya  la  usó  Berceo: 

«Niii  cabruii  nin  carnero  iiiii  ¿«é que  mas  va'» 

(Üel  Sacrijivio  (/«  In  Missa,  122.) 

Búis.  m.  pl.  En  Maragatería,  bueyes,  cuyo  sin- 
gular es  búi  ó  buey.  Los  niaragatos  no  dicen  nunca  gtíeis, 
como  en  Astorga. 

Etimología:  del  antiguo  castellano  boy;  del  latín  b  o  s  , 
buey. 

Buraco,  m.  Agujero,  en  Maragateria.  Alguna 
vez  f uraco. 

Etimología:  del  latín  foracus,  de  foro,  as, 
are,    barrenar,  taladrar. 

Burra,  f.  En  Maragateria  la  muleta  en  que  se 
apoyan  los  cojos.  ||  ....  una  burra  trái  al  pía:  lleva  una  mu- 
leta al  pié.  jl  Burras,  en  Astorga,  son  los  caballetes  de 
madera  que  usan  los  albañiles  para  formar  andamiajes 
pequeños,  colocando  encima  unas  tablas  tendidas,  á  ma- 
nera de  piso. 

Buyaca.  f.  Agalla  esférica  del  roble,  mayor 
que  el  jogo  (véase  esta  palabra),  de  color  pardo  café,  con 
algunas  excrecencias  ó  picos  de  forma  cónica  y  muy  poca 
altura,  repartidos  por  la  superficie.  El  interior  de  estas 
esferillas,  cuyo  diámetro  no  pasa  de  2.5  milímetros,  lo  cons- 
tituye una  substancia  blanda  y  seca,  á  menudo  pulveru- 
lenta, de  color   y  aspecto  parecidos  al  caronjo  ó  polvo  de 


1S8  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

madera  vieja,  producido  por  los  insectos  que  anidan  en 
ella,  como  la  hiiyaca  es  un  tumor  resultante  del  trabajo 
de  unos  insectos  para  resguardar  sus  huevos  y  mantener 
las  larvas. 

Etimología:  del  céltico  bolg,  bulg,  bolsa  de  cuero;  del 
latín  b  u  1  g  a  ,  saquillo,  bolso;  del  bable  boya,  tumor,  que 
ha  podido  formar  el  despectivo  boyaca,  buyaca,  tumor  del 
roble. 

Buzbilla.     f.     El  ave   llamada  abubilla   en  cas- 
tellano. 


Caballada,  f.  (Conjunto  de  personas  á  caba 
lio.  II  En  Astorga  se  daba  el  nombre  de  caballada  á  la  reu- 
nión de  personas  que,  moíitadas  en  caballos,  recorrían  la 
población  publicando  la  Bula  de  la  Cruzada  el  día  sena- 
lado  para  esa  solemnidad.  Hace  próximamente  treinta 
años  que  la  publicación  no  se  verifica  ya  en  esa  forma. 

Cabía.  L  Varilla  ó  pasador  de  hierro,  que  se 
introduce  para  sujetar  el  timón  del  arado  en  el  cabial  co- 
rrespondiente, con  objeto  de  graduar  así  la  profundidad 
de  los  surcos.  Úsase  en  tierra  de  Astorga. 

Etimología:  de  cabida,  capacidad,  lugar,  sitio,  coloca- 
ción; del  latín  c  a  p  e  r  e  ,  tomar,  recibir,  contener,  com- 
prender; de  cabo,  término,  extremidad. 

Cabiales,  ra  pl.  Agujeros  que  tiene  el  timón 
del  arado  en  su  extremo  anterior,  por  la  que  pasa  la  cabía 
y  gradúa  la  labor. 

Cachapada.  f.  Reunión,  conjunto^  abundancia 
de  cosas  pequeñas  en  un  continente  cualquiera.  Una  ca- 
chapada de  peces;  una  cachapada  de  agua  (un  buen  cha- 
parrón, una  mojadura  grande);  una  cachapada  de  uvas, 
de  nueces,  etc.  ||  A  veces,  por  extensión,  aplícase  á  pei'so- 
ñas  y  á  irracionales:  una  cachapadra  de  chicos,  tina  cacha- 
pada de  cerdos. 

Etimología:  del  bable  cachapa,  vaso  de  madera  ó  asta 
en  que  los  segadores  de  heno  llevan  agua  y  la  piedra  de 


140  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


afilar  las  guadañas;  mas  el  sufijo  -ada,  que  denota  abun- 
dancia,magnitud.  Del  latín  c  a  c  c  a  b  a  c  e  u  s  ,  lo  pertene- 
ciente á  la  olla  ó  cazuela. 

Cachero,  ra.     adj.     La  persona  que  fabrica  ó 

vende  cachos  ( v.  2."^  acepción;. 

Cacho,  m.  Pedazo  pequeño  de  un  objeto,  espe- 
cialmente de  pan^,  de  frutas,  pero  extensivo  á  otros  que  no 
son  comestibles:  un  cacho  de  papel,  de  palo,  de  teja.  Es 
despectivo  en  algunas  ocasiones:  un  cacho  de  tierra,  un 
cacho  de  casa,  un  cacho  de  pared,  dícese  aludiendo  á  su- 
perficies y  trozos  reducidos  ó  que  no  tienen  importancia, 
aunque,  por  ejemplo,  el  cacho  de  casa  sea  una  casa  ente- 
ra, pero  pequeña.  En  todos  los  casos  se  usa  sin  la  propo- 
sición de;  un  cacho  papel,  un  cacho  pan.  \\  Cacharro,  toda 
vasija  de  barro,  de  proporciones  pequeñas,  como  cazuelas, 
pucheros,  coberteras.  En  Astorga  se  llama  vulgarmente 
Plaza  de  los  Cachos  la  de  San  Julián,  donde  se  venden  ca- 
charros los  días  de  mercado.  La  palabra  cacho  no  se  apli- 
ca mas  que  á  las  vasijas  de  barro  cocido,  vidriadas  ó  no. 
Etimología:  del  latín  c  a  c  c  a  b  u  s  ,  olla  ó  marmita 
de  barro. 

Cachola,     f .     familiar.     La  cabeza,  que  también 
se  llama  chola.  Viene  del  gallego  cachola,  parte  del  cerdo 
que  venden  con  tal  nombre,   y  la  componen  la  piel  y  to- 
cino de  la  parte  anterior  de  la  cabeza,  incluyendo  las  ore 
jas  y  el  hocico. 

Cagaya.  f.  Cagarruta,  el  excremento  del  ga- 
nado lanar  y  cabrio.  Se  deriva  de  cagada  6  de  cagaja, 
como  cagajón  es  el  aumentativo  de  esta. 

Caldudo,     adj.     Caldoso,  que  tiene  mucho  caldo. 

Campo-  m.  Como  acepción  dialectal  significa 
espacio,  sitio,  lugar,  lo  mismo  á  cielo  abierto  que  bajo 
techado.  Este  es  buen  campo  pa  descansar:  es  buen  lugar, 
buen  sitio.  Hacéime  campo  á  la  lumbre:  dejadme  sitio.  No 
hay  campo  pala  mesa:  no  se  puede  colocar.  ||  Están  en  uso 
los  acepciones  castellanas  de  esta  palabra. 


VOCABULARIO  141 


Cancioncillos  m.  pl.  Calzoncillos,  prenda  de 
ropa  interior.  Nótese,  además  de  la  transformación  de  I  en 
n,  la  diptongación  ion  por  on,  solo  en  esta  palabra,  pues 
calzón  se  pronuncia  tal  como  está  escrito. 

Candonga,  adj.  Es  voz  insultante  y  equivale 
á  pelandusca,  holgazana,  metomentodo.  ||  En  Astorga  se 
llamaba  candonga  un  aparato  formado  por  un  cono  de  ho- 
jalata, en  cuyo  vértice  había  un  trozo  de  chapa  recortada, 
y  unida  al  cono  una  varilla  horizontal,  terminada  por  otro 
pedazo  de  chapa.  El  conjunto  era  una  especie  de  veleta 
que,  al  girar  con  el  viento,  dejaba  opuesta  á  la  dirección 
de  éste  una  abertura  para  escape  del  humo  de  las  cocinas, 
pues  la  candonga  se  colocaba  como  remate  de  las  chime- 
neas. Ya  no  queda  ninguno  de  estos  ingeniosos  aparatos. 

Cañero,  m.  Cada  uno  de  los  dientes  caninos  en 
el  hombre.  ||  Echar  los  cañeros:  brotar  los  dientes  caninos 
de  los  niños. 

Cantero,     ra.     En  las  huertas,  el  caballón  ó  lomo 
de  tierra  que  separa  entre  sí  los  cuadros  de  hortalizas.  || 
Pedazo  de  pan  que  puede  cortarse  del  canto  ó   borde  de 
una  hogaza. 

Cantiao.  m.  Palo  rollizo  ó  mas  comunmente  se- 
rrado por  alguna  de  sus  caras,  y  también  por  las  cuatro, 
que  se  utiliza  como  cabio  en  un  armadura  de  edificio.  Sir- 
ve asimismo  para  otros  menesteres  carpinteriles.  Las  di- 
mensiones ordinarias  del  cantiao  serrado,  son  3  varas  de 
largo  por  4  á  6  pulgadas  de  grueso. 

Cantuda.     f.     Muela  ó  almorta,  planta  y  fruto  le- 
guminoso. Llámase  cantuda   por  la  forma  en  arista  curva 
de  la  mitad  inferior  de  la  semilla,  ó  sea  la  opuesta  al  álveo. 
Etimología:     ¿del  céltico   kant,   arista,  borde   de   una 
piedra? 

Cáñima.  f.  Cáñama.  Reparto  proporcional  de 
un  impuestO;  generalmente  para  liquidar  gastos  por  asun- 
tos comunales  ó  de  asociación,  siendo  este  reparto  perso- 
nal unas  veces  y  otras  sobre  tincas.  Es  voz  del  castellano 


142  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

antiguo,  y  en  tierra  de  Astorga  se  conoce  con  ese  nombre 
el  repartimiento  que  los  Procuradores  de  la  Tierra  veri- 
fican entre  los  pueblos  alfoces  y  quartos  para  satisfacer 
los  gastos  que  origina  el  novenario  á  Nuestra  Señora  del 
Castro,  cuando  su  imagen  es  conducida  á  Astorga  para 
impetrar  la  lluvia. 

Cañizo,  m.  Tejido  de  varetas  de  mimbre,  espe- 
cie de  zarzo  que  sirve  para  cerrar  por  delante  y  por  de- 
trás la  caja  de  los  carros  de  bueyes,  cuando  conducen  tie- 
rra, escombros,  estiércol  y  demás  materiales  menudos  ó 
fácilmente  disgregables. 

Carambelo.  m.  Caramelo^  Ejemplo  dialectal 
de  epéntesis. 

CarbaBieda.  f.  Monte  de  carballos  ó  carbayos, 
es  decir,  de  robles.  ||  Nombre  de  un  Arciprestazgo  de  la 
diócesis  de  Astorga,  y  de  la  fiesta  patronal  en  Val  de  San 
Lorenzo,  pueblo  de  Maragateria.  1|  En  purtugés  carvalhal, 
carballal. 

Carballo.  m.  Roble  en  pié,  pues  á  la  madera  de 
este  árbol,  aserrada  ó  en  grumo,  se  le  llama  roble. 

Etimología:  Según  algunos  ¡lutores,  carballo  viene  del 
sánscrito  karabála,  espada;  de  liara,  mano,  y  pala,  que 
gobierna.  No  me  parece  satisfactoria  esta  etimología.  Del 
portugués  carvalho,  pron.  carballo. 

Carbayo.  m.  Carballo.  En  la  alta  Maragateria, 
carhaya.  En  gallego  y  bable,  carhayo.  No  se  encuentra  en 
Berceo. 

Carga.  f.  Medida  de  capacidad  para  áridos 
y  de  superficie  para  cultivos,  equivalente  á  4  fanegas  ó 
16  cuartales.  En  uso  para  los  partidos  judiciales  de  Astor- 
ga y  La  Bafieza,  con  igual  valor  cúbico  y  de  sembradura. 
En  el  de  La  Bañeza  tiene  12  eminas. 

Caronjo,  m.  Polvillo  de  madera  vieja,  produci- 
do por  la  labor  de  unos  insectos  que  construyen  galerías 
en  el  interior  de  la  misma.  ||  Carcoma,  apolilladura. 

Etimología:  desconozco  la  etimología  de  caronjo,  mas 


VOCABULARIO  14^ 


por  su  significación,  equivalente  á  carne  de  la  madera,  po- 
dría  proceder  de  carona,  parte  del  lomo  de  las   caballe 
rías^  que  á  su  vez  viene  del  latin   caro,    carnis;   ó 
del   portugués  caruncho,  carcoma, 

Capriilada.  f.  Bofetón,  cachete  fuerte  y  dado 
en  uno  de  los  carrillos  ó  mejillas.  ||  La  Academia  española 
acepta  la  voz  como  antigua  y  en  desuso.  En  Berceo  es 
carrellada,  derivado  de  carello,  carrillo. 

«Dábanles  grandes  pa'osé  grandes carre/Zorfos» 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora.  89#) 

Capuja,  f.  Variedad  de  pera  inverniza,  muy  es- 
timada para  hacer  compota  y  confltar,  pero  dura  é  insí- 
pida cuando  se  recolecta. 

Carunjoso,  a.  adj.  Dícese  de  la  madera  que 
tiene  caronjo,  y  por  extensión  de  las  frutas  que  presentan 
una  parte  averiada,  como  resultado  de  picaduras  de  insec- 
tos ó  rozaduras  ya  cicatrizadas.  Manzana  carunjosa,  man- 
zana acorchada  en  parte  ó  perforada  por  los  insectos.  Pa- 
lo carunjoso:  semipodrido,  carcomido,  lleno  de  polvillo  del 
caronjo. 

Etimología:  del  portugués  carimchoso,  apolillado. 

Casimente.  adv.  Casi,  con  corta  diferencia, 
por  poco.  Voz  compuesta,  de  uso  muy  extendido. 

Catan,  v.  a.  Buscar,  recoger,  procurar.  Vái  ca- 
tar los  huís:  vé  á  recoger  los  bueyes.  Cátelos  na  corte:  los 
encontré  en  la  cuadra.  Cata  las  trébedes:  busca  las  trébe- 
des. II  En  dialecto  no  tiene  la  significación  de  probar,  gus- 
tar, examinar  una  cosa,  que  son  las  principales  acepciones 
de  este  verbo  en  castellano. 

Etimología:  del  latin  captare,  lat.  vulgar  c  a  1 1  a- 
r  e  ,  coger,  buscar,  en  perfecta  armonía  con  las  acepcio- 
nes dialectales.  En  francés  capter;  en  portugués  catar. 

Cayo,  caya.  Caigo,  caiga.  Este  presente  de  sub- 
juntivo del  verbo  caer  lo  empleaba  Berceo:  "•? 


144  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


((Non  caya en  obligado.' 

(Kl  Duelo  que  ¡izo  la  Virffen  María,  80.) 

CazoEetero.  adj.  Cominero,  raariquitti,  hom- 
bre que  le  gusta  meterse  en  los  quehaceres  de  las  mujeres, 
y  realizarlos. 

Cebadero,  m.  En  Maragateria,  mulo  de  mon- 
tar. Cuando  había  recuas,  el  cebadero  era  el  mulo  desti- 
nado para  cabalgadura  del  amo.  Luego  que  vinieron  los 
carromatos,  y  hoy  que  apenas  queda  una  veintena  de  ellos 
en  el  país,  sigue  llamándose  cebadero  al  mulo  de  montar, 
caballería  de  resistencia  para  todo  camino,  que  los  mara- 
gatos  pretieren  sin  vacilación  al  mejor  caballo. 

Cebo.  m.  Alimento,  comida,  especialmente  la 
que  se  destina  á  los  animales.  1|  La  pájara  lleva  cebo  á  los 
pajaHnes:  les  aporta  al  nido  la  comida  en  el  pico.  ||  Pien- 
so del  ganado.  ||  Tratándose  de  las  palomas  nunca  se  dice 
comida  ni  sustento,  sino  cebo.  |1  No  se  usa  esta  voz  para  re- 
ferirse al  alimento  de  las  personas,  como  se  lee  en  Berceo. 

«Sanctiguaba  s^o  echo  quando  queríe  comer. o 

(La  Vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,  16.) 

y  mucho  menos  aludiendo  á  la  Hostia  consagrada: 

«Tal  cebo  les  partió  a  la  su  du'z  morada.» 

/'Del  Sdcrifcio  de  la  Missa,  168.) 

Etimología:  del  latín   c  i  b  u  s  ,   c  i  b  i . 

Ceganitas.     amb.     (carece  de  plural).     La  per 
sona  que  tiene  la  vista  defectuosa,  por  miopía,   cansancio 
ó  accidente. 

Celpo.  m.  Pronunciación  dialectal  de /eZ/>o,  que 
es  el  castellano  felpudo  ó  ruedo,  especie  de  estera  de  es- 
parto, afelpada  y  de  pequeñas  dimensiones. 

Cembo.     m.     Cada  una  de  las  márgenes,  bordes 


VOCABULARIO  146 


ó  caballones  de  tierra  que  forman  las  orillas  y  limitan 
un  ríO;,  arroyo^  acequia  ó  reguero.  Las  cansas  nel  su  puntu 
y  el  cembo  nel  r'm;  es  una  sentencia  popular.  ||  Por  exten- 
sión llámase  cembo  á  las  pequeñas  eminencias  del  terreno 
en  los  surcos  y  sendas,  y  en  general  á  las  desigualdades 
convexas  de  poca  importancia  que  alteran  la  regularidad 
de  una  línea  recta.  «El  caballete  (del  tejado)  tiene  cembo.» 
«El  empedriao  hace  un  cembo  en  medio.» 

Etimología:  Por  semejanza  de  figu  as  alomadas,  cembo 
proviene  del   latín   c  y  m  b  a  ,   quilla  de  una  barca.  Del 
castellano   cima,    encima,  dialectal   encimba.  Del   gallego 
cimbro,  cumbre,  parte  mas  elevada  de  una  montaña.  Acá 
so  del  basco  zemel,  tzimel ,  arruga,  ondulación. 

CePceaPi  cerciar.  v.  a.  Soplar  con  tuerza  el 
viento  cierzo  ó  norte,  sobre  todo  cuando  va  acompañado 
de  agua  fina  ó  de  nieve.  Está  cerceando.  Escomenzó  á  cer- 
ciar  y  nos  marchem,os . 

Etimología:  del  latín  circius,  de  circus,  por 
el  movimiento  circular  del  viento  cierzo. 

Cernada,  f.  La  ceniza  en  general,  lo  mismo  la 
recogida  en  los  hogares  que  la  utilizada  en  la  colada  de 
ropas. 

Cerpas.  f.  pl.  Fleco  formado  por  grupos  de  hi- 
los ú  otra  materia  textil,  generalmente  la  misma  de  la 
prenda  á  la  cual  se  pone  por  adorno.  Un  pañuelo  de  ce- 
rras, una  toballa  de  cerras;  es  decir,  con  fleco. 

CePPO.     m.     Manojo  de  lino  ó  porción  de  hebras 
de  él,  espadado,  rastrillado  y  dispuesto  para  ser   colocado 
en  la  rueca  é  hilarlo.  ||  Extensivo  al  cáñamo. 
Etimología:  del  latín  c  i  r  r  u  s  ,   mechón. 

Cícapa.  f .  Pron^inciación  de  jicara.  Una  cicara 
de  chiculate. 

Cima.  adv.  Contracción  de  encima  y  con  las 
mismas  acepciones  que  este  adverbio.  ||  Por  cima  de  todo. 
Por  cima  de  mi  casa.  La  iglesia  está  por  cima  de  la  plaza. 

Cimbpiap.     v.  a.     Ondear,  vibrar,  hacer  flexio 


146  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


nes  un  madero  ó  una  tabla  apoyada  por  sus  dos  extremos) 
cuando  se  camina  por  encima  ó  tienen  un  peso  en  su  cen- 
tro, dando  lugar  á  presiones  límites  y  cercanas  á  la  rotu- 
ra de  la  pieza. 

Etimología:  de  cimbrar,  poner  cimbras,  palabra  que, 
según  la  Academia  Española,  proviene  del  alto  alemán 
cimbran,  construir  con  madera.  Según  otras  opiniones,  del 
latin  c  i  n  g  e  r  e  ,  rodear,  circundar,  acompañar,  Cim- 
Irar  quieren  algunos  que  proceda  del  basco  tzimel,  onda, 
ondulación;  de  tzimel  yího  el  verbo  cimlar,  cimblar  y  lue- 
go cimbrar,  ondular,  vibrar,  etimología  conforme  con  la 
significación  dialectal  de  cimhriar. 

Ciminterio,  cimiterio.  m.  Cementerio, cam 
posante.  En  los  pueblos  pequeños  suelen  llamar  así  al  atrio 
de  la  iglesia,  por  los  antiguos  enterramientos  que  en  él  se 
hacían.  Todavía  en  algunas  aldeas  el  atrio  tiene  un  apar- 
tado que  sirve  de  osario  (huesera)  y  encima  de  su  puerta, 
á  guisa  de  escudo,  ostenta  varias  calaveras  y  fémures,  dis- 
puestos en  figura  romboidal. 

Fué  empleado  por  Berceo. 

«K'  que  vossoiptrasies,  luenne  del  cimiterio» 

(Milagros  de  Xucstra  Sennora,  i  10) 

En  el  texto  latino  de  las  actas  del  Concilio  de  León, 
año  1020,  se  lee  c  y  m  i  t  e  r  i  u  m  ,  y  en  la  traducción  cas- 
tellana cimyterio.  (Vid.  Lanchetas.  op.  citada.) 

Etimología:  del  griego  koimétérion,  lugar  de  reposo.  En 
portugués  cemiterio. 

Clin.     i.     La  crin  de  las  caballerías.  Úsase   poco 
en  plural  y  masculino,  los  clines,  como  en  Berceo. 

«Tenían  mai  afectadas  las  oulas  e  to^  clines» 

(El  Duelo  que  fizo  la  Virgen  María,  50) 

CochOg  a-     s.  yadj.     Contracción  de  cochino,  a.  \\ 


VOCABULARIO  147 


El  cerdo.  ||  Toda  persona  desaseada  y  sucia:  Fulano  es  un 
cocho.  II  Como  adjetivo  tiene  las  mismas  acepciones  que  loa 
castellanos  sucio,  puerco^  manchado.  El  mandil  está  cocho; 
lijL  mesa  está  muy  cocha;  el  cuchillo  está  mas  cocho  que  la 
mesa . 

Etimología:  Según  la  Academia,  cocho  procede  del  cél- 
tico hvvch,  cerdo.   Berceo  escribe  cuchos: 

«Menos  valien  m\c  cuchos  los  bocudos  alanés» 

(El  duelo  que  ¡hola  Virgen  María,  191) 

En  la  ribera  del  Ebro  también  llaman  cochos  á  los 
cerdos. 

Cochat*.  f.  La  cuchara  de  mesa.  Cumió  caldo 
d'  habas  con  la  cochar  de  boje. 

Cogecha.  f.  Cosecha;  los  frutos  que  se  recogen 
de  la  tierra.  Ks  voz  del  castellano  antiguo,  empleada  por 
Berceo: 

«La  simienza  es  poca,  la  cogecha  granada.»    • 
(Del  Sacrificio  de  la  Missa,  132.) 

Etimología:  proviene  del  latín  c  o  1 1  e  c  t  a  ;  por  trans- 
formaciones sucesivas;  de  c  o  1 1  e  c  t  a  vino  coliecta,  colec- 
ta, coiecha,  cogecha,  y  de  esta  la  actualidad  cosecha. 

CoieP|  coyen.  v.  a.  Coyer,  asir,  agarrar.  Co- 
yhnuslle  por  un  pía:  lo  cogimos  por  un  pié.  ||  Elegir,  esco- 
ger, en  Berceo: 

«Coió  de  companneros  cümpannia  mesurada  " 

(Vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,  í2l.) 

Etimología:  del  verbo  latino  colligere,   coger. 
Cóípo.     interj.     ¡Caramba!  jDiantre!  ¡Concho! 
Coitau.     adj.      Cuitado,  infeliz,   bonachón,   apo 
cado. 


148  í:l  dialecto  vulgar  leonés 

Etimología:  del  antiguo  castellano  coyta,  cuita,  pena, 
aflicción. 

Coleto.  MI.  Especie  de  chaqueta  ceñida  ai  cuer- 
po, hecha  de  piel  fina  y  curtida,  sin  cuello  ni  mangas,  y 
con  haldetas  ó  vuelillos  determinados  por  unas  aberturas 
verticales,  á  la  altura  de  la  cintura.  Fué  prenda  exterior 
de  la  vestimenta  de  faena,  que  usaron  los  maragatos  hasta 
hace  unos  cuarenta  años,  y  se  la  ponían  encima  de  la 
armilla. 

Etimología:  del  italiano  colletto,  chaqueta  de  cuero  que 
cubre  la  espalda  y  el  pecho;  de  donde  vino  el  portugués 
collete,  chaleco.  Del  latín   c  o  1 1  u  m  ,   el  cuello. 

Colina,  f.  Planta  pequeña  de  berza,  dispuesta 
para  ser  trasplantada.  Dice  la  Academia  Española  que  co- 
lina es  la  simiente  de  col.  En  Astorga  y  su  tierra,  por  lo 
menos,  colina  es  la  planta  misma,  bien  en  el  semillero  ó 
reunida  en  paquetes  de  cincuenta  ó  cien  plantas  para  la 
venta  en  el  mercado. 

Etimología:  de  col,  berza,  según  la  Academia.  En  As- 
torga  se  planta  la  colina  en  los  canteros  de  las  huertas,  y 
por  ser  estos  canteros  unas  pequeñas  eminencias  ficticias 
ó  colinas  del  terreno  en  cuadros,  es  posible  que  colina  pro- 
venga del  lugar  en  que  generalmente  se  planta  la  berza. 
Colomba.  f .  Nombre  de  la  Santa  titular  de  mu- 
chas iglesias  y  de  varios  pueblos  de  las  provincias  de  León 
y  Zamora.  ||  En  Cataluña,  coloma. 

Etimología:  del  latín  columba,  paloma,  de  donde 
salió  colomba  en  dialecto,  como  de  lamberé  lamber, 
de   1  u  m  b  u  s   Uombo,  lomo,  y  del  oseo  palumba,  paloraba. 

Berceo  lo  escribió  para  expresar  nombre  propio  de 
mujer. 

aColomba  avie  iiomne  olrn  denioniad;!,» 

{Ln  estoria  de  Sennor  Smt   tlillan,  177  ) 

Columbón.     m.     Juego  de  muchachos,  que  con- 


VOCABULARIO  149 


siste  en  sentarse  uno  ó  dos  á  cada  extremo  de  un  madero 
apoyado  por  su  centro  en  un  sitio  algo  elevado  del  suelo, 
de  modo  que  el  madero  oscile  y  puedan  columpiarse  con 
movimientos  alternativos  de  alza  y  baja. 

Etimología:  según  autoridades,  del  griego  holumbos, 
baño;  del  latín  colymbos^  igual  significación.  ¿No 
procederá  de  columbran,  ojeada,  visión  rápida,  por  lo  que 
se  percibe  al  mirar  cuando  un  extremo  del  madero  llega 
al  punto  mas  alto  de  su  oscilación? 

Comenencia.  f.  Conveniencia,  provecho,  uti- 
lidad. Ejemplo  de  síncopa  dialectal. 

Compaña,  f.  Compañía,  acompañamiento.  Cun- 
diós,  Juan  y  la  compaña:  adiós,  Juan  y  la  compañía.  En 
castellano  antiguo  es  companna,  que  al  igual  de  compannía, 
compannero,  compannado  tomó  ñ  en  vez  de  w  w  al  pasar  al 
castellano  actual. 

En  Berceo  se  lee: 

«Las  co»i/>anrts  lie'  preso,  amigos  e  parientes. » 

(La  vida  de  Sánelo  Domingo  de  Silos,  372) 

Conocencia.  f.  Conocimiento,  inteligencia, 
idea  que  se  tiene  de  una  persona  ó  cosa.  ||  Persona  cono- 
cida. II  Relaciones  de  amistad.  ||  Es  voz  del  castellano  an- 
tiguo. Berceo  dice: 

«Omne  era  lemprado  de  liuena  conocencia,» 

(Milagros  de  i^ucstra  Sennora,  707. J 

Etimología:  del  latin  cognoscentia,  plural  neu- 
tro del  participio  de  presente  del  verbo  cognoscere. 
Cornejal-  m.  Cada  pico,  rincón  ó  vuelta  que 
en  su  fondo  tienen  los  sacos,  bolsas,  colchones,  etc.,  pro- 
ducidos por  el  doblez  y  cosido  de  las  telas. 

Etimología:  del  castellano  antiguo  cornal,  que  ya  en 
el  siglo  XIII  significaba  uno  de  los  ángulos  del  altar.   (V. 

12 


160  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Berceo:  «á  los  moros  significa  el  siniestro  cornal.»)  Del  la- 
tín c  o  r  n  u  ,  indeclinable,  en  sus  acepciones  c  o  r  n  u  a 
m  o  n  t  i  s  ,  el  pico  de  una  montaña;  cornua  tribu- 
na 1  i  s  ,  el  rincón  de  un  tribunal;  cornua  flumi- 
n  u  m  ,   los  recodos  de  los  ríos. 

CoPi*a.  f .  Anillo,  aro  de  cualquier  substancia  só- 
lida^ como  hueso,  marfil,  madera,  pero  especialmente  hie- 
rro. II  Las  corras  de  las  cortinas:  los  anillos  de  metal  para 
colgarlas,  ||  La  corra  de  las  galochas  es  el  cincho  de  hierro 
con  que  se  rodea  este  calzado  por  su  primer  tercio  ante- 
rior, con  objeto  de  que  no  se  raje.  ||  Las  corras  de  un  tino 
son  los  aros  de  madera  ó  de  fleje  que  sujetan  las  duelas  de 
cubas  y  cubetas,  los  cuñetes  para  envasar  aceitunas,  etc. 
Etimología:  de  corro,  en  el  sentido  de  circunferencia. 
Corra  es  ejemplo  del  cambio  dialectal  de  género  en  el  ar- 
tículo y  el  substantivo. 

CoppechOi  a.  adj.  Recto,  firme,  arreglado,  co- 
rrecto, derecho.  Es  voz  de  buena  cepa  castellana,  muy  co- 
rriente en  Maragatería;  León^  Castilla  y  Extremadura 
leonesa,  especialmente  en  la  frase  sano  y  correcho.  La 
Academia  Española  no  la  admite  en  su  diccionario. 

Etimología:  del  latín  correctus,  participio  pasa- 
do d  e  c  o  r  r  i  g  o  .  El  grupo  e  c  t  u  s  se  convirtió  en  el 
castellano  echo,  como  sus  similares  p-  e  c  t  u  s  en  pecho; 
f  -  a  c  t  u  s  en  fecho,  hecho;  1  -  e  c  t  u  s  en  lecho;  d  i  r  -  e  c- 
tus   en  derecho,  etc. 

Corte,  f.  Establo,  cuadra,  aprisco^  encerradero 
de  ganado.  Es  palabra  castellana,  en  la  octava  acepción 
de  su  diccionario. 

Efimología:  del  latín  c  o  h  o  r  s  ,  c  o  r  s  ,  bajo  latin 
c  o  r  t  i  s  ,   corraliza,  corral;  del  griego  chortos,  cercado. 

CoPtezo.  m.  Trozo  grande,  rebanada,  zoquete 
de  pan,  cortado  de  la  hogaza. 

Copfina.  f.  Parcela  pequeña  de  terreno  cerca- 
do con  paiH3d  no  muy  alta.  Se  destina  al  cultivo  de  cereales 
ó  de  legumbres  de  secano. 


VOCABULARIO  161 


Etimología:  del  castellano  cortinal,  cercado;  del  galle- 
go cortina,  que  á  au  vez  viene  del  latín   cortíle,  cora. 

CoPudo.  adj.  Crudo.  Díceae  de  laa  viandas, 
pan,  etc.,  que  no  están  cocidas.  La  tendencia  dialectal  á 
auavizar  pronunciaciones  ingratas,  hace  pronunciar  co7'u- 
do,  coruz  (cruz). 

Coscas,  f.  pl.  Cosquillas.  Excitación  provocadora 
de  la  risa,  cuando  se  toca  ligeramente  alguna  parte  del 
cuerpo,  donde  los  nervios  experimentan  una  conmoción 
eléctrica;  por  ejemplo,  los  sobacos,  los  espacios  intercosta- 
les, las  plantas  de  los  píes.  ||  Ejemplo  de  apócope  dialectal. 

Costanas,  f.  pl.  Los  zarzos,  cañizos  ó  tejido 
de  mimbres  que  se  colocan  contra  las  escaleras  laterales 
del  carro  de  bueyes,  en  toda  su  longitud  interior. 

En  unión  de  los  cañizos  sirven  para  contener  la  caída 
de  los  materiales  menudos  que  conduzca  el  carro. 

Cotra.  f.  Suciedad,  porquería,  inmundicia  fuer- 
temente pegada  á  la  piel  ó  á  los  objetos. 

Etimología:     del  castellano  costra,  del  latín  c  r  u  s  t  a , 
corteza,  superficie  endurecida  por  adherencias  extrañas. 

CotnosOy  a.    adj.     Puerco,  sucio,  desaseado. 

Cotubillo.  m.  Parte  acodada  de  los  jamones  de 
cerdo,  comprendida  entre  la  pata  y  el  principio  de  la 
maza  del  jamón,  ó  sea  lo  que  podría  llamarse  tobillo  del 
animal.  Equivale  á  con  el  tobillo,  de  la  preposición  co  in- 
separable en  voces  simples,  que  denota  unión  ó  compañía, 
y  tubillo,  tobillo  en  castellano. 

Etimología:    del   portugués   cotovello  (pron.    cutuvelo) 
que  significa  codo,  articulación  del  brazo  y  antebrazo. 

Couso.  m.  Trampa  ó  foso  para  cazar  lobos. 
Consiste  en  un  hoyo  de  planta  circular,  profundo,  en  cu- 
yo plano  inferior  ae  hinca  una  estaca  puntiaguda  y  endu- 
recida al  fuego.  La  boca  del  hoyo  se  disimula  con  rama- 
je y  tierra,  y  á  veces  se  pone  algún  cebo  en  el  fondo. 

Coxo.  adj.  En  la  alta  Maragatería,  cojo,  el  que 
cojea.  Es  voz  castellana  antigua,  jj  Baile  cantado  y  eje- 


162  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


cutado  por  parejas  de  mujeres,  que  atándose  exteriormen  . 
te  las  ropas  por  encima  de  las  rodillas,  brincan  á  compás 
del  canto,  con  los  pies  juntos  y  batiendo  palmas. 

Cpbo.  m.  Niño  en  la  lactancia.  Por  extensión  se 
aplica  á  nombrar  los  hijos,  en  cualquiera  edad. 

Cuadriles,  m.pl.  Caderas,  en  las  personas;  an- 
cas, en  los  cuadrúpedos.  Tiene  buenos  cuadriles:  es  ro- 
busto, fuerte.  ||  Es  más  usado  en  plural.  ||  En  singular  em- 
pléase principalmente  para  señalar  dolencia  ó  desgracia 
de  la  parte  afectada.  Duélme  un  cuadril.  Cayóse  de  la 
paré'mbajo  y  rumpióse  un  cuadril. 

Cuartal,  m.  Medida  de  capacidad  para  áridos 
y  de  superficie  para  tierras  de  sembradura.  Equivale  á 
la  cuarta  parte  de  la  fanega  de  Castilla.  Se  usa  en  todo 
el  partido  de  Astorga,  con  preferencia  á  la  emina  (ter- 
cera parte  de  la  fanega)  empleada  en  el  de  La  Bañeza.  || 
El  cuartal  de  superficie  para  sembradura,  en  tierras  de 
regadío^  es  distinto  del  de  secano,  y  esas  medidas  tampoco 
guardan  uniformidad  dentro  del  partido  judicial.  ||  El  cuar- 
tal de  capacidad  es  el  mismo  para  todos  los  pueblos,  y 
vale  13  litros  y  58  centilitros. 

Cuarterones,  m.  pl.  Los  postigos  ó  puerteci- 
llas  de  madera  que  en  las  ventanas  sirven  para  cubrir 
por  dentro  de  la  habitación  la  parte  acristalada. 

En  las  ventanas  antiguas,  el  postigo  tenía  iguales  dimen- 
siones que  el  recuadro  de  ellas;  era  una  verdadera  puer- 
ta, en  la  cual  se  recortaba  un  pequeño  rectángulo  igual 
á  la  cuarta  parte  ó  cuarterón  del  postigo,  para  dar  poca 
luz  á  la  estancia  que  servia.  De  aquí  el  nombre  de  cuar- 
terones aplicado  á  los  postigos  hoy. 

Cuchar,     f.     Cuchara.  En  plural,  cuchares. 
CudiaOi  cudiar.     Cuidado^  cuidar.  Ejemplos  de 
metátesis  dialectales. 

Cueia.  adj.  f.  Coja.  La  persona  ó  animal  que 
cojea.  Usual  en  Maragateria.  Ejemplo  de  exceso  de  dip- 
tongación dialectal  de  o  ante  yod. 


VOCABULARIO  153 


Cuelmo,  m.  Haz  de  paja  larga,  desprovista  de 
grano,  que  se  extrae  por  percusión  majando  las  espigas 
cuando  se  la  destina  para  cuelmos.  8e  emplea  en  el  re- 
lleno de  jergones,  embaste  de  albardas  y  colleras,  y  para 
techar  casas  pobres,  pajares  y  cortes.  La  definición  de 
cuelmo  que  da  la  Academia  Española,  no  es  exacta  por 
lo  que  atañe  á  la  significación  de  esta  voz  en  maragate- 
ría  y  Astorga.  Ni  aquí  ni  en  Galicia  el  cuelmo  es  tea. 
(Véase  mechón). 

Etimología:  Del  latín  culmus,  en  gallego  coZmo, 
del  antiguo  coholmo,  que  aun  se  llama  cogolmo  en  algunas 
provincias  y  comuelgo  en  la  Extremadura  leonesa.  Cuel 
mo  viene  de  colmo  por  diptongación.  Me  satisface  más  la 
procedencia  de  cuelmo  directamente  del  latín  c  o  1  u  m  e  n  , 
techo  de  un  edificio;  ó  de  culmen,  techo  de  paja  (ap. 
Virgilio).  Nótese  que  el  principal  y  más  antiguo  empleo 
del  cuelmo  fué  y  sigue  siendo  para  cubrir  casas. 

Cuesto,  m.  Cuesta.  El  camino  ó  el  terreno  en 
pendiente.  Para  ir  á  la  Cepeda  hay  que  subir  muchos 
cuestos.  II  Ejemplo  de  cambio  de  género  en  el  substantivo 
y  artículo. 

Cuguyada.  f.  Cogujada,  especie  de  alondra.  La 
fonética  de  cuguyada  es  netamente  leonesa. 

Etimología:  del  latín    cucullata,   moñuda. 

Cuido,  m.  Cuidado,  atención,  esmero,  acción 
de  cuidar  la  salud  de  una  persona.  Fulano  está  gordo  por- 
que tiene  buen  cuido.  \\  Ejemplo  de  síncopa  dialectal. 

Culuebra.  f.  Culebra.  Es  una  muestra  de  dip- 
tongación, ya  empleada  por  Berceo. 

Serpientes  e  culuehras  ^y'Kü  en  él  oslal. 

{La  estoria  de  Sennor  Sanl  Millán,  27.) 

Etimología:  del  latín   c  o  1  u  b  r  a  ;    de  cuélehre,  dragón 
volador  que  custodiaba    tesoros,  popular  en  los  cuentos 


154  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


asturianos  é  idéntico  á  la  serpiente   Fafnir  de  los  Niebe- 
lungen. 

Cundios.  Frase  corriente  en  las  aldeas  para  decir 
adiós   ó  quedai   con  Dios,  y  abreviando  cundios,  con  Dios. 

Cunfraderia.  í.  Cofradía,  reunión  de  cofra- 
des. Dícese  también  cunfradía,  confradia. 

Cuppo.  m.  Pato,  lo  mismo  el  silvestre  que  el 
doméstico.  Esta  voz  toma  su  origen  del  adjetivo  familiar 
curro,  que  significa  garboso,  majo,  sin  duda  por  el  con- 
toneo de  los  patos  al  andar. 

CuptO)  a.  adj.  Corto,  corta;  de  poca  duración, 
escaso,  defectuoso  de  longitud.  En  portugués  y  gallego, 
curto. 

Custiellas.  f.  pl.  Costillas,  la  espalda  de  las 
personas.  Pujar  á  custiellas,  en  Maragatería,  y  á  costillas 
en  Astorga,  es  llevar  un  peso,  un  objeto  ó  fardo  echado 
á  cuestas.  ||  Las  costillas  de  cerdo,  después  de  aligeradas 
de  grasa,  y  curadas.  ||  Portugués,  costellas. 
En  Berceo: 

De  costiellasáe  fierro  era  el  lechiga'. 

(Martyno  de  Sant  Laurencio,  101). 

Cuyap.  f.  Se  llama  así  la  cuchara  en  Molinafe- 
rrera  v  la  Cabrera. 


Chabapco.  m.  Laguna  pequeña,  depresión  del 
suelo  con  agua  de  relativa  permanencia.  ||  Charco. 

Etimología:  ¿De  calar,  voz  celta  que   significa  fuente? 

ChachOi  a>  Chico,  muchacho,  rapaz.  ||  Por  ex- 
tensión se  usa  esta  palabra  para  llamar  á  chicos  y  mayo- 
res, cuando  son  solteros.  Chacho,  ven.  Chacha,  aspérame.  || 
En  gallego  tiene  igual  significación. 

Chanada,  f.  Llanada,  llanura,  extensión  de 
terreno  llano. 

Etimología:  Del  antiguo  castellano  chano,  llano,  con- 
vertida la  c^  en  II,  como  de  cheno  se  formó  lleno.  Del  por- 
tugués chan,  llano. 

Chano-  m.  Llano,  en  leonés  literario.  ||  El  Cha- 
no, nombre  de  un  monte  cercano  á  Astorga,  en  término 
de  Sueros  (Cepeda). 

Chapín  (El).  Nombre  de  una  acequia  de  riego 
que  conduce  aguas  tomadas  del  río  Tuerto,  en  Presarrey, 
y  riega  parte  de  los  términos  municipales  de  Carneros 
y  Astorga. 

Cheira.     f.     Navaja,  cuchilla. 
Etimología:  del  castellano  chaira;  del  árabe  xufeira, 
cuchilla,  según  la  Academia. 

Chichos,  m.  pl.  La  carne  de  cerdo,  picada  y 
adobada,  ya  dispuesta  para  hacer  chorizos. 

Chifra-      I'.      Chifla.     Especie    de  flauta  corta, 


156  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

como  de  30  centímetros  de  longitud,  con  embocadura  pa- 
recida á  la  de  los  silbatos.  Usan  este  instrumento  los  tam- 
borileros, manejándolo  con  la  mano  izquierda,  mientras 
con  la  derecha  tocan  el  tamboril,  al  efecto  colgado  verti- 
calmente  del  antebrazo  izquierdo  por  medio  de  una  correa. 
Etimología:  del  latín  sibila,  por  sucesivas  corrup- 
ciones síbla,  sifla,  chifla,  chifra.  De   s  i  fi  1  a  r  e  ,    silbar. 

Chipitel.  m.  Chapitel,  remate  arquitectónico 
en  forma  piramidal. 

Chito-  m.  Adorno  que  llevaba  la  parte  de  atrás 
del  manteo  blanco  ó  perriellos  que  usaban  las  antiguas 
maragatas. 

Chivar.  v.  r.  Gibar,  vejar,,  contrariar,  fas- 
tidiar, aburrir.  ||  ¡Chívate!,  fastidíate. 

Chopa,     f .     Dícese  del  árbol  llamado  en  castella 
no  chopo,  cuando  se  le  ha  cortado  el  tronco  á  tres  ó  cuatro 
metros  de  altura,  para  que  broten  muchas  ramas  y  eche 
copa  esférica.  Cuando  estas  ramas   llegan  á  ser  largas  y 
rectas,  se  entresacan  para  utilizarlas  como  plantones. 

Chuecla.  f.  Clueca,  la  gallina  dispuesta  para 
empollar  huevos.  ||  Ejemplo  de  transformación  dialectal 
del  grupo  inicial  el  en  ch. 

Chupo-  m.  Sabor,  jugo,  substancia.  ||  No  sacar 
chupo  de  un  negocio:  no  obtener  buen  resultado.  |1  Sacar 
chupo:  conseguir,  lograr  algún  beneficio  personal. 

Chupiiíu.  m.  Bochorno,  calor  excesivo,  sensa- 
ción de  angustia  causada  por  el  calor  cuando  el  aire  está 
encalmado.  Úsase  en  la  Ribera  del  Órbigo. 


DalgunOi  a-  adj.  Alguno.  Se  antepone  la  d  en 
las  formas  singulares  y  plurales:  dalguna,  dalgunos. 

Dambosi  as.     adj.  pl.     Ambos.   Damhos  á  dos. 

Dea-  V.  Dé.  El  presente  de  subjuntivo  del  ver- 
bo dar,  toma  a  después  de  la  e  en  todas  las  personas  del 
mismo:  dea,  deas,  déamos,  déais,  déan.  \\  Que  se  lo  déan. 
Déame  una  pizquina.  No  se  la  déais. 

Deda.  f.  El  dedo  gordo  del  pié  humano.  ||  Man- 
quéme  una  deda:  me  hice  daño  en  el  dedo  gordo. 

Delanire.  adv.  Delante.  Le  rige  la  preposición 
de,  que  se  suprime  en  muchas  ocasiones:  delantre  mi;  de- 
lantre  el  árbol;  delantre  la  porcisión. 

Berceo  usó  el  adverbio  sin  preposición: 

«Vio  arder  una  lampara  delante  el  aUar.» 

(La  esloria  de  Sennor  Sant  Millán,  33S  ) 

«Paróselis  delante  enna  az  delantera.» 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  198^ 

«Delante  tres  de  los  suyos  mostró  su  claredat. » 

(Loores  de  Nuestra  Sennora,  51 7 

Dello.  fr.  De  ello,  de  eso.  ||  Da-i  dello:  dale  de 
eso;  dáselo.  |1  Pospuesto  al  adverbio  hien,  y  en  unión  de  él, 


168  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

equivale  á  bastante^  suficiente.  Tien  bien  dello:  tiene  bas- 
tante. 

En  el  Romancero  del  Cid: 

Corrido  Martin  Peláez 
de  lo  que  el  Cid  ha  r<iblado, 
dello  cobró  gran  vergüenza, 
dello  eslá  muy  ocupado. 

(Si  atendéis  que  de  los  brazos....) 

Denantes.  adv.  Antes.  ||  Se  dice  también  en- 
denantes. 

Dende-  prep.  Desde.  Dende  luego;  dend'eJ  ca- 
rro; dende  que  vine;  dend'  allí.  \\  Como  se  ve,  esta  preposi- 
ción entra  á  componer  muchos  modos  adverbiales,  igual 
que  en  castellano. 

Eh  qué  os  habéis  empachado 
que  dende  el  pasado  ivierno 
non  vos  han  visto  en  las  Corles. 


ROMANCERO  DEL  CID  (Si  atendéis  que  de  los  brazos  ...} 

Dengue,  m.  Especie  de  manteleta  ó  esclavina 
de  paño,  de  corte  redondeado,  la  cual  cubre  los  hombros  y 
media  espalda,  cruza  el  pecho  á  manera  de  dos  bandas 
sobrepuestas  cuyos  estreñios  rodean  después  los  costados 
y  se  sujetan  atrás  sobre  la  cintura,  por  medio  de  broches. 
Es  prenda  mujeril  muy  usada  en  Maragatería.  En  Astorga 
y  su  tierra  el  dengue  es  mas  amplio,  pues  cubre  también 
la  cabeza,  pero  no  se  sujeta  atrás. 

Etimología:  Probablemente  del  latin   t  e  g  m  e  n  ,  cu- 
bierta, todo  lo  que  sirve  para  arropar  el  busto. 

Demói.  interj.  Demonio.  Diantre.  ||  ¡El  demoi 
del  hombre! 

Deprender*    v.     Aprender,  instruirse. 
La  etimología  de  este  verbo  podría  ser  el  latino  d  e- 


VOCABULARIO  169 


prendo,  is,  ere,  que  si  en  una  de  sus  acepciones 
significa  coger,  aprisionar,  apoderarse  de,  fué  empleado 
por  Suetonio  (según  R.  de  Miguel)  en  el  sentido  de  conocer, 
penetrarse  de,  mentes  hominum,  que  conviene 
con  la  significación  dialectal. 

Derechera  (la),     f.    La  línea  recta,  la  prolon- 
gación recta  de  un  muro,  la  traza  directa  de  un  camino.  || 
Has  siguir  la  paré  con  la  derechera  que  trai.  \\  P'  amojonar 
la  tu  tierra  toma  la  derechera  de  la  mia.  \\  En  ver  derodiar 
la  güelta  la  carretera,  echa  por  la  derechera  del  plao. 

Desapartar,     v.  a.     Apartar,  desunir,  separar. 

Descomulgar,     v.     Excomulgar,  separar  á  una 
persona  de  la  comunión  de  los  fieles. 
Empleado  por  Berceo: 

bessende  dego'lóse,  morió  descomulgado. 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  193J 

Ma'dilo  seas,  Rodrigo, 
del  Pi)pd  descomulgado. 
ROMANCERO  DEL  CID.  (A  concilio  dentro  en  Roma...) 

Desaparar,     v.  a.     Separar,  retirar. 

Desfueilar.  v.  a.  Desollar,  quitar  la  piel  á  un 
animal.  Úsase  en  la  Ribera  de  Orbigo.  ||  ¿Desfulléste  la 
uveya? — Desfullela . 

Etimología:  Del  antiguo  castellano  desfolar,  compuesto 
con  el  prefijo  latino  des,  y  follium,  hoja.  Es  neta- 
mente leonés  el  verbo  desfuellar,  diptongada  la  -o-  y  du- 
plicada la  Z.  En  portugués  esfolar. 

Destempraui  ada.  adj.  Destemplado,  altera- 
do, frío.  Principalmente  aplícase  al  estado  anormal  de  la 
naturaleza  en  las  personas. 

Devesa.  f.  Dehesa.  Porción  de  terreno  dedica- 
do á  pastos  ó  á  montanera. 

Diájule.  interj.  ¡Diablo!  ¡Diantre!  ¡Pardiez! 
Usado  en  la  alta  Maragatería. 


160  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Diañe.  m.  El  diablo.  Este  rapa  tien  el  diañe  nel 
cuerpo.  Ni  al  mesmo  diañe  se  V ocurre  tal  cosa.  \\  Usase  á 
veces  como  interjección:  j Diañe  con  él!  ¡Diañe!  En  Andi- 
ñuela  dicen  diaño. 

Etimología:  Del  gallego  diaño;  del  bable  diañu,  diablo. 
DiÓPunila.  Se  la  dieron.  Forma  del  perfecto  de 
indicativo  del  verbo  dar.  En  Berceo  se  encuentra  diéronie- 
la  con  la  misma  significación: 

Dieroniela  los  ninnos  a  un  fradre  onrrado. 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  175.) 

Dispués;  dimpués;  dispúes.    adv.   Después. 

DispídÍP.     V.  Despedir.  Del  latin  dispetere, 
vulg.   dispetire. 
En  Berceo: 

La  ora  es  llegada,  quiérome  disjñdir. 

(La  estoria  de  Sennor  Sanl  Millán,  299j 

Donas-  f.  pl.  Regalos,  presentes  de  boda,  espe- 
cialmente el  ajuar  que  aporta  la  novia  al  matrimonio.  Com- 
prar las  donas  es  adquirir  por  los  padres  de  los  futuros  ca- 
sados las  ropas  de  vestir,  de  mesa  y  de  cama,  así  como  las 
alhajas  que  estos  han  de  usar. 
Figura  en  Berceo: 

Nin  un  omne  a  olro  non  dio  tan  ricas:  donas, 

(La  vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,  233.J 

Donas  que  le  diera  el  Bey 
el  día  que  se  casó 


que  á  la  Condesa,  su  madre, 
el  Conde  en  donas  le  dio. 

(ROMANCERO  DEL  CID.  Salló  á  misa  de  parida...) 

Etimología:  del  latin  dono,   as,  are,  hacer  dona- 


VOCABULARIO  161 


ción  de.   De  d  o  n  u  ra  ,    regalo,   donación.   En  portugués 
dona,  dádiva. 

DóndiOi  a*  adj.  Blando,  suave.  ||  Pan  dóndio, 
pan  tierno.  1|  Con  l'agua  el  camino  ponióse  bien  dondio,  bien 
blando.  1|  Usual  en  la  alta  Maragatería  y  Cabrera. 
Etimología:  del  gallego  dondo,  igual  significación. 
Donocilla.  f.  Comadreja,  pequeño  cuadrúpedo 
carnívoro,  gran  perseguidor  de  ratones,  huevos,  avecillas 
y  aun  conejos. 

Etimología:  del  gallego  donociña,  donicela,  comadreja; 
portugués  doninha. 

Dous.  adj.  m.  num.  pl.  El  numeral  dos,  en  mas- 
culino. Dous  búis,  dos  bueyes.  1|  La  cifra  2.  |1  Usado  en  la 
alta  Maragatería. 

Etimología:  del  gallego  y  portugués  dous,  dos. 

Duas.  adj.  fem.  num.  pl.  Dos,  cuando  califica 
un  femenino.  Vinieron  las  duas  muyieres. 

Etimología:  del  gallego  y  portugués  duas,  dos. 


Eina>  adv.  Véase  Aina.  \\  En  Andiñuela  y  Cabre- 
ra dicen  éina  con  preferencia  á  aina. 

Eiquí.  adv.  Aquí;  en  este  sitio.  Velo  eiqui,  helo  aquí 
(portugués  eil-o).  \\  Ejemplo  de  transformación  (como  eina) 
de  la  a-inicial  en  e. 

Embajo.  adv.  Abajo,  debajo,  en  lugar  inferior  res- 
pecto de  otro  mas  alto.  ||  Aunque  va  regido  por  la  prepo- 
sición de  cuando  se  refiere  á  un  nombre  con  quien  tiene 
relación,  en  dialecto  pierde  aquella:  Embajo  el  tejau;  em- 
bajo la  tierra.  Es  voz  castellana  antigua. 

Embappap.  v.  a.  Enlodar,  ensuciar  con  barro,  to- 
llo ú  otra  materia  nada  limpia.  ||  Se  usa  también  como  re- 
lativo. Embarrem^  un  pía,  me  ensucié  un  pié.  El  ñiñu  em- 
barróuse  la  su  cara. 

Embelga.  f.  Espacio  rectangular  trazado  en  las 
tierras  de  sembradura  y  en  las  huertas,  que  se  destina  á 
ser  regado  de  una  vez,  acomodando  su  extensión  super- 
ficial al  agua  disponible  en  cada  riega,  y  también  por  des- 
tinar cada  embelga  á  una  sola  clase  de  simiente.  El  cam- 
po ó  huerta  de  un  propietario  se  divide  en  varias  embel- 
gas  de  regadío,  análogas  en  forma  á  los  cuadros  ó  eras  de 
legumbres  y  hortalizas,  pero  mayores. 

Etimología:  ¿Del  latín  e  m  b  a  d  a  1  i  s  ,  relativo  á  la 
era  ó  espacio  plano?  Me  parece  mas  satisfactoria  la  pro- 
cedencia de  la  preposición  latina   a  m  b  i  ,   alrededor,   ó 


VOCABULARIO  163 


del  radical  a  m  b  y  del  masculino  ellees,  u  m  ,  fo- 
sos ó  canales  de  riego  en  los  campos.  El  proceso  de  la  voz 
e  m  b  e  1  g  a  sería,  pues,  a  m  b  é  1  i  c  e  s  ,  a  m  b  é  1  i- 
cas,  ambo  leas,  em  belgas,  habida  cuenta 
del  cambio  en  e  de  la  a  inicial  (véanse  éina,  eiqui,  engua- 
rina)  y  significa  literalmente  «regar  alrededor  por  medio 
de  surcos  hondos. »  A  esto  obedece  la  disposición  dada  al 
terreno  en  las  embelgas,  llamadas  así  mismo  amhelgas. 
Un'ambelga,  Vambelga. 

Embelgada.     f.     Cantidad  de  agua  necesaria  y  su 
ficiente  para  regar  una  embelga.  El  riguero  trai  bien  tres 
embelgadas.  Dicese  también  ambelgada. 

Embrigo.  m.  Ombligo.  Ejemplo  de  metátesis  y  pro- 
nunciación dialectales. 

Embuciada.  Almorzada,  mostada,  lo  que  cabe  en 
el  hueco  de  ambas  manos  unidas.  Un^  ambuciada  d'  habas, 
de  garbanzos,   de   tierra. 

Etimología:  ¿Del  latín  a  m  ó  a  m  b  ,  alrededor,  y 
u  r  c  e  u  s  ,   cavidad,  vaso? 

Emburrian,  v.  a.  Empujar  con  violencia,  impe- 
ler á  una  persona  contra  otra  ú  otras.  |j  Retroceder  ó  avan- 
zar, según  que  el  esfuerzo  trasmitido  sea  por  delante  ó  de 
espalda.  Muy  usado  en  Astorga. 

Emiburrión.  m.  Empellón,  empujón.  Vengo  del 
baile,  y  hay  tnas  embur ñones... 

Emburries,  m.  pl.  Engaños;  malicia,  falsas  pro- 
mesas; artificios  para  engañar.  Usado  en  la  alta  Mara- 
gatería. 

Etimología:  Del  portugués  emburñcar,  engañar,  chas- 
quear. 

Empedriar.  v.  a.  Empedrar^  cubrir  un  suelo  de 
cantos  rodados,  unidos  y  apretados.  Ejemplo  de  i  epen. 
tética. 

Emprecipiar.  v.  a.  Principiar,  dar  comienzo  á 
una  cosa.  ||  Emprecipió  á  leer;  emprecipiaron  á  pegarse  > 
Ejemplo  de  prótesis  dialectal. 


164  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


Emprestar,     v.  a.     Prestar   un  objeto.  Hacer  un 
empréstito,  un  préstamo,  tratándose  de  dinero  ú   objetos. 
Berceo  empleó  el  substantivo  derivado: 

Ganar  de  vos  empresto  avria  graril  deseo. 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  638) 

También  se  encuentra  en  el  Romancero  del  Cid: 

«Diremos  a'  Rey  Alfonso 
que  nift  empreste  e'  su  juglar.» 

(Partios  ende  los  moros.,  .) 

Encalcar,  v.  a.  Apretar,  comprimir,  reducir  á 
menor  volumen.  Se  refiere  principalmente  á  las  acciones 
indicadas  por  estos  verbos,  con  substancias  disgregables: 
encalca  esa  tierra;  los  garbanzos  que  vayan  bien  encálcaos; 
hay  que  encalcar  mucho  I'  abono  no  carro. 

La  Academia  Española  no  admite  este  verbo,  sin  duda 
por  olvido,  pues  en  su  diccionario  figura  desencalcar  y  es 
lógico  aceptar  el  verbo  sin  la  partícula  des,  que  implica 
negación  ó  privación.  No  se  comprende  desencalcar  una 
cosa  sin  haberla  encalcado  antes. 

Encetadura,      f.      Acción  y  efecto  de  encelar.  || 
En  los  panes  de  ocho  libras,  ú  hogazas  de  Astorga,  se  lla- 
ma encetadura  la  pegadura  ó  plano  resultante  de  la  con- 
tigüidad de  dos  hogazas  en  el  horno,  por  ser  ese  plano  el 
sitio  acostumbrado  para  encetar  la  hogaza. 

Etimología:  del  portugués  encetadura. 

Encetar.  v.  a.  Empezar,  quitar  el  primer  fragmento 
de  una  cosa,  ó  una  pequeña  parte  de  un  todo.  ||  Principiar 
á  cortar  ó  á  gastar  de  algo  comestible:  encetó  el  pan;  en- 
cieta  el  jamón.  \\  Es  también  verbo  relativo,  encetarse, 
cuando  sobreviene  una  herida  por  rozadura  ó  posición  pro- 
longada del  cuerpo,  sin  movimiento  propio.  Me  enceté  las 
posaderas  de  tanto  ir  á  caballo.  Se  encetó  las  costillas  de 
estar  tanto  en  la  cama. 


VOCABULARIO  165 


Etimología:  del  portugués  encetar,  igual  significación. 
Es  corrupción  del  antiguo  encentar,  moderno  decentar,  del 
latín  inceptare,  frecuentativo  de  incipere,  co- 
menzar. 

Encitnba.  adv.  Encima,,  sobre^  más  alto.  Esta  pa- 
labra tomó  6  dialectal,  como  palomba  de  paloma,  lamber 
de  lamer,  aunque  sin  ostentar  el  abolengo  latino  de  estas. 

Enco9*nadui*a.  f .  Cornamenta,  cuernos  del  to- 
ro, vaca,  venado.  1|  Acción  y  efecto  de  encornar. 

Encoi*naP.  v.  Acornear,  cornear,  dar  corna- 
das, herir  un  animal  con  los  cuernos. 

Ende.  adv.  Allí,  ahí,  allá.  Velo  ende,  helo  allí. 
Traistelo  d'  ende,  lo  trajiste  do  ahí.  Esta  significación  tie- 
ne en  el  Romancero: 


—  «FincHíl  ende  (,ih\)  mas  sesudo: 
Dou  Rodrigo,  con  vos  ínhlo.» 


«Lleva  otros  tantos  de  piala 
para  San  Pedro  y  su  altar 
y  entregadlos  á  Don  Sancho 
que  ende  {a\\\)  yace  por  abad.» 


En  Berceo  significa  por  eso,  de  donde,  por  consiguien- 
te: «Ende  te  la  envía»,  por  eso  te  la  envía.  «Por  ende  llo- 
ró», por  consiguiente  lloró. 

Etimología:  del  latín   i  n  d  e  ,    de  allí. 
Endenantes,     adv.     Antes. 
Enforcan.     v.  a.     Ahorcar,  matar  en  la  horca.  || 
Coger  con  la  horca  {forca,  instrumento  agrícola)  una    por- ' 
ción  de  heno   ó  una  gavilhi  de  mies  para   echarla  en  el 
carro.  Berceo  emplea  este  verbo  en  su  primera  acepción: 

"Ciiaiiilo  !o  enti  ndieron  lus  que  lu  enforcnron  í 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  I53J 


166  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


Etimología:  del  latín  vulgar  infurcarc,  verbo  for- 
mado sobre  f  u  r  c  a  ra  ,  f  o  r  c  a  ,  la  horca.  Portugués: 
enf orear. 

Engarria!*,  v.  a.  Trepar  agarrándose,  gene- 
ralmente por  paredes  ó  árboles.  JFulano  se  engarrió  á  co- 
ger un  nido.  ||  Ejemplo  dialectal  de  epéntesis  de  i. 

Etimología:  del  castellano  engarrar,  coger,  agarrar. 
Engasgarse.     v.  r.    Agarrarse,  lanzarse  contra 
una  persona  para  hacer  presa,  principalmente  en  el    cue- 
llo. II  Se  le  engasgó  al  pescuezo.  Estaban  engasgaos  cuando 
los  desaparé. 

Etimología:  del  portugués  engasgar,  sofocar,  ahogar. 
Enguarina.  f.  Anguarina,  especie  de  gabán  largo 
y  amplio,  sin  entallar,  con  mangas  muy  cortas  que  no  se 
usan  para  meter  los  brazos,  y  sin  cuello.  Es  la  prenda  de 
abrigo  peculiar  de  la  Cepeda  y  alrededores  de  Astorga, 
que  con  las  ataqueiras  y  la  montera,  ya  desaparecida, 
compone  el  traje  de  los  aldeanos.  Se  confecciona  con  paño 
burdo  fabricado  en  el  país,  como  el  de  las  ataqueiras. 

Enseño,  m.  Enseñanza,  educación,  crianza, 
instrucción  personal. 

Entadia.     adv.     Todavía,  aun. 
Entoncias.     adv.     Entonces,  en  tal  caso. 
Entrempasar.     v.  a.     Remontar,  subr,   reba- 
sar, exceder  de  un   límite.  ||  La  mi  cometa  entrempasa  la 
veleta  de  la  catedral.  De  una  pedrada  entrempaso  el   Con- 
sistorio. 

Entrepechao.  adj.  Dícese  de  la  persona  en- 
ferma del  pecho,  quebrada  de  color  y  enjuta  de  carnes, 
que  no  tiene  alientos  para  nada.  En  tono  despectivo  aplí- 
case á  las  personas  flacas  y  de  mal  color,  aunque  estén 
sanas,  y  entonces  entrepechao  vale  tanto  como  encani- 
jado, desmirriado. 

Entreste.  Entresti.  Pretérito  perfecto  del 
verbo  entrar.  Entraste.  En  2.*  persona  del  plural  hace  en- 
trestis,  entrq,stis. 


VOCABULARIO  167 


Berceo  dice: 

tEntresti  :i  los  niflnles  por  á  mi  guerrear.» 

(La  estarla  de  Sennor  Sant  Millan,  174  ) 

Entuavia.     adv.    Todavía. 

Enturar,  v.  Enterrar,  guardar,  encerrar  un 
objeto.  II  Enturar  nel  estógamo:  comer  ó  beber  con  exceso. 

Envizcar.  v.  a.  Azuzar,  irritar,  obligar  al  pe- 
rro á  que  acometa  á  una  persona.  ||  «Pedrolo  envizcóme  el 
perro.»  ||  Por  extensión  se  dice  de  otros  animales:  <^envizcar 
el  buey»,  llamarle  la  atención  para  que  embista;  envizcar 
el  cocho;  acuciarle. 

Escachar,  v.  r.  Romper,  quebrar,  hacer  tri- 
zas ó  cachos  un  objeto.  El  güevo  cayóseme  al  suelo  y  es- 
cachóse. II  También  se  usa  como  activo.  Si  voy,  te  escacho 
el  cántaro  en  la  cara. 

Etimología:  del  portugués  y  gallego  escachar,  de  igual 
significación. 

Escalada,  f.  Escalera,  especialmente  la  de 
mano.  ||  Escala. 

Escalentar,  v.  a.  Recalentar,  inflamar,  en- 
cender. Se  escalentó  la  madera  con  el  roce.  ||  Una  rueda 
escalentada;  caliente, 

Escanzar.  v.  a.  Alcanzar,  coger^  llegar  hasta 
un  límite.  No  escamo  á  la  ventana.  Escámame  las  trébe- 
des. 

Escañil.  m.  Escaño,  banco  de  madera  con  res- 
paldO;  muy  común  en  Maragatería  como  mueble  casero. 
En  Burgos,  escanilla  es  cuna. 

Etimología:  diminutivo  de  escaño,  que  viene  del  latín 
scamnum,  scabnura,  de  scandere,  subir, 
escalar. 

Escarramar.  v.  a.  Echar  por  el  suelo,  espar- 
cir por  muchos  sitios  una  cosa,  principalmente  cuando  es 
menuda  y  en   cantidad.  Escarramó  tol  trigo  por  la   era. 


168  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Echa  comida  á  las  gallinas  y  escarrámala  bien  pa  que  co- 
man todas. 

Etimología:  de  desparramar. 

EscogolSav*.  v.  a.  Escoger,  elegir,  tomar  lo 
mejor  de  entre  varios  objetos,  ó  las  partes  mas  sanas  de 
ellos.  Escogolla  ese  recimo;  quítale  las  uvas  buenas  que 
tenga.  La  berza  está  bien  escogollada;  está  limpia  de  hojas 
malas,  escogida. 

EscoEingarse.  y.  r.  Colgarse,  quedarse  col- 
gando de  un  sitio;  baliincearse  suspendido  por  ambas  ma- 
nos. Fulano  subió  á  un  árbol,  perdió  pié  y  quedó  escolin- 
gándose.  Me  escolingué  del  balcón.  ||  También  es  verbo  ac- 
tivo. La  cuerda  escoUnga;  pende. 
Etimología:  de  descolgar. 

Escomensas*.  Comenzar,  principiar,  empezar. 
En  una  Ordenanza  del  Hospital  de  las  Cinco  Llagas,  de  As- 
torga,  formada  en  Junio  de  1499,  se  lee:  «...que  todos  va- 
yan á  la  procesión...  que  salga  la  procesión  cuando  esco- 
menzaren tañer  a  prima...» 

Escuantai*.  v.  a.  Hacer  cuartos,  descuartizar, 
escachar,  jj  En  sentido  figurado  cavilar,  pensar,  devanarse 
los  sesos.  «Non  vos  escuartedes  la  cabeza:»  no  penséis,  no 
caviléis. 

Escupita.  r.  Saliva,  secreción  bucal  que  sC; 
escupe.  El  diminutivo  hace  escupitina.  \\  En  Maragatería 
escupina . 

Etimología:  del  gallego  escupina. 

Escu3*a5  (A),  adv.  A  obscuras.  En  portugués 
as  escuras. 

Escupecep.  v.  Obscurecer,  venir  la  noche. 
Ya,  escurece,  ya  era  escurecido.  (Maragatería  y  Astorga). 
En  portugués  esciirecer. 

Escupif ioap  (AB).  Al  obscurecer,  al  caer  la  tar- 
de. Frase  de  la  Cepeda. 

Esfappapao.  adj.  Desharrapado,  andrajoso, 
lleno  de  girones,  de  harapos. 


VOCABULARIO  169 


Esfarrapar.     a.  y  r.     Convoitir   en     harapos, 
rasgar,  deshilacliar,  hacer  girones  una  prenda  de  vestir. 
Etimología:  tanto  esf arrapar  como  su   participio  esfa- 
rrapao   vienen  del  portugués  y  gallego,  con  iguales  escri- 
turas y  significados. 

Esfá^ayau,  esffi^ayadicu.  adj.  Desmayado, 
desfallecido,  débil.  Usado  en  la  Ribera  de  Órbigo. 

Esf  outaB«se«  v.  r.  Descuidarse,  no  poner  aten- 
ción, distraerse.  Usado  en  la  Ribera. 

Esgamiao.  adj.  Dícese  de  la  persona  muy  fla- 
ca y  débil;  que  se  va  por  el  cuello  de  la  camisa. 

Etimología:  del  leonés- asturiano  e^famiau,  hambriento; 
del  primitivo  castellano  de  Berceo  desfamnido ,  hambrien- 
to, formado  sobre  famme,  hambre,  como  esfamiau  se  for- 
mó sobra  fame,  de  igual  significación. 

Esgualdripai^se.  v.  r.  Reventar  por  caida  ó 
golpe.  II  Abrirse^  deshacerse,  desbaratarse  una  cosa. 

Esjuagas*,  v.  a.  Volver  á  lavar  ligeramente 
un  objeto  ya  limpio,  por  exceso  de  pulcritud.  Dame  agua, 
pero  esjuaga  el  vaso.  Esjuaga  los  platos  para  traerlos  á  la 
mesa.  Me  esjuago  la  boca:  me  la  lavo. 

EslavaO;  daa  ¿kIj.  Aplícase  á  todo  comestible  in- 
sulso, que  no  tiene  el  sabor  debido  por  descuido  en  la  con- 
dimentación, ó  por  falta  de  substancia  propia.  Este  guiso 
está  eslavao,  no  sabe  á  nada.  ||  Refiriéndose  al  terreno  la- 
borable, se  dice  que  una  tierra,  una  finca  está  eslavada, 
cuando  un  temporal  de  lluvia  fuerte  arrastró  la  capa  ve- 
getal. 

Essniajar.  v.  a.  Desmigajar,  hacer  migajas 
una  cosa,  desmenuzarla,  convertirla  en  partículas.  Se 
aplica  generalmente  á  la  miga  de  pan. 

Esmodricas*.  v.  a.  Modificar^  alterar  la  forma 
de  un  objeto  haciéndole  perder  su  buen  aspecto,  ||  Coge  pan, 
pero  no  esmodriques  la  uguaza;  quiere  decir:  no  li  desfigu- 
res^ no  la  desmigajes,  corta  el  pa:i  debidamente,  sin  se- 
parar el  pedazo  á  lotoi  í ijón.  Usase  en  la  alta  Maragatería. 


170  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Etimología:  No  está  claramente  determinada,  y  solo  en 
Berceo  encuentro  el  verbo  modrar,  modificar^  aligerar, 
privar,  en  este  verso: 

((l'orsn  mal  Umodraron  del  pasto  de  'a  varga.» 

(La  esloria  de  Sennor  6anl  Millan.ill.) 

Esmodricar,  puede  provenir  de  modrar  por 
afinidad  de  significación,  pues  el  que  esmodrica  una  hoga- 
za la,  priva  de  materia,  la,  aligera  de  peso.  No  entra  en 
cuenta  la  partícula  des,  que  al  anteponerse  á  modrar  ó 
modricar  (esmodricar,  desmodricar)  denota  negación,  opo- 
sición; pero  no  es  así,  como  tampoco  lo  es  en  eslavao  (des- 
lavao)  que  parece  lo  contrario  de  lavado  y  significa  en 
síntesis  lavado  nuevo. 

Espernancarse,  v.  r.  Abrirse  de  piernas, 
sentarse,  echarse,  manteniendo  las  piernas  separadas.  Co- 
rresponde al  castellano  esparrancarse. 

Espertar,  v.  a.  Despertar,  interrumpir  el  sue- 
ño. Espierta,  chacho.  ||  También  es  relativo:  Espérteme  con 
estrellas. 

Berceo  lo  empleó  como  relativo: 

aEspertó  ella  luego  que  e  'as  la  dexaron.» 

(Vida  de  Sánela  Oria,  108  ) 

Etimología:  del  verbo  latino  experiri,  intentar, 
probar,  en  su  participio   expertum. 

Espigo,     m.     Espiga  ó  pico  de  hierro  en  que  ter 
mina  el  peón  por  su  extremo  mas  delgado.  ||  Por  extensión, 
todas  las  picas,  puntas  y  clavos,  siempre  que  sean  romos 
y  de  hierro. 

Es  ejemplo  dialectal  de  un  cambio  de  género  en  el  ar- 
tículo y  substantivo. 

Espurrirse.  v.  r.  Estirarse,  extender  el  cuer- 
po y  las  piernas  á  todo  su  largo.  Ef<púrrete  pa  que  crezas.  || 


VOCABULARIO  171 


Alzar  en  alto  los  brazos,  como  prólogo  del  bostezo.  |1  Se 
aplica  también  á  los  animales.  Buen  día  de  caza,  que  se 
espurren  los  galgos. 

Estaya*  f .  Tarea  voluntaria,  ||  /.abor  á  estaya: 
la  que  los  trabajadores  del  campo  se  imponen  colectiva- 
mente, como  precisa  para  hacer  alto  en  su  trabajo  con  ob- 
jeto de  comer  ó  descansar.  Usado  en  la  Ribera. 

Etimología:  de  destajo,  estajo,  cambiado  el  género  de 
substantivo. 

Estea.  v.  Esté.  Presente  de  subjuntivo  del  ver- 
bo estar.  Al  igual  que  el  mismo  tiempo  del  verbo  dar,  to- 
ma a  después  de  la  e  en  todas  las  personas:  estea,  esteas, 
estea,  estéamos,  estéais,  estean. 

Esteno,  adj.  Claro,  despejado.  El  día  está  es- 
teno. Usase  en  la  alta  Maragatería  y  en  Cabrera. 

Estógamo.  m.  Estómago.  Ejemplo  de  metáte- 
sis dialectal. 

Estoncias.     adv.     Entonces. 
En  Berceo: 

«Quíindo  dise  oremu^esi  s;inclo  vicario 
eslonz  faz  remembrancia  del  nohrc  encensario. 

''Del  Sacrificio  de  la  Missa,  3:j.) 

EstPumento.     m.     Instrumento,  lo  mismo  el  de 
música  que  cualquier  artefacto  chocante  por  sus   dimen- 
siones ó  por  su  rareza,  con  mayor  razón  si   no  se  adivina 
bien  su  objeto.  Usase  en  Maragatería  y  en  Astorga. 
Lo  empleó  Berceo: 

«Niii  eslrumenl  nin  lengua» 

(Milagros  de  Xuestra  Sen  ñora,  9  ) 

Pronunciando  estnimento  6  istrumento  se  practica  la  re- 
gla fonética  de  pérdida  de  la  n  en  el  grupo  ns  del  latín 
i  n  s  t  r  u  m  e  n  t  u  m  ,  como  se  dice  isla  de  ínsula,  me- 
sa de   m  c  n  s  a  . 


172  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


Esturap-  v.  a.  y.  r.  Tostar,  principiar  á  que- 
marse una  tela  al  plancharla,  por  estar  la  plancha  dema- 
siado caliente  y  evaporarse  con  rapidez  la  humedad  de 
que  previamente  había  sido  impregnada  la  tela.  1|  En  cas- 
tellano, asurar,  asurarse,  en  las  acepciones  de  requemarse 
los  guisados,  abrasarse  las  siembras^  que  no  tiene  el  dia- 
lectal esturar. 

Etimología:  del  latín  a  s  t  u  s  ,  u  s  ,  calor,  hervor,  im- 
petuosidad; del  verbo  a  s  t  a  r  e  ,  alzarse  en  llamaradas, 
tener  calor,  acalorarse.  Esta  etimología  parece  indicar  que 
el  esturar  dialectal  es  un  verbo  distinto  del  asurar  caste- 
llano, que  la  Academia  Española  deriva  de  exurere 
quemar  con  exceso,  mientras  otros  autores  buscan  su  pro- 
cedencia en  arsura,  de  arsus,  tostado,  de  a  r  d  e  o  arder, 
abrasarse. 

Ezúqueri.  f.  Azúcar.  Usado  en  Maragatería  y 
alrrededores  de  Astorga.  En  esta  palabra  se  advierten  dos 
fenómenos  fonéticos:  el  cambio  de  la  a  inicial  en  e,  y  la 
terminación  i,  después  de  r,  como  en  muchos  infinitivos  de 
las  tres  conjugaciones  y  en  algunos  substantivos,  como 
muyeri.  El  proceso  fonético  se  inició  en  azúcar  y  siguió 
ezúquer  transformando  en  e  e  las  a  a  inicial  y  media,  pa- 
ra quedar  ezúqueri  por  la  epéntesis  de  i,  al  igual  de  tene- 
ri,  veri,  sofriri,  entrari,  de  tener,  ver,  sufrir,  entrar. 


Fabla.     f.     El  habla,  idioma,   lenguaje,  dialecto, 
La  fahla  raaragata.  La  fahla  antigua. 
Berceo  dice: 

«Toliiele  la  memoria,  fahla  e  visión  » 

(La  vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,  399) 

y  refiriendo  la  voz  al  yerbo  fablar,  hablar: 

«Amiga,  dii,  non  fablas  como  deviss  tahlar.» 

{Ibidem.  311.) 

Etimología:  de  f  a  b  u  1  a  m  ;   del  latín  vulgar  Tabu- 
lare;  de  la  raíz  aria  fa,  hablar. 

Facendera,  f.  Hacendera.  Prestación  perso- 
nal, trabajo  gratuito  y  obligatorio  en  los  pueblos  de  escaso 
vecindario,  hecho  por  el  común  de  vecinos  con  objeto  de 
reparar  los  caminos,  cauces,  calles,  puentes,  pasaderas, 
y  en  general  toda  obra  cuya  conservación  afecta  á  los  in- 
tereses y  comodidad  populares.  Cada  vecino  está  obligado 
á  concurrir  personalmente  ó  delegando  en  una  persona  de 
su  familia  ó  pagando  un  jornalero,  y  han  de  aportar  carro 
ó  herramienta  de  trabajo. 


174  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Etimología:  del  castellano  antiguo  facienda,  hacienda, 
tierras,  bienes,  en  cuyo  sentido  lo  usó  Berceo: 

(Con  h  facienda  pobre  era  fuert  embargailo.» 

(La  vida  de  Sánelo  Dominyo  de  Silos,  215.) 

y  asimismo  equivaliendo  á  obras^  trabajos,  labores: 

«Olra? /bcíeníías  tizo.» 

{Loores  de  Nuestra  Sennora,  85.) 

como  también  refiriéndose  al  cumplimiento  de  obligacio- 
nes y  quehaceres: 

«ijopo  bien  su  facienda.  n 

( Vida  de  Sancta  Oria,  5  ) 

Facienda,  á  su   vez,    proviene   de    faciendum,     fa- 
ciendam,   y  es  forma  neutra  del  verbo  faceré,  ha 
cer. 

Facep.  V.  a.  Hacer,  ejecutar,  disponer.  Es  muy 
común  en  los  documentos  antiguos,  y  ya  fué  empleado  por 
Berceo: 

«'^jui  assí  non  !o  faze,  faze  mal  c.  non  bien  » 

(Del  Sacrificio  de  la  Missa,  60.) 

Etimología:  del  latín  faceré. 

Facha,  f.  En  el  antiguo  traje  do  las  maragatás 
se  llamaba  así  un  trozo  de  tela  de  lana,  tejida  á  franjas 
transversales  rojas  y  negras,  con  fleco  ó  cerras  en  su  par- 
te inferior.  Era  una  especie  de  mandil  que  se  ataba  á  la 
cintura  y  caía  por  detrás,  hasta  el  borde  inferior  de  los 
perriellos,  cubriendo  el  espacio  vertical,  de  unos  40  centí- 
metros de  ancho,  dejado  entre  las  orillas  traseras  de  estos 


VOCABULARIO  176 


manteos.  (Véase  Perriellos.)  ||  Facha  pi-iet a. En  el  mismo 
traje  era  la  mantilla  ó  dengue  que  usaban  las  maragatas 
para  cubrirse  la  cabeza. 

Etimología:  del  latín  f  a  s  c  i  a  ,  faja  ó  banda.  El  poeta 
latino  Marcial  empleó  f  a  s  c  i  a  en  el  sentido  de  zona,  y 
el  arquitecto  Vitrubio  en  el  de  lista,  listón.  Ambas  acep- 
ciones convienen  al  objeto  y  al  tejido  de  la  facha  mara- 
gata^  y  también  á  su  fonética.  De  fascia  vino  facha 
como  de  a  s  c  i  a  hacha,  y  del  grupo  ci  latino  ch  y  j  espa- 
ñolas. Scindere,  abscindere,  rajar;  en  dialecto 
leonés  rachar,  hacer  rachas  de  leña.  La  ch  es  anterior  á 
la  j  en  varias  centurias;  luego  faja  proviene  de  facha  co- 
mo raja  de  racha. 

FachadOy  a.  adj.  Empléase  en  la  frase  mal-fa- 
chado, que  significa  mal  encarado,  mal  vestido^  de  mala 
facha,  traza  ó  apariencia. 

Fachudo,  a.  adj.  La  misma  signiñcación  que 
el  precedente. 

Fafota.  f.  Fachenda,  vanidad.  Meter  fafota; 
alardear  de  fachenda. 

Fafotista.  adj.  Fachendoso,  vanidoso,  presu- 
mido. 

Falage>  m.  Lenguaje,  habla,  conjunto  de  pala- 
bras que  forman  un  idioma  ó  manera  de  hablar  un  dia- 
lecto. II  El  falage  de  Castilla;  el  falage  de  Lión,  de  Se- 
nahria. 

Falancia.  f .  Error,  falsedad,  mentira,  exagera- 
ción. II  Palabrería  empleada  en  daño  ageno,  con  provecho 
ó  en  alabanza  propios.  ||  Falancias  suele  apodarse  á  to- 
do sujeto  alabancioso,  ponderador  de  sí  mismo  y  de  los 
asuntos  que  le  atañen.  ||  También  se  dice  falencia. 
En  Berceo  se  encuentra  falencia: 

«Por  miedo  de  falencia  levábanlo  'egado  » 

(La  vida  de  Saitcto  Domingo  Je  Silos,  631.) 


176  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Etimología:  del  latín  f a  1 1  a  c  i  a  ,  falsedad,  falacia, 
engaño. 

Falispas.  f.  pl.  Ráfagas  de  nieve.  ||  Nieve  me- 
nuda^ como  tamizada,  que  arrastra  rápidamente  el  viento, 
sobre  todo  en  los  primeros  momentos  de  una  nevada.  ||  Co- 
pos volanderos  y  pequeños  en  tamaño  y  cantidad.  || 
También  se  dice  falispas  de  aire.  Usase  en  Astorga  y  Ma- 
ragatería. 

Etimología:  ¿del  latín  h  a  1  i  t  u  s  ,  soplo,  viento?  H  a- 
litus  septentrión  alis,  viento  cierzo  ó  norte  (Pa- 
ladio)?  ¿Del  portugués  falsea,  chispa,  centella;  de  faiscar, 
chispear? 

Fambre-  f.  Hambre,  necesidad  de  comer.  Se 
dice  en  gran  parte  de  Maragatería  y  Cepeda.  Voz  dialec- 
tal por  la  conversión  de  h  inicial  en  f,  como  muchas  otras 
palabras. 

La  empleó  Berceo: 

eQuaniio  ove  ¡ambra 
(Sigms  antes  del  Juyzio,  28  ) 

Fame.  f.  Hambre.  Palabra  empleada  en  la  alta 
Maragatería  y  Cabrera,  rayando  con  el  Bierzo,  y  por  con- 
siguiente cercanas  á  (lalicia. 

Etimología:  del  latín  f  a  m  e  n  .  Fame  es  anterior  á 
fambre  en  la  cronología  lingüística. 

Famias*.  v.  a.  Hambrear,  estar  hambriento, 
padecer  de  hambre.  Lo  mismo  que  fambrear  para  fambre. 

Fai*cleSa.  f.  Fardel,  saquillo,  talega  para  llevar 
provisiones.  ||  Cartera  de  escolar  para  guardar  libros  y 
llevarlos  á  la  escuela.  1|  Ejemplo  dialectal  de  cambio  de 
género  en  un  substantivo  castellano. 

Fapona.  f .  Galbana.  ||  Tener  farona;  estar  agal- 
banado, perezoso. 

Etimología:  del  antiguo  castellano /"aro /lia,  poltronería, 
pereza,  desidia. 


VOCABULARIO  177 


Fapfai*.      V.  a.     Hartar,   saciar,  llenar.  ||  Se  usa 
también  como  i'elativo.  Fartóulo  de  cat'HUadas.  Fartéstete 
de  correri.  Estoy  farto  iV  aguántate. 
En  Berceo: 

«Ténganlos  á  su  lado  jarlos  e  bien  calientes. » 

(La  vida  de  Sánelo  Domingo  de  Silos,  473.) 

Fas.     Presente  de  indicativo  del  verbo  hacer.  Ha- 
ces. ¿Qué  fas,  indino? 

Fato.     m.     Olor,  emanación  olorosa.  ||  La   que    se 
exhala  del  aliento:  Dióme  fato  avino,  j]  La  que  deja  la  csí,- 
zsl:  El  perro  lleva  fato  de  perdices.   La  garduña  deja  mal 
fato.  II  Pronunciación  dialectal  del  adjetivo  castellano  fá 
tuo.  Fulano  es  muí/  fato,  muy  presumido. 

Etimología:  procede  de  olfato,  por   aféresis   dialectal. 

Faza.  Presente  de  subjuntivo  del  verbo  hacer. 
Haga. 

Febraia.  f.  Hebra.  Pequeña  porción  de  jamón 
cecina,  bacalao,  sacada  á  tirón.  ||  El  sentido  de  esta  voz 
es  despectivo.  Una  fehraia  vale  tanto  como  una  fehra  ó 
hebra  de  poca  monta;  algo  menudo  y  sin  importancia. 
Chacha,  saca  una  fehraia  pa  toma  las  once;  es  decir,  dame 
una  pizca,  un  cachico,  un  tente  en  pié. 
Etimología:  de  fehra,  hebra. 

Feije.  (Maragatería  y  Cepeda).  Fe  je  (Astorga)  m. 
Haz^  tercio,  fardo,  porción  atada  de  ramaje,  especialmen- 
te de  brezo,  que  se  llama  iirz.  Colocadas  las  ramas  unas 
sobre  otras  de  modo  que  los  extremos  gruesos  queden  en 
el  centro  del  fardo  y  al  exterior  salgan  las  puntas,  se  ata 
el  haz  por  el  medio  con  un  pequeño  manojo  de  pajas  hú- 
medas y  retorcidas,  llamado  vilorto,  y  queda  hecho  el  fei- 
je de  urces,  de  que  se  vende  gran  cantidad  en  el  mercado 
semanal  de  Astorga  y  se  utiliza  en  toda  el  país  para  en- 
cender las  lumbres  y  caldcar  los  hornos. 

Etimología:  del  latín  fascis,   fasces,    haces.  Del 


178  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

castellano  antiguo  freje,  equivalente  á  lio,  conjunto  de  co- 
sas atadas.  En  Aragón  fejudo  significa  pesado  y  fejudez 
pesadez;  proceden  del  catalán  fexuch. 

Felpo,  m.  Véase  Celpo.  Ambas  denominaciones 
se  emplean  en  Astorga. 

Femia.  f.  Hembra  de  un  animal,  en  Maragate- 
ría  (V.  Trozos  dialectales.)  <^Si  (luierea  cña,T  fe mias  en  tus 
rebaños...» 

Berceo  usa  fembra  y  femna. 

«Elisabel  su  fembra  li  fue  olorgudor.» 

(Loores  de  Nuestra  Sennora,  18) 

((A  esta  buena /emna  quítala  desl  dolor  » 

(La  vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,  301.) 

Etimología:  Es  apócope  del  latín  f  e  m  i  n  a  ,  hem- 
bra. En  portugués /*emea  (pron.   femia. )Eu.  gallego  femia. 

FePPanchos.     m.  pl.     Hierros  viejos,  en  desuso, 
en  montón.  Voz  despectiva,  como  la  ferraille  francesa.  ¡| 
En  gallego,  ferranchineria. 

Etimología:  del  latín  f  e  r  r  u  m  ,  hierro.  Del  dialec- 
tal ferro  más  el  sufijo  ancho,  que  es  despectivo,  como  en 
carpancho,  corpanchón,  cuerpo  grande  y  mal  formado. 

Ferro,  m.  Hierro.  Cruz  de  ferro  llaman  á  una 
cruz  de  ese  metal,  emplazada  en  el  punto  culminante  del 
puerto  de  Foncebadón. 

Feppujo.  Herrumbre.  ||  Color  ó  sabor  de  hierro, 
propiedad  de  él  que  tienen  algunas  cosas.  «Este  agua  sa- 
be á/errwjo,  se  ve  que  tiene  ferrujo»:  dícese  de  las  aguas 
ferruginosas. 

Etimología:  del  latín  f  e  r  r  u  g  o  ,  orin,  herrumbre; 
de  f  e  r  r  u  m  ,  hierro.  En  portugués  ferrugem.  En 
bable,  forruño. 

Ferwer.  v.  Hervir.  Es  uno  de  los  pocos  ver- 
bos cuyo  infinitivo  cambia  por  e  la  i  castellana.  Dicen  fer- 


VOCABULARIO  l79 


ver  en  Maragatería,  Cepeda  y  la  tierra  de  Astorga;  en  es- 
ta ciudad  se  dice  herver,  por  muchas  personas. 

Etimología:  del  latín  f  e  r  v  e  r  e  ,    igual  significación. 
En  portugués  ferver. 

FePVÍu.  p.  p.  áQ  ferver.  Hervido.  ||  Como  subs- 
tantivo, un  ferviu  es  toda  especie  de  tisana  hecha  al  fue- 
go, y  principalmente  la  obtenida  mezclando  y  poniendo 
á  hervir  vino,  miel  ó  azúcar  y  manteca.  Esta  mixtura  se 
toma  muy  caliente,  obra  como  sudorífico  y  emoliente,  y 
en  ella  tienen  gran  fé  los  aldeanos  para  curar  sus  cata- 
rros y  todos  los  aires  que  se  arriman  al  pecho. 

Feio.  adj.  Feo,  desagradable.  Ejemplo  dialectal 
del  estacionamiento  fonético  del  grupo  io,  que  al  pasar  al 
castellano  moderno  perdió  la  ¿  ó  convirtió  esta  en  j.  De 
partió   parto;  de  conceio  concejo. 

Fiel.  f.  Hiél,  amargura;  bilis,  humor  segregado 
por  el  hígado.  Se  lee  en  Berceo: 

«Fíe/  vuelta  ooii  vinagre,  una  crua  mixlura.» 

(El  duelo  que  fizo  la  Virgen  María,  40.) 

Etimología:  del  latín  fel,  reforzando  la  tónica  e  en  ie. 
Filandón.  m.  Reunión  nocturna  de  personas 
en  un  paraje,  por  lo  común  la  cocina,  para  dedicarse  á  hilar 
ó  coser  á  la  luz  del  candil,  durante  las  veladas  del  invier- 
no. El  filandón  es  á  la  vez  taller  y  casino,  capilla  y  men 
tidero,  pues  lo  mismo  se  hila  ó  cose  que  se  reza,  se  refie- 
ren cuentos  y  se  murmura.  Es  una  tertulia  donde  llegan 
todos  los  chismes  y  aportan  las  noticias  para  discutirlas, 
comentarlas  y  abultarlas. 

Etimología:  del   latín   filare,    dialectal /íía/*,  que  ya 
empleó  Berceo: 

«Después  filó  Senena» 

{La  vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,  6S1 .) 


180  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Fincar,  v.  Hincar,  clavar  en  tierra  un  objeto.  || 
Fincar  los  bolos,  sujetarlos  con  barro  á  la  piedra  que  sirve 
en  este  juego. 

Etimología:    del  latín   vulgar  fincare;    portugués 
fincar,  de  finca,  puntal,  apoyo,  sostén. 

Fincia  (de),     adv.     Definitivamente,  de  una  vez. 
II  Un  amo  que  despide  á  un  criado  para  que  no  vuelva  más 
á  su  casa,  lo  hace  de  fincia.  Un  sujeto  que  después  de  agi 
tada  vida  comercial  ó  de  tráfico  regresa  á  su  pueblo   para 
descansar,  se  retira  de  fincia.  (Ribera  de  Orbigo.) 

Etimología:  del  latín  finio,    poner  término,  acabar; 
de   finís,    término,  consumación,  remate. 

Finchado,    p.  p.  de  finchar.    Bien  plantado,  arro- 
gante, hinchado,  engreído,  lleno,  refiriéndose  á  personas. 
Fulano  es  muy  finchao.    Un  maragato  finchao  como  pocos.  \\ 
En  portugués,  inchado. 

Etimología:  de  finchar,  henchir,  llenar.  En   Berceo  es 
finchir: 

liFinchien  ele  vivas  brasas  e  nobre  encensario» 

¡Del  Sacrificio  de  la  Missa,  86.) 

Fiyueia.  f .  Morcilla  dulce,  hecha  con  una  mez- 
cla de  sangre,  arroz,  canela  y  miel.  Se  sirve  frita  ó  asada. 

Fiama,  f.  Llama,  llamarada.  ||  Reflejo,  rever- 
beración, reflexión  de  la  llama.  En  Berceo: 

(•Las  flamas  erAu  vivas,  ardieitles  sin  mesura» 

{Martyrio  de  Sant  Laurencio,  103.) 

Etimología:  del  latín  f  1  a  m  m  a  =  f  1  a  g  m  a  ,  de  fla- 
grare, inflamar.  , 
Fopcadieila.  f.  Voltereta,  salto  de  cabeza, 
trincha,  vuelta  ligera  dada  en  el  aire.  Ejemplo  de  dipton- 
gación dialectal.  Se  usa  en  la  alta  Maragatería. 

Etimología:  probablemente  del  adjetivo  castellano  hor- 


VOCABULARIO  181 


cada,  en  forma  de  horca,  en  ángulo;  dim.  horcadilla  y  dia- 
lectal forcadieUa,  por  la  forma  que  afectan  las  piernas 
durante  el  salto. 

Fopgacián.  adj.  Holgazán;  ocioso,  que  no  quie- 
re trabajar.  Usado  en  Maragatería  y  Cepeda. 

Porqueta,  f:  Asador,  que  primero  fué  de  ma- 
dera y  después  de  hierro.  Consiste  en  una  hoja  de  hierro 
bruñido,  larga  y  estrecha  como  la  de  una  espada,  termi- 
nando en  punta  por  un  extremo,  y  en  el  opuesto  se  bifur- 
ca en  forma  de  horquilla  simétrica. 

Etimología:  del  latín  f  u  r  c  u  1  a  ^  dim.  de  f  u  r  c  a  ^ 
horquilla  ú  horcón  para  afianzar  ó  sostener  alg'ina  cosa. 
En  castellano  antiguo  se  llama  f arqueta  al  tenedor  para 
comer.   En  portugués  forqueta  es  horqueta,  ó  sea  horcón. 

FoPtacán.  m.  Desagüe  abierto  en  una  de  las 
orillas  del  cauce  ó  acequia  de  un  molino,  que  se  utiliza  por 
medio  de  compuerta  para  dar  salida  al  agua  cuando  llega 
en  cantidad  excesiva,  á  fin  de  evitar  que  se  ahoguen  las 
ruedas  del  molino  y  obligar  al  agua  que  recobre  el  nivel 
precisado  para  el  buen  funcionamiento  de  los  aparatos. 

Etimología:  Puede  provenir  de  las  palabras  f  u  r  t  u  m 
y  c  a  n  a  1  i  s  ,  que  unidas  significarían  robado  del  canal 
(suple   aqua.) 

Fozado.  p.  p.  de  fozar.  Aplícase  á  todo  objeto 
que  está  sucio,  sobado,  manoseado.  Úsase  en  Astorga. 

Etimología:  de  fozar,  hozar,  mover  ó  levantar  la  tierra 
con  el  hocico,  los  cerdos  y  jabalíes. 

Fiyo.     m.     Hijo.  En  Berceo  es  fiio  y  fijo: 

«Los  que  eran  por  /á'os)) 

{Del  Sacrifcio  de  la  Missa,  221) 

«Obedeció  el  fjo,  que  non  querie  pecar.» 

(La  vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,  19.) 

Etimología:  del  latín    f  i  1  i  u  m  . 

Frisa,     f.     Especie  de  manta  larga  y  fuerte,  de 

14 


182  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

lana,  con  que  las  maragatas  se  tocan  la  cabeza  y  el  cuer- 
po hasta  mas  abajo  de  la  cintura.  ||  Tela  de  lana  burda.  || 
En  sentido  de  tela  ó  vestidura  la  empleó  Berceo: 

«Todas  venían  vestidas  de  una  blanca  frisa.» 

(Vida  de  Sancía  Oria,  318.) 

Etimología:  del  latín   p  h  r  y  g  i  a  ,   tela  bordada,  se- 
gún la  Academia. 

Friura,  f.  Frialdad,  frío,  temperatura  baja. 
\Q,\ié  friura,  está  helando!  Con  estsis  friuras  está  uno  ate- 
recido.  En  portugués  friura.  En  Berceo  es  fridura. 

«Ümne  con  el  ardor  trova  so  él  fridura.» 

[Milagros  de  Nuestra  Sennora,  613.) 

Etimología:  del  latín  f  r  i  g  i  d  u  m  y  por  síncopa  frido, 
fridura,  friura. 

Fueia.  f.  Hoja  de  los  árboles.  Ejemplo  de  ex- 
ceso de  diptongación  dialectal  de  o  ante  yod. 

Etimología:  de  foja,  hoja;  del  latín   f  o  1  i  u  m  ,    plural 
folia . 

Fueiga-  f .  Holganza,  reposo,  descanso.  Se  apli- 
ca en  la  locución  en  fueiga,  como  tarreno  en  fueiga,  á  las 
tierras  en  barbecho  durante  un  plazo  no  menor  que  un 
año.  Usado  en  Maragateria  y  tierra  de  Astorga. 

Etimología:  de  huelga,  una  de  cuyas  acepciones  caste- 
llanas significa  descanso  de  la  tierra. 

Fuendo.     Gerundio  del  verbo  ir;  significa  yendo. 
Fugaza,    f.     Hogaza,  pan  de  familias,  que   pesa 
de  6  á  8  libras  y  es  amasado  en  casa. 

Etimología:  del  latín  f  o  c  a  c  i  u  s  ^   cocido  en  el  res- 
coldo; de   f  o  c  u  s  hogar,  fogón. 

Fumu.  m.  Humo.  En  bable  tiene  igual  pronun- 
ciación: «El  fumu  y  la  mala  cara  sacan  la  xente  de  ca- 
sa. |¡  En  Berceo,  fumo. 

Etimología:  del  latín   f  u  m  u  m  . 


I 


VOCABULARIO  183 


Fungo,  a-  adj.  Se  dice  de  la  persona  que  tiene 
la  pronunciación  nasal,  que  no  puede  emitir  los  sonidos 
claros  y  limpios  á  causa  de  dificultades  en  el  escape  del 
aire  por  las  fosas  nasales.  En  portagiiéa  fungar  es  hablar 
gangoso. 

Etimología:  del  latín  fungus,  hongo,  por  la  signi- 
ficación de  pólipo  ó  vegetación  interior  de  la  nariz,  y 
dialectalmente  fongo,  fungo. 

Funganeipo.  m.  Palo  que  sirve  de  mango  á  la 
mundiella  (V.  esta  palabra)  ó  escoba  de  barrer  el  horno. 
Etimología:  del  castellano  hurgonero,  hurgón,  antiguo 
furgón,  instrumento  para  remover  ó  hurgar  el  fuego.  Del 
latín  vulgar  f  u  r  c  o  ^  clásico  f  u  r  c  a  ,  horca,  hor- 
quilla. 

FuPitiientOa     m.     Levadura  para  hacer   pan.  || 
En  Maragatería  se  dice  furmiento  y  fulmiento;  en  Astor- 
ga  ulmiento. 

Etimología:  probablemente  viene  del  latín  f  r  u  m  e  n  - 
t  u  m  ,  contracción  de  f  r  u  gi  m  e  n  t  u  m  ,  trigo  candeal 
(en  francés  froment);  ó  bien  de  f  e  r  m  e  n  t  u  m  ,  f  e  r  v  i  - 
m  e  n  t  u  m  ,  fermento,  por  la  fermentación  acida  que  ca- 
racteriza la  levadura. 

Fusco*     adj.     m.     De  tono  obscuro^  moreno,   ti- 
rando á  negro.  Oolor  fusco.  Terreno  fusco. 
Etimología:  del  latín  f  u  s  c  u  s  . 

Fuste;  fustes;  fiístedes*  v.  Fuiste,  fuis- 
teis. Segundas  personas  (singular  y  plural)  del  pretérito 
perfecto  de  ir  ó  dir. — Fustes  á  casa? — Ya,  fué  (fui).  Cuan- 
do/"wsíecíes  á  Bimbibre.  En  Berceo: 


« don  obispo  lozano, 

¿Contra  mi  por  que/usíe  lan  fiierle  e  tan  villano? 


{Milagros  de  Nuestra  Sennora,  229.) 


184  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Fuyaca.  f .  (Véase  huyaca.)  Empleado  en  Mara- 
gatería,  como  huyaca  se  dice  en  Astorga. 

Fuyacos-  m.  pl.  Ramas  bajas  ó  ramón  del 
roble,  en  la  alta  Maragatería. 


Gadaño.  m.  Guadaña,  hoz  de  hoja  ancha  y 
mango  largo,  con  la  cual  se  siega  la  hierba.  En  Maraga- 
teria  y  Cepeda  es  masculino.  En  tierra  de  Astorga  dicen 
gadaña  y  gadaño,  indistintamente,  pero  nunca  guadaña. 
En  portugués  gadanha  (gadaña.) 

Etimología:  del  portugués  gadanha.  Del  árabe  cobdán, 
garfios,  según  la  Academia  Española;  del  árabe  cotaa, 
instrumento  cortante,  en  sentir  de  otras  opiniones,  todas 
poco  satisfactorias. 

Galguear,  (el  agua)  v.  a.  Seguir  la  ruta  del 
agua  en  los  surcos  para  riego,  con  objeto  de  quitar  los 
entorpecimientos  ó  escasez  de  pendiente  del  terreno,  de 
modo  que  pueda  regarse  bien  y  pronto  una  finca. 

Gancha.  f.  Gajo,  grupo,  hablando  de  uvas. 
Una  gancha  de  uvas  se  llama  cada  parte  de  las  que  for- 
man un  racimo.  Ejemplo  dialectal  del  cambio  de  género 
en  artículo  y  substantivo. 

Etimología:  del  castellano  gancho. 

Gañolito.  m.  Señorito,  en  tono  despectivo  ó 
mas  bien  insultante.  Usado  en  los  arrabales  de  Astorga. 

Garañuela.  f.  Atadura  de  pajas  para  sujetar 
los  haces  pequeños  de  mies  segada,  como  manojos  ó  mañi- 
zos de  trigo,  gavillas,  etc.  Usado  en  Andiñuela,  Rabana- 
les y  alta  Maragatería. 

Etimología   proi>ablc;  del   eúskaro  garia,    trigo;    del 


186  EL   DIALECTO   VULGAR   LEONÉS 

sánscrito  gantsa,  grano,  trigo^  derivados  del  celta   ceria, 
cebada,  grano,  mies. 

OaB«naclia.  f.  En  los  hombres,  cabello  largo, 
en  forma  de  melena,  que  caía  sobre  el  cogote  y  llegaba 
hasta  los  hombros.  Antiguamente  llevaban  garnacha  los 
maragatos  y  habitantes  de  las  inmediaciones  de  Astorga. 
La  costumbre  ha  desaparecido.  Era,  quizás,  un  recuerdo 
de  la  cabellera  usada  por  los  nobles  godos. 

Etimología:  probablemente  del  antiguo  verbo  caste- 
llano guarnir,  guarnecer^  rodear  de  una  cosa  como  ador- 
no ó  accesorio  conveniente;  proviene  del  alemán  warnon. 

Gavilucho,     m.     Alcotán,   ave   de   rapiña  muy 
común  en  el  país,    perseguida   por   los  muchachos  para 
domesticarla,  como  en  efecto  lo  consiguen. 
Etimología:  de  aguilucho,  pollo  del  águila. 

Geca.  f.  En  el  juego  del  peón  se  llama  así  á 
cada  una  de  las  señales  ó  mellas  circulares  que  el  espigo 
de  uno  de  los  peones  hace  en  el  del  contrarío,  sobre  el 
que  le  lanza  con  ímpetu  y  de  intento.  |1  En  castellano, 
cachada.  \\  Andar  á  gecas:  jugar  á  ver  quien  de  los  juga- 
dores hace  más  mellas  en  el  peón  del  contrario. 

Etimología:  del  portugués  geda,  joroba;  de  gebar,  dar 
golpes. 

Gelonen.  Tercera  persona  plural  del  perfecto 
de  indicativo  del  verbo  helar.  Helaron.  Se  emplea  en  esta 
y  parecidas  frases  familiares:  Ogaño  los  nabos  se  geloren. 

Gibrap.     v.     Silbar,  producir  un  silbido. 

Gibro.     m.  Silbido,  silbo. 

Gimeu.  Gimió.  Tercera  persona  singular  del  per- 
fecto indicativo  de  gemir.  «Ay,  coitada  de  mi,  gimeu  la 
cabrina».  Ver  Trozos  dialectales. 

Gocho-  m.  Cocho,  cerdo.  Pronunciación  dialec- 
tal y  castellana. 

Gorja,     f.     La  garganta,  el  garguero.  Suele  em- 
plearse en  plural:    «Si  fecho  mano  alas  goi'jas,  afógote». 
Etimología:  del  latín  g  u  r  g  e  s  ,  abismo,  lugar  profundo. 


VOCABULARIO  187 


Grana»  f.  Simiente,  semilla,  especialmente  la 
de  flores  y  la  menuda,  como  grana  de  tabaco,  de  pimien- 
tos, de  lino. 

Etimología:  del  latín   g  r  a  n  n  u  m,   grano. 

Guantada,  f.  Cachete,  bofetón,  guantazo.  «Zí¿e- 
ronse  unas  guantadas» . 

Guarapas  (en).  En  cueros.  Se  dice  de  los  pa- 
jarillos  recién  salidos  del  cascarón;  están  en  guarapas, 
desnudos. 

Guedeía.     f.     Guedeja,  greña,  cabello  largo. 

Güé|  güei.  m.  Buey.  La  primera  forma  se  apli- 
ca para  detener  el  ganado:  jo,  güé,  só,  buey,  y  también 
para  animarle  á  trabajar:  á  güé,  que  es  contracción  de 
arre,  gué.  Las  pronunciaciones  güé  y  güei  son  propias  de 
Astorga  y  su  tierra,  pues  en  Maragatería  al  buey  le  lla- 
man húi,  plural  húis,  del  latín  bos. 

Etimología:  de  la  raíz  sánscrita  go  y  gu,  toro;  persa 
gó,  procedentes,  según  J.  Costa,  de  la  primitiva  radical 
aria  g,  que  las  lenguas  clásicas  y  celtas  permutaron  en  h. 

Güerai*.  v.  a.  Empollar  las  aves.  Véase  Gu- 
rar.  Empleado  en  Astorga  y  su  tierra. 

Güepón.  adj.  Huevo  huero,  inservible  para  ob- 
tener pollo.  Empleado  en  Astorga  y  su  tierra.  En  Mara- 
gatería dicen  gurón. 

Güenona.  adj.  f.  Clueca.  Se  dice  de  las  aves 
domésticas  que  tienen  empeño  en  echarse,  ó  sea  empollar 
huevos.  La  pava  está  güerona:  quiere  empollar.  Usado  en 
Astorga  y  su  tierra.  En  Maragatería  dicen  gurona. 

Gulibeiro.  m.  En  Maragatería  gaznate,  nom- 
bre vulgar  de  la  tráquea;  garguero. 

Etimología:  quizá  proceda  de  golilla,  goUUero,  por 
transformaciones  sucesivas  gulillero,  gulilleiro,   gulibeiro. 

Gupar.  V.  a.  Güerar,  empollar,  ponerse  clue- 
cas las  aves.  ||  La  pájara,  la  gallina  está  gurando  n'el  nido: 
está  empollando  los  huevos.  ||  En  portugués  y  en  gallego, 
(de  donde  debe   proceder  la  palabra)  gorar  significa   no 


188  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

salir  del  huevo^  abortar_,  fracasar  una  empresa,  mientras 
que  ovo  gorado  es  huevo  empollado.  Nótese  la  contradic- 
ción entre  el  verbo  y  el  adjetivo,  igual  que  entre  los  dia- 
lectales gurar  y  gui'ón;  pues  un  huevo  gorado  puede  dar 
pollo,  pero  gorar  es  perderlo.  Gurar  es  empollarlo,  y  gu- 
rón  huero.  Úsase  en  Maragateria. 

Gurón.  adj.  Huevo  huero.  Se  usa  en  Mara- 
gateria. 

Gustante.  adJ.  Que  acepta  ó  realiza  con  gusto 
un  acto.  Toma  una  pintica  si  eres  gustante;  bebe  algo,  si 
te  place.    Yo  y  ella  sernos  gustantes  en  cásanos. 


Habas-  f.  pl.  Nombre  dado  á  las  alubias  ó  ju- 
días. 

Haldetas,  f.  pl.  Los  vuelillos  que  tienen  de 
cintura  abajo  los  coletos  ó  chaquetillas  que  usan  los  ma- 
ragatos,  y  todo  adorno  á  manera  de  los  volantes  en  la  in- 
dumentaria femenil. 

Etimología:  de  halda,  falda,  que  á  su  vez  procede  del 
bajo  latín  falda   y  del  basco  fadia. 

Haltar.  v.  Faltar,  no  llegar,  ser  escasa  una 
cosa.  Poco  le  haltapa  dos  varas. 

Etimología:  de  faltar,  del  latín  f  a  1 1  e  r  e  . 

Hanega-  f.  Fanega,  medida  superñcíal  agra- 
ria y  de  capacidad  para  áridos,  equivalente  á  cuatro 
cuartales.  No  deja  de  ser  raro  que  Maragatería  cambie 
la  /"por  h  en  esta  palabra^  como  en  las  precedentes  y  si- 
guiente, cuando  la  tendencia  dialectal  es  sustituir  por 
ff  lis  hh  iniciales. 

Etimología:  del  castellano   fanega,  del  árabe   fanica, 
saco,  medida,  según  la  Academia. 

Hanegada.  f .  Porción  de  terreno  en  que  pue- 
de sembrarse  una  fanega  de  cereales.  ||  Nombre  de  la  fin- 
ca misma:  la  hanegada  de  los  Villares. 

HebrudOy  a«  adj.  Hebroso,  fibroso,  que  tiene 
muchas  fibras  ó  hebras.  Se  dice  de  los  filamentos  que  en- 
tran en  la  composición  de  los  vegetales  y  de  algunos  alí- 


190  EL   DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

mentos:  jamón  hebrudo,  bacalao  hebi-udo,  cecina  hebruda. 
Heis.  V.  Habéis.  Segunda  persona  plural  del 
presente  de  indicativo  del  verbo  haber.  Heis  es  frecuen- 
tísimo en  Maragatería  y  Astorga,  como  afirmativo  é  in- 
terrogativo ¿Heis  estau  nel  baile?  ¿Heis  comido?  Heis  hecho 
mal.  Heis  andau  muy  bien  (mucho). 
En  el  Romancero  del  Cid: 


«Más  non  vos  ensoberbercan 
los  triunfos  que  heis  alcanzado.» 

(Fincad  ende  más  sesudo ) 

«¡Pero  pagarlo  heis  villanos, 
si  no  es  que  os  subís  al  cie'o! 

(A  vosotros,  fementidos ) 

Hepvep.  V.  Hervir.  En  dialecto  adopta  e  por  i, 
como  reñer  reñir,  para  el  infinitivo,  y  en  otros  tiempos 
del  verbo  tiene  algunas  excepciones,  por  ejemplo:  her- 
viendo,  herverá,  hervid.  En  Maragatería  y  Cepeda,  ferver. 

Hila.     f.     Fila,  hilera,  sucesión  de  objetos  en  línea 
recta.   Ponéivos  en  hila.    Una  hila  de  árboles,  de  casas.  \\ 
Es  otro  ejemplo  dialectal  de/"  castellana  por  h,  como  hane- 
ga, haldetas,  hallar,  y  á  la  vez  excepción  de  f  inicial. 
Etimología:  de  hilo. 

Hondiap.     v.     Ahondar,  profundizar  una   exca- 
vación del  terreno.  Hondiaron  el  pozo.  |1  También  lleva  el 
prefijo  a.  Si  tien  poca  tierra,  qu'  ahondie. 
Etimología:  de  hondear,  sondar. 

HoptolanePO)  pa.  adj.  Hortelano,  el  que  cui- 
da una  huerta.  Ejemplo  de  paragoge,  como  silletero.  Usa- 
se en  Astorga. 

Húmeda,  f.  Humedad.  Ejemplo  de  cambio  de 
-e-  por  a. 


VOCABULARIO  191 


Humero,  m.  Aliso,  árbol  que  bordea  las  ori- 
llas de  los  arroyos,  y  da  una  madera  de  color  amarillento, 
dura,  muy  buena  para  estacadas  y  otras  obras  en  el  agua. 
Empleada  al  aire,  se  retuerce  y  deforma. 

Etimología:   del  portugués  amieiro,  igual  significación. 


ly  is.  pron.  Le,  les.  ||  Dái  ó  da-i,  dais  ó  da-is,  dar- 
le, darles.  /  dio,  le  dio.  Nu  i  huscou  el  búi,  no  le  buscó  el 
buey.  Proceden  de  las  antiguas  formas  ielo,  iela,  se  lo 
(á  él)  se  lo  (á  ella)  que  se  encuentran  en  Berceo: 

«Por  bien  no  ielo  lovo» 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  67.^ 

Ijijí.  m.  Grito  final  de  las  manifestaciones  po- 
pulares de  alegría,  tales  como  bailes,  rondas  nocturnas, 
romances  en  las  bodas,  y,  en  resumen,  de  cuantos  ac- 
tos regocijados  y  colectivos  quieren  festejar  los  mozos  en 
los  pueblos  de  Maragatería  y  Astorga.  ||  Dícese  también 
¡ri-ji-jí!  ó  ¡ru-ju-jú!  La  palabra  escrita  carece  de  medios 
para  representar  musicalmente  ese  grito  penetrante,  que 
es  preciso  oir  algo  sostenido  en  tono  alto  para  la  primera 
silaba  y  en  escala  cromática  descendente  para  los  ji-ji 
restantes,  que  suelen  ser  dos,  pero  también  tres,  cuatro  ó 
más,  inarticuladas,  guturales,  una  especie  de  relincho  de 
potro  salvaje  al  divisar  la  hembra. 

Etimología:  del  aturuxo  gallego  i-jú-jii,  que  según  los 
anticuarios  es  de  origen  céltico  y  fué  el  grito  con  que  los 
celtas  iniciaban  la  pelea. 

lili.     adv.     Allí,   en   aquel   sitio,    á  aquel  lugar. 


VOCABULARIO  193 


Usado   en  Maragatería.    Proviene  del    latín   i  1 1  i  c  ,    de 
i  1 1  e  ;  ó  mejor  del  adverbio  i  1 1  i  . 

Illina.  adv.  Allí.  Usado  en  Maragatería  y  Ce- 
peda. 

Inclín,  m.  Inclinación,  propensión,  dirección, 
objeto.  II  Tien  IHnclín  traviesao:  tiene  mala  intención.  ||  El 
su  inclín  no  era  ese:  su  objeto  era  otro. 

Indino,  na.  adj.  Tuno,  bribón,  picaro.  Úsase 
en  tono  familiar  y  festivo,  para  motejar  á  alguien  por  sus 
procederes  ó  picardías  de  buena  ley,  pero  molestas. 

Insundia.  f.  Enjundia;  grasa  ó  gordura  del 
ovario  de  las  aves,  aplicando  la  voz  principalmente  á  la 
que  se  extrae  de  las  gallinas,  jj  Fuerza,  valor,  eficacia, 
importancia.  ||  Fulano  tiene  insundia  para  tal  ó  cual  co- 
sa. II  Un  acto,  una  mejora  pública  tiene  insundia  para  el 
pueblo:  es  útil,  de  transcendencia. 

Etimología:  del  portugués  enxundia,   gordura. 

Intre.  adv.  Usual  en  la  frase  en  l'intre,  entre 
tanto,  mientras  tanto. 

Etimología:  del  adverbio  latino   ínterin. 

Invidia.     f.     Envidia,  pesar  del  bien  ageno. 
En  Berceo: 

((Fueron  dlguaiilos  de  ellos  de  tnvtVíta  lannidos» 

(La  esloria  de  Sennor  Sant  A/t7/an.  101.) 

Iquí.     adv.     Aquí.  Del  latín   h  i  c  . 

Ivierno,  m.  Invierno,  En  la  Cepeda  y  Ribera 
de  Órbigo,  unvierno.  ||  La  forma  ivierno  es  mucho  más 
antigua  que  invierno.  Procede  del  latín  h  i  b  e  r  n  i  u  ra 
y  la  usó  Berceo: 

«Vivieron  en  granl  lacerio  ivierno  é  verano» 

(La  estoria  de  Sennor  Sant  Millan.  172.  j 


J 


Jajai*.  V.  a.  Zachar.  En  castellano  sachar^  es- 
cardar, limpiar  la  tierra  de  malas  hierbas. 

Jajo.  V.  a.  Zacho.  En  castellano  sacho,  instru- 
mento agrícola  para  escardar. 

Jamúas,  f.  pl.  Jamugas.  Silla  de  hechura  es- 
pecial, con  brazos  y  respaldo,  para  montar  cómodamen- 
te á  mujeriegas.  ||  Ejemplo  dialectal  de  pérdida  de  la  g 
intervocálica. 

Etimología:  del  basco  zamucac,  según  la  Academia. 

Jamuestra.  f .  Muesca,  incisión  que  los  aldea- 
nos hacen  á  navaja  en  los  palos  que  usan  como  bastones, 
para  adornarlos.  1|  Dícese  principalmente  del  surco  heli- 
zoidal  que  en  su  extremo  mas  delgado  llevan  los  husos, 
para  guiar  la  hebra  y  torcerla  cuando  se  hila  con  rueca.  || 
Fíg.  Hacer  jamuestras:  hacer  eses,  caminar  un  hombre 
hacia  uno  y  otro  lado  cuando  está  borracho. 

Jato,  a.  s.  Choto,  res  vacuna  de  menos  de  un 
año  y  mayor  que  el  ternero.  ||  En  Cabrera  xatu,  xata. 

Etimología:  del  latín  s  u  c  t  u  m  ,  supino  de  s  u  g  e  r  e  , 
mamar. 

Jéijo.  m.  Canto  rodado,  especialmente  el  de  na- 
turaleza cuarzosa,  que  es  blanco.  |1  Apellido  astorgano, 
que  escriben  Geijo,  siendo  así  que  debe  de  ser  J  la  letra 
inicial. 

Etimología:  del  gallego  xeixo,  portugués  seixo,  latín 


VOCABULARIO  l9B 


s  a  X  u  m  (A.  Coelho).  Xeixo,  canto  rodado;  seixal,  campo 
ó  sitio  en  donde  abundan  los  cantos  rodados.  En  Galicia 
es  muy  común  el  apellido  Seijo,  origen  del  Jeijo  astorga- 
no.  Cuanto  á  la  conversión  de  a  latina  en  ei  gallego,  es 
no  menos  frecuente:  freixo  de  f  r  a  x  i ,  liso  de  axis,  teixo 
de  taxus  (1). 

Jijas,  f.  pl.  Fuerzas  físicas,  resistencias  mus- 
culares, II  No  tiene  jijas,  es  de  -pocas  jijas:  es  un  hombre 
débil.  II  Ejemplo  de  cambio  de  ch  en  j,  pues  en  castellano 
esta  palabra  es  chicha  ó  chichas. 

Jijos.     ra.  pl.     Véase  chichos. 

Jilada.  f.  Helada,  frió  intenso  que  hiela.  Úsase 
en  Maragatería  alta. 

Etimología:  del  latín  gelo,  as,  are,  helar;  de 
g  e  1  u  ,  hielo.  Del  portugués  gelada,  helada;  en  francés 
gelée. 

JincaP.  V.  Hincar,  clavar,  introducir  por  la 
punta. 

Etimología:  del  portugués  fincar,    igual  significación: 
del  latín  vulgar   fincare. 
En  Berceo  es  fincar: 

<Su  blagu¡ello/mcan(¿o.))  (Hincando  su  báculo. j 

(La  vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,  182.) 

Jogo.  m.  Agalla  ó  excrescencia  del  roble,  es- 
férica, dura  y  mas  pequeña  que  la  buyaca.  Úsase  en  Ma- 
ragatería alta. 

Jopobear.  v.  a.  Jorobar.  Aburrir,  fastidiar, 
importunar.  Ejemplo  de  diptongación. 

Jostpa.  f .  En  la  Ribera  de  Órbigo  y  en  Astorga 
significa  mancha. 


(1)  En  la  página  32  de  este  trabajo  consigné  que  desconocía  la  etlmolog'ia  de 
jeijo;  y  con  celeridad  y  sólida  competencia  vino  á  ilustrarme  ampliamente  mi  que- 
rido amigo  déla  infancia  el  M.  I.  Sr.  Deán  de  Lug'o,  D.  Aurelio  García  Sabugo,  á 
quien  debo  y  agradoaco  infinito  los  datos  consignados  en  la  etimología  precedente. 


196  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Jóvena.     adj.  f.    Joven,  hablando  de  la  mujer.  || 
Entre  jóvenes  y  jóvenas  nos  ajuntábanos  trenta. 

Juegan,  v.  a.  Jugar.  Es  muy  curiosa  la  dipton- 
gación de  este  verbo  en  dialecto,  pues  la  adopta  en  infi- 
nitivo, juega)';  en  el  plural  del  presente  de  indicativo, 
juegamos,  juegais;  en  todo  el  pretérito  imperfecto,  juega- 
ba,  como  en  el  perfecto,  juegue;  en  el  pluscuamperfecto, 
en  ambos  futuros  y  en  el  plural  del  imperativo.  Pierde  la 
diptongación  en  el  singular  del  presente  de  indicativo, 
yo  jugo,  y  en  la  persona  ellos  del  plural,  jugan;  en  sin- 
gular del  imperativo,  juga  tu,  y  en  el  del  presente  de  sub- 
juntivo, que  yo  jugue. 

Jugo.  m.  En  Maragatería  el  yugo  de  uncir  los 
bueyes.  1|  Pronunciación  del  substantivo  juego  y  del  pre- 
sente de  indicativo  del  verbo  jugar. 

Etimología:  del  latín  i  u  g  u  m  ,  según  la  Academia. 
Del  sánscrito  yuga,  procedente  del  verbo  yuch,  unir,  atar, 
enganchar.  Del  vocablo  celto-hispanojoweas,  que  etimoló- 
gicamente significa  lo  que  liga  ó  enlaza.  (J.  Costa). 

Juegu.     m.     Yugo,  en  la  Ribera  de  Órbigo. 


Lacón,  m.  Cada  uno  de  los  brazuelos  del  cerdo 
ó  sea  la  parte  del  animal  que  forman  una  de  las  patas  de- 
lanteras, el  codo  y  la  paletilla  correspondientes,  después 
de  curada  como  los  jamones. 

Etimología:  del  gallego  lacón;  del  portugués  lagáo,  ja- 
món pequeño. 

Lamber,  v.  a.  Lamer.  Ejemplo  de  conserva- 
ción del  grupo  medial  mb. 

Etimología:   del   latín   lambo,    is^     ere,    lamer. 
Del  portugués  lamber. 

Lambriai*.     v.  a.      Hurtar  comida.   Cogerla  al 

descuido  para  saciar  el  hambre  ó  por  golosina  y  glotonería. 

Etimología:  del  castellano  hambrea?',  padecer  hambre. 

Lambrión,  adj.  Hambrón,  goloso.  Es  voz  in- 
sultante. II  Sinónimo  del  bable  llambión,  portugués  lambu- 
geiro,  gallego  lambaceiro  y  lambaces,    aragonés   lambroto. 

Lomba,  f.  Loma,  cerro.  ||  La  Lomba  se  llama 
un  pago  del  término  municipal  de  Astorga. 

LúciO|  a.     adj.     Gordo,    hermoso,  aventajado.  || 
Contracción  del  adjetivo  lucido. 

Lumbrada,  f.  Lumbre  excesiva,  hablando  de 
la  que  arde  en  el  hogar.  ||  Ejemplo  de  aumentativo  por  el 
sufijo  ada. 

Lumia,     f.     Husma,  pelandusca. 

15 


198  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Llardo.      Tocino.  Usual  en    Maragatería    alta. 
(V.  Trozos  dialectales.) 

Etimología:  del  latín  1  a  r  d  u  ra  ;  castellano  lardo, 
parte  más  gruesa  del  tocino.  Francés,  lard;  portugués, 
lardo. 

Llau.     m.     Lado,  costado.  ||  Paraje,  lugar.  Sernos 
de  Llión  á  un  llau;  cerca  de  León. 

Llavazas.     f.  pl.     Lavaduras;  agua    sucia  pro- 
cedente de  lavar.  Usual  en  Maragatería  alta. 

Etimología:  del  castellano  lavazas,  igual  significación. 

Lleichi.     f.     Leche.    Ejemplo   de   palatalización 
y  diptongación  en  la  misma  palabra.  (Maragatería) 

Llena,     f.     Crecida  de  un  río,  inundación. 

Llión.     Geog.    La  ciudad  de  León. 

LI0UCO9  a.     adj.     Loco,  loca,  la  persona  privada 
de  razón. 

Llumbriz.     f.     Lombriz,  animal  anélido. 


TML 


Machada-  f.  Demasía,  exceso,  atrocidad,  des- 
mán. II  Procede  de  macho  y  es  un  aumentativo  determi- 
nado por  el  sufijo  -ada. 

Machao-     m.     Hacha  con  hierro  grande  y  man 
go  largo,  usada  para  hacer  leña,  abatir  árboles  y  deshilar 
troncos  destinados  á  la  carpintería  de  armar. 

Etimología:    del   castellano    machado,    portugués   ma- 
chado; del  latín   m  a  c  h  te  r  a,  espada  corta. 

Macheta,  f.  Hacha  pequeña,  manejable  con 
una  sola  mano.  Se  emplea  en  los  trabajos  menudos,  en 
las  cocinas  para  romper  huesos,  en  arboricultura  para 
podar,  etc.  1|  En  gallego,  macheta. 

Etimología:  del  castellano  hacheta,  dim.  de  hacha. 

Machuca-  f .  Mazo  de  madera  para  machacar. 
Voz  usada  en  Maragatería  alta. 

Magosto,  m.  Hoguera  para  asar  castañas  en 
el  rescoldo,  cuando  se  va  de  gira  al  campo,  especialmen- 
te en  la  época  de  recolección  de  aquel  fruto.  ||  Las  mis- 
mas castañas  asadas. 

Etimología:  del  portugués  magusto,  igual  significación. 

Mainate.  m.  Magnate.  Aplícase  en  tono  zumbón 
para  zaherir  á  cualquier  pobrete. 

Majanos-  m.  pl.  Montones  de  piedra  recogida 
de  las  tierras  labrantías  y  apilada  en  ellas  ó  en  sus  lin- 


200  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

deros^  afectando  cada   montón  las  formas  cónica  ó  pira- 
midal. II  En  la  Extremadura  leonesa,  villares. 

Etimologí¿i:  ¿del  céltico  mean,  piedra? 

Majar,  v.  a.  Machacar,  deshacer,  golpear,  apa- 
lear. II  Majar  el  ajo  es  convertirlo  en  pasta.  1|  Majar  el  lino 
quiere  decir  golpearlo  para  dejar  la  fibra  suelta.  ||  Dimus- 
lles  unos  metidos  que  is  majemus  las  custiellas;  les  apa- 
leamos, les  dimos  una  paliza  tremenda.  ¡I  Majar  se  em- 
plea con  mucha  más  frecuencia  y  mejor  acierto  que  mo- 
ler. Majar  es  percusión,  trituración;  moler  es  reducir  á 
polvo. 

En  Berceo  se  lee  el  participio  pasado  de  maiar: 

«Los  oíos  ovo  presos  e  !a  faz  bien  maiada. 
(Se  refiere  á  la  Papión  de  Jesucrlslo) 

(Loores  deNutstra  Sennora,  67  ) 

Etimología:  del  latin  clásico  m  a  1 1  e  u  m  ,  vulgar  ma- 
lí i  u  m  ,  martillo.  De  aquí  el  verbo  malliar,  mallar, 
maiar,  majar,  deshacer  á  martillazos,  machacar.  En  el 
alto  Órbigo  aun  se  llama  mallo  al  mazo  ó  martillo,  y  Ma- 
llo es  apellido  en  aquella  región. 

Man.  f.  Mano,  con  apócope  de  -o  en  esta  sola 
frase:  á  la  man  riesga,  que  sigaifica  á  ó  con  la  mano  iz- 
quierda. 

Man  se  encuentra  en  Berceo^  expresando  cavilosidad, 
preocupación,  duda: 

tEslando  Ids  maestros  lorlos  man  á  maxiera  (mejilla.) 

(La  esloria  de  Sennor  Sant  M'úlán,  209.J 

En  el  Romancero  del  Cid: 

«á  su  man  derecha  tiene 
á  sus  hijos  todos  ciia i ro .  -> 

(Doliente  se  siente  el  Rey..  ) 


VOCABULARIO  201 


Mancan,  v.  r.  Lastimarse,  hacerse  daño  por 
golpe,  caida,  presión  sobre  alguna  parte  del  cuerpo.  ||  Se 
mancó  un  dedo;  se  lo  lastimó.  ||  Me  mancan  los  zapatos; 
me  hacen  daño,  son  estrechos.  |1  Es  verbo  poco  usado  ea 
ca,stellano  moderno,  pero  muy  empleado  por  los  clásicos. 

«Sufriré  que  el  halcón  me  manque  un  br,i?.o  » 
(Argensoh.  Ep.  1 1.) 

MancOi  ca.     adj.     La  persona  á  quien  le  falta 
un  brazo.  ||  La  persona  enferma  del  mal  llamado  manque 
ra  por  los  curanderos  y  aldeanos^  que  es  nombre  genérico 
de  una  porción  de  dolencias:  anemia,  ictericia, .desarrollo 
imperfecto  y  todas  las  consecutivas  á  traumatismos. 

MánfanoSa  ra.  pl.  Los  trozos  de  pan  que  se 
echan  en  la  salsa  de  los  guisos,  para  apurarla. 

Mangapín.  m.  En  la  Maragateria  alta  es  tra- 
dicional llamar  mangarines  á  los  vecinos  de  Rabanal  Vie- 
jo^ creyéndose  que  en  este  pueblo  residió  alguna  vez  un 
mandarín  ó  Jefe  á  quien  prestaban  acatamiento  los  habi- 
tantes de  la  comarca. 

Manjarín.  m.  Nombre  de  un  pago  extenso  del 
término  de  Astorga.  Quizá  tenga  este  nombre  la  misma 
procedencia  tradicional  y  asiática  que  mangarin. 

Mantención,  f.  Manutención,  con  síncopa  de 
-u.  Es  palabra  muy  usada  para  expresar  la  acción  de 
mantener  con  alimentos.  |1  Le  sirve  solamente  por  la  man- 
tención. Gana  dorrales  y  la  mantención,  jj  Alguna  vez  se 
dice  mantenencia. 

Maña.  f.  Costumbre,  hábito  vicioso  y  repren- 
sible de  ejecutar  una  cosa.  ¡Fulano  tiene  una  maña  de 
hurgarse  las  narices!  |1  Manía,  testarudez.  ||  Astucia,  ha- 
bilidad. 

Mafáizo.  m.  Porción  de  hierba,  mies,  lino,  etc., 
que  se  puede  coger  y  abarcar  con  una  mano.  1|  Manojo. 
En  portugués  niainga. 


202  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Etimología:  de  la  raíz  sánscrita  má,  medir;  del  latín 
m  a  n  u  s  ,  mano. 

Marcación»  f.  Conjunto  de  marcos  ó  cercos 
de  madera  para  puertas  y  ventana ;.  La  marcación  de  una 
casa.  II  Un  marco  aislado:  la  marcación  de  un  balcón. 

Marmayo.  adj.  m.  Crecido,  alto,  espigado. 
Dícese  de  la  persona  de  estatura  más  que  regular,  sobre 
todo  si  esta  no  corresponde  á  la  edad  en  que  se  encuentra 
el  individuo. 

Marón,  m.  Macho,  todo  animal  del  sexo  mas- 
culino. Aplícase  la  voz  marón  para  designar  el  macho  de 
las  ovejas,  morueco  en  castellano. 

Etimología:  del  basco  marroa.  Según  San  Isidoro^  de 
la  palabra  ibérica  latinizada  mas,  maris.  Del  portugués 
marrar,  cornear,  topar  con  los  cuernos. 

Martiello.     m.     Martillo.  En  la  Maragatería  alta 
se  conserva  esta  pronunciación^  como  sus  iguales  custie- 
llas,  forcadiella,  perriellos ,  etc. 
Berceo  también  la  usó: 

«Nin  con  clavo  que  fuese  con  martiello  ch  gailo» 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  883.) 

Mata.     f.     Monte  alto.   Sitio  poblado  de   árboles 
de  la  misma  ó  distintas  especies,  con  tal  de  que   formen 
grupo.  II  La  mata  de  Pañote;  el  monte  do  este  nombre,  jj 
En  portugués  matta. 

Matación.  f.  Matanza,  en  especial  la  casera. 
Muerte,  degüello  de  reses  para  el  consumo. 

Matiello.  m.  Matorral,  monte  bajo  y  espeso. 
Es  derivado  de  mata.  Úsase  en  Maragatería  alta. 

Matrácula.  f .  Matraca;  rueda  con  tablas  he- 
ridas por  mazos,  que  producen  un  ruido  ingrato  al  oído. 
Sustituye  á  las  campanas  de  las  catedrales  durante  los 
días  jueves  y  viernes  santos. 

Mas  que.    loe.  conj.     Aunque.   A  pesar   de  que 


VOCABULARIO  203 


Sin  embargo  de.  1|  Mas  que  llores  no  te  atiendo.  Mas  que 
llueve,  me  marcho. 

Mayada-  f.  Majada,  sitio  donde  duerme  el  ga- 
nado. II  En  Andiñuela,  quemada,  quemazón,  monte  que- 
mado, y  en  este  sentido  usó  la  palabra  Berceo,  aunque 
refiriéndose  á  personas: 

«Las  virludes  sannosasque  ellas  \omaiabann  (quemaban). 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  387.) 

También  se  encuentra  el  substantivo  quemadura: 

uCoo  esta  matadura  eran  muy  ma  Irecbus». 

(Ibidetn,  397.) 

Y  en  el  sentido  figurado  de  casa,  morada: 

cLos  angeles  fueron  e  adussieronla  pora  la  su  maiada  n 

fi ¿ídem,  279.) 

MayO|  maya.  adj.  Alto  de  estatura,  por  refe- 
rencia al  mayo  ó  árbol  de  Mayo,  que  aun  se  pone  en  los 
pueblos  durante  ese  mes,  y  consta  de  un  poste  muy  alto, 
rematado  por  un  muñeco  de  trapos,  vestido  á  la  usanza 
del  pais.  1|  Fulano  es  un  mayo:  es  de  aventajada  estatura. 
Etimología:  del  latín  maius,  ó  de  majus,  com- 
parativo neutro  de  m  a  g  n  u  s  ,  equivalente  á  m  a  j  o  r  . 
Hinc  sua  majores  possuise  vocabula  Ma- 
lo. (Ov.)  En  el  panteón  romano  existen  un  dios  Maius  y 
una  diosa  Maia,  protectores  del  crecimiento,  que  han  dado 
su  nombre  al  mes  de  mayo.  De  la  raíz  sánscrita  mah,  cre- 
cer, engrandecer,  y  de  mahiyas,  mas  grande,  mas  hon- 
rado. 


204  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Mazana.     f.     Manzana,  con  síncopa  de  n  medial. 
Usual  en  Marag-atería. 
Se  encuentra  en  Berceo: 

«Trobaroii  i  'a  'engiia  lan  fresca  e  laii  sana 
Qiial  parece  de  deiilro  la  fcrmosa  mazana  » 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  1 13  y 

por  donde  se  ve  que  hace  700  años  ya  era  corriente  la  fra- 
se sano  como  una  manzana,  igual  que  se  dice  hoy  en  tierra 
de  Astorga. 

Etimología:  del  latín  vulgar  m  a  t  i  a  n  a  ;  clásico  m  a- 
1  u  m  ,   manzana. 

Mechón,  m.  Haz  de  paja  sin  trillar,  grueso  y 
largo,  que  encendido  por  un  extremo  y  llevado  en  alto, 
era  hasta  hace  pocos  años  la  luminaria  obligada  para  re- 
correr las  calles  la  noche  del  5  de  Enero,  esperando  la  ve- 
nida de  los  Reyes  Magos. 

La  etimología  probable  de  esta  voz  opino  que  es  ha- 
chón, y  convertida  en  -e-  la  -a-  como  es  frecuente  en  el 
dialecto,  dio  liechon,  y  por  último  mechón.  El  significado 
que  de  hachón  dá  la  Academia  Española,  conviene  al  em- 
pleo que  se  hacía  del  mechón  en  Astorga  y  su  tierra. 

Meda.  f.  Conjunto  ó  pila  de  haces  de  mies  en 
la  era.  Afecta  forma  cilindrica  en  los  dos  primeros  metros 
de  su  altura,  y  termina  por  un  techo  cónico,  hecho  con 
los  mismos  haces  ó  gavillas,  para  preservar  la  pila  de  las 
lluvias,  que  resbalan  por  la  superficie  sin  penetrar  en  el 
interior.  En  portugués,  meda. 

Etimología:  del  latín    meta,    hacina   en   figura  de 

cono.    Extruere   fsenum   in   metas:   poner   el   heno 

en  hacinas  rematadas  en  punta.  (Columela,  De  re  rustica.) 

Megodia.     m.     Mediodía,   la  hora  de  la  comida. 

En  Maragatería  es  mas  usado  decir  las  doce;  la  comida  de 

'las  doce. 

MéigOi  ga.     s.     Brujo,  bruja,  seres  cmbnucado- 


VOCABULARIO  205 


res  que,  según  opinión  vulgarísima,  tienen  pacto  con  el 
diablo.  En  Galicia,  méiga  significa  deidad  maligna  de  la 
noche.  En  francés,  méges,  adivinos  sucesores  de  los  drui- 
das.  En   portugués,  méigo  quiere  decir  cariñoso,  afable, 

Melecina*  f.  Medicina,  medicamento,  produc- 
to farmacéutico  de  aplicación  á  las  enfermedades  huma- 
nas. Usado  en  Santander. 

Menoyu.  m.  Manojo,  haz  manuable  de  mies, 
dispuesto  para  la  trilla.   Usado  en  la  Ribera  de  Orbigo. 

Etimología:  de  manojo,  obscurecida  la  -a-  y  conver- 
tida en  ylsLJ,  según  prácticas  dialectales,  que  también 
alcanzan  al  cambio  de  -o  en  -u. 

¡Vientres,  adv.  Mientras.  Ejemplo  de  falta  de 
diptongación  y  de  cambio  de  -e-  por  -a-.  En  Santander,  men- 
tres.  En  Berceo  demientre  y  mientre. 

(iDemientre  que  el  visco....  » 

(La  vida  de  Sánelo  Domingo  de  Silos,  286.) 

«Sirvió  á  !;i  Gloriosa  mientre  ovo  potencia» 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  99.) 

Mercar,  mercar!,  v.  Comprar,  adquirir  por 
compra,  principalmente  refiriéndose  á  objetos  de  poca  im- 
portancia ó  del  mercado,  pues  se  dice  merqué  un  pañuelo, 
pero  no  merqué  una  casa. 

Etimología:  del  latín  mercor,  aris,  ari.  En 
portugués  mercar. 

Meruca.  f.  Lombriz  de  tierra,  de  color  rosado 
sucio  y  de  un  decímetro  de  largo  en  su  mayor  desarrollo. 
Vive  en  los  lugares  húmedos  y  sombríos. 

Meter,  v.  Además  de  las  acepciones  castella- 
nas encerrar,  introducir,  inducir,  estrechar,  etc.,  este 
verbo  significa  en  dialecto  (Maragatería  y  Astorga)  coger, 
tomar,  emplear.  Por  ejemplo:  Metió  un  criado,  quiere  decir 


206  EL  DILECTO  VULGR  LEONÉS 

que  tomó  un  sirviente.  Meter  un  obrero  es  llamarle  para 
que  trabaje.  Con  igual  acepción   se  encuentra  en  Berceo: 

«El  b\spo  methió  otro  vicario.» 

(Milagros  de  Xuesíra  Sennora,  717.) 

Miagar,  v.  n.  Maullar  el  gato.  Usado  también 
en  Santander. 

Miaja*  f.  Parte  menuda,  casi  pulverulenta,  del 
pan.  Migaja.  |j  Pizca,  porción  pequeña  de  otras  substan- 
cias, cosas  y  aun  afectos.  Una  miaja  de  pescado.  Una  mia- 
ja de  tiempo.  Una  miaja  de  cariño.  « ni  les   hice  á  las 

hormigas  migaja  de  cortesía.»  (M.  Alemán.  Guzmán  de  Al- 
farache.) 

¡Micho!  interj.  para  ahuyentar  un  gato.  Equivale  al 
castellano  ¡zape! 

Mielgos-  m.  pl.  Mellizos,  gemelos,  hablando 
de  niños  venidos  en  un  parto  doble.  1|  Por  extensión  se 
aplica  á  los  fenómenos  orgánicos  vegetales.  Castañas  miel- 
gas: las  que  crecen  muy  unidas  dentro  del  mismo  alveolo 
ó  celdilla  de  un  erizo,  y  entre  las  dos  afectan  la  forma  de 
una  sola. 

Etimología:  del  bable  ximielgos,  mellizos;  del  latín  vul- 
gar gemellicos,    clásico  gemellus. 

Mieu.  Pronombre  posesivo,  masculino  y  singular. 
Mío,  el  mío.  Usado  en  la  Maragatería  alta.  El  mieu  tieu, 
mi  marido.  El  mieu  payar,  mi  pajar.  En  plural  mieus.  ¿De 
quién  son  aquellos  güeis?  Son  mieus.  \\  m.  Pronunciación 
dialectal  de  miedo.  ¿Tiés  mieu? 

¡Misín!  Frase  con  que  se  llama  y  acaricia  á  un 
gato.  Es  corrupción  y  diminutivo  de  micho,  michín,  ó  de 
mizo,  mizin,  que  equivale  á  micho. 

Mitas,  f.  pl.  Mitones,  guantes  de  punto.  Ejem- 
plo de  apócope  dialectal. 

Miu.  pron.  poses.  Mió.  Usado  en  Maragatería  y 
Astorga. 


VOCABULARIO  207 


Miyo.  pron.  poses.  Mío.  Usado  en  Maragatería, 
Cepeda  y  tierra  de  Astorga. 

Mocho,     m.  y  adj.     Mochuelo,   ave  nocturna.  |1 
Como  adjetivo  tiene  iguales  acepciones  que  en  castellano: 
trigo  mocho  ó  sin  argayas;  cabra   mocha,  sin  cuernos;  ár- 
bol mocho,  que  carece  de  la  debida  terminación.  En  por- 
tugués el  substantivo  mocho  significa   también   mochuelo. 

MufosOí  sa.  adj.  Mohoso,  enmohecido.  En 
portugués,  mofoso.  En  dialecto  se  dice  moho,  como  en  cas- 
tellano. 

Moje.  m.  Salsa  que  llevan  algunas  viandas.  Es- 
tá mejori  el  moje  qu'  el  pescan.  _ 

Moldena.  f.  En  Astorga  se  llama  así  el  canal 
que  surte  de  agua  los  molinos  de  la  Moldería,  nombre  con 
que  se  designa  el  conjunto  de  los  molinos  del  término  mu- 
nicipal. La  voz  Moldara  proviene  de  molde,  bien  por  la 
forma  del  cajero  del  canal  ó  bien  por  la  que  afectan  las 
compuertas  de  toma. 

Moldria.  v.  Futuro  condicionado  del  verbo 
moler;  molería.  Berceo  empleó  moldrie: 

«Non  «lo/t/nc  mas  ayna  oíos  en  el  mortero» 

(La  vida  de  Sánelo  Domingo  de  Silos,  659) 

Monda-  f.  Cascara  que  encierra  algunos  fru- 
tos ó  película  que  recubre  su  carne  exteriormente.  ||  Se 
dice  mondas  de  castañas,  de  melocotones,  de  patatas,  pero 
cascaras  de  nueces,  de  almendras;  y  también  nueces  mon- 
dadas, almendras  mondadas.  En  portugués,  monda. 

Mondrego-     adj.     Zaño,  torpe. 

Moña.  f.  Muñeca,  figurilla  de  mujer  que  sirve 
de  juguete  á  las  niñas.  Ejemplo  de  apócope  dialectal.  En 
portugués,  monha  (pron.  moña.) 

Moquero,  m.  Pañuelo  para  la  nariz,  de  lim- 
piarse los  mocos. 

Mor.     Unida  á  la  preposición  causal  por,  en  las 


208  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

formas  por  mor  ó  pal  mor  de,  pola  mor  de,  significa  moti- 
vo^ causa,  obstáculo.  H  No  fin  á  Estorga  pul  mor  del  agua. 
(lluvia).   Pola  mor  del  tollo,  embárreme. 

Etimología:  del  latín  m  o  r  a,  lo  que  detiene  ó  retarda, 
según  Celsio. 

MoPacedas.  f.  Nombre  de  un  pago  de  Quin- 
tanilla  de  Somoza. 

Moi*ciéga¡o.  m.  Murciélago,  ave  nocturna. 
Ejemplo  de  metátesis  dialectal. 

MoPcielEa.  f.  Morcilla,  en  la  Maragateria  al- 
ta. (Andiñuela,  los  Rabanales,  Viforcos,  etc.)  En  portu- 
gués, morcella. 

Morenas,  f.  pl.  Montones  de  gavillas  de  mies 
segada,  que  los  segadores  van  dejando  á  intervalos  en 
la  tierra,  para  que  los  recojan  los  carros. 

Monga,  f .  Coca^  substancia  venenosa  para  ma- 
tar la  pesca  en  el  rio. 

Etimología:  del  latín   amurca. 

MoPÉCo.     adj.    Se  dice  del  ganado  vacuno  de  pelo 
negro.  |1  Apelativo  muy  generaiizado'en  el  país  para  distin- 
guir  las   reses.   El   mi  Marico  es  el  mejor  güey  del  pueblo. 
Etimología:   de  moro,  obscuro,  negro. 

MoPitiera.  f.  Exudación  nasal,  resultado  de 
un  catarro  con  inflamación  de  las  mucosas. 

Etimología:  probablemente  del  portugués  mormo,  muer- 
raO;  por  analogía  con  la  exudación  ó  flujo  de  la  mucosa 
nasal  en  esta  enfermedad  de  las  caballeríiis. 

MoppaSa.  f.  Morral,  saco  para  llevar  provi- 
siones ó  ropa.  Ejemplo  de  cambio  dialectal  de  género  en 
el  artículo  y  el  substantivo.  \\  La  morrala  de  caza,  el  saco 
que  sirve  para  echarla  dentro. 

Mortei'a.  f .  Escudilla  ó  cuenca  de  madera,  que 
en  todas  las  tiendas  servía  (y  aun  se  usa  en  algunas) 
para  echar  las  monedas  separadamente  por  clases,  y 
guardarlas  así  en  un  cajón  del  mostrador.  La  moriera  de 
los  cuartos,  ha,  moriera  déla  plata. 


VOCABULARIO  209 


Etimología:  es  corrupción  del  castellano  hortera,  del 
bajo  latín   f  o  r  t  e  r  a  ,    vasija,  recipiente. 

MorugO}  ga.  adj.  Cazurro,  esquivo,  arisco, 
huraño.  Dícese  de  la  persona  que  está  enfadada  y  se  nie- 
ga á  hablar,  por  mal  humor  ó  por  carácter. 

Mostada.  f.  Almorzada,  lo  que  cabe  en  el  hue- 
co formado  por  ambas  manos,  cuando  se  juntan  poniendo 
en  contacto  ambos  dedos  meñiques,  é  imitando  una  cavi- 
dad. 11  A  mostadas:  en  cantidad,  con  abundancia.  Usado 
en  Maragatería  y  tierra  de  Astorga.  En  la  Ribera  de  Or- 
bigo,  embuciada. 

Movición,  f.  Movimiento,  acción  de  moverse. 
Usado  también  en  Santander. 

Muesii^a  (la),  f.  El  reloj  de  bolsillo.  Sacó  la 
muestra  y  díjunos  qu'  era  megolía:  sacó  el  reloj  y  nos 
dijo  que  eran  las  doce. 

En  gallego,  muestra  tiene  igual  significado. 

Mullicas-  f.  pl.  Pajas  majadas  con  que  anti- 
guamente se  embastaban  ó  rellenaban  los  albardones. 
Usado  en  Maragatería  alta. 

MundicISa.  f.  Escoba  colocada  en  el  extremo 
de  un  mango  largo,  destinada  para  barrer  la  ceniza  de 
los  hornos,  antes  de  cocer  el  pan.  Usado  en  la  Maragate- 
ría alta. 

Etimología:  del  latín  mundificare  ,  limpiar,  la- 
var; de  m  u  n  d  u  s  ,  a  ,  u  m  ,  aseado,  limpio;  del  cas- 
tellano mondo,  limpio,  libre  de  cosas  superfinas. 

Muñica.  f.  Boñiga,  excremento  del  ganado  va- 
cuno. 

Etimología:  ¿del  latín  vulgar  b  o  v  i  n  i  c  a  ,  de  b  o- 
V  i  n  u  s  ^  lo  perteneciente  á  la  raza  bovina?  El  proceso 
dialectal  ^Qv\B,hovinica,  bonica,  buñica,  muñica. 

Munias.  ra.  pl.  Montones  de  cantos,  especie 
de  majanos.  (V.  esta  palabra.) 

Etimología:  del  bable  muria,  cresta  de  una  montaña; 
del  latín  m  u  r  e  x  ,   guijarro  puntiagudo,    según    Plinio, 


210  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

y  punta  de  un  peñasco,  según  Virgilio.  En  Santander, 
morio  (del  latín  m  u  r  u  s  )  quiere  decir  pared,  cercado. 
(V   Obras  de  Pereda.) 

Murrio,  m.  Se  dice  echar  al  murrio,  arrojar 
castañas,  nueces,  confites,  dinero,  etc.,  á  puñados  en  la 
calle,  para  divertirse  viendo  como  se  los  disputan  los 
chiquillos.  Es  sinónimo  del  castellano  andar  á  la  rebatiña. 
No  conozco  la  procedencia  de  murrio.  Quizá  venga  del 
portugués  murro,  que  significa  puñada,  puñetazo;  y  echar 
al  murrio  sería  (en  realidad  lo  es)  tirar  una  cosa  para  que 
se  la  disputen  á  puñetazos.  La  costumbre  es  de  abolengo 
romano.  Este  pueblo  arrojaba  nueces  en  abundancia  al 
público  para  solemnizar  las  bodas  y  alejar  toda  malevo- 
lencia. Es  bien  conocida  la  inmensa  importancia  de  las  su- 
persticiones en  aquel  pueblo. 

Murruciente.  adj.  Dícese  del  objeto  de  metal 
atacado  por  la  humedad,  cuando  está  deslustrado  ó  pre- 
senta el  color  peculiar  del  hierro  oxidado. 

Muscos,  m.  pl.  Los  muslos,  las  ancas  de  los 
animales.  Usado  en  Maragatería  alta.  Probablemente  es 
síncopa  de  músculos. 

Muyier.  f.  Mujer.  Pronunciación  dialectal  de 
este  nombre  en  Maragatería,  donde  también  se  dice  muye- 
ri  y  mojeri.  Berceo  emplea  mugier. 

«Una  mugier  lazratla » 

(La  esloria  de  Sennor  Sant  Millán,  340  J 


zv 


Na.     Contracción  dialectal  de  en  la.  Na  cama,  na 
igresia:  en  la  cama,  en  la  iglesia.  |I  Plural:  ñas. 
En  portugués  se  verifican  iguales  contracciones. 

Nácara,  f.  Nácar,  substancia  caliza  que  revis- 
te el  interior  de  algunas  conchas,  especialmente  de  la 
madreperla.  ||  Término  de  comparación:  branco  como  Ja 
nácara. 

Nacencia,  f.  Nacimiento,  lo  mismo  en  el  reino 
animal  que  en  el  vegetal.  1|  Este  niño  es  mudo  de  nacencia. 
Con  estas  aguas  los  panes  tién  buena  nacencia;  brotan 
bien. 

Etimología:  del  latín  nascentia. 

NanO|  na.  adj.  Enano,  el  hombre  ó  mujer  de 
pequeña  estatura.  En  portugués  nanico. 

Nel.  Contracción  dialectal  de  en  el.  Nel  campo, 
nel  payar:  en  el  campo,  en  el  pajar.  En  portugués  tiene 
lugar  idéntica  contracción:  n'  elle,  en  el. 

Nellai  nello.  Contracción  de  en  ella,  en  ello,  co- 
mo en  portugués. 

Nesta,  neste,  nesa,  nese.  Contracciones  de 
en  esta,  en  este,  en  esa,  en  ese.   Usadas  en  portugués. 

Nial.  m.  Nidal:  hueco,  ponedero  artificial  para 
que  las  aves  domésticas  depositen  los  huevos  al  verificar 
su  postura.  Usado  también  en  Santander. 


112  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Neto.  m.  Usado  en  la  frase  echar  un  neto,  to- 
mar un  vaso  de  vino. 

Etimología:  del  adjetivo  castellano  neto,  puro,  limpio, 
aludiendo  á  que  el  vino  esté  sin  mezcla  de  agua. 

No,  nos.  Contracciones  dialectales  de  en  el,  en 
los.  No  carro,  nos  tejaus:  en  el  carro,  en  los  tejados.  ||  Lo 
mismo  se  emplean  en  portugués. 

No  werdá.  Frase  usada  en  forma  interrogativa. 
¿Noverdá  usté  qu'  es  tarde  pa  dir  al  plao?  Equivale  á  no 
es  verdad,  no  es  cierto.  Usada  también  en  Santander. 

Nubada,  f.  Nube,  tormenta.  ||  Abundancia  de 
cosas:  una  nubada  de  mosquitos.  \\  En  Berceo  es  humareda. 

«Ixie  un  fiero  fumo,  l;in  espessas  nubadas 

que  nin  vedien  al  hispo  nin  las  ropas  sagradas» 

(Del  Sacrificio  de  la  Missa,  112.) 


NuesOy  sa.     pron.  poses.  Nuestro,  nuestra. 
Nun.     adv.     No. 


I%T 


Nacaraj  nacra.  f .  Fluxión  nasal  ó  moco  seco, 
pegado  al  interior  de  los  tabiques  de  la  nariz. 

Etimología:  ¿Proviene  de  nácara,  nácar  (pronunciado 
con  n  leonesa)  por  semejanza  de  aspecto  entre  las  hojue- 
las ó  escamas  del  nácar  y  las  concreciones  nasales? 

Nalgas,     f.  pl.     Nalgas,  las  posaderas. 
Nalis.     m.  pl.    Nidos,  lo  mismo  de  pájaros  que  de 
aves  domésticas.  Usado  en  la  Ribera  de  Orbigo. 

Etimología:  de  nidales,  nidos  ficticios  donde  ponen  los 
huevos  las  gallinas.  En  Astorga  niales.  El  grupo  ni,  de 
procedencia  latina,  pasó  á  ñ  dialectal  en  esta  voz,  y  con- 
virtiendo la  i  en  e,  caso  muy   frecuente^  quedó  fialis. 

NatePa.  f.  Vasija  típica  en  que  los  aldeanos 
del  pueblo  de  San  Román  transportan  la  leche  para  su 
venta  en  Astorga. 

Etimología:  tiene  origen  indudable  en  nata.  Natera, 
recipiente  para  guardar  la  nata.  Es  un  ejemplo  de  pala- 
talización de  la  letra  n. 

mt 

Nebrina,  f.  Neblina,  niebla  cerrada.  Ejemplo 
de  dos  leonesismos  en  una  sola  palabra:  palatalización  de 
n  y  conversión  de  I  en  r. 

Negayo.  Negarlo.  Ejemplo  curioso  de  fonética 
dialectal.   Usado  en  Maragatería  alta. 

16 


214  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Negral,  adj.  Negruzco,  obscuro,  que  tira  á 
negro. 

Niegpo.  adj.  Negro,  falto  de  color  y  de  luz. 
Ejemplo  de  exceso  de  diptongación  dialectal. 

Nublar,     v.     Anublar,  obscurecer,  empañar. 
En  el  Romancero: 

«La  su  noble  faz  ñubliisUis 
con  nube  de  deshonor.» 

(Non  es  de  sesudos  homes ...  ) 

Nublo,  adj.  Nublo,  nublado;  dícese  de  la  atmós- 
fera cubierta.  El  día  está  nublo. 

Nubres.  f.  pl.  Las  nubes.  Usado  en  Maraga- 
teria  alta.  Es  un  caso  curioso  de  r  medial,  que  denota  la 
existencia  antigua  de  -I  ,  nubles,  quizá  procedente  de  ñu- 
blar,  nublo,  (Del  latín  n  u  b  i  1  u  s  ). 

Nudo.  m.  Nudo.  Muy  usado  en  Maragatería, 
Astorga  y  su  tierra  y  Santander.  (V.  Obras  de  Pereda.) 


Obedencia.  f .  Obediencia.  Ejemplo  de  síncopa 
dialectal. 

Olallai  Olaya-     Eulalia,  nombre  propio  de  mujer. 
Se  lee  en  Berceo: 

uOlalla  en  Melerida  ninna  de  gr-in  beldal» 

(Vida  de  Sancta  Oria,  27.) 

Olea.  f.  Oblea,  hoja  delgada  que  es  producto  de 
cocer  en  molde  una  masa  clara  de  harina  y  agua.  La  su- 
presión de  la  -h-  en  la  pronunciación  dialectal  de  oblea 
(del  latin  oblata)  se  verifica  en  Navarra  y  provincias 
vascongadas,  donde  dicen  olada  y  olata. 

Onde.  adv.  1.  Dónde,  en  qué  sitio.  ¿Onde  vais? 
Usado  también  en  Santander.  Lo  empleó  Berceo. 

Ondiquiera.  adv.  Dondequiera,  en  cualquie- 
ra parte.  j|  Una  de  las  escasas  voces  dialectales  que  cam- 
bian por  i  medial  la  -«-. 

Orco.  m.  Ristra  de  cebollas.  La  de  ajos,  cho- 
rizos, etc.  se  llama  riestra. 

Etimología:  ¿del  latin  ordo,  colocación  de  cosas  en 
orden,  ó  de  u  r  g  e  o  ,  apretar,  estrechar,  por  la  disposi- 
ción que  las  cebollas  tienen  en  el  oj^co?  Escribo  esta  pa- 
labra sin  h  inicial,  porque,  de  tenerla,  su  pronunciación 
dialectal  sería  forco. 


216  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Oreia.  f.  Oreja,  en  Maragatería  alta;  el  apén- 
dice auricular.  Fué  empleado  por  Berceo: 

«Avie  la'  mal  á  las  ore/os  que  mordí  las  paredes.» 

(La  vida  de  Sancto  Domingo  de  Silot,  337.) 

Etimología:  del  latín  vulgar  a  u  r  e  1  i  a  m  ,   oreja,  cu- 
yo primer  derivado  fué  oi'eia  y  luego  oreja. 

Oriella.  f.  Orilla,  borde,  margen,  especialmen- 
te de  las  corrientes  de  agua.  Úsase  en  Maragatería  alta 
y  por  Berceo: 

'iOríella  de  ud  flumeo  lan  fiero  commo  mar» 

(La  vida  de  Sánelo  Domingo  de  Silos,  229.) 

Etimología:  del  latín   ora,    borde,  límite. 

Oriyones.  m.  pl.  En  Maragatería  alta  las  ore- 
jeras del  arado,  palos  ingertos  oblicuamente  al  dental, 
que  sirven  para  ensanchar  el  surco,  separando  lateral- 
mente la  tierra  que  rasga  la  reja. 

r 

Otor.  Pronunciación  dialectal  de  otro.  El  ótor 
día,  ó  Vótor  día.  No  tiene  femenino,  pues  nadie  dice:  la 
otar  tarde,  y  cuando  la  palabra  va  sola  dicen  outro;  Vou- 
tro  (Maragatería  alta. ) 

Oubeya.  f.  Oveja,  en  Andifiuela  y  los  Raba- 
nales. 

Berceo  empleó  oveia\ 

«Por  li  cobró  su  logar  laoi;e¿aceiileüa» 

{Loores  de  Nuestra  Sennora,  22.) 

Ouipo,  tra.    adj.    Otro,  otra. 


VOCABULARIO  217 


Etimología:   del   gallego   y  portugués  outro;  del  latín 
a  1 1  e  r  u  m  . 

OyO|  oya-    Presente  de   indicativo  é  imperativo 
del  verbo  oir;  oigo,  oiga. 


Paéx.  Pronunciación  del  verbo  parecer  en  la 
frase:  ¿Qué  tepaéz?  ¿qué  te  parece? 

Paia.  f .  Paja;  la  cafia  seca  de  los  cereales,  des- 
provista de  grano  y  entera  ó  trillada.  Usado  en  Maraga- 
tería  alta. 

En  Berceo: 

«Commo/7ataen;igua  ailessuso  andiüieron.» 

(Loores  de  Nuestra  Sennora,  151  ) 

Etimología:  del  latín  vulgar   p  a  1  i  a  m  ,   paja. 

Paiap  y  payar,  m.  Pajar^  local  donde  se  al- 
macena la  paja.  Usado  en  Maragatería  alta. 

Pajizo,  a.  adj.  De  color  amarillo.  El  manteo 
pajizo.  La  saya  pajiza.  Usado  en  Maragatería,  Astorga  y 
su  tierra. 

Palancón,  m.  Palanca,  palo  grueso,  largo  y 
recio,  propio  para  transmitir  grandes  fuerzas.  Usase  en 
Maragatería  alta.  En  portugués,  palanco. 

Palera,  f.  Sauce,  salguero,  árbol  propio  de  te- 
rrenos húmedos  ó  pantanosos. 

Etimología:  Proviene  del  adjetivo  palero,  el  que  hace 
y  limpia  las  regueras  para  sanear  las  tierras  bajas  y  hú- 
medas. Probablemente  el  palero  completaba  esas  opera- 


VOCABULARIO  219 


ciones  plantando  esquejes  de  salguero  para  el  mejor   sa- 
neamiento del  terreno. 

Palomba-     f.     Paloma.    Ejemplo    de    conserva- 
ción del  grupo  medial  -mh-.  Usado  en  Maragatería. 
Berceo  escribe: 

f  Movióse  la  palomba,  comenzó  de  votan 

(Vida  de  Sancta  Oria,  40. ) 

Palombap.    m.     Palomar. 
En  Berceo: 

(Tenían  sendas  pa'.ombas  en  sus  manos  alzadas. 
Parescia  que  non  fueran  en /)a/om6ar  criadas.» 

(Vida  de  Sancta  Oria,  30.) 

El  poeta  riojano  castellanizó  el  vocablo,  que  proviene 
del  latín  vulgar  palumbarem  según  el  siguiente  tex- 
to del  fuero  de  Castrocalbón  (part.  jud.  de  La  Bañeza): 
Tam  de  arboribus  quam  palumbaribus 
habeat  medietatem.  (Fuero  de  Castrocalbón  en 
1166,  ap.  Lanchetas,  op.  cit.) 

Pan-  m.  El  sembrado  de  trigo  ó  centeno.  ||  Úsa- 
se más  en  plural.  Los  jmnes  están  altos.  Con  la  lluvia  han 
crecido  los  panes. 

Pancuada.     f.     Caida,  golpe  dado  en  el  suelo 
con  todo  el  cuerpo.  Es  uno  de  tantos  vocablos  de  proce- 
dencia celta  ó  gallega  que  se  conservan  en  el  dialecto. 
En  iportugnés  pancada,  golpe. 

Pantasma.    f.    Fantasma,  visión.  Espantajo  ves- 
tido con  un  sudario  para  amedrentar  las  gentes. 
Etimología:  Del  latín  p  h  a  n  t  a  s  m  a  . 

Papón-  ni.  Ser  imaginario  y  cruel,  con  cuya 
pretendida  cxistcnci.)  é  instintos  suelen  atemorizar  á  los 


220  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

niños  las  personas  poco  avisadas  de   su  papel  educativo, 
diciéndoles  para  acallarlos:  Que  viene  e\  papón  y  te  come. 

Parajismo,     m.     Gesto,  visaje,  mueca. 

PapajismePOy  Pa.  adj.  Gestero,  el  que  tiene 
el  vicio  de  gesticular. 

Papdal.  m.  Gorrión,  pájaro  conocido  en  todas 
partes. 

En  portugués  pardal. 

Papé.     f.     Pared,  muro.  En  plural  ^are*. 
Lo  usó  Berceo: 

tCommo  porés  enfiesta  e  muro  bieu  labrado.» 

(Signos  ante  del  Juyzio,  6.j 

Papva.  f.  Cantidad  de  mies  tendida  en  circulo 
sobre  la  era,  para  ser  trillada.  ||  El  desayuno  ligero  de  los 
obreros,  consistente,  por  lo  general,  en  un  sorbo  de  aguar- 
diente. Echar  la  parva:  tomar  una  copa  de  aguardiente. 

Pasal.  m.  Peldaño,  en  las  escaleras  de  edifi- 
cios; travesano,  en  las  escaleras  de  mano;  escalón,  en  las 
de  entrada  en  las  casas.  Se  usa  mucho  en  plural:  la  esca- 
lera de  mi  casa  tiene  diez  pásales. 

Etimología:  ¿Del  latin  p  a  s  s  u  s  ,    el  paso,  el  andar,  ó 
de  p  a  s  c  h  a   tránsito,  pasaje? 

Pasmap.  Asustar,  causar  suspensión  de  los  sen- 
tidos ó  del  movimiento  por  un  susto.  ||  Asombrar,  admirar 
una  persona  ó  cosa  por  sus  méritos,  cualidades,  arte. 

Etimología:   Del  latín   s  p  a  s  m  u  s  ,   griego  spasmos, 
sánscrito  visma,  aturdir,  suspender  el  ánimo. 

Pasmón,  adj.  Dícese  de  la  persona  que  parece 
atontada  ó  suspensa  de  asombro,  por  cosas  que  no  lo  me- 
recen. 

Pataca-  f.  Patata.  Se  usa  mas  en  plural:  las 
patacas. 

Patacuela.  f .  Haba.  £1  fruto  de  la  planta  asi 
llamada. 


VOCABULARIO  221 


PechaP.  V.  Cerrar  con  llave  ó  cerrojo  una 
puerta.  (V.  Apechar.) 

PedricaPa     v.     Predicar,  pronunciar  un  sermón. 

II  Reprender,  amonestar.  Pedricame,  padre jj  Ejemplo 

de  metátesis  dialectal.  Usado  también  en  Santander. 

Pedpicazáinaa  Sermón,  reprensión.  Dionus 
una  pedricazáina  comupa  nusotrus  solus. 

Pelegpino*  m.  Peregrino^  devoto  que  va  en 
peregrinación. 

Pelleiyaa    f.     Pellejo,  piel  de  un  animal. 
En  Berceo: 

«De  meyor  carne,  e  de  mey or  p$lleia  » 

''Del  Sacrificio  de  la  Missa,  154.) 

Etimología:  Del  latín  vulgar  p  e  1 1  e  1  i  a  ,  clásico  p  e- 
1 1  i  c  ul a . 

Péme.  Contracción  de  paréceme,  muy  usado  en 
Maragatería  y  tierra  de  Astorga.  Péme  que  lo  vi  ayeri. 
Péme  qu'  es  la  mesma.  Péme  que  no. 

Pepnales.  m.  pl.  Estacas  largas  para  sujetar 
y  agrandar  los  cañizos  de  un  carro  de  labor,  á  fin  de  car- 
garlo mucho  de  paja  ó  de  heno,  jj  En  singular,  la  parte  del 
pantalón  que  cubre  cada  pierna. 

Etimología:  Del  latín  p  e  r  n  a  ,    pierna. 

Pepnillas.  f.  pl.  Lo  mismo  que  pernales,  refi- 
riéndose al  carro  de  labor.  Úsase  en  Astorga. 

Peppiellos.  m.  pl.  Manteo  de  lana  burda,  blan- 
ca, que  usaban  antiguamente  las  maragatas.  No  cerraba 
completamente  por  detrás,  como  el  usado  hoy,  sino  que 
dejaba  un  espacio  vertical  desde  la  cintura  hasta  abajo, 
como  de  cuarenta  centímetros  de  ancho,  ocupado  por  una 
banda  colgante  de  lana,  tejida  á  franjas  horizontales,  ro- 
jas y  negras,  llamada  facha,  cuyos  bordes  laterales  se 
ocultaban  bajo  los  de  los  perriellos. 


222  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Etimología:  Perriellos  es  la  forma  diminutiva  dialec- 
tal de  perros  y  equivale  al  castellano  perrillos,  pero  no 
se  vislumbra  su  etimología  por  esos  caminos.  Tengo  á,  pe- 
rriellos por  palabra  cuya  raíz  debe  de  ser  la  preposición 
inseparable  peri,  alrededor  de,  y  por  asimilación  de  r  pe- 
rri;  pero  no  alcanzo  la  formación  del  complemento  para 
convertirse  en  peri-llos  ó  perri-llos.  ¿Tendremos  aquí  un 
caso  de  concreción  de  peri-f olios,  adornos  excesivos?  ¿Ha- 
brá que  buscar  su  origen  en  las  palabras  latiaas  per 
i  li  u  m  por  los  hijares,  por  los  intestinos,  denotando  que 
el  manteo  sirve  para  protegerlos  y  abrigarlos?  Así,  de 
per  i  1  i  u  m  pudieron  venir  perilium,  perelium,  perielio, 
periello,  perriellos,  por  transformaciones  de  i  tónica  latina 
en  e,  de  esta  en  el  diptongo  ie  y  de  lio  en  lio,  fenómenos 
cuya  concurrencia  es  frecuentísima  en  el  castellano  pri- 
mitivo y  en  el  dialecto. 

Pepuyo-      m.      Especie  de  pera  pequeña,  muy 
gustosa,  llamada  generalmente  pera  cermeña  ó  cermeño. 

Etimología:  De  p  i  r  u  m  ,  pera.  La  terminación  uyo, 
denota  que  en  leonés  ha  debido  existir  algún  sufijo  ujo, 
uja,  conservado  en  caruja,  Maruja,  perujo  (dialectal  pe- 
ruyo)  ó  quizá  este  ujo  sea  corrupción  de  uco  uca,  usados 
en  Santander  y  Extremadura  leonesa.  Ambos  sufijos  ujo  y 
uco  convierten  en  despectivas  y  diminutivas  las  palabras. 
Asi  peruyo,  casuca  son  respectivamente  una  pera  pequeña 
y  una  casa  sin  importancia  como  vivienda. 

Pescudap.     v.     Averiguar,     preguntar,    explo- 
rar, informar,  hacer  pesquisas.  En  Berceo  es  pescudir. 

«Piensa  v'omroo  me  fables  e  commo  mcpescudes.» 

{Milagros  de  Nuestra  Sennora,  '293. y 

Etimología:  Del  latín  per  ser  u  tari  indagar;  de 
peryscruto. 

Petpil.     m.     Pretil,  múrete.  Ejemplo  de  metáte- 
sis dialectal. 


VOCABULARIO  223 


Pezón,  m.  La  cuña  ó  tarugo  de  madera  metido 
verticalmente  cerca  del  extremo  anterior  de  la  vara  del 
carro  de  bueyes.  Forma  con  esta  una  especie  de  cruz  ó 
martillo,  y  sirve  para  tope  del  yugo  y  de  sujeción  á  las 
vueltas  del  sobeo.  •» 

Pía.  m.  El  pié  humano.  M' atartallé  un ^ía.  Mó- 
jeme el  pía.  Por  extensión  se  dice:  unos  pías  de  berza, 
varias  plantas.  No  ve  el  zacho  y  lo  tíén  al  pía. 

Es  una  variante  del  diptongo  ie,  por  dislocación  del 
acento.  Muy  usado  en  Maragatería. 

Piada,  f.  Piedad,  compasión.  Ejemplo  de  cam- 
bio dialectal  de  -e-  por  -a-.  Berceo  escribió  piadat: 

«Por  la  orden  que  tienes  e  \)ot  la  piadat  n 

{Martyrio  de  Sant  Laurencio,  12) 

Pica,  f .  Bollo  de  pan  que  las  maragatas  repar- 
ten el  día  de  su  boda  á  cada  mujer  del  pueblo  que  saluda  y 
felicita  á  la  novia,  mientras  esta  permanece  sentada  en  la 
tradicional  silla  que  se  coloca  en  el  portal  de  la  casa. 

Picap.     V.  a.     Llamar  á  una  puerta,  dando   gol- 
pes en  ella  con  llamador  ó  picaporte.  1|  Tiene  también  las 
demás  acepciones  castellanas,    como   punzar,  cortar  en 
trozos  menudos,  espolear,  etc. 
Etimología:  Del  céltico  pick. 

Picón,  m.  Tenedor  de  mesa,  en  Cabrera,  lin- 
dando con  Maragatería  alta. 

PiiiaPa  V.  a.  Coger.  Pilló  un  catarro.  ¡Como 
vos  pille,  vos  escarmo! 

Piiiaván.     adj.     Píllete,  pillastre,  granuja. 

Pimplar,  v.  a.  Beber  con  exceso,  hartarse  de 
agua. 

Etimología:  Del  latín  p  i  m  p  1  e  a  ,  fuente  de  Macedo- 
nia;  del  griego  pimpléis ,  de  la  fuente  de  Pimplea.  En  San- 
tander y  Asturias  llaman  pimplan  al  salto  de  agua,  á  la 
corriente  de  un  arroyo. 


224  EL   DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Pimpirinola.  f.  Especie  de  dado,  hecho  de 
madera,  con  cuatro  caras,  en  cada  una  de  las  cuales  se 
graba  ó  escribe  una  letra.  Tiene  en  la  parte  superior  un 
palito  que  sirve  de  mango  para  cogerlo  con  los  dedos  pul- 
gar y  del  corazón,  y  en  la  opuesta  un  pico  tallado  en  pun- 
ta de  diamante,  mediante  los  cuales  se  hace  girar  ó  bai- 
lar rápidamente  el  todo  por  los  muchachos,  para  jugar  á 
interés.  En  castellsino,  perinola. 

Pingada,  f.  Gota,  lamparón,  mancha  de  acei- 
te, cera  ú  otra  substancia  grasicnta.  En  portugués,  pinga 
y  pingueda. 

Pinganillo,  m.  Prisma  de  cristal,  colgante  co- 
mo adorno  de  las  lámparas  llamadas  aranas.  ||  Toda  señal 
ó  adorno  pendiente,  j]  Carámbano  en  forma  de  estalactita, 
que  cuelga  de  las  canales  de  los  tejados  cuando  se  hiela  el 
agua  al  rebasarlas  y  caer  fuera  de  ellas.  La  Academia  Es- 
pañola le  llama  pinganello,  calamoco  y  canelón.  La  prime- 
ra de  estas  acepciones  parece  derivarse  del  verbo  pingar, 
mejor  que  de  pinjar,  admitido  por  aquella  Corporación. 

Pingar,  v.  Gotear,  en  su  principal  acepción 
dialectal.  L'acitera  pinga  porque  está  rota.  Con  esa  vela 
encendida  has  pingado  todo  el  suelo.  Me  cogió  el  chapa- 
rrón y  vengo  pingando.  Son  locuciones  de  uso  general  en 
Astorga  y  Maragateria.  ||  Colgar,  pender.  Ese  vestido ^m- 
ga  por  delante,  hace  un  pingo.  En  portugués,  pingar  es 
gotear. 

La  Academia  Española  no  admite  el  verbo  pingar,  ni 
como  provincialismo  leonés,  y  si  pinjar,  inusitado  (1). 

Pintar,  v.  r.  Probar  bien  ó  mal  una  cosa.  La 
melecina  me  pintó  bien.  Pintante  mal  los  aires  del  campo. 


(1)  Según  el  Diccionario  de  la  Academia,  en  Filipinas  se  llama  <pinga  una 
percha  ó  varal,  de  metro  y  medio  de  largo,  que  sirve  para  conducir  al  hombro  toda 
la  carga  que  se  pueda  llevar,  co?<;ada  en  las  dos  extremidades  del  palo.>  ¿Es  pinga 
voz  llevada  por  los  colonizadores  españoles  ó  procede  del  malayo?  En  el  primer  caso, 
el  verbo  pingar  y  sus  derivados  parece  preferible  á  pinjar,  corrupción  de  aquel  y 
más  moderno  é  ingrato  de  pronunciación . 


VOCABULARIO  225 


La  cena  no  le  pintó  nada  bien.  ||  Parecer,  hacer  juicio  de 
algo.  Píntame  que  va  á  llover. 

Pinera,  f.  Cedazo.  Criba  de  agujeros  finos,  es- 
pecialmente cuando  se  hace  de  piel  sin  curtir  y  conser- 
vando su  pelo.  En  gallego  y  bable,  pinera. 

Etimología:  ¿del  latín  penis,  dim.  penículus  , 
cola  de  un  animal,  brocha,  esponja,  cepillo?  El  cambio  de 
e  en  i,  mas  la  conversión  del  grupo  ni  en  ñ  pudieron  con- 
tribuir á  la  formación  del  vocablo. 

PiñerePO.  adj.  El  que  hace  y  compone  pine- 
ras. En  gallego  piñereiro. 

Pistola,  f.  La  epístola,  parte  de  la  misa.  Em- 
pléase en  Maragatería  alta.  Lo  usó  Berceo: 

«Luego  que  ha  la ;)¿sío/a  dicho  el  pistolero. > 

(Del  Sacrificio  de  la  Missa,  42.) 

PitaPPO.  m.  Chorizo  pequeño,  que  en  las  ma- 
tanzas caseras  se  hace  exclusivamente  para  los  niños. 

PitusOf  sa.  adj.  fam.  Pequeño,  menudo,  gentil, 
refiriéndose  á  niños.  Es  un  apelativo  cariñoso,  empleado 
para  hablar  de  los  niños,  y  así  se  dice:  El  pituso,  el  pitu- 
sín,  aquella  pittisina. 

Etimología:  Puede  encontrarse  probablemente,  en  Las 
Pythiusas,  nombre  con  el  que  los  antiguos  geógrafos  co- 
nocieron las  pequeñas  islas  Ebusus  y  Ophiusas,  hoy  Ibiza, 
y  Formentera,  del  archipiélago  balear. 

Pizpierno,  m.  El  brazuelo  en  los  animales  de 
cerda,  después  de  curado  para  comer. 

Etimología:  del  basco ^¿2  6 pizca,  trozo  pequeño,  y  pier- 
na; trozo  pequeño  de  la  pierna. 

PlooamoSa  m.  pl.  Las  proclamas  ó  amonesta- 
ciones precedentes  al  matrimonio.  Ejemplo  de  metátesis 
dialectal  y  de  cambio  de  género  en  el  substantivo  y  ar- 
tículo. 

Pónse.     V.     Se  pone.  Sincopa  de pdn£££. 


226  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Ponteja;  punteja.  f.  Puentecillo,  pasadera, 
como  aun  se  ven  hoy  sobre  arroyos  ó  cauces  poco  profun- 
dos. Está  formada  por  unos  muretes  de  escasa  altura  y 
próximos,  sobre  los  que  se  tienden  losas  para  facilitar  el 
paso  de  peatones  y  caballerías. 

En  el  antiguo  leonés  literario  era  pontiga.  La  pontiga 
de  moUn  de  rey,  se  llamaba  la  pasadera  contigua  á  este 
molino,  en  término  de  Astorga.  (Escritura  n.°  1471  del 
Archivo  del  Hospital  de  Las  Cinco  Llagas.)  Actualmente 
hay  el  molino  de  las  pontejas,  camino  de  San  Román  de 
la  Vega. 

Etimología:  del   latín  pons,   pontis;   puente.    De 
p  o  n  t  i  s   vinieron  sucesivamente    poutilis,    ponti 
c  a  ,  pontiga,  ponteiga,  ponteia,  ponteja. 

Popcisión.  f.  Procesión.  Ejemplo  de  metátesis 
dialectal,  usado  también  en  Santander. 

PopreterOi  w^Sk.  adj.  Aplícase  á  las  personas 
que  originan  travesuras,  contiendas,  disgustos. 

Poppeto.     interj.     Equivale  al  castellano  ¡porra! 

Posa.  f.  Detención,  parada,  alto,  interrupción 
de  una  serie.  ||  Una,  dos  ó  mas  posas  significa  que  han  so- 
brevenido otras  tantas  paradas  en  una  caminata^  en  la 
conducción  de  un  objeto  y  aun  en  el  doble  de  campanas 
á  muerto,  pues  los  campaneros  dan  tres  posas  ó  altos  si 
el  fallecido  era  hombre,  y  dos  si  fué  mujer,  por  lo  cual  se 
llega  al  conocimiento  del  sexo  que  tenía  el  fallecido. 
En  Berceo  es  poso: 


f  Al  que  Dios  de  bon  poso.» 

[La  vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,  268.) 

Etimología:  Del  latín   pausa,    descanso,  reposo. 
Posap.     V.  n.     Descansar,  reposar.  ||  v.  a.   Poner 


VOCABULARIO  227 


en  tierra  un  objeto  para  descansar  en  su  conducción.  Posa 
el  baúl.  Posa  las  trosas. 
En  Berceo: 

«Que  possedes  un  poco,  Ui  posa  á^^  vueo  grado, 

[La  vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,    722.) 

«Al  posar,  al  mover,  lodas  se  esperaban.» 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  8.) 

Etimología:  del  latín  vulgar  pausare,  detenerse , 
reposar.  En  portugués  ^owsar,  en  alemán  |)awse,  en  holan- 
dés ^005,  en  sueco  paus. 

Ppian.  V.  a.  y.  r.  Alterar,  estropear,  echar  á 
perder.  Pernil  priau,  jamón  pasado.  Cogecha  priada,  co- 
secha perdida.  ||  Refiriéndose  á  personas,  «estar  priarficw» 
significa  encontrarse  muy  enfermo,  inútil.  Usado  en  la 
Ribera  delOrbigo. 

Etimología:  ¿Del  verbo  privar,  sincopando  la  v?  Pri- 
var es  perder,  arrebatar^  despojar. 

Priesa,  f.  Prisa,  prontitud.  Ejemplo  de  dip- 
tongación dialectal.  Berceo  lo  empleó  para  significar  ra- 
pidez, en  el  verso  442  de  la  historia  de  San  Millán;  y 
apuro,  espanto: 

«Verna /íriesa  mortal.» 

(Signos  antes  del  Juyzio,  IH.) 

Pniúla.  f.  Entramado  de  tablas,  especie  de  panta- 
lla que  en  las  casas  techadas  de  paja  se  coloca  á  cierta 
altura  sobre  el  hogar  de  la  cocina,  para  que  las  chispas 
desprendidas  de  la  lumbre  choquen  contra  el  obstáculo  y 
no  produzcan  incendio  en  la  techumbre.  Usado  en  la  alta 
Maragatería. 

Etimología:  ¿Del  latín  p  r  i  m  u  1  u  m  ,  primeramente , 
lo  primero,  porque  la  priúla  está  antes  que  el  techo? 


228  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Pujar.  V.  a.  Llevar  á  cuestas,  hacer  fuerza  pa- 
ra transportar  un  objeto.  Ven  te  pujo;  te  cojo  en  cuello. 
Pujó  las  andas,  el  pendón;  lo  llevó  en  la  procesión.  Usado 
en  Maragatería  y  Astorga. 

En  Berceo  es  elevar,  levantar: 

fSuso  contra  los  cíelos  comenzó  de  pujar.» 

(Vida  de  Sánela  Oria,  40.) 

Pulsio.     ra.     Pulso.  Ejemplo  de  diptongación. 


Oueimar.     v.  a.      Quemar,  abrasar  con  fuego. 

«Si  quieres  que  la  casa  nu  se  te  quéime »    En  portugués 

y  gallego  queimar. 

Oueiso.  m.  Queso.  Ejemplo  de  diptongación. 
En  portugués  y  gallego,  quéijo. 

Ouexan.  v.  r.  Quejarse.  Uno  de  los  raros  ejem- 
plos de  a?  porj,  como  coáco,  xato.  Usado  en  Maragatería 
alta.  En  portugués  queixar;  gallego  queijar;  bable  quexar. 

Quilma,  f.  Costal,  saco  grande.  En  los  merca- 
dos semanales  de  Astorga  es  raro  ver  á  las  mujeres  sin  la 
cesta  al  brazo  y  á  los  aldeanos  sin  su  quilma  al  hombro. 
Do  tu  padre  fué  con  tinta,  no  vayas  tu  con  quilma;  refrán 
que  avisa  la  imposibilidad  de  recoger  cuando  ha  habido 
pleitos  por  medio.  Fué  empleado  por  Berceo: 

«Rd  esla  lectioii  yace  commo  'a  quilma  cosida.» 

{Del  Sacrificio  de  la  Missa,  251) 

Etimología:  Según  R.  Barcia  (Sinónimos  castellanos) 
quilma  proviene,  por  corrupción,  del  latín  c  u  m  u  1  u  s  , 
montón,  colmo,  de  donde  se  formó  esquilmo. 

Ouiniap.  V.  a.  Quemar.  Úsase  paralelamente  á 
queimar,  y  también,  como  este,  en  la  Maragatería  alta. 

íiQuimei  la  cinta  del  pelu 

y  eso  fui  lu  que  ganéi.» 

n 


230 


EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


Quiñón,  m.  Suerte,  pedazo  de  tierra  entre  los 
repartidos  para  sembrar  ó  aprovechar,  porque  también 
hay  quiñones  de  prado  y  de  montes.  En  bable,  quiñón. 


Rabiza,  f.  La  parte  extrema  y  mas  delgada  dei 
rabo  de  I03  animales.  En  el  país  existe  aún  la  cruel  é  inú- 
til costumbre  de  arrancar  á  los  gatos  jóvenes  la  rabiza, 
con  lo  cual  se  pretende  favorecer  el  crecimiento  y  engor- 
de del  animal. 

En  gallego  rabuja,  especie  de  sarna  que  padecen  los 
gatos  en  la  punta  de  la  cola  y  los  desmejora,  ocasionán- 
doles á  veces  la  muerte.  La  extirpación  de  las  vértebras 
enfermas,  como  remedio  curativo  del  mal,  quizá  originó 
la  costumbre  astorgana  de  quitar  la  rabiza  á  los  gatos 
enclenques. 

Racha,  f.  Raja,  lo  mismo  la  hendedura  ó  grie- 
ta que  el  trozo  de  madera  ó  piedra  rajado  ó  sacado  de  otro 
mayor.  Ejemplo  de  estancamiento  del  grupo  -ch-.  En  por- 
tugués y  gallego  racha;  en  bable  raxa. 

Rachar.  v.  a.  Rajar,  hacer  rajas  ó  rachas  de 
leña.  II  Hendir,  agrietar:  pared  radiada,  árbol  rachado. 
En  portugués  y  gallego,  rachar. 

Rada.  f.  Herrada,  cubo  de  madera  en  forma 
troncocónica  y  reforzado  al  exterior  con  aros  de  hierro. 
Hace  años  se  empleaba  para  sacar  agua  de  los  pozos.  Rada 
es  la  resultante  de  la  aféresis  de  he  con  objeto  de  evitar 
el  hiato. 

En  Álava  (Llodio)  rada. 

Rajón,  na.     adj.     Todo  lo  que  en  su  color  ó   es- 


232  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

tofa  se  asemeja  al  antiguo ^«rlo  de  raja.  Paño  rajón,  saya 
rajona.  ||  Habas  rajonas:  las  alubias  naturalmente  pinta- 
das á  rayas  ó  manchas  de  color  en  su  piel.  Es  el  portugués 
raiado,  gallego  rajado. 

Ralvap.  V.  a.  Dar  la  primera  reja  de  arado  á 
las  tierras  de  labor,  como  binar  es  la  segunda  y  terciar 
la  última. 

Etimología:  Probablemente  de  relva,  suelta  de  ganado 
en  Extremadura;  ó  de  relevar,  dar  relieve.  Re-elevar,  rel- 
var,  ralvar,  volver  á  alzar. 

Ramayos.  m.  pl.  El  ramón  ó  ramas  bajas  del 
roble,  en  Maragatería  alta.  En  portugués  ramalho;  galle- 
go r  amallo. 

Ramote;  remóte,  m.  Mote,  apodo,  alias,  so- 
brenombre aplicado  á  alguien  por  burla,  defecto  físico  ú 
otra  circunstancia  parecida. 

Rampla.  f.  Rampa,  declive,  cuesta.  En  galle- 
go, r  ampia. 

Rana  de  San  Antón,  f.  Ranilla  de  color 
verde  claro  por  el  lomo  y  blanquecino  en  el  vientre.  Vive 
en  los  zarzales  y  sitios  donde  abundan  la  vegetación  y  la 
humedad.  Es  la  Hyla  arbórea,  Linn. 

Ranceap.     v.  a.  y  r.      Enranciar.   Ponerse  ran- 
cia una  cosa.  Esta  manteca  se  rancea:  se  enrancia. 
Etimología:  del  latín    rancidare, 

Ranjón,  na.     adj.     Lo  mismo  que  Rajón. 

Rapacería,  f.  Conjunto  de  rapaces,  reunión 
de  chicos  ó  muchachos.  Ya  vino  la  rapacería. 

Rapaz,  za.  m.  y  f.  Chico,  chica^  mientras  lle- 
gan á  los  15  años  de  edad;  después  se  les  llama  mozo  y 
moza.  Fulano  es  entadía  un  rapaz;  es  muy  joven.  En  Ma- 
ragatería, rapa,  rapaza.  En  portugués,  gallego  y  bable, 
rapaz. 

Etimología:  Del  latín  r  e  p  e  r  e  ,  andar  á  rastras, 
andar  á  gatas. 

Rapuzar,     v.  a.     Segar  alta  la  mies,  sin  apurar- 


VOCABULARIO  233 


la.  II  Desmochar  una  planta,  arrancando  de  ella  algunas 
hojas  ó  frutos,  como  de  pasada.  Usado  en  la  Ribera  de 
Órbigo.  En  bable  rapuñar  es  arrebatar. 

Etimología:    ¿De   rapio,    is^   ere,    arrebatar,  to 
mar  por  fuerza,  arrancar? 

Raso.     adj.     Despejado,  libre,  limpio,  refiriéndo- 
se al  cielo  sin  una  nube.  Dormir  al  raso  es  quedarse  á  la 
intemperie,  á  la  belle  étoile  de  los  franceses.  ||  Llano,  liso. 
La  rasa  es  toda  extensión  de  terreno  sin  accidentes  oro 
gráficos.  Cielo  raso,  techo  plano. 

Raspio  (al),  loe.  adv.     Véase  Al  raspio. 

Rayo.  m.  Empléase  en  frases  como:  ¿No  te  dá 
un  rayo  de  vergtienza  ser  tan  vago? 

Probablemente  es  corrupción  de  rasgo. 

Reboño,  m.  Suciedad,  fango  depositado  en  «1 
cauce  ó  canal  de  un  molino.  ||  La  canal  misma.  ||  Limpiar 
el  reboño:  mondar  el  cauce.  Úsase  en  Astorga. 

Concordancia  etimológica:  del  verbo  reboñar  (provin- 
cial de  Santander)  pararse  la  rueda  de  un  molino  por  em- 
balse del  agua  en  la  canal  de  salida;  lo  que  en  Astorga  se 
llama  ahogarse  la  rueda. 

RebopboIBap.  v.  Hervir  á  borbollón  ó  á  borbo- 
tones. II  Refiriéndose  á  rios  y  torrentes,  formar  las  aguas 
fuerte  oleaje  por  acumulación  al  tropezar  con  obstáculos, 
como  peñascos,  estrechamientos  de  cauce,  desniveles  brus- 
cos, etc.    En  Santander,  reborbollar . 

Rebrincar,  v.  a.  Saltar,  retozar,  brincar.  En 
bable  y  gallego,  reblincar. 

Rede.  f.  Red  para  pescar  ó  cazar.  Ejemplo  de 
paragoge  dialectal.  Gallego  y  bable,  i^ede. 

Redondel,  m.  Huella  circular  que  deja  en  la 
mesa  ó  en  un  plato  el  fondo  húmedo  de  un  vaso  rebosante 
de  liquido.  H  Cada  uno  de  los  círculos  concéntricos  produ- 
cidos por  un  objeto  pesado  al  caer  en  un  liquido  en  repo- 
so, tal  como  el  agua  de  una  laguna,  estanque,  etc.  ||  Disco 


234  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

de  papel,  tela,   madera,  en  forma  de  círculo^  y  también 
esta  figura  geométrica  dibujada  ó  pintada. 
Usado  en  Santander  (V.  Obras  de  Pereda.) 

Redoi*.  m.  Rededor,  contorno,  perímetro.  Usa- 
do en  las  locuciones  alrededor  de  y  en  redor.  Ejemplo  de 
síncopa  dialectal.   En  portugués,   gallego  y  bable,  redor. 

Refungap.  v.  Rezongar,  refunfuñar,  hablar  en- 
tre dientes  y  con  enfado.  Véase  Fungo.  En  gallego  refungar. 

Regalar,  v.  r.  Cuidar,  atender,  hacer  agrada- 
ble la  vida.  ||  En  Maragatería  y  Astorga  regálate^  regalái- 
vos,  es  la  frase  de  cariñosa  despedida  con  que  se  desea 
bienestar  y  comodidades.  El  mismo  sentido  tiene  en  el 
Romancero  del  Cid: 

((Despidióse  de  Jioiena, 
á  su  madre  la  daría, 
diciendo  que  la  regale 
que  en  ello  merced  le  haría» 

/Celebradas  ya  las  bodas. ..J 

Regalicia,  f .  Regaliz,  planta  herbácea  de  cuya 
raíz  se  extrae  un  jugo  medicinal. 

Regantío,  m.  Regadío,  terreno  que  se  riega. 
Va  siempre  precedido  por  la  preposición  de;  tierra  de  re- 
gantío ^  plao  de  regantío. 

Regiellas.  f .  pl.  Carne  de  cabra,  luego  que  es- 
tá curada  ó  acecinada  al  humo.  Usase  en  Maragatería  alta. 

RegustO)  ta>     adj.     Robusto.  En  bable,  regvstu. 

Rei.  m.  Primer  ejemplar  del  año,  que  nace  en 
cada  rebaño  de  un  pueblo.  Maragatería  alta. 

Reia  ó  Reya.  f.  Reja,  principalmente  la  del 
arado,  y  la  labor  que  con  ella  se  hace.  Dar  una  reia  á  un 
terreno:  ararlo.  En  portugués,  relha  (pron.  relia).  En  ba- 
ble, reya.  Se  encuentra  en  Berceo. 

fEra  en  una  tierra  un  omne  labrador 
que  usaba  la  rtia  mas  que  olra  labor.» 

(Milagros  de  Nueslra  Sennora,  2/0  ) 


VOCABULARIO  236 


Etim.:  del  latín  vulgar  reZia.  «De  karrecatura  de  Fe- 
rro (solvat)  una  relia.-»  (Fuero  de  Villavicencio^  ap.  Lan- 
chetas,  ob.  cit.) 

ReiseñoP.  m.  Ruiseñor,  avecilla  celebrada  por 
su  canto.  En  gallego,  reiseñor. 

Réiz.  f .  Pronunciación  dialectal  de  raíz.  En  plu- 
ral réices.  Est'arbol  tién  la  réiz  hóndia.  Sacórum'  el  ca- 
ñero, pero  i  dejorun  las  réices  y  duélme.   En  gallego,  réiz. 

Pelonga,     adj.  f.     Dícese  del  canto  rodado  ó  pie- 
dra cuya  superficie  es  redondeada  y  lisa,  siendo  su  forma 
oblonga.  Bable,  reZen^o=terreno  de  barro  y  guijo. 
Etim.:  ¿De  realenga?. 

Rempujar,  v.  a.  Empujar,  como  en  gallego. 
(Véase  Arrempujar). 

Rempujina.  f.  Barullo,  aglomeración  de  gen- 
tes que  se  empujan  por  alcanzar  los  mejores  sitios. 

Rempujón,     m.     Empujón,  empellón,  emburrian. 

RenegpidO|  da.  adj.  Obscurecido,  negro,  re- 
firiéndose al  tono  de  color.  Ropa  renegrida:  mal  lavada, 
que  no  está  blanca.  Brazos  renegridos:  tostados  por  el  sol 
y  el  aire.  Pescuezo  renegrido:  sucio. 

Reñep.  v.  n.  Reñir,  disputar,  reprender.  Este 
verbo  adopta  e  por  i  en  muchos  de  sus  tiempos.  Reno,  re- 
ñemos,  reherían,  que  reñan,  réñelo,  etc. 

Reñón.  m.  Riñon,  cada  una  de  las  glándulas 
que  segregan  la  orina. 

Reñuveipo,  penovePO.  m.  Brujo,  personaje 
fantástico,  que  las  gentes  sencillas  pretenden  haber  visto 
caer  de  las  nubes  y  tomar  forma  humana  en  tiempo  de 
tormenta,  con  objeto  de  hacer  mal  de  ojo  y  ser  portador 
de  calamidades  para  las  personas  y  los  sembrados. 

En  dialecto  no  tiene  la  significación  que  á  esta  palabra 
dá  la  Academia  Española. 

Repantiguapse.  v.  r.  Arrellanarse,  sentarse 
con  toda  comodidad  y  holgura. 


286  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Gallego,  repantrigarse;   bable  repanchingarse;  portu- 
gués, repotrearse. 

Repinaldo.  m.  La  manzana  camuesa,  varie- 
dad de  forma  alargada  y  de  olor  y  sabor  exquisitos.  En 
gallego  repinaldo.  En  bable,  repinaldu. 

Etimología:   ¿de   r  e  d  o  1  e  n  s,   part,    pres.  de    r  e  d  o- 
L  e  o,    expedir  olor,  oler  á? 

Reponanza.  f.  Repugnancia,  tedio,  aversión. 
Ejemplo  dialectal  de  supresión  de  -i-,  que  es  epentética  en 
otras  voces,  como  alabancia. 

ResbalizOi  za.     adj.     Resbaladizo. 

Rescaldo-  m.  Rescoldo,  ceniza  que  conserva 
algún  fuego.  En  portugués  y  gallego,  rescaldo. 

Resgan.  v.  a.  Rasgar,  rajar,  hacer  pedazos  ó 
tiras  una  cosa  delgada,  como  tela,  papel,  etc.  Se  dice  i'es- 
gar  en  infinitivo,  en  los  pretéritos  y  futuros;  pero  toma  ie 
por  e  en  el  presente  de  indicativo,  riesgo,  riesga,  en  el  im- 
perativo riésgalo  y  en  el  subjuntivo.  También  se  emplea 
como  diptongo,  riesgar,  en  todos  los  tiempos  del  verbo. 

Resgón.  m.  Rasgón,  girón,  rotura.  No  se  dip- 
tonga la  -e-. 

Resguño,  resguñón.  m.  Rasguño,  arañazo. 
Ejemplo  de  transformación  de  -a-  en  -e-.  El  verbo  corres- 
pondiente es  arresguñar.  Dícese  también  arresguñón. 

Resisterio.  m.  Resistero.  Sitio  donde  se  per- 
cibe el  calor  causado  por  la  reverberación  del  sol.  Úsase 
en  Maragatería  y  Astorga. 

Respigón,  m.  Padrastro,  tirita  filiforme  de  la 
piel,  rasgada  en  el  contorno  de  las  uñas  de  los  dedos.  En 
bable,  respigón.  ||  Cada  una  de  las  cabezuelas  terminales 
de  la  planta  llamada  bardana  ó  lampazo  (lappa  maior, 
Gaertn)  que  á  ciertos  muchachos  sirven  para  el  entrete- 
nimiento incivil  de  arrojarlas  á  la  cabeza  y  á  los  vestidos, 
donde  se  adhieren  tenazmente. 

Restrallap.  v.  a.  Restallar,  hacer  ruido  fuer- 
te con  látigo,  tralla  ó  fusta. 


VOCABULARIO  237 


Restpiegar-  v.  a.  Restregar,  estregar,  frotar 
con  ahinco. 

Restrillap.   v.  a.    Rastrillar  el  lino,  cáñamo,  etc. 

Retestepu.  m.  Resistero,  en  la  ribera  de  Or- 
bigo. 

Revilvap.  v.  a.  Vibrar  un  objeto  en  movi- 
miento. Aplícase  á  designar  el  sonido  onomatopéyico  que 
produce  una  piedra  delgada,  lanzada  con  fuerza  á  dis- 
tancia. 

Etimología:  del  verbo  latino   bilbo,   is,   ere,   pro- 
ducir ruido  imitativo. 

Riega-  f.  Riego  de  los  campos.  1|  Dar  una  riega 
es  regar.  Ejemplo  de  cambio  de  género  en  el  artículo  y 
substantivo. 

Riesga-  adj.  Empleado  solo  en  la  frase  á  la  man 
riesga,  á  ó  con  la  mano  izquierda. 

Riesfpa.  f.  Ristra  de  ajos,  de  chorizos.  Conjun- 
to de  cosas  colocadas  unas  tras  otras.  Ejemplo  de  dipton- 
í^ación  dialectal. 

RiguePO.  m,  Reguero,  canalillo  ó  caz  de  agua 
corriente.  ||  En  febrero  el  sol  pol  riguero.  En  portugués  y 
gallego,  rigueiro;  bable,  regueru. 

Ril.  m.  Testículo  de  los  animales.  ||  En  gallego 
ril  es  el  riñon  de  los  animales. 

RinguilirtCPa.  f.  Ringlera,  línea  de  objetos 
puestos  en  fila.  Ejemplo  de  epéntesis  dialectal.  Gallego 
ringuleira;  alavés  rinculera. 

R¡p«  V.  n.  Reír.  Como  reflexivo  es  rise.  Gerun- 
dio, riyendo,  riy endose.  En  portugués,  gallego  y  bable,  rir. 

Robla,  f.  Alboroque,  robra,  libación  que  sigue 
á  todo  contrato  de  compra  ó  venta  en  ferias  y  mercados, 
afirmándolo  en  definitiva.  1|  Echar  la  robla:  trincar  juntos 
el  vendedor  y  el  comprador. 

En  bable,  Santander  y  Álava,  robla;  en  gallego,  robra. 

Este  vocablo  es  una  excepción   dialectal  de  la   regla 

que  cambia  en  r  la  I  del  segundo  lugar  de  un  grupo  {bru- 


238  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

SO,  cravo,  pruma)  y  ejemplo  de  la  no  conservación  de  la  r- 
castellana  (robra)  como  en  sus  iguales  j?Zrto,  clin,  templano. 

Etimología:  del  verbo  latino  roborare,  vigo- 
rizar, afirmar  una  cosa;  compuesto  con  el  substantivo  ro- 
bur,  fuerza. 

Rodeno,  m.  El  rodezno,  rueda  hidráulica  de 
paletas,  usada  en  los  molinos  del  país. 

Roderaco-     m.     Palo  encorvado  por  un  extre- 
mo, que  en  Maragatería  se  utiliza  para  sacar  del  horno 
los  panes  cocidos.  Por  el  sufijo  -acó  parece  voz  despectiva. 
Etimología:  ¿de  roda,  madero  curvo  de  un  buque?  ¿del 
latín    r  u  d  i  s  ,    vara  ó  palo  tosco? 

Rodilla,  f.  Paño  de  cocina.  En  bable  rodiellu; 
en  gallego,  rolla;  portugués,  rodilha. 

Rodo.  m.  El  manteo,  vestimenta  de  las  mara- 
gatas.  II  Fr.  A  rodo,  en  abundancia,  á  porrillo. 

Roldo,  m.  En  Astorga,  trozo  del  tronco  de  un 
árbol,  sin  labrar,  conservando  su  forma  cilindrica.  ||  Por- 
ción de  tabla  aserrada  de  un  tronco,  pero  no  desprendida 
enteramente  por  uno  de  sus  extremos,  de  modo  que  en 
conjunto  afecta  la  forma  del  madero  de  que  se  ha  cortado. 
En  Maragatería,  Cepeda  y  Ribera,  rueldo. 

Etimología:  del  castellano  rollo;  del  latín    r  o  t  u  1  u  s  , 
cilindro. 

Rolla      f.     Niñera.  (V.  Zagala.) 

Rompido,  participio  pasado  de  romper.  Si  no 
I'  habieses  rompido,  tendriaslo.  \\  Grallego  y  portugués, 
rompido;  bable,  rompiu. 

Roñan,  v.  a.  Rebuznar  el  burro.  Por  sucesivas 
síncopas  rebuznar,  reboznar,  reoznar,  roznar,  roñar. 

Rongayo,  m.  Resto,  desperdicio.  Un  rongayo 
de  manzana  es  la  porción  central  del  fruto,  después  de  ha- 
berla despojado  de  la  carne  que  la  envolvía. 

Roña.     f.     Suciedad.  ||  Avaricia,  mezquindad. 

Roñoso,  sa.  adj.  Sucio.  |1  i^varo,  miserable.  H 
El  hierro  oxidado. 


VOCABULARIO  239 


Róusa.  f.  En  Maragatería  (Lagunas)  la  peonía 
silvestre,  flor  grande  con  cuatro  pétalos  de  color  rojo  san- 
guíneo. 

RoyO|  ya.  adj.  Se  dice  de  las  frutas  que  aún 
no  han  madurado,  que  están  verdes.  Higos  royos.  Uvas 
royas. 

Rúa.  f.  Calle  principal  ó  secundaria,  en  las  ciu- 
dades del  antiguo  reino  de  León,  Castilla  la  Vieja  y  Gali- 
cia. Rua^oY  calle  se  empleó  mucho  en  los  siglos  XVI  y 
XVII;  y  aún  subsiste  la  repetición  de  llamar  calle  ^de  la 
Rúa  á  las  calles  principales  de  las  ciudades  leonesas. 

Etimología:    Del   portugués,  gallego   y  bable  rúa.   En 
Astorga  hay  muchas  personas  que  dicen  calle  de  la  Ruga. 

Ruchar,  v.  n.  Nacer,  brotar,  refiriéndose  á  las 
hojas  de  los  vegetales.  «Este  manzanal  está  ruchando»:  es- 
tán reventando  las  yemas,  brotando  las  hojas. 

Etimología:  del  portugués  rochaz  (pron.  ruschaz),  que 
nace  entre  rocas. 

Rucho,  m.  Brote,  primeras  hojas  de  las  plan- 
tas. El  rosal  está  lleno  de  ruchos. 

Ruén.  adj.  Pronunciación  de  ruin  en  Maraga- 
tería. 

RufO|  fa.  adj.  Bien  portado,  saludable,  ágil. 
Aplícase  á  calificar  las  personas  de  edad,  cuando  están 
bien  conservadas.  «Fulano  está  bien  rufo.  Mira  Menga- 
na,  qué  rufa  se  encuentra.» 

Rumiendo*     m.     Remiendo,   compostura  de  po- 
ca entidad  en  obras,  prendas  de  vestir,  etc. 
Gallego,  romendo. 

Rutian.  V.  a.  Callejear,  corretear,  recorrer  las 
calles  y  plazas  de  un  pueblo.  Usado  en  la  Ribera  de 
Orbigo. 

Etimología:  de  ruta,  camino,  viaje. 

Ruyiep.  V.  a.  Roer,  comer  una  cosa  dura  des- 
gastándola menudamente  con  los  dientes.  Usase  en  Mara- 
gatería alta.    En   bable    royer;  portugués  y  gallego,  roer. 


Sabadiegos,     m.  pl.     En  las  matanzas  caseras 
se  llaman  así  los  chorizos  que  preparan  con  las  gorduras, 
visceras  y  carne  de  inferior  calidad  del  cerdo,  para  dis- 
tinguirlos de  los  chorizos  de  primera,  llamados  de  carne.  || 
Bable,  sahadiegus;  alavés,  sobaderos. 

Sabastián.  n.  Sebastián,  nombre  propio.  Ejem- 
plo de  cambio  dialectal  de  e  por  a.  Usado  en  Maragatería 
y  tierra  de  Astorga. 

Lo  empleó  Berceo: 

iSennor  San  Sabastián,  de'  lugar  vocícíod 
Mártir  de  Dios  acoado,  oye  mi  oración.» 

{La  vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,   !95.) 

Sabel.  n.  p.  Isabel,  en  Maragatería.  Bable  Sa- 
hel;  gallego.  Sábela. 

Sabuco,  m.  Saúco,  arbusto  (sambucus  ni- 
gra,  Linn.).  Portugués  sabugo,  bable  sabugu,  gallego 
sabugueiro,  vascuence  sabuka,  alavés  sabuco,  provenzal 
sambuc.  Sabuco  lo  emplearon  algunos  escritores  del  siglo 
XIV;  es,  por  lo  tanto,  un  arcaísmo. 

Etimología:  del  latín  literario   sambucus;    vulgar 
sambussus. 

Salida,  adj.  La  hembra  que  anda  en  celo,  es- 
pecialmente la  del  perro. 


VOCABULARIO  241 


Salirse,  v.  Echar  guios  ó  tallos  algunas  plan- 
tas herbáceas  en  pié;  subirse.  «Se  han  salido  las  lechugas.» 
«Con  el  calor  se  salen  las  cebollas.» 

Salombrai  selombra.  f.  Sombra  proyecta- 
da por  árboles,  muros,  edificios.  Se  dice  en  Maragateria: 
estar  á  la  selombra,  por  resguardarse  de  los  rayos  del  sol, 
estar  á  la  sombra.  Ejemplo  de  prótesis  dialectal. 

Sálse.  V.  Se  sale.  Síncopa  de  sálese,  verbo  re- 
flexivo salirse. 

Saltón,  m.  Saltamontes,  insecto  ortóptero.  Es 
una  de  las  langostas  que  asuelan  los  campos  del  mediodía 
de  España. 

Sapada,  f.  Caída  de  bruces.  (Ver  Pancuada). 
En  bable,  zapada;  gallego  zapalastrada. 

Sarrio,  m.  Hollín,  en  las  chimeneas.  ||  Sarro, 
substancia  caliza  que  se  adhiere  al  esmalte  de  los  dientes . 
Ejemplo  de  epéntesis  de  i  en  la  terminación,  como  murrio. 
En  bable  y  gallego,  sarrio. 

Saya.  f.  La  falda  exterior  del  vestido  de  las 
mujeres  del  pueblo.  La  saya  verde.  La  saya  de  estameña. 
Muy  empleado  en  Astorga  y  su  tierra.  > 

En  Berceo: 

«Que  subas  á  los  cielos  e  que  veas  que  gana 
El  servigio  que  fages  é  la  saya  de  lana.» 

fVidadi  Sancta  Oria,  33.) 

Etimología:  Según  Lanchetas,  esta  palabra  viene  por 
falsa  analogía  de  s  a  g  a  ,  plural  de  sagu-m.  Sagum 
era  ropa  exterior  que  usaban  los  celtas.  Cicerón  (Pro 
Fonteio)  llama  sagatos  á  los  gallos.  En  la  baja  latinidad  re- 
cibe los  nombres  de  sagum,  saga,  sagia,  saia,  saya  y  sayo. 
Sayuela-  m.  En  la  vestimenta  antigua  de  las 
maragatas,  era  una  manga  rajada  ó  abierta  y  muy  holga- 
da, que  iba  desde  el  hombro  al  codo,  sobre  la  manga  de 
la  camisa,  que  dejaba  ver. 


242  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Se.     conj.   condicional.     Si.     «Se  venieae,    diria- 
selo.»  «Se  te  cojo,  afógote.»  Usado  en  Maragatería. 

Secano,  m.  Sequedad  de  boca  y  de  fauces.  || 
Sed,  falta  de  saliva,  sensación  de  aspereza  de  la  lengua 
en  contacto  con  el  paladar.  Bable,  secañu;  gallego  secáino. 

Secura,     f.     Sequía,  sequedad. 

Sedadupa.     f.  Raja,  hendedura  de  línea  fina. 

Sedar,  v.  r.  Estallarse,  resquebrajarse,  agrie- 
tarse un  objeto,  sin  romperse  definitivamente.  Dícese  que 
está  sedado  un  vaso,  un  tubo  de  lámpara,  un  cacharro,  etc. 
cuando  se  halla  hendido  ó  rajado  sin  separación  completa 
de  la  materia  que  lo  integra. 
En  bable,  sedar. 

Sede.     f.     Sed.  Ejemplo  dialectal  de  e  paragógi- 
ca,  como  rede,  céspede,  boje. 
Berceo  empleó  la  palabra: 

fDisso  que  bable  s$de». 
[El  Duelo  que  ¡izo  la  Virgen  María,  38.) 

Etimología:  del  latín  vulgar  s  e  t  e  m  . 

Segunderas,  sigunderas.     f.  pl.     Las  dos 

piezas  que  van  una  á  cada  lado  del  macho  ó  pieza  central 
donde  enchufa  el  eje  de  la  carreta  maragata. 

Sentajo.  m.  Asiento  suelto,  que  no  es  silla  ni 
banco,  sino  una  piedra  plana,  un  tronco  de  árbol,  un  trozo 
de  madera  ó  algo  por  el  estilo.  Se  emplea  en  Astorga.  En 
su  tierra,  Maragatería  y  Ribera,  sentayu. 

Serrón,  m.  Sierra  pequeña  de  mano;  serrucho 
de  carpintero.  En  Álava,  serrote. 

Servicíala,  adj.  Servicial.  El  uso  hace  feme- 
nina esta  palabra,  que  es  masculina  en  castellano.  ||  «Fu- 
lana es  buena  servicíala»;  dícese  por  referencia  á  las  cria- 
das de  servir. 

Siella.  f.  Silla,  asiento.  Ejemplo  de  diptonga- 
ción dialectal,  usado  entre  los  ancianos  de  Lagunas. 


VOCABULARIO  243 


Berceo  lo  empleó: 

aConquisoCalaforra,  siella  de  bispalia.)) 

(La  vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,  161 .) 

Etimología:  del  latín  sella,  y  por  transformación 
de  la  e  tónica  latina  en  el  diptongo  ie,  siella. 

Sienppa.     f.     Pago  rural  en  término  de  Astorga. 

Etimología:  del  gallego  senra,  heredad,  diptongado  al 
uso  leonés. 

Sierro,  m.  Cerro  situado  al  noroeste  de  Astor- 
ga y  á  dos  kilómetros  de  distancia  de  la  ciudad. 

Etimología:  de  sierra,  montaña^  mediante  cambio  de 
género  del  substantivo  (como  en  los  dialectales  tino  por 
tina,  cuesto  por  cuesta,  cribo  por  criba)  ó  bien  del  bable 
siero,  tierra  fría  y  escabrosa,  como  en  efecto  lo  es  el  Sie- 
rro astorgano. 

Siguranza.  f.  Seguranza,  seguridad,  exen- 
ción de  riesgo  ó  peligro. 

Fué  empleado  por  Berceo: 

f  De  la  su  seguranza  vos  querría  fab^ar.» 

{ La  esloria  del  Sennor  Sant  Millón,  199j 

Etimología:  del  latín  vulgar   securantia  . 

Silga,  adj.  f.  De  dos  colores  ó  pelos.  Aplícase 
á  la  designación  de  la  ca2)a  de  los  animales.  Vaca  silga; 
yegua  silga:  que  tiene  la  piel  manchada  de  blanco  y  ne- 
gro. Úsase  en  la  Ribera  de  Órbigo. 

Silguero,  m.  Jilguero.  Se  pronuncia  así  en 
recuerdo  de  la  antigua  x  inicial,  xilguero,  como  xato,  co- 
xo,  jato,  cojo.  En  Santander,  silguero.  (Obras  de  Pereda). 
En  bable,  silgueru;  gallego  silgueiro. 

Silletero,  m.  Sillero.  El  que  hace  y  compone  si- 
llas. Ejemplo  de  epéntesis  dialectal.  Muy  usado  en  Astorga. 

Silletín,     m.     Especie  de  silla,  muy  baja,  sin  res- 


244  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

paldo,  que  se  usó  para  que  estando  las  personas  sentadas 
apoyasen  los  pies  encima.  Aún  quedan  silletines  en  algu- 
nas casas  de  Astorga. 

Silva,  f.  El  fruto  del  serbal,  serba  en  castella- 
no. Úsase  en  Astorga.  La  Academia  Española  no  admite 
el  vocablo,  ni  como  anticuado.  Lo  empleó  el  Maestro  Fray 
Diego  de  Valencia  en  una  de  sus  composiciones  poéticas 
del  siglo  XIV: 

(Fruclas  monlussyoas 
as  por  avaDlajas, 
pomas  e  endrynas, 
sylvas  e  moslajas.» 

Sipuendoi  da.  adj.  Seruendo,  tardío.  La  Aca- 
demia Española,  que  no  define  este  adjetivo,  dice  que  en 
León  se  llama  seruendo  al  trigo  otoñal,  en  lo  que  á  mi  pa- 
recer hay  indeterminación  ó  por  lo  menos  vaguedad,  por- 
que todo  trigo  es  otoñal,  excepto  el  tremesino  ó  corre-á- 
casa,  y  este  puede  ser  seruendo.  Los  labradores  maraga- 
tos,  los  de  Astorga  y  su  tierra,  los  de  Órbigo  y  la  Bañeza 
llaman  siruenda  la  siembra  hecha  después  de  la  época 
acostumbrada,  y  siruendo  ó  seruendo  el  fruto  que  produ- 
ce: trigo  seruendo,  cebada  seruenda,  guisantes  seruendos, 
es  decir,  tardíos  de  siembra,  no  de  sazón  ó  madurez,  que 
suele  venir  al  mismo  tiempo  que  los  sembrados  en  tiempo 
oportuno,  aún  cuando  no  es  raro  que  se  retrase  algo. 

Etimología:  del  latín    s  e  r  u  s  ,    fruto  tardío;   castella- 
no serondo;  portugués  y  gallego  serodio,  bable  seroño. 

Sistia.  f.  Siesta,  la  hora  mas  calurosa  del  día, 
entre  las  doce  y  las  tres  de  la  tarde  1|  Sueño  después  de  la 
comida  del  medio  día,  por  donde  resulta  un  barbarismo 
decir:  echar  la  siesta  ó  dormir  la  siesta,  que  equivale  á 
dormir  el  sueño.  ||  Ejemplo  dialectal  de  falta  de  diptonga- 
ción ie. 

Etimología:  del  latín  sexta,   sexta,  la   hora  sexta  ó 
del  mediodía,  entre  las  horas  tercia  y  nona. 


VOCABULARIO  245 


SistiaP.  Y.  II.  Sestear^  descansar  las  horas  de 
siesta  los  hombres  y  los  ganados. 

Sodes.  Segunda  persona  plural  del  presente  de 
indicativo  del  verbo  ser.  Sois.  ¿D'aonde  sodes,  mozos? 

La  forma  arcaica  sodes  se  usa  todavía  en  Maragatería 
y  tierra  de  Astorga.   Por  síncopa  fué  soes  en  la  Edad  Me- 
dia, y  por  disimilación  quedó  el  sois  actual. 
Se  encuentra  en  Berceo: 

fQuien  sodes  vos,  sennor?  dissoli  el  romero.» 

(Milagros  de  Nuestra  Sennora,  \9Q.) 

Solimáiía  m.  Sublimado  corrosivo.  |1  En  el  país 
la  gente  del  pueblo  da  el  nombre  genérico  solimán  á  todo 
veneno  ó  substancia  de  gusto  desagradable  y  repugnante. 

Solombra.  f .  V.  Salombra  y  Selomhra.  En  ba- 
ble, solombra. 

Etimología:   del  latín   solix    umbra,    sol'  ombra. 

Sonce.  adj.  Ruin,  malo,  de  clase  inferior, 
hablando  de  cosas  ó  géneros  comerciales.  Terreno  sonce, 
chocolate  sonce,  tela  sonce. 

Etimología:  ¿del latín  sons,   sentís,   nocivo,  per- 
judicial? 

Sos.  Segunda  persona  del  singular  del  presente 
de  indicativo  del  verbo  ser.  Eres.  ¿Quién  sos?  ¿Sos  tú?  Sos 
el  diañe.  (Maragatería  y  tierra  de  Astorga).  H  Esta  segun- 
da persona  del  singular  (tu  sos)  concuerda  con  la  primera 
que  se  lee  en  Berceo:  «Yo  so  de  ti  maltrecho»  (S.  D.,  145.); 
«Exidoso  del  regno  do  nagi».  (Ibid.  185).  También  se  em- 
plea sos  en  la  segunda  persona  del  plural:  ¿Cuántos  sosf 
Sos  bien  d'  ellos.  Tengo  esta  pronunciación  por  nueva  sín- 
copa de  soes.  (V.  Sodes.) 

Sosiega,  f.  Reposo,  descanso  del  cuerpo  des- 
pués de  una  faena.  ||  Echar  la  sosiega;  beber  un  trago  de 
vino,  tomar  una  copa  de  aguardiente  después  de  una  co- 
mida copiosa. 

18 


246  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

SospiPO.     m.     Suspiro,  respiración  fuerte  y  pro 
longada,  que  origina  un  malestar  moral  ó  físico. 
En  Berceo: 

Demuestra  los  sospiros  ....» 

(Del  Sacrificio  de  la  Missa,  111.) 

Sostanza-  f.  Substancia,  jugo,  parte  nutritiva 
de  los  alimentos.  Ejemplo  de  dos  leonesismos:  o  por  u  y  su- 
presión de  i  epentética  en  la  terminación.  Empleado  en 
Maragateria   y  tierra  de  Astorga. 

SotambanadJo.  adj.  En  Astorga  dicese  de  las 
norias  ó  pozos  anchos,  que  están  cubiertos  con  bóveda  y 
coronados  por  un  brocal. 

Sou.  pron.  poses,  mase.  sing.  Suyo.  Le  pre- 
cede siempre  el  artículo  determinante:  el  sou  tiyo,  su  tio. 
Empleado  en  Maragateria   alta. 

SoubeiOi  soubeyo.  m.   Correón  ancho  y  fuerte 
que  sirve  para  sujetar  el  yugo   al  pezón   del   carro   de 
bueyes  ó  al  timón  del  arado. 
En  Astorga  sobeo  y  subeo. 

Etim.:  del  verbo  latino  subeo,  is,  ¿¿,  deslizarse,  meter- 
se por  debajo  de;  de  la  preposición  sub  y  eo=ir. 

Sua.  pron.  poses,  fem.  sing.  Suya.  Va  acom- 
pañado por  el  artículo  determinante:  la  sua  muyier,  su 
mujer.  Usado  en  Maragateria  alta. 

Sucierna.  f .  Harina  de  clase  inferior,  empleada 
en  la  nutrición  del  ganado  caballar,  de  cerda  y  vacuno. 
Etim.:  de  la  preposición  latina  sub,  debajo  y  el  verbo 
cerneré,  cerner.  Como  en  castellano,  la  preposición  sub 
significa  también  debajo  y  adopta  las  formas  so,  su  para 
denotar  inferioridad,  acción  secundaria  (subjefe,  suba- 
rriendo, soportal,  sumisión)  el  producto  sucierna  equiva- 
le á  un  subcernido,  ó  sea  cernido   del  cierne  primitivo. 

Suco.  m.  Surco.  Muy  empleado  en  Maragateria 
y  Astorga.   Gallego,   suco;  bable,  sucu. 


VOCABULARIO  247 


Sulco.  m.    Surco.  Ejemplo  dialectal  de  conver- 
sión de  r  en  I,  ó  de  conservación  de  la  voz  antigua. 

Etim.:  del  antiguo  castellano  sulco,  del  latín  sulcus, 
igual  significación.  En  portugués^  sulco. 


Tabierna.     f.     Taberna,  en  Maragatería  alta. — 
¿Vistis  al  mi  tieu? — Estará  na  tabierna  con'o  mieu. 
En  bable,  tabierna. 

Tachuelepo.     m.     El  que  pone  tachuelas  en 
los  zapatos  y  berduguises.  En  bable,  trachueleru. 

Tafanada.  f.  Emanación  del  aliento  en  las  per- 
sonas, generalmente  desagradable.  Es  el  castellano  tu- 
farada, de  tufo;  gallego  bafarada,  de  bafo;  portugués  ba- 
forada,  de  bafo;  alavés  taforada,  de  tafo;  francés  bouffée. 

Tafo.  m.  Ofor  fuerte  exhalado  del  aliento.  «Dió- 
me  tafo  á  vino.»  jj  Emanación  del  cuerpo  de  los  animales: 
«El  perro  lleva  tafo  de  perdices.»  «La  zorra  deja  mucho 
tafo.^ 

Castellano  tufo;  gallego  y  portugués^  bafo;  alavés  tafo. 
Etim.:  del  griego  tuphos,  miasma. 

Talegón.  m.  Cesto  grande  y  fuerte,  hecho  de 
mimbres  y  con  dos  asas  en  el  borde  superior.  Se  usa  en 
Astorga  para  tener  ó  transportar  cantidad  abundante  de 
cosas.  Es  aumentativo  de  talega,  cesto  de  igual  material 
y  forma,  pero  menor  y  más  manuable  que  el  talegón. 

Tamborín,  m.  Tamboril.  Empleado  en  Mara- 
gatería^  Astorga  y  su  tierra.  En  francés  tambourin,  ita- 
liano tamburino,  portugués  tamborín.  En  la  Extremadura 
leonesa  (Casas  de  Millán)  tamborino. 

Tamboritero,  adj.  m.  Tamborilero,  el  que 
tiene  por  oficio  tocar  el  tamboril. 


VOCABULARIO  249 


Tamién.  adv.  También.  En  Santander  tamién. 
Ejemplo  dialectal  de  pérdida   del  grupo  mb. 

Tanganillo,  m.  Diminutivo  de  tángano.  El 
tanganillo  es  más  pequeño  y  más  seco  que  el  tángano. 
Sirve  para  estufas  y  hornillas  pequeñas. 

Tángano,  m.  Raiz  de  urz  (brezo)  que  se  em- 
plea para  quemar.  Es  muy  dura  y  también  excesivamente 
humosa  al  arder,  aunque  esté  seca.  Al  aire  libre  se  que- 
ma con  dificultad,  pero  en  hogares  cerrados  y  de  tiro 
enérgico  es  un  buen  combustible,  de  potencia  calorífica 
algo  menor  que  la  que  tiene  la  hulla. 

Desconozco  la  etimología  de  tángano.  La  Academia 
Española  dice  que  esta  voz  procede  de  tango  (baile  de 
negros)  y  que  tángano  significa  chito,  ó  sea  el  juego  de  lo 
que  en  Astorga  se  llama  tanguülo.  Para  la  significación 
dialectal  de  tángano  es  inaceptable  la   etimología   citada. 

Tanguillo.  m.  Trozo  de  madera,  sobre  que  se 
pone  dinero  para  jugar.  ||  Juego  consistente  en  derribar  el 
tanguülo,  tirándole  desde  cierta  distancia  con  tejos. 

Etim.:  de  íaw^o=chito;  del  latín  tango,  is,  ere, 
tocar. 

Tansiquiera.  conj.  Siquiera.  Usado  también 
en  Santander. 

Tapín.  Trozo  rectangular  de  césped,  cortado  con 
azada  ó  pala  en  terrenos  herbosos  y  húmedos,  y  arranca- 
do con  un  espesor  de  seis  á  ocho  centímetros  de  tierra  en 
toda  la  superficie  inferior  del  rectángulo.  Se  emplea  para 
coronar  cierres  de  tapia  y  tapar  bocines  de  regueras. 
Usase  más  en  plural,  tapiñes.  En  castellano,  tepe;  bable 
tapín. 

Etimología:  de  tepe,  diminutivo  dialectal  tepín,  y  por 
el  cambio  frecuente  de  e  en  a,  tapín;  del  latín  vulgar 
t e  p  p  a ,    césped. 

Tarabiella.  f .  En  el  molino  maragato  la  citóla 
ó  tablilla  de  madera  que  va  desdo  la  canaleja  á  la  piedra, 
produciendo  con  su  trepidación  la  caida  gradual  del  gra- 


250  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

no.  Á  esta  graduación  contribuye  también  una  cuerda  que 
desde  la  tolva  ó  tremunia  llega  hasta  la  parte  anterior  de 
la  canaleja. 

La  trepidación  apuntada  produce  un  ruido  constante 
é  ingrato,  y  por  eso  en  Maragatería  llaman  tarahiella  á  la 
mujer  muy  habladora. 

En  castellano,  tarabilla,  portugués  táramela,  gallego 
tangedoiro. 

Tariyuefa.  f.  En  el  arado  de  la  Ribera  de  Ór- 
bigo,  pieza  oblicua  de  hierro,  con  agujeros  y  clavija,  que 
sirve  para  inclinar  más  ó  menos  el  camón,  graduándolo 
con  el  timón  para  que  la  labor  resulte  somera  ó  profunda, 
según  la  abertura  del  ángulo  formado  por  ambas  piezas. 

En  Maragatería,  triuei^a.  (V.  esta  palabra).  En  portu- 
gués, teiró;  en  gallego  tieira. 

Etimología:  ¿del  latín  tero,  is,  rere,  quitar,  mo- 
ler, desmenuzar?  ¿De  la  raíz  t  e  r  ,  tres  veces,  por  el  nú- 
mero de  agujeros  que  suele  tener  la  tariyuela  ó  triuera? 
Tappancha.  f.  Listón  de  madera,  travesano 
para  reforzar  cajas  de  embalaje  y  otras  obras  de  carpin- 
tería ligera.    Bable,    tarrancha. 

Tappeno.     m.     Terreno,  tierra.  Gallego  tarreo. 
TaPPÓn.     m.     Terrón,  de  tierra,  de  cal,  de   azú- 
car.  Ejemplo,  como  el  anterior,  del  cambio  dialectal  de 
-e-  por  a-.  En  bable  tarrón. 

Tascos,  m.  pl.  Filamentos  cortos,  desperdi- 
cios de  lino,  que  se  desprenden  al  tiempo  de  espadarlo. 
Por  su  escasa  longitud  no  sirven  para  ser  rastrillados  é 
hilados,  empleándose  como  pelote  ó  relleno  y  para  encen- 
der las  lumbres. 

En  portugués  y  gallego,  tascos;  bable  tascu. 

TastOi  tastín.  m.  Sabor  ingrato  que  tienen 
algunas  substancias,  bien  por  defecto  peculiar  ó  por  haber 
tomado  el  gusto  al  envase.  «La  carne  de  corzo  dá  tasto  á 
montuno.»  «Este  vino  tién  tasto  ámufoso.» 

Igual  significación  en  bable  y  gallego. 


VOCABULARIO  251 


Teño,  teñeSi  tenemos.  Presente  de  indica- 
tivo del  verbo  tener:  tengo,  tienes,  tenemos.  Usado  en  Ma- 
ragatería  alta  y  Cabrera. 

Etim.:  Teño  proviene  del  latín  téneoy  cambiada  por 
el  uso  la  segunda  e  en  i,  tenio,  cuyo  grupo  ni  siguió  la 
evolución  de  sus  iguales  (escri?z¿o,  Bawzeza,  Pcíiialba)  y 
se  convirtió  en  ñ,  quedando  tefio.  Es  un  proceso  parecido 
al  que  sufrieron  v  i  n  e  a  y  t  i  n  e  a  ,  en  latín  vulgar  v  i  - 
n  i  a  y  t  i  n  i  a  ^  castellano  viña  y  Uña. 

Tercero,     adj.     Lo  que  ocupa  el  tercer  lugar.  || 
En  Astorga  el  tercer  cuarto  de  hora. — ¿Qué  hora   es?  Ya 
dio  el  tercero  para  las  diez;  esto  es,  las  diez  menos  cuarto 
ó  las  nueve  y   tres  cuartos. 

Terrau.  m.  En  Maragateria  alta  se  llama  asi 
el  cuarto  ó  habitación  del  piso  bajo,  que  sirve  de  comedor 
y  despacho. 

Teso.  m.  Cerro,  eminencia,  montecillo^  parti- 
cularmente si  no  tiene  mucha  altura  y  el  acceso  es  muy 
inclinado. 

Teyau.  m.  Tejado,  en  Maragateria  alta.  Bable 
teiau;  gallego  tellado;  portugués  telhado. 

Tieu.  m.  Tío,  el  marido.  M  mi  tieu,  mi  mari- 
do en  Maragateria  alta.  |1  Tio.  Se  llama  asi  á  los  aldeanos. 
Una  runión  de  tieus:  un  conjunto  de  aldeanos  ó  paisanos. 
Úsase  en  Ribera  y  Cepeda. 

Tigo.  pron.  pers.  Tu.^En  Maragateria  yo  y  tigo 
es  la  forma  usual  de  tu  y  yo.  En  bable,  tigo. 

Tino.  m.  Tina,  cubeta,  barril  para  envase, 
aplicado  especialmente  al  que  contiene  aceitunas  ó  esca- 
beche. Es  un  ejemplo  del  cambio  dialectal  de  género:  el 
tino=la  tina. 

Tiñeba.  Pretérito  imperfecto  de  indicativo  del 
verbo  tener:  tenía. 


El  coxo  (Je  Riguíel.o 
tiñeha  unus  zapalus... 


252  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Empléase  en  Maragatería  alta  y  Cepeda. 
Etimología  y  evoluciones:  las  mismas  que  teño. 

Tirataco.  m.  Cañuto  de  madera  que  sirve  á 
los  muchachos  para  jugar,  poniendo  en  ambas  bocas  del 
mismo  unos  tacos  de  papel  ó  estopa  y  apretando  el  de 
atrás  con  un  palito,  lo  cual  comprime  el  aire  del  cañuto  y 
obliga  á  salir  disparado  el  taco  delantero.  Es  el  rudimento 
de  la  escopeta  de  salón.  En  Álava,  tiratacos. 

Tiricia,  f.  Ictericia.  Ejemplo  dialectal  de  asi- 
milación, como  pidir,  siguir,  dicir.  Gallego,  ¿inda. 

Tiso.  Tirso,  nombre  propio  de  varón.  En  Mara- 
gatería nadie  dice  Tirso,  sino  Tiso. 

Tiva.  f.  Esteva,  mancera,  pieza  encorvada  y 
trasera  del  arado,  sobre  la  cual  apoya  la  mano  el  que 
ara.  La  palabra  procede  del  latín  s  t  i  v  a  ,  y  conserva 
en  Maragatería  y  Astorga  su  nombre  primitivo,  elidiendo 
la  s  inicial. 

TiyOj  tiyu.  m.  Véase  Tieu,  segunda  acepción. 
Tiyo  y  tiyu  se  emplean  en  Maragatería. 

Tollo,  m.  Masa  semifluida,  ó  lodazal  que  se  for- 
ma en  los  caminos  con  el  polvo  y  las  lluvias.  Muy  usado 
en  Astorga.  En  bable  folla. 

Etimología:   de  atolladero,  atollarse,  literalmente  me- 
terse en  el  tollo. 

Tomillina.  f.  Tomillo  salsero,  de  planta  y  hoja 
más  pequeña  que  el  tomillo  común,  y  olor  muy  agradable. 
Ejemplo  dialectal  de  cambio  de  género]  tomillina,  de  íom¿- 
llin,  tomillo  pequeño. 

Topinera,  s.  f.  La  madriguera  del  topo.  ||  adj. 
f.  Tierra  topinera,  la  que  arrojan  los  topos  fuera  de  sus 
galerías,  y  se  emplea  para  criar  flores  en  macetas,  por  ser 
menuda  y  estar  limpia  de  piedras  y  raices 

Torzón,  m.  Torozón,  enteritis  en  los  animales, 
retortijón.  Lo  empleó  Berceo: 

aTorzon  a  los  yjares.» 

(Signos  ante  del  Juyzio,  40  ) 


VOCABULARIO  263 


ToU|  tous.  pron.  poses.  Tuyo,  tuyos.  Empléa- 
se precediendo  al  nombre  y  regido  por  el  artículo.  El  tou 
tiyu,  tu  tio.  Los  tous  pías,  tus  pies.  Usado  en  Maragateria 
alta. 

Tóuza.  f .  Parte  inferior,  cerca  de  la  tierra,  de 
las  hierbas^  cereales,  árboles.  En  Aragón  toza.  En  la  Ex- 
tremadura leonesa,  tora,  de  torar,  cortar  en  troncos,  que 
es  verbo  portugués.  Empleado  en  Maragateria  alta. 

Toyo.     m.     Tojo,  aulaga,  arbusto  espinoso. 

Traéilo.  Pronunciación  dialectal  del  imperati- 
vo traedlo,  del  verbo  traer;  como  tráilo  es  tráelo. 

Traguadepa.  f.  El  espacio  triangular  dejado 
por  la  vara  de  la  carreta  de  bueyes,  al  bifucarse  en  for- 
ma de  A  6n  su  último  tercio  contiguo  á  la  caja.  Dos  de  los 
lados  que  cierran  el  espacio  son  las  dos  ramas  de  la  figu- 
ra A;  y  1^  base  es  el  travesano  delantero  de  la  carreta, 
donde  encajan  una  de  las  costanas  y  los  verbiones.  Este 
espacio  se  utiliza  para  descargar  por  él  una  parte  de  los 
materiales  menudos  que  conduzca  la  carreta,  tales  como 
estiércol,  tierra,  escombros.  Úsase  en  la  Ribera  de  Órbigo. 
Etimología:  ¿Del  portugués  tragadoiro,  sumidero,  abis- 
mo? ¿Del  castellano  tragadero? 

TraguadePO.  m.  En  la  Ribera  de  Órbigo  los 
ojales  que  llevan  las  ataquéiras  y  chalecos  en  la  parte 
atrás  de  la  cintura,  por  los  cuales  se  pasa  un  cordón  que 
sirve  para  ajustar  de  ancho  la  prenda.  ||  En  la  carreta  de 
bueyes,  la  cuerda  que  pasa  por  el  eje  y  por  el  travesano 
que  mantiene  en  su  sitio  los  verdugos.  Su  objeto  es  hacer 
solidarios  el  eje  y  la  caja,  evitando  el  vuelco  de  esta  cuan- 
do las  ruedas  tropiezan  ó  salvan  un  obstáculo  del  camino. 

Tpancap.  v.  a.  Cerrar  una  puerta  con  tranca. 
También  se  dice  de  la  puerta  que  se  ha  cerrado  con  llave. 
Está  trancada  la  puerta.  Está  trancado:  está  cerrado.  Usa- 
do en  Astorga  y  su  tierra,  y  en  Santander.  (V.  Obras  de 
Pereda). 

Tpapa.     f.    Trampilla,  trampa.  Tablero  movible 


254  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

por  medio  de  bisagras,  que  suelen  tener  los  mostradores 
de  las  tiendas.  La  trapa  ó  trapüla  del  mostrador.  ||  Hoja 
de  paño  que  en  su  parte  delantera  tienen  las  ataqueiras 
en  vez  de  pretina,  sujetándose  á  la  cintura  con  un  botón 
central  y  dos  laterales,  uno  en  cada  cadera.  La  trapa  de 
las  ataqueiras.  Usado  en  Astorga  y  su  tierra.  (V.  Ataquei- 
ras). En  gallego,  bable  y  portugués,  trapa. 

Tnayas.  Presente  de  subjuntivo  del  verbo  traer. 
Traigas.  Usado  en  Maragatería  y  Astorga.  Lo  empleó 
Berceo: 

«Maguer  lamerlo  trayas> 

(La  vida  de  Sánelo  Domingo  de  Silos,  432.) 

Trayiep.  v.  Traer.  Sufre  la  misma  epéntesis 
que  roer,  ruyier.  En  bable  traier,  gallego  trager  y  traguer, 
portugués  trazer. 

Tnayo.  Presente  de  indicativo  del  verbo  traer. 
Traigo.  ¿Tráyote  la  zúqueri? — Váite  pa  que  la  trayas. 
Empléase  en  Maragatería  y  tierra  de  Astorga.  En  Berceo: 

«Veed  quales  cuestas  irayo  » 

(La  estoria  del  Sennor  Sanl  Millan.  '207.) 

Tnetnunia.  f.  En  Maragatería  alta  la  tolva 
del  molino,  donde  se  vierten  por  la  boca  superior  los  ce- 
reales y  caen  por  la  inferior  entre  la  piedra  fija  y  la  mó- 
vil. En  la  Ribera  de  Orbigo,  tremoya;  Sanabria,  trimueya. 
En  francés  trémie. 

Etimología:  Del  portugués  tremonha  (pron.  tremuña.) 
tolva  de  molino.  En  esta  voz  dialectal  conserva  el  grupo 
latino  -ni-  su  pronunciación  antigua,  mientras  en  por- 
tugués se  fijó  en  ñ  española.  Del  verbo  latino  tremeré, 
castellano  arcaico  tremer,  temblar,  empleado  por  Berceo 
en  la  copla  13  de  los  Signos  que  aparesceráa  ante  del  Juy- 
zio:  «^Iremerá  todo  el  mundo  mucho  de  grant  manera.» 


VOCABULARIO  266 


TrigalePO.  m.  Pajarito  que  se  cría  en  los  tri- 
gales. Es  el  Lanius  colluvio,  Linn. 

Trincaí*.  v.  n.  y  r.  .  Torcer,  inclinar,  desviar, 
ladear.  No  trinques  la  mesa:  no  la  inclines.  Trincó  el  tin- 
tero y  se  cayó  la  tinta:  ladeó  el  tintero,  lo  desvió  de  la 
vertical.  ||  Como  reflexivo:  No  te  trinques  p'  atrás.  Trin- 
quéme  pa  un  llau  y  caíme. 

Ninguna  de  las  significaciones  del  verbo  castellano 
trincar,  en  las  tres  acepciones  del  diccionario  de  la  Len- 
gua, concuerda  con  la  dialectal. 

Trincha,  f.  Salto,  brinco,  flexión  de  cuerpo, 
especialmente  la  que  consiste  en  elevarlo  cabeza  abajo  y 
apoyándose  en  el  suelo  con  ambas  manos  separadas;  es- 
pecie de  salto  mortal. 

Tpinchera.  f.  En  la  carreta  maragata,  cada 
una  de  las  piezas  curvas  que  sujetan  el  eje  al  tablero.  Ga- 
llego trentoira  y  dentoira. 

Tpíuera.  f.  Pieza  del  arado  maragato,  provis- 
ta de  tres  agujeros  que  sirven  para  meter  una  clavija,  la 
cual  queda  más  ó  menos  alta  según  la  inclinación  que  se 
quiera  dar  á  la  reja.  Véase  Tariyuela. 

Trompezar,  v.  n.  Tropezar,  encontrar  un  obs- 
táculo en  el  camino.  Usado  en  Maragatería,  Astorga  y 
Santander. 

Etimología:  de  los  antiguos  entropezar,  entrompezar. 

Tronido,  m.  El  estampido  del  trueno.  Bable, 
troniu;  gallego,  tronido. 

Trosada.  f.  Cantidad  de  materiales  que  de 
una  vez  se  transporta  en  las  trosas.  Una  trosada  á'  abono. 
Seis  trosadas  de  tierra. 

Trosas,  f.  pl.  Especie  de  angarillas  formadas 
por  dos  palos  largos,  que  sirven  de  banzos  y  atraviesan 
por  dos  bordes  opuestos  una  cavidad  ó  bolsa  semiesférica, 
hecha  con  tejido  de  mimbres,  que  ocupa  el  tercio  central 
de  aquellos,  manteniéndolos  separados  como  sesenta  ó  se- 
tenta centímetros.  Sirven  las  trosas  para  transportar  en- 


266  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

tre  dos  personas  tierra,  estiércol,  escombros,  etc.,  y  en 
Astorga  está  muy  generalizado  su  empleo  entre  los  la- 
bradores. 

Etimología:  del  antiguo  troja,  troj,  pronunciados  ti^oxa 
y  trox  en  castellano;  del  latín  trulla  ó  trulleum, 
vasija,  y  por  extensión  caja,  saco,  cavidad. 

Truena,  f.  Tempestad,  tormenta,  trueno.  «Co- 
rréi  que  viene  la,  truena.»  «La  truena  de  tal  año  arruinó 
este  pueblo.» 

Trullo,  m.  Especie  de  cerceta  que  pasa  el  in- 
vierno en  España,  La  palabra  se  emplea  en  dialecto  so- 
lamente para  decir:  gordo  como  un  trullo;  está  más  gordo 
que  un  trullo. 

Trunf  o.  m.  Triunfo,  lo  mismo  el  acto  de  triun- 
far que  la  carta  del  palo  preferido  ó  que  manda,  en  los 
juegos  de  naipes.  \\  «Costóme  un  trunf  o  alcontrálo.»  «Bas- 
tos son  trunfo.y>  En  gallego  y  portugués,  trunfo. 

Trunquiilón.  m  Vaivén,  tropezón,  movi- 
miento oscilatorio  que  se  nota  viajando  en  carro  por  un 
camino  mal  conservado.  Este  carro  dá  muchos  trunqui- 
llones. 

Tuaj  tuas.  Pron.  poses,  fem.  Tuya,  tuyas.  Va 
acompañado  por  el  artículo,  que  le  precede:  la  tua  mu- 
yier,  tu  mujer;  las  tuas  galochas.  Empleado  en  Maragatc- 
ría  alta,  paralelamente  á  tuya,  tuyas. 

Tuavia.     adv.    Todavía. 

Tuéngano.  m.  Lo  mismo  que  tángano  como 
raíz  combustible,  pero  do  mayor  volumen. 

Tufo.  m.  En  la  carreta  maragata,  la  parte  del 
eje  que,  después  de  atravesar  la  rueda,  sobresale  al  ex- 
terior de  esta,  ó  sea  lo  que  en  los  coches  se  llama  cuho 
en  castellano. 

En  Maragatería  alta,  donde  se  emplea  la  palabra^  dí- 
cese:  metiuse  el  carro  hasta  los  tufos,  cuando  se  atasca 
una  carreta. 

Etimología:   ¿Del  portugués  tufo,   altura,   relieve  del 


VOCABULARIO  267 


terreno;  del  adj.   tufado,  hinchado,  tumefacto,  por  el  sa- 
liente que  tiene  el  tufo  sobre  la  superficie  de  la  rueda? 

Túis!  Voz  de  mando  á  los  bueyes  uncidos,  para 
hacerles  retroceder.  Usada,  como  las  siguientes,  en  Ma- 
ragateria,  Astorga  y  su  tierra. 

Etimología:  Véase  la  de  Turriar. 

Tupriada.  f.  Corneadura,  acometida  de  una 
bestia  de  cuernos,  especialmente  de  la  raza  vacuna.  En 
portugués,  turra  es  golpe  fuerte  dado  con  la  cabeza;  en 
bable,  tunada,  topetazo. 

Tunrian.  v.  Cornear,  acometer^  embestir  las 
bestias  de  raza  bovina.  En  bable,  tunar. 

Etimología:  Según  los  arqueólogos^  de  la  raiz  sánscri- 
ta gu,  go,  toro,  proceden  el  griego  hous  y  el  latín  b  o  s  , 
(dialectales  ^¿¿-ey,  &w¿Jde  igual  isignificación.  De  hous  na- 
cieron hurr  y  tur,  encontrándose  el  primero  en  las  ins- 
cripciones votivas  ó  consagradas  á  los  dioses^  que  tienen 
esculpido  un  buey  de  piedra  (Burr  Magnonis,  Hübner,  734; 
Burr  Macilonis,  Ibid.  3052);  en  el  apellido  'RQ-hurr-o  y  en 
nombres  de  pueblos.  El  latín  conserva  hura,  burdunculus, 
hurrhinon,  burra,  buceriae,  bucerus  y  otras  cuantas  sig- 
nificaciones referentes  á  la  raza  bovina.  La  raiz  tur,  ñ.^ 
toro,  abunda  en  las  inscripciones  lusitanas:  Tureus,  H. 
788;  Turranius,  365,  individuales;  Turei,  745,  patroními- 
co; larihus  Turolicis,  435,  gentilicio;  y  en  la  toponimia 
Turgalium  (Trujillo),  Torralba,  con  toros  de  piedra,  etc. 
(Vid.  Costa,  Mitología  y  literatura  celto-hispanas.)  Es,  por 
tanto,  tur  la  raiz  genuina  de  los  dialectales  turriar,  tu- 
rrirtcía  2/ íwi5,  verbo,  acción  y  grito  ejecutados  por  y  con 
el  ganado  vacuno,  exclusivamente,  pues  no  se  dice  que 
túrrian  una  cabra  ó  un  carnero. 


Ueyos.  m.  pl.  Ojos,  en  Maragatería  alta.  «Ca- 
bra ciega  nun  tien  ueyos.»  Ejemplo  de  diptongación  de  o; 
y  de  ¿  medial  hecha  palatal  para  evitar  el  hiato,  pues  no 
hay  duda  que  la  forma  primaria  fué  ueios. 

En  bable  güeyos;  gallego   antiguo   güéllos,   moderno 
olios;  portugués,  olJios. 

Ugüeiai  ugüeya.  f.  Oveja,  en  Maragatería 
alta.  En  bable  oveya,  en  gallego  ovella.  V.  Oubeya. 

Ulmiento.  m.  Levadura  para  hacer  pan,  en 
Astorga.  En  Maragatería  fulmiento  y  furmiento.  No  se  en- 
cuentra esta  palabra  en  bable,  en  gallego  ni  en  portugués. 
Etimología:  Probablemente  del  latín  frumentum, 
contracción  de  f  r  u  g  i  m  e  n  t  u  m  ,  trigo  candeal;  ó  bien 
de  fermentum,  fervimentum,  fermento,  por 
la  fermentación  acida  que  caracteriza  la  levadura. 

Unguarina.  f.  Pronunciación  de  anguarina  en 
Cepeda  y  Ribera.  Bable,  unguarina. 

Untaza,  f.  Cada  una  de  las  mantecas  ó  mantos 
del  cerdo,  después  de  sazonada  con  sal  y  ajos  y  enrolla- 
da sobre  ella  misma  ó  ajustada  á  un  molde.  Se  emplea  co- 
mo condimento  culinario  cuando  lleva  más  de  un  año  con- 
servada. En  Maragatería  se  guardan  hoy  untazas  que 
cuentan  varios  lustros. 

Unto.  m.  Pedazo  de  untaza  que  sirve  para  con- 
dimentar varias  comidas  de  la  cocina  maragata^   donde 


VOCABULARIO  259 


se  empleaba  con  profusión  antiguamente,   sin  duda  por  la 
dificultad  de  procurarse  aceite  á  precio  razonable. 
En  gallego  y  portugués,  unto;  en  bable  untu. 

Uñir.  V.  a.  Uncir,  poner  el  yugo  á  las  bestias  de 
labranza  ó  transporte.  En  Astorga  se  dice  uñir  los  güeis, 
pero  no  se  aplica  á  las  caballerías.  Ejemplo  dialectal  de 
palatalización  de  la  n.  En  gallego  uñir  es  unir,  Juntar; 
bable  uncir;  portugués  jungir;  gallego  xunguir  uncir  el 
ganado. 

Upa!  interj.  Aupa,  sube,  arriba.  Voz  empleada 
principalmente  con  y  por  los  niños,  para  que  les  cojan  en 
brazos. 

En  gallego,  portugués,  bable,  catalán  y  wallon,  upa; 
gótico  iupa,  en  alto;  anglosajón  uppian,  levantarse;  anti- 
guo alemán  ypian,  levantar;  inglés  up,  en  alto. 

Upar.     V.  a.     Aupar,  subir.  En  gallego  upar. 

Urbayu.  m.  Rocío,  llovizna,  lluvia  menuda,  en 
la  Ribera  de  Órbigo.  En  bable  orhayu;  en  gallego  orvallo; 
en  alavés  urhajo. 

Etimología:  del  portugués  orvallo,  rocío;  del  basco  ur, 
agua,  y  el  castellano  bajo,  agua  baja  ó  producida  por  nu- 
bes muy  cercanas  á  la  tierra. 

Upcias.  f.  pl.  Urces,  en  Maragatería.  En  babl» 
urda  es  lo  mismo  que  cádava,  ó  sea  el  palitroque  del  bre  • 
zo  chamuscado  en  pié;  lo  que  llaman  aguzo  en  Maragate- 
ría alta  y  guizo  ó  ganzo  en  Gralicia. 

Urnia.  f.  Urna,  en  Astorga  y  Maragatería. 
Ejemplo  dialectal  de  i  epentética,  al  igual  de  fuercia,  re- 
galicia, alabancia.  En  gallego  urnia. 

Upz.  f.  Planta  de  brezo,  de  hojas  lineares  y  du- 
ras, flor  blanquecina  ó  morada,  según  que  sea  la  u  1  e  x 
albaólaulex  violácea.  Las  ramas  se  emplean  en 
el  país  como  combustible  único  para  encender  lumbres  y 
caldear  hornos.  De  la  raíz  ó  sea  el  tuérgano,  se  saca  el 
carbón  de  fragua,  y  sirve  también  para  alimentar  horni- 
llas y  estufas.  En  gallego,  urce. 


260  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Etimología:  Del  latín  ú  11  c  e  ,  ablativo  de  u  1  e  x  , 
según  la  Academia.  El  cambio  de  -I-  en  -r-,  tan  común 
en  dialecto,  dio  ürice,  urce  y  finalmente  urz. 

Uvas  de  perro.  Plantita  que  se  cría  en  los  te- 
jados y  en  las  bardas  coronadas  por  urces  y  tierra.  Tiene 
el  aspecto  de  un  racimo;  lo  que  parecen  uvas  son  las  ho- 
jas, aovadas,  carnosas,  romas  y  sin  pedúnculo.  Sedum 
acre,  Linn. 

En  Galicia  le  llaman  uvas  de  gato;  en  Burgos  pan  de 
cuco,  lo  cual  coincide  con  el  nombre  francés,  ^ain  d'oiseau; 
en  Álava  uva  de  pájaro;  en  Portugal  arroz  y  pinhoes  de 
rato. 

Uveya.  f.  Oveja,  en  la  Ribera  de  Orbigo.  Es  el 
bable  oveya. 


Vái.  V.  Modo  imperativo  del  verbo  ir:  vé  tu,  ve- 
te. «  Fái  catar  los  búis»,  vea  buscar  los  bueyes.  «Váite 
d'  eiquí»:  vete  de  aquí. 

En  gallego  vái. 

Val.  m.  Apócope  de  valle.  Val  de  San  Lorenzo 
=Valle  de  San  Lorenzo,  pueblo  á  6  kilómetros  de  Astorga, 
situado  en  el  valle  del  arroyo  Turienzo.  ||  v.  Tercera  per 
sona  singular  del  presente  de  indicativo  del  verbo  valer: 
vale.  «Nun  val  nada.»  Empleado  en  tierra  de  Astorga, 
Maragacería  y  Cepeda. 

En  gallego  y  bable,  yaZ,  como  substantivo  y  tiempo  de 
verbo.  En  Santander,  como  verbo  (Pereda,  Peñas  arriba.) 

Berceo  lo  usó  en  ambas  acepciones.  Como  substantivo: 

cDoquier  que'  eslido,  en  val  ó  en  poblado.» 

(La  vida  de  Sancto  Domingo  de  Silos,  72  ) 

Como  verbo: 

«Non  li  presl.ihan  fisico<i  cu<)nl<i  val  un  dinero  » 

(Laestoriadel  Sennor  Sant  Millán,  Hl.) 

Valimbre.  Nombre  de  un  valle  á  6  kilómetros 
de  Astorga,  por  donde  corre  el  arroyo  Turienzo,  cerca  de 
su  desembocadura  en  el  río  Tuerto. 

19 


262  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 


Etimología:  ¿del  latín  vallis  umbrae,  valle  som- 
brío? 

Valleio.  m.  Vallejo,  vallecillo.  Nombre  de  un 
pago  del  término  de  Andiñuela,  situado  á  lo  largo  de  un 
valle. 

Lo  empleó  Bereeo: 

«Poblarían  lodo  el  miindo  vnlleios  e  renoones.» 

[El  Duelo  que  fizo  la  Virgen  María,  171.) 

Vao.  Vado,  sitio  á  propósito  para  pasar  un  río. 
En  gallego  y  portugués  vao,  vau. 

Vasal,     m.     Vasar,  tabla  ó  armario   de     cocina 
para  colocar  las  vasijas  de  loza  y  vidrio. 
Etimología:  del  latín    v  a  s  a  r  i  u  m  . 

Vecera,  f.  Conjunto  de  ganados  de  un  pueblo 
que  pastan  por  agrupaciones  en  determinados  predios  co- 
munales. La  vecera  es  de  ganado  vacuno,  mular  y  asnal, 
menos  del  lanar,  al  que  no  tiene  aplicación  la  palabra. 
II  Echar  la  vecera:  mandar  al  campo  el  ganado,  general- 
mente á  son  de  campana.  En  bable  vezeru. 

Véivos.  Imperativo  plural  del  verbo  ir:  idos. 
«^Véivoii  al  cuerno»:  andad  noramala.  «Véivos  áelSLutre.* 

Velaí.  Contracción  develo  ahí,  helo  ahí. — ¿Onde 
ponistes  la  mi  frisa? — Velaí  está.»  Usado  en  Maragatería 
y  Astorga.  También  en  gallego. 

Vei,  veya.  Presente  de  indicativo  y  de  subjun- 
tivo del  yo.rho  ver.  Ve,  vea. — ¿Vei  usté?  Pué  que  nu  veya. 
Úsase  en  Maragatería  y  tierra  de  Astorga;  lo  mismo  en 
Santander.  (Pereda,  Peñas  arriba.)  En  gallego  veja  óvexa, 
para  el  subjuntivo. 

Venceiyo.  m.  En  Maragatería  alta  y  Cepeda 
la  atadura  de  paja,  sin  torcer,  para  sujetar  grandes  haces, 
como  tejes  de  urces. 

En  castellano,  vencejo;  gallego  vencello;  portugués  ven- 
celho;  Aragón  y  Navarra,  vencejo. 


VOCABULARIO  263 


Fué  usado  por  Berceo: 

«Alzáronlo  «le  tierra  ron  un  duro  venceio.» 

(Milagros  de  Xueslra  Sennora,  893  ) 

Vencejo,  m.  Ave  de  paso,  de  igual  género  que 
la  golondrina  y  algo  mayor  que  esta;  corapletamonte  ne- 
gro, provisto  de  largas  alas  que  le  facilitan  rapidísimo 
vuelo,  y  de  patas  muy  cortas,  de  modo  que  si  cae  á  tierra 
no  puede  volar  desde  ella,  á  menos  que  elija  una  pequeña 
altura  ó  relieve  para  emprender  el  vuelo.  Anida  en  los 
agujeros  de  murallas,  torres  y  paredones,  y  se  alimenta 
de  insectos. 

Este  pájaro  no  es  el  que  define  el  diccionario  de  la  Aca- 
demia en  los  articules  Avión  y  Vencejo. 

En  gallego,  vencexo. 

Venistes.  Forma  dialectal  de  la  segunda  per- 
sona del  pretérito  perfecto  indicativo  del  verbo  venir: 
viniste.  En  bable,  vinisti. 

En  Berceo: 

íQuando  premieramiealre  venisti  en  este  ogar  » 

(Ua  estaría  del  Sennor  Sant  Millivi,  114  ) 

Verbiones.  m.  pl.  Los  taladros  rectangulares 
hechos  en  la  parte  exterior  y  saliente  de  los  travesanos 
anterior  y  posterior  sobre  que  insiste  el  piso  de  la  carre- 
ta. Sirven  para  meter  y  sujetar  en  ellos  las  varas  más  lar- 
gas de  las  pernillas.  Usado  en  la  Ribera  de  Orbigo. 

Verdugo,  m.  En  la  carreta  de  la  Ribera  de 
Orbigo  es  la  pieza  móvil  que  va  encima  y  á  cada  extremo 
del  eje,  entre  este  y  el  larguero  del  tablero,  con  objeto 
de  evitar  que  sea  destruido  por  el  prolongado  roce  de  dicho 
eje.  Para  sujetar  bien  ambos  verdugos  hay  un  palo  que 
va  de  uno  á  otro  (reja  en  Maragatería)  manteniéndolos  en 
la  posición  requerida.  (V.  Zapata.) 


264  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

Vero.  ra.  Borde^  orilla,  especialmente  de  obje- 
tos manuables.  El  vero  de  un  plato.  ||  La  faja  decorativa 
en  la  pintura  de  las  habitaciones,  que  va  en  la  parte  alta 
ó  en  la  baja  de  un  zócalo.  Ejemplo  dialectal  de  cambio  de 
género  en  el  substantivo;  el  vero  es  lo  mismo  que  la  vera 
en  castellano. 

Veste.  Imperativo  del  verbo  ir:  vé  ó  vete.  Veste 
á  paseo.  Veste  á  casa.  (V.  Vai.) 

VieyO|  a.  adj.  Viejo,  anciano,  antiguo,  en  Ma- 
ragatería  alta.  En  bable,  vieyu  y  vieyo. 

Fué  empleado  por  Berceo,  en  sentido  de  anciano  y  de 
antiguo: 

«Niü  vieio  nin  mancebo,  nin  rauger  maridada.» 

(El  duelo  que  fizo  la  Virgen  María,  14.) 

«Es  de  la  ley  vieia  la  nueva  mas  complida.» 

^ Del  Sacrificio  de  la  Missa,  106.) 

Viespa  ó  Aviespa.  f.  Avispa,  insecto  hime- 
nóptero.  Ejemplo  de  diptongación,  usado  en  Maragateria  y 
tierra  de  Astorga. 

En  bable  viéspera;  en  gallego  vespa  y  avespa;  portu- 
gués vespa. 

Etimología:  del  latín  vespa,  derivado  de  vepsa,  raiz 
sánscrita  íje^,  tejer,  unir,  ligar. 

Vilorta,  f.  Rosca  ó  anillo  de  mimbres  retorci- 
das, que  hace  oficio  de  bisagra  para  asegurar  el  giro  de  las 
cancillas  en  las  propiedades  rústicas,  y  permite  el  acopla- 
miento provisional  de  aquellas  que  forman  los  rediles,  así 
como  de  todo  larguero  que  haya  de  sujetarse  transitoria- 
mente á  otro  ó  á  un  medio  próximo.  Usase  en  Maragateria 
y  tierra  de  Astorga. 

En  bable  virlotu  y  velorto;  gallego  vilordo  y  vilorte; 
alavés  villorta;  aragonés  velloria.  En  Santander  velorto 
(Pereda,  npos  y  paisajes.) 


VOCABULARIO  265 


Etimología:  del  latín  v  i  r  g  u  1 1  u  m  ,  rama,  palo,  vara. 

Vilorto,  m.  En  Maragatería  alta  la  atadura 
de  paja  retorcida  y  unida  por  las  espigas,  para  sujetar 
haces  medianos,  como  los  cuelmos. 

Vimbral.  m.  Mimbral,  sitio  poblado  de  mim- 
breras. Gallego,  vimbral. 

Vimbre,  f.  Mimbre,  mimbrera.  Vimbral  y  vim- 
hre  se  usan  en  Astorga  y  Maragatería.  Son  ejemplos  dialec- 
tales de  permutación  de  m-  por  v-. 

Vinco,  m.  Anillo  de  alambre  que  se  engancha 
en  el  borde  superior  del  hocico  de  los  cerdos,  para  evitar 
que  hozen  y  destruyan  las  paredes  y  los  frutos  de  la  tie- 
rra. II  Vincos.  Pendientes  formados  por  un  aro  de  alambre 
de  plata,  sin  colgantes  ni  adDrnos,  y  de  cinco  á  seis  cen- 
tímetros de  diámetro.  Lo  usan  mucho  las  mujeres  cepeda- 
nas,  riberanas  y  maragatas. 

Etimología:  ¿de  vinculo,  unión,  atadura?  Los  extremos 
del  alambre  de  cada  vinco  no  van  soldados  para  cerrar  el 
círculo,  sino  que  se  retuercen  uno  sobre  otro,  ó  bien  se  en- 
ganchan entre  sí. 

Vispopa..  f.  Víspera,  el  día  que  antecede.  Usa- 
do en  Maragatería  y  tierra  de  Astorga. 

Gallego  véspora  y  véspera;  bable  vispora;  portugués 
véspera,  francés  vépre,  latín  vespera. 

Volido,  m.  El  vuelo  de  las  aves,  principalmen- 
te cuando  es  corto.  «Le  pegué  un  cantazo  al  pardal  y  dio 
un  volido.»  En  gallego  volada;  alavés  volando. 

Vrano.     m.     Verano.  Esta  síncopa  de  e  se  halla 
muy  extendida  en  Maragatería  y  tierra  de  Astorga. 
Gallego  vran;  portugués  veráo. 

Vridiera.  f.  Vidriera.  Metátesis  común  en  As- 
torga  y  su  tierra,  como  sus  congéneres  Pedrialba  por  Pie- 
dralba,  cátredra  por  cátedra. 

VuesOj  a.  pron.  Vuestro,  vuestra.  Es  un  pose- 
sivo antiguo,  muy  usado  en  Maragatería  alta. 


266  EL  DIALECTO  VULGAR  LEONÉS 

En  el  Romancero  del  Cid: 

"Antes  que  á  guerra  \a \  ailes 
so£cga<l  'as  vuesas  tierras." 

fFa'lando  estaba  en  el  claustro  . .) 

Vuzacas.  f .  pl.  Voces  fuertes  y  destempladas. 
Ejemplo  dialectal  del  sufijo  acó,  acá,  que  convierte  en  des- 
pectivas las  palabras  que  lo  llevan. 


Xato.  m.  Jato,  ternero,  en  Molinaf errera  y  Ca- 
brera. Gallego  xato,  bable  xatu. 

Xiepas.  m.  pl.  Pastores  disfrazados  de  muje- 
res, que  guiaban  el  arado  en  la  fiesta  de  pastores  celebra- 
da á  la  entrada  de  cada  año  en  Maragateria  alta. 

Etimología  desconocida.  No  tiene  correspondencia  en 
portugués,  ni  en  bable,  ni  en  gallego,  como  no  sea  deri- 
vado de  Jefta,  c^e/?^  óxiba,  que  en  los  dialectos  anotados 
significan  Jo/-o6a. 

XuraPa  V.  a.  Jurar,  afirmar  ó  negar  una  cosa, 
prestar  juramento.  Empleado  en  Maragaterí'i  alta.  En  ba- 
ble xurar;  portugués  y  gallego  Jw>'«r. 

XuPO.  m.  Juramento,  en  Maragateria  alta.  En 
bable^  xuro  era  el  antiguo  juro  de  heredad  ó  derecho  vin- 
culado de  sucesión  de  una  propiedad. 


Ye»  V.  Tercera  persona  singular  del  presente  de 
indicativo  del  verbo  ser:  es.  Ye  'I  diañe:  es  el  diablo.  Ye  la 
mi  brusa.  En  bable  tiene  igual  significación. 

Yera.  v.  Tercera  persona  del  singular  del  im- 
perfecto de  indicativo  del  verbo  ser:  era.  Yera  de  San  Jus- 
to.— ¿Quien  1/é? — Yei^a  un  pobre.  ||  s.  f.  En  la  Ribera  de  Ór- 
bigo  labor  de  arado  que  puede  hacer  una  pareja  do  bue- 
yes en  un  día.  Equivale  á  yugada,  obrada,  huebra,  de 
otras  comarcas.  En  tierra  de  Benavente  se  dice  jera,  y, 
lo  mismo  que  el  bable  xera,  significa  obra,  ocupación, 
cuidado.  «¡Buena  jera  hemos  echao!»  ¡bonita  labor  hici- 
mos! Empléase  esta  frase  en  sentido  irónico,  para  expre- 
sar el  resultado  negativo  de  una  operación  ó  un  estropicio 
cualquiera. 

Etimología  del  substantivo:  del  latin    j  u  g  e  r  u  m  ;    de 
j  u  g  u  m  ,   yugo;  de  j  u  n  g  e  r  e  ,    uncir. 

¡Yéppado!  Interjección  de  enfado,  que  se  emplea 
en  Maragateria  alta. 

Etimología:  ¿del  latín    erado? 

Yía-  V.  Imperfecto  de  indicativo  del  verbo  ger: 
era.  Véase  Yera.  Yia  se  usa  en  el  límite  de  Maragateria 
alta  con  Cabrera,  y  en  esta  comarca.  (Prada  de  la  Sierra, 
Labor  de  Rey). 


VOCABULARIO  269 


(El  coiode  Riguiello 
liñeba  unas  zapatus 

Si  j^ta  ú  nun  yia 

una  burra  (muleta)  Irai  al  pía.» 

You.     pron.  pos.     Yo.  Empleado  en  Maragatería 
alta  y  Ribera  de  Órbigo. 


Zachai*.  v.  a.  Escardar  las  legumbres  y  hor- 
talizas para  matar  la  hierba  y  ahuecar  ó  mullir  la  tierra. 

En  castellano,  portugués,  gallego  y  bable  (Pajares),  sa- 
cha}'. En  Santander  sallar  (Pereda,  Obras);  en  la  Extre- 
madura lionesa  (Cañaveral)  zachar. 

Etimología:  del  latín   sarculare. 

Zacho,  m.  Instrumento  agrícola,  de  mango  lar- 
go y  hierro  en  forma  de  corazón,  unido  al  astil  por  una 
S  terminada  en  cubo  para  introducir  aquel.  Sirve  para 
escardar  ó  zachar. 

Se  llama  sacho,  sallo  y  zacho,  respectivamente,  en  los 
países  citados  para  el  verbo  zachar. 

Zagala,  f.  Niñera,  rolla,  sirviente  de  12  á  18 
años  de  edad,  que  en  las  familias  se  emplea  para  lener  en 
cuello  los  niños  de  pecho. 

Dícese  en  Astorga  y  su  tierra  y  en  Santander  (Pereda, 
Peñas  arriba)  pero  no  en  el  sentido  femenino  de  zagal, 
como  lo  parece,  ni  en  el  de  mujer  ó  pastora  joven,  tan 
usado  por  los  clásicos. 

Zampón,  adj.  Comilón,  tragón,  el  hombre  que 
come  mucho. 

Etimología:  del  alemán  zapfen,  wallon  cimpae,  tragar. 
Zangamanga.     Hacer  la  zangamanga  es  tanto 
como  andar  de  un  lado  para  otro  sin  realizar  cosa  de  pro- 
vecho. 


VOCABULARIO  271 


Zanganean-  v.  Holgazanear,  estar  ocioso,  ha- 
cer la  zan'^amaaga. 

Zapata,  f.  En  la  carreta  maragata,  la  pieza 
que  va  sobre  el  eje  y  une  las  dos  trincheras.  (V.  Trinche- 
ra.) Eñ  lo  que  en  Órbigo  llaman  verdugo.  ||  Cada  uno  de 
los  trozos  de  madera,  con  dos  taladros  ó  cajas,  que  sirven 
para  meter  en  ellos  los  extremos  inferiores  de  los  largue- 
ros ó  montantes  de  dos  cancillas  contiguas,  las  cuales, 
unidas  por  arriba  con  vilortas,  contribuyen  á  formar  los 
rediles  para  encerrar  el  ganado  en  el  campo. 

Zarabeto,  ta.  adj.  El  que  cecea  al  hablar.  En 
gallego  zarabeto. 

Zarapito,  zarapico,  m.  Cerceta,  pato  sil- 
vestre de  menor  tamaño  que  el  pato  común.  Es  el  Anag 
boschas,  Linn. 

Zarrar.  v.  a.  Cerrar. — ¿Zarro  la  puerta?  Zú- 
rrala. p]jemplo  de  permutación  dialectal  de  -e-  por  -a-  usa- 
do en  Maragatería  y  tierra  de  Astorga.  En  bable  es  zia- 
rrar,  que  hace  zarré,  zarra,  zarraron  en  el  futuro  imper- 
fecto. En  cúskaro  zarratu,  de  zarra,  tranca^  bajo  latín 
8  er  r a . 

Zenoria.  f.  Zanahoria.  V.  Acenoria.  En  galle- 
go zenoria. 

Zeranda.     f.     Especie  de  criba  con  taladros  me- 
nores que  los  de  esta,  y  es  lo  que  las  distingue.  Ejemplo 
de  permutación  dialectal  de  -a-  por  e-. 
Etimología:  del  persa  garand,  criba. 

Zerandón.  m.  Aumentativo  de  zeranda,  con- 
sistente en  tener  mayor  diámetro  que  esta. 

Zurita-  f.  Paloma.  ||  Voz  para  llamar  á  las  pa- 
lomas: zurita,  zurita,  ven.  También  se  las  llama  con  la 
palabra  zura,  zura,  apócope  de  zurita. 


ERRATAS 


Página. 


Linea. 


Dice 


Léase. 


9  15  comprende  emprende 

58    Táchense  las  8  primeras  lineas  de  la  página,  que  son  repetición  de  las  8  últimas 
de  la  páfi^ina  52. 


53 

3  por  abajo 

H 

ñ 

89 

15 

busca 

cato 

96 

4  por  abajo 

vrels 

veis 

99 

,     6 

y  hobistedes  de  quedar 

y  hobistes  quedar 

111 

1 

cogerlos 

cógelos 

125 

12 

En 

Del 

128 

23 

aqua 

agua 

139 

lo 

la 

los 

KO 

5 

(v  2  •  acepción) 

(V.  Cacho,  2."  acepción) 

actaalida<t 

actual 

147 

22 

coyer 

coger 

152 

12  y  13 

relativo 

reflexivo 

64 

5  por  abajo 

relativo 

reflexivo 

168 

19 

tañer 

tañer 

ITO 

18 

relativo 

reflexivo 

ITO 

20 

id. 

Id. 

17J 

2 

id. 

Id. 

190 

2  por  abajo 

Húmeda 

Humada 

194 
222 


Jajo.  V.  a. 


10 


hijares 


Jajo. 

ijares 


m. 


índice 


Página!. 

ADtecedcntes 3 

Datos  étnicos  y  geográficos 1 3 

Fonética 37 

Morfología 56 


Sintaxis. 


77 


Trozos  dialectales g5 

Vocabulario ,     .     .     .     .     .     .117 


QicaSóoc  3c  ifnpiimiz 

cote  fiSzo  Scf 

DIALECTO     VULGAR     LEONÉS 

en  ía  ifnptcnia 

de  SozSizio  ^pc^,  éflua  anticua,  *5  y  T 

eí  Sia  11  de  ®clu6te  Se  1909  añoo. 


Precios  5  pesetas 

De  venta  en  las  principales  librerías  de  Madrid  y  en 
la  de  Porfirio  Lópcz^   Rúa  antigua  5  y  7  Astorga. 


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